1/5/09

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Oráculos Caldeos – Todas las cosas son triples

 

La aseveración de Hipólito de que los Asirios, es decir, los Caldeas, «fueron los primeros en considerar el alma triple y una a la vez», aparece en varias citas de los Oráculos.

La Mente del Padre proclamó [la Palabra] que todo debía ser dividido [o cortado] en tres. Su voluntad consintió y al instante todas las cosas fueron así divididas.

La mente del Padre pensó «tres», y obró «tres». Pensamiento y acción estuvieron de acuerdo e inmediatamente sucedió. La siguiente sentencia que caracteriza al Pensador Primordial podría considerarse como continuación del concepto anterior:

Él, quien gobierna todas las cosas con la Mente de lo Eterno.

Esta Triplicidad fundamental de todas las cosas es «inteligible», es decir, determinada por la Mente. La Mente es la Gran Medidora, Divisora y Separadora.

Filón de Alejandría escribe a propósito del Logos, o Mente o Razón de Dios:

Así, Dios habiendo agudizado su Razón -Logos, Divisor de todas las cosas- cortó la esencia indiferenciada y sin forma de todas las cosas [en la ciencia del conocimiento: esencia o quintaesencia], a partir de ella formó los cuatro elementos del cosmos y con ellos los animales y las plantas.

También sabemos por Damascio que, de acuerdo a los Oráculos, la «división ideal» (¿de todas las cosas en tres?) era la «raíz (o fuente) de toda división» en el universo perceptible. Esta ley se resumiría de la siguiente manera:

En todo el cosmos brilla [o se manifiesta] una Tríada, cuyo origen es una Mónada.

Esta es la Tríada que «mide y delimita todas las cosas», desde lo más alto a lo más bajo.

Todas las cosas están servidas en las simas (f) de la Tríada.

Este verso es muy oscuro, pero quizá los siguientes puedan dar algo de luz a la metáfora:

A partir de esta tríada el Padre mezcló todos los espíritus.

En el primer verso «simas» se traduce generalmente como «senos», y «están servidas» como «están gobernadas»; pero esta última expresión es un término técnico que Homero utiliza cuando se refiere a la acción de servir el vino para la libación de la gran crátera (krater) a las copas, y según Platón, esta combinación, o mezcla o armonización de almas ocurre en la gran Crátera del Creador. De modo que estas simas representan vórtices maternos en el espacio original.

El tres es el número de la determinación, y por lo tanto representa las condiciones esenciales de la forma y de toda clasificación. Pero si bien, desde un punto de vista, el tres es formativo, y por ende determinante y limitativo, desde otro, tiene la capacidad de otorgar poder. Con relación a esto uno de los Oráculos señala:

Armar la mente y el alma con triple poder.

En el original, «triple» es un término poético que debiera traducirse «trífido»; sin embargo, si se lo asocia a la nomenclatura pitagórica, indicaría un ángulo triple -es decir, el ángulo sólido de un tetraedro o de una pirámide regular de cuatro caras.

 

G.R.S. Mead, Los oráculos caldeos