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23 jun 2020

Chilam Balam - El tigre que vuela

junio 23, 2020


Chilam Balam - El tigre que vuela


Ahora es el día en que Nuestro Padre el Gran Verdadero Hombre, que fue pisoteado, está llegando aquí, a esta tierra de Yucalpetén, y va a convocar a los Príncipes para que los Príncipes vengan a convocar a sus pueblos, en nombre de Nuestro Padre, el Gran Verdadero Hombre.

—Por ventura, ¿sois Príncipes vosotros?

—Nosotros lo somos, Padre —responden ellos.

—Hijos míos, si sois vosotros Hombres Verdaderos de esta tierra —les dirá— id a coger al Tigre que vuela, y venid a dármelo a comer. Ponedle muy bien puestas sus gargantillas y muy bien puesto su penacho, y venid a dármelo a comer. Id muy deprisa y muy ahora mismo venid. Hijos, tengo mucho apetito de comerlo. Vosotros, hijos míos, vosotros que sois Verdaderos Hombres.

Los que no saben, pobres de su entendimiento y de su vista, ¡ay! nada dicen. El que sabe, alegremente va a buscar al Tigre Volador. Y entonces, viene con él.

—¿Tú eres, hijo mío?

—Yo soy, Padre.

—¿Tú eres noble, hijo de nobles, hijo mío?

—Yo lo soy, Padre.

—¿Qué es de tus compañeros, hijo mío?

—Padre, están en el monte buscando al tigre. «No hay tigre», decían, ¡y entonces el tigre estaba pasando por delante de ellos!

He aquí el tigre que le pedía: el caballo del Gobernador, el que quiere comerse al caballo flaco. Las gargantillas son los cascabeles, el penacho es el mantillo rojo, muy bien puesto con la silla, y con el freno. Habla figurada.


Los libros de Chilam Balam

21 ene 2020

Noé y el Diluvio

enero 21, 2020

Noé y el Diluvio


a.Noé se mostraba tan poco dispuesto a perder su inocencia que, aunque le instaban con frecuencia a casarse, esperó hasta que Dios le encontró a Naamá, hija de Enoc, la única mujer desde Istahar que había permanecido casta en aquella generación corrompida.

Sus hijos fueron Sem, Cam y Jafet, y cuando éstos crecieron, Noé los casó con las hijas de Eliakím, hijo de Matusalén1.

b. Advertido por Dios de que se acercaba el Diluvio, Noé difundió la noticia entre la humanidad, y predicaba el arrepentimiento a dondequiera que iba. Aunque sus palabras quemaban como antorchas, la gente se burlaba de él : "¿Qué es ese diluvio? Si es un diluvio de fuego, tenemos alitha (¿amianto?) que es inmune a él ; si es un diluvio de agua, tenemos láminas de hierro para contener cualquiera inundación que pueda brotar de la tierra.

Contra el agua del cielo podemos utilizar un aqeb (¿toldo?)" Noé les advirtió entonces: "¡Pero Dios enviará aguas que burbujearán bajo vuestros pies!" Ellos se jactaron: "Por grande que sea ese diluvio, nosotros somos tan altos que el agua no podrá llegarnos al cuello; y si Él abriese las compuertas de Tehom nosotros las cerraremos con las plantas de nuestros pies" 2.

c. Dios ordenó a Noé: "Hazte un arca de maderas resinosas, divídela en compartimientos y la calafateas con pez por dentro y por fuera. ,. Entraréis en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo. -. De todos los animales puros toma dos setenas, machos y hembras, y de los impuros, dos parejas, machos y hembras. También de las aves puras dos setenas, machos y hembras, para que se salve su prole sobre la haz de la tierra toda". También debía proporcionarles alimentos de toda clase. Noé pasó cincuenta y dos años construyendo el arca; trabajaba lentamente con la esperanza de demorar la venganza de Dios3.

d. Dios mismo diseñó el arca, la que tenía trescientos codos de largo, cincuenta de ancho y treinta de alto. "Harás en ella un tragaluz, y a un codo sobre éste acabarás el arca por arriba; la puerta la haces a un costado; harás en ella un primero, un segundo y un tercer piso". Cada piso estaba dividido en centenares de compartimientos; el primer piso alojaría a todos los animales salvajes y domesticados; el segundo a todas las aves; y el tercero a todos los reptiles y además a la familia de Noé4.

e. Ciertas ánimas errantes entraron también en el arca y se salvaron. Un par de monstruos demasiado grandes para cualquier compartimiento sobrevivieron, sin embargo: el búfalo, que nadaba detrás, con el hocico apoyado en la popa, y el gigante Og. Este era hijo de Hiya y de la mujer que luego se casó con Cam y que suplicó a Noé que mantuviera la cabeza de Og fuera del agua dejándole que se asiese a una escala de cuerdas. En agradecimiento, Og juró que sería esclavo de Noé, pero aunque Noé lo alimentó compasivamente a través de una portañola, reanudó luego sus maldades5.

f. Cuando Noé comenzó a reunir a los animales se sintió desanimado por su tarea y preguntó: "Señor del Universo, ¿cómo voy a realizar esta gran cosa?" Inmediatamente el ángel guardián de cada clase descendió del Cielo y, llevando una canasta llena de pienso, todos los animales fueron conducidos al arca de modo que cada uno pareció haber ido guiado por su propia inteligencia natural.

Llegaron el mismo día en que murió Matusalén a la edad de novecientos setenta años, una semana antes que comenzara el Diluvio; y Dios designó ese tiempo de aflicción como un tiempo de gracia durante el cual la humanidad todavía podía arrepentirse.

Luego ordenó a Noé que se sentara junto a la puerta del arca y observara a cada criatura cuando se dirigía hacia él. Los que se agachaban en su presencia debían ser admitidos y los que permanecían erguidos debían ser excluidos. Algunos autores dicen que, de acuerdo con las órdenes de Dios, si el macho dominaba a la hembra de su especie, ambos eran admitidos, pero no en el caso contrario- Y que
Él dio esas órdenes porque ya no eran sólo los hombres los que cometían bestialidad. Los animales mismos rechazaban a sus hembras: el caballo semental montaba a la asna, el asno a la yegua, el perro a la loba, la serpiente a la tortuga, etcétera; además las hembras dominaban con frecuencia a los machos. Dios había decidido destruir a todas las criaturas, excepto a las que obedecían Su voluntad6.

g. La tierra se estremeció, sus cimientos temblaron, el sol se oscureció, comenzó a relampaguear y a tronar y una voz ensordecedora, otra igual a la cual nunca se había oído hasta entonces, rodó a través de las montañas y las llanuras. Así trató Dios de aterrorizar a los malhechores para que se arrepintieran, pero sin conseguirlo. Eligió el agua más bien que el fuego como el castigo apropiado para sus vicios execrables y abrió las compuertas del Cielo separando a dos Pléyades; así dejó que las Aguas de Arriba y las de Abajo —los elementos masculino y femenino de Tehom, que había separado en los días de la Creación— se reunieran y destruyeran el mundo en un abrazo cósmico.

El Diluvio comenzó en el día decimoséptimo del segundo mes, cuando Noé tenía seiscientos años de edad. Él y su familia entraron en el arca y Dios mismo cerró la puerta tras ellos. Pero ni siquiera Noé podía creer todavía que Dios iba a destruir una obra tan magnífica y en consecuencia había esperado hasta que las olas le cubrieron los tobillos7.

h. Las aguas cubrieron rápidamente toda la tierra. Setecientos mil malhechores se reunieron alrededor del arca y gritaban: "¡Abre la puerta, Noé, y déjanos entrar!" Noé les gritó desde dentro: "¿No os insté a que os arrepintieseis durante los últimos cientos veinte años y no quisisteis escucharme?" "Ahora nos arrepentimos", contestaron. "Es demasiado tarde", dijo él.

Los otros trataron de derribar la puerta, y habrían volcado el arca si una manada de lobos, leones y osos rechazados que trataban también de entrar no hubieran despedazado a centenares de ellos y dispersado a los demás- Cuando las Aguas de Abajo de Tehom se elevaron, los malhechores primeramente arrojaron los niños a los manantiales con la esperanza de obstruir su corriente y luego subieron a los árboles y colinas. Siguió lloviendo torrencialmente y pronto la creciente levantó el arca, hasta que por fin quedó flotando a quince codos sobre las cumbres más altas, pero tan zarandeada por las olas que todo lo que contenía era lanzado de un lado a otro como las habichuelas en una olla hirviente. Algunos dicen que Dios calentó el diluvio en las llamas del abismo y castigó la lujuria vehemente con agua escaldante; o hizo que lloviera fuego sobre los perversos; o dejó que las aves que se alimentan de carroña les arrancaran los ojos cuando nadaban8.

i Una perla que colgaba del techo del arca brillaba tranquilamente sobre Noé y su familia. Cuando su luz palidecía, sabía que había llegado el día; cuando brillaba, sabía que se acercaba la noche, y así nunca perdió la cuenta de los sábados. Algunos dicen, no obstante, que esa luz provenía de un libro sagrado que el arcángel Rafael dio a Noé, encuadernado en zafiro y que contenía todo el conocimiento de los astros, el arte de curar y el dominio de los demonios. Noé legó ese libro a Sem, de quien pasó por medio de Abraham a Jacob, Levi, Moisés, Josué y Salomon9.

j. Durante los doce meses siguientes ni Noé ni sus hijos durmieron, pues estaban continuamente ocupados con sus tareas. Algunos animales estaban acostumbrados a comer a primera hora del día o de la noche; otros en la segunda, tercera o cuarta hora, e inclusive más tarde; y cada uno esperaba el pienso que le correspondía: el camello necesitaba paja; el asno, centeno; el elefante, sarmientos; el avestruz, vidrios rotos- Pero, según un relato, todos los animales, aves y reptiles y el hombre mismo subsistieron con un solo alimento: pan de higo10.

k. Noé suplicó: "¡Señor del Universo, sácame de esta prisión! Mi alma está cansada del hedor de los leones, los osos y las panteras'5. En lo que respectaba al camaleón, nadie sabía cómo alimentarlo, pero un día Noé abrió una granada y salió de ella un gusano que devoró ese animal hambriento. En vista de ello amasó tallos de espinos de camello, hizo una torta y alimentó al camaleón con los gusanos que criaba. Una fiebre mantuvo a los dos leones enfermos durante todo el tiempo; no atacaban a los otros animales y comían pasto como los bueyes. Al ver que el fénix se hallaba acurrucado en un rincón, Noé le preguntó: "¿Por qué no has pedido comida?" "Señor —contestó— tu familia está ya bastante ocupada y no quiero causarle molestias". Noé bendijo al fénix diciendo: "¡Quiera Dios que nunca mueras!"11 .

l . Noé había separado a sus hijos de sus esposas y prohibido los ritos maritales: mientras el mundo era destruido no debían pensar en llenarlo de nuevo. Prohibió lo mismo a todos los animales, aves y reptiles. Sólo desobedecieron Cam, el perro y el cuervo. Cam pecó para salvar a su esposa de la deshonra: si no se hubiera acostado con ella, Sem y Jafet se habrían enterado de que iba a tener un hijo engendrado por el ángel caído Shemhazai. También castigó al perro uniéndolo vergonzosamente a la perra después de la copulación; y al cuervo haciendo que inseminara a la hembra por el pico 12.

m. Cuando pasaron ciento cincuenta —según algunos cuarenta— días Dios cerró las compuertas del Cielo con dos estrellas tomadas de la Osa Mayor. Ésta todavía persigue a las Pléyades por la noche gritando: "¡Devolvedme mis estrellas!" Luego envió un viento que hizo que las aguas de Tehom se derramaran por el borde de la Tierra y el Diluvio fue disminuyendo lentamente. El día veintisiete del séptimo mes el arca se asentó sobre los montes de Ararat. El día primero del décimo mes aparecieron las cumbres de los montes. Pasados cuarenta días más abrió Noé la ventana que había hecho en el arca y ordenó al cuervo que saliera y trajera noticias del mundo exterior. El cuervo replicó insolentemente: "Dios, tu señor, me odia, y tú también. ¿No fueron sus órdenes: 'Toma siete de todos los animales puros y dos de todos los impuros?' ¿Por qué me elíjes para esta misión peligrosa cuando mi compañera y yo somos solamente dos? ¿Por qué no utilizas a las palomas, que son siete? Si yo muriese de calor o frío el mundo se quedaría sin cuervos. ¿O es que codicias a mi hembra?" Noé exclamo: "¡Oh, malvado! Hasta mi esposa me está prohibida mientras estamos a bordo. ¿Cuánto más tu hembra, criatura que no es de mi clase?" Al oír eso, el cuervo se ocultó- Noé registró el arca con cuidado y al poco tiempo encontró al tunante oculto bajo el ala del águila y le dijo: "¡Malvado! ¿No te ordené que salgas para ver si han bajado las aguas? ¡Sal inmediatamente!" El cuervo replicó con impudencia: "Es lo que pensaba. ¡Codicias a mi compañera!" Noé, airado, exclamó: "¡Qué Dios maldiga el pico que pronunció esa calumnia!" Y todos los animales que le oyeron dijeron: "¡Amén!" Noé abrió la claraboya y el cuervo —que entretanto había empreñado al águila y a otras aves que se alimentan de carroña, depravando así sus naturalezas— salió volando, pero volvió en seguida. Lo envió otra vez y volvió también.

La tercera vez se quedó afuera saciándose en los cadáveres13.

n. Entonces Noé dio la misma orden a una paloma, la que como no hallase donde posar el pie, se volvió al arca, porque las aguas cubrían todavía la superficie de la tierra. Sacó Noé la mano y cogiéndola la metió en el arca. Esperó otros siete días, y al cabo de ellos soltó otra vez la paloma, que volvió a él a la tarde, trayendo en el pico una ramita verde de olivo. Conoció por esto Noé que las aguas no cubrían ya la tierra, pero todavía esperó otros siete días, y volvió a soltar la paloma, que ya no volvió más a él . El año seiscientos uno, en el primer mes, el día primero de él, comenzó a secarse la superficie de la tierra, y abriendo Noé el techo del arca miró y sólo vio un vasto mar de barro que se extendía hasta las lejanas montañas. Aun la tumba de Adán había desaparecido. El día veintisiete del segundo mes estaba ya seca la tierra y Noé pudo desembarcar14.

o. Tan pronto como sus pies tocaron la tierra tomó piedras y erigió un altar a Yahvéh, y tomando de todos los animales puros y de todas las aves puras, ofreció sobre el altar un holocausto.

Dios aspiró el suave olor y se dijo en su corazón: "No volveré ya más a maldecir a la tierra por el hombre, pues los deseos del corazón humano, desde la adolescencia, tienden al mal; no volveré ya a exterminar todo viviente, como acabo de hacer. Mientras dure la tierra habrá sementera y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche". Bendijo Dios a Noé y sus hijos, diciéndoles: "Procread y multiplicaos y llenad la tierra; que os teman y de vosotros se espanten todas las fieras de la tierra, y todos los ganados, y todas las aves del cielo, todo cuanto sobre la tierra se arrastra y todos los. peces del mar, los pongo todos en vuestro poder".

También les permitió que comieran carne, con la condición de que antes le quitaran la sangre, y les explicó: "El alma de un animal está en su sangre". E instituyó la pena de muerte para todo hombre o animal que matara. Luego puso el arco iris en el firmamento y dijo: "Cuando cubriere yo de nubes la tierra aparecerá el arco y me acordaré de mi pacto con vosotros'15.


1. Adamschriften 39; Sepher Hayashar X6-17.
2. B. Sanhedrin 108b; PRE, c.22-fin.
3. Génesis VI.13-22; VII.1-3; PRE, c.23.
4. Génesis VI.15-16; PRE, c.23.
5. Gen. Rab. 253,287; PRE, c.23; B. Nidda 61a; B. Zebahim 113b; Hadar 59a; Da'at Huqqat 18a.
6. PRE, c.23; Gen. Rab. 287,293; Tanhuma Noah 1 2 ; Tanhuma Buber Gen. 36, 4 5 ; B. Sanhedrin 108a-b; Sepher Hayashar 17.
7. Génesis VII.11-16; Gen. Rab. 293; B. Berakhot 59a; B. Rosh Hashana llb- 12a; PRE, c.23; Sepher Hayashar 18.
8. Génesis VII.20; B. Sanh. 108b; B. Rosh Hashana 12a; B. Zebahim 112a; Lev. Rab. 7.6; Tanhuma Noah 7; Tanhuma Buber Gen. 35-36; Sepher Hayashar 18-19.
9. Gen. Rab. 283; B. Sanhedrin 108b; PRE, c.23; Sepher Noah, BHM, iii.158.
10. Tanhuma Buber Gen. 29-30;37-38; Gen. Rab. 287; Tanhuma Noah 2,9; B. Sanhedrin 108b.
11 . PRE, c.23; B. Sanhedrin 108b.
12 . Gen. Rab. 286, 3 4 1 ; Tanhuma Buber Gen. 4 3 ; Tanhuma Noah. 1 2 ; Yer.Taanit 64d; B. Sanhedrin 108b; PRE, c.23; Yalqut Reubeni ad Gen. VII.7,p.l30.
13. Génesis VII.4,17,24;VlII.l-7; B. Berakhot 59a; B. Rosh Hashana llb-12a; B. Sanhedrin 108b; Alpha Beta diBen Sira, Otzar Midraskim 49a,50b.
14. Génesis V1II.8-19.
15. Génesis VIII.20;IX.17w


1. Dos mitos antiguos son análogos al Diluvio del Génesis: uno griego y otro akkadio. El akkadio, que se encuentra en la Epopeya de Gílgamesh, era también corriente entre los súmenos, los humanos y los hititas. En él Ea, dios de la Sabiduría, advierte al protagonista Utnapishtim que los otros dioses, encabezados por Enlil, el Creador, proyectan un diluvio universal y él debe construir un arca. El motivo de Enlil para destruir a la humanidad parece haber sido su omisión de los sacrificios de Año Nuevo. Utnapishtim construye un arca de seis cubiertas en la forma de un cubo exacto, con lados de ciento veinte codos, y emplea betún para calafatearla. El arca es construida en siete días, y entretanto Utnapishtim ha dado a sus obreros "vino para beber, como lluvia, para que puedan festejar como en el día de Año Nuevo”. Cuando comienza a caer una lluvia agostadora, é l , su familia, los artesanos y ayudantes que llevan sus tesoros, además de numerosos animales y aves, entran en el arca.

Entonces el barquero de Utnapishtim cierra las escotillas.

2, Durante todo un día sopla el Viento Sur, sumergiendo montañas y barriendo a la humanidad. Los dioses mismos huyen aterrados al Cielo, donde se agazapan como perros. Eí diluvio continúa durante seis días, pero cesa el séptimo. Utnapishtim abre una escotilla y mira a su alrededor. Ve una inundación, llana como una azotea, limitada por catorce cimas de montañas lejanas. Toda la humanidad se ha ahogado y vuelto a la arcilla. El arca es llevada por la corriente al monte Nisir, donde Utnapishtim espera otros siete días. Luego envía afuera una paloma, la que, al no encontrar donde posarse, vuelve al arca. Siete días después envía una golondrina, la que también vuelve. Después un cuervo, el que encuentra carroña para comer y no vuelve, porque las aguas han bajado.

3. Utnapishtim deja que salgan del arca todas las personas y animales, derrama una septuple libación de vino en la cima de la montaña y quema maderas aromáticas: caña, cedro y mirto. Los dioses huelen el grato aroma y se congregan alrededor del sacrificio. Ishtar elogia a Utnapishtim y vilipendia a Enlil por haber causado un desastre insensato. Enlil grita airadamente: "¡Ningún hombre debía sobrevivir a mi diluvio! ¿Y estos viven todavía?” Ea confiesa que en un sueño advirtió a Utnapishtim que iba a sobrevenir el diluvio. Enlil, apaciguado, entra en el arca y, después de bendecir a Utnapishtim y su esposa, los hace "semejantes a dioses" y los pone en el Paraíso, donde, posteriormente, se une con ellos Gilgamesh.

4. En una versión sumeria fragmentaria el protagonista del Diluvio es el piadoso rey Ziusudra (llamado Xisuthros en la Historia babilónica de Beroso del siglo I I I a. de C.) Xisuthros desentierra ciertos libros sagrados que había enterrado previamente en la ciudad de Sippar.

5. El mito del Génesis se compone, al parecer, de por lo menos tres elementos distintos. El primero es el recuerdo histórico de un turbión en las montañas de Armenia, el que» según Ur of the Chaldees de Woolley» hizo que se desbordaran el Tigris y el Eufrates hacia el año 3200 a. de C, cubriendo las aldeas
sumerias en una extensión de 40.000 millas cuadradas con ocho pies de arcilla y cascotes. Sólo unas pocas ciudades situadas a gran altura de sus montículos y protegidas por murallas de ladrillo se salvaron de la destrucción.

Un segundo elemento es la fiesta de la vendimia de Año Nuevo que se celebraba en el otoño en Babilonia, Siria y Palestina, en la que el arca era una nave en forma de media luna creciente que contenía los animales destinados al sacrificio.

Esa fiesta se celebraba en la Luna Nueva más próxima al equinoccio de otoño con libaciones de vino nuevo para estimular las lluvias invernales.

Restos del arca en el Ararat —"Monte Judi cerca del lago Van"— son mencionados por Josefo, quien cita a Beroso y otros historiadores; Beroso había escrito que los kurdos locales todavía sacaban de ella trozos de betún para emplearlos como amuletos. Una reciente expedición americana sostiene haber encontrado maderas medio fosilizadas que datan de alrededor del año 1500 a. de C. Un historiador armenio, Moses de Chorene, llama a ese lugar sagrado Nachidsheuan ("el primer lugar de descenso").

"Ararat" aparece en una inscripción de Salmanassar I de Asiría (12724243 a. de C.) como Uruatri o Uratru Posteriormente se convierte en Urartu y se refiere a un reino independiente que rodeaba al lago Van y al que los hebreos de la época bíblica llamaban la Tierra de Ararat (2 Reyes XIX.37; Isaías XXXVIL38).

6. El mito griego dice así: "Disgustado por la antropofagia de los impíos pelasgos, Zeus Omnipotente desencadenó un gran diluvio en la tierra con el propósito de exterminar a toda la raza humana, pero Deucalion, rey de Tesalia, prevenido por su padre Prometeo, el Titán al que había visitado en el Cáucaso, construyó un arca, la abasteció y entró en ella con su esposa Pirra, hija de Epimeteo. Luego sopló el viento Sur, comenzó a llover y los ríos corrieron con estrépito al mar, el que, elevándose con una velocidad asombrosa, arrasó todas las ciudades de la costa y la llanura, hasta que el mundo entero quedó inundado, con excepción de unas pocas cumbres de montañas, y todas las criaturas mortales parecían haber muerto, menos Deucalión y Pirra, El arca flotó de un lado a otro durante nueve días, hasta que por fin las aguas descendieron y fue a posarse en el monte Parnaso o, según dicen algunos, en el monte Etna; o en el monte Athos, o en el monte Orthrys en Tesalia. Se dice que a Deucalión le tranquilizó una paloma que había enviado en vuelo exploratorio.

7. Cuando desembarcaron a salvo, ofrecieron un sacrificio al Padre Zeus, el preservador de los fugitivos, y descendieron para orar en el templo de la diosa Temis junto al río Cefiso: su techo estaba cubierto con algas marinas y el altar helado. Suplicaron humildemente que la humanidad fuese renovada, y Zeus oyó sus voces desde lejos y envió a Hermes para que les asegurase que cualquier petición que pudieran hacer sería concedida inmediatamente. Temis apareció en persona y dijo: "Cubrios la cabeza y arrojad los huesos de vuestra madre a vuestra espalda". Como Deucalión y Pirra tenían diferentes madres, ambas muertas, decidieron que la diosa se refería a la Madre Tierra, cuyos huesos eran las piedras que había a la orilla del río. En consecuencia, agachándose con las cabezas cubiertas, recogieron piedras y las arrojaron por encima del hombro; esas piedras se convertían en hombres o mujeres según las arrojaba Deucalión o Pirra. La humanidad se renovó, y desde entonces "un pueblo' (Utos) y "una piedra" (loas) han sido casi la misma palabra en muchos idiomas. Sin embargo, el diluvio resultó poco eficaz, pues algunos pelasgos que se habían refugiado en el monte Parnaso reanudaron las abominaciones antropófagas que habían provocado la venganza de Zeus'.

8. En esta versión, al parecer importada en Grecia desde Palestina, la diosa Temis ("Orden") renueva al hombre; y lo mismo hizo probablemente Ishtar, la Creadora, en una versión anterior de la Epopeya de Gilgamesh. Heleno, el hijo de Deucalión, era el supuesto antepasado de todos los griegos, y "Deucalión" significa "marinero de vino nuevo" (deuco-halieus), lo que establece una relación con Noé, inventor del vino (véase 2La). Heleno era hermano de la Ariadna de Creta, la que se casó con Dioniso, el dios del vino. Dioniso viajó también en una nave en forma de luna nueva llena de animales, entre ellos un león y una serpiente. La esposa de Deucalión era Pirra, cuyo nombre significa "rojo brillante", como el vino.

9. Las dimensiones del arca bíblica contravienen los principios de la construcción naval: una nave completamente de madera, tres cubiertas y 450 pies de longitud se habría roto con la más ligera oleada. La madera utilizada por Noé no era necesariamente de cedro, como sostienen la mayoría de los eruditos, y el "árbol de madera amarilla" era desconocido en otras partes. Puede haber sido madera de acacia, la de la embarcación fúnebre de Osiris.

10. Aunque falta en los mitos del diluvio griego y mesopotamio, el arco iris como una seguridad de que no se producirán nuevos diluvios aparece en el folklore europeo y asiático. Se imagina a las estrellas como pernos brillantes insertados en el firmamento, sobre el cual se hallan las Aguas de Arriba.

11. La agresión sexual es considerada una prerrogativa masculina en el Medio Oriente; de las mujeres se espera la pasividad completa. La fantasía midrásica transfiere esta opinión de los hombres a los animales.

La atención incansable de Noé a los animales que estaban a su cargo se refleja en Proverbios XII.10: "El justo provee a las necesidades de sus bestias". La creencia en que el vidrio quebrado es el único alimento del avestruz, más bien que utilizado como el cascajo que tragan las aves de corral como un medio para habérselas con el contenido de su buche, se encuentra dos o tres veces en la literatura midrásica.

12. Los cuervos eran venerados y rehuidos por los hebreos. En Job XXVIIL41 y Salmo CXLVIL9, Dios cuida especialmente de ellos. En Deuteronomio XIV.14 se los clasifica entre las aves impuras; y en Proverbios XXXJ7 sacan para devorarlos los ojos de los impíos. Pero en 1 Reyes XVIL4-6, a pesar de sus picos malditos, alimentan a Elias; y en El Cantar de los Cantares V.ll, se elogia los rizos de Salomón por ser negros como las alas de un cuervo. Es posible que en una versión anterior el cuervo, y no Cam, fuera ennegrecido como castigo, pues los descendientes de Cam eran los cananeos no negroides, y en el mito griego el cuervo es convertido de blanco en negro por Atenea (Anat-Ishtar) por llevarle la mala noticia de la muerte de su sacerdotisa, o por Apolo (Ea) por no haber arrancado los ojos a su rival Ischys. 

13. La "perla" es un símbolo gnóstico del alma del hombre, como en el apócrifo "Himno de la Perla" (Hechos de Santo Tomás), y en la Kephalaia maniquea. Un texto mandeano dice: "¿Quién se ha llevado la perla que iluminaba nuestra casa perecedera?" Según Jonás, a veces equivale a "Palabra de Dios", que parece ser su significado en este caso. El Libro de la Sabiduría que dio a Noé Rafael ha sido omitido en el Génesis, aunque el libro sagrado de Sippar mencionado por Beroso demuestra que formaba parte del mito del Diluvio babilonio primitivo. Esto refuerza la opinión de que Enoc, quien, como Utnapishtim, fue recompensado por sus virtudes con la residencia en el Paraíso y a quien los ángeles ayudaron a escribir un libro de sabiduría, es realmente Noé. "Rafael" parece un error por "Raziel" (véase 6.6.Í2).

14. Las Pléyades estaban asociadas con la lluvia porque su aparición y su puesta marcaban los límites de la estación de navegación en el Mediterráneo. Una de ellas (no dos) parece, según el mito griego, que se extinguió a fines del segundo milenio a, de C.

Robert Graves y Raphael  Patai, Los mitos hebreos
Imagen: La paloma con la rama de olivo, mosaico bizantino siglo XII

15 ene 2020

Gilgamesh - Enkidu y la ramera

enero 15, 2020

Epopeya de Gilgamesh: Enkidu y la ramera


Las criaturas pululantes llegaron, deleitándose su corazón en el agua.
En cuanto a él, Enkidu, nacido en las colinas -
Con las gacelas pasta en las hierbas,
Con las bestias salvajes se abreva en la aguada,
Con las criaturas pululantes su corazón se deleita en el agua -

La moza le contempló, al salvaje,
Al hombre bárbaro de las profundidades del llano:

«¡Ahí está, oh moza! ¡Desciñe tus pechos,
Desnuda tu seno para que posea tu sazón! ¡No seas esquiva! ¡Acoge su ardor!
En cuanto te vea, se acercará a ti. Desecha tu vestido para que yazga sobre ti.
¡Muestra al salvaje la labor de una mujer!
Le rechazarán las bestias salvajes que crecen en su estepa,
Cuando su amor entre en ti».

La moza libertó sus pechos, desnudó su seno,
Y él poseyó su madurez. No se mostró esquiva al recibir su ardor.
Desechó su vestido y él descansó en ella.
Mostró al salvaje el trato de una mujer,
Cuando su amor entró en ella.
Durante seis días y siete noches Enkidu se presenta,
Cohabitando con la moza. Después que (se) hubo saciado de sus encantos,
Volvió el rostro hacia sus bestias salvajes. Al verle, Enkidu, las gacelas huyeron,
Las bestias salvajes del llano se alejaron de su cuerpo.
Sorprendióse Enkidu, su cuerpo estaba rígido,
Sus rodillas inmóviles - pues sus bestias salvajes habían huido.

Enkidu hubo de aflojar el paso - no era como antaño
Pero entonces tiene [sa]biduría, más [am]plia comprensión.
Volvióse, sentándose a los pies de la ramera. Mira a la cara de la ramera,
Atento el oído, cuando la ramera habla; [La ramera] le dice, a Enkidu:

«¡Tú eres [sabio], Enkidu, eres como un dios!
¿Por qué con las criaturas silvestres vagas por el llano?
¡Ea!, deja que te lleve [a] la amurallada Uruk,
Al santo templo, morada de Anu e Istar,
Donde vive Gilgamesh, perfecto en fuerza,
Y como un buey salvaje señorea sobre el pueblo».

Mientras le habla, sus palabras encuentran favor,
Su corazón se ilumina, ansía un amigo. Enkidu le dice, a la ramera:

«¡Arriba, moza! Escóltame
Al puro templo sagrado, morada de Anu e Istar,
Donde vive Gilgamesh, perfecto en fuerza,
Y como un buey salvaje señorea sobre el pueblo.
Le retaré [y osada]mente me dirigiré a él,
Gritaré en Uruk: "¡Yo soy el poderoso!
[Yo soy aquel] que puede alterar los destinos,
[(Aquel) que] nació en el llano es poderoso; vigor tiene"».

Poema de Gilgamesh, tablilla I
Imagen: Relieve de Enkidu. Museo de Iraq, Bagdad

3 dic 2018

No se comprendieron, no pudieron hacer nada (Popol Vuh)

diciembre 03, 2018



En seguida fecundaron a los  animales de las montañas,   guardianes  de   todas  las  selvas,   los  seres   de   las montañas: venados, pájaros, pumas, jaguares, serpientes, víboras, [serpientes]  ganti, guardianes  de  los  bejucos. Entonces los Procreadores,  los Engendradores, dijeron: "¿No habrá más que silencio, inmovilidad, al pie de los árboles, de los bejucos? Bueno es, pues, que haya guardianes";  así dijeron, fecundando, hablando. Al instante nacieron los venados, los pájaros. Entonces  dieron sus moradas a los venados, a los pájaros. "Tú, venado, sobre el camino  de los  arroyos,  en  las barrancas,  dormirás; aquí vivirás, en las hierbas, en las malezas; en las selvas, fecundarás;  sobre cuatro pies irás, vivirás". Fue hecho como fue dicho. Entonces  fueron también   [dadas]   las moradas de los pajarillos, de los grandes pájaros. "Pájaros, anidaréis sobre los árboles, sobre los bejucos moraréis; engendraréis, os multiplicaréis sobre las ramas de los árboles, sobre las ramas de los bejucos". Así fue dicho a los venados, a los pájaros, para que hiciesen lo que debían hacer; todos tomaron sus dormitorios, sus moradas. Así los Procreadores, los Engendradores, dieron sus casas a los animales de la tierra. Estando pues todos terminados, venados, pájaros, les fue dicho a los venados, a los pájaros, por los Constructores, los Formadores, los Procreadores, los Engendradores: "Hablad, gritad; podéis gorjear, gritar. Que cada uno haga oír su lenguaje según su clan, según su manera". Así fue dicho a los venados, pájaros, pumas, jaguares, serpientes. "En adelante decid nuestros nombres, alabadnos, a nosotros vuestras madres, a nosotros vuestros padres. En adelante llamad a Maestro Gigante [Relámpago], Huella del Relámpago, Esplendor del relámpago, Espíritus del Cielo, Espíritus de la Tierra, Constructores. Formadores, Procreadores. Engendradores. Habladnos, invocadnos, adoradnos", se les dijo. Pero no pudieron hablar como hombres: solamente cacarearon, solamente mugieron, solamente graznaron; no se manifestó [ninguna] forma de lenguaje, hablando cada uno diferentemente. Cuando los Constructores, los Formadores, oyeron sus palabras impotentes, se dijeron unos a otros: "No han podido decir nuestros nombres, de nosotros los Constructores, los Formadores". "No está bien", se respondieron unos a otros los Procreadores, los Engendradores, y dijeron: "He aquí que seréis cambiados porque no habéis podido hablar. Cambiaremos nuestra Palabra. Vuestro sustento, vuestra alimentación, vuestros dormitorios, vuestras moradas, los tendréis: serán las barrancas, las selvas. Nuestra adoración es imperfecta si vosotros no nos invocáis. ¿Habrá, podrá haber adoración, obediencia, en los [seres] que haremos? Vosotros recibiréis vuestro fardo: vuestra carne será molida entre los dientes; que así sea, que tal sea vuestro fardo". Así les fue entonces dicho, ordenado, a los animalitos, a los grandes animales de la superficie de la tierra; pero éstos quisieron probar su suerte, quisieron tentar la prueba, quisieron probar la adoración, mas no entendiendo de ningún modo el lenguaje unos de otros, no se comprendieron, no pudieron hacer nada.

Popol  Vuh
Versión de Miguel Ángel Asturias y J. M. Gozález de Mendoza

5 ago 2016

He aquí, pues, el alba - Popol Vuh

agosto 05, 2016

He aquí, pues, el alba - Popol Vuh


He aquí, pues, el alba, la aparición del sol de la luna, de las estrellas. Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar, se regocijaron mucho cuando vieron a Luna-Sol; primero salió ella; [con] la faz iluminada, salió primero ella, antes que el sol. Desenrollaron en seguida sus copales, venidos de allá lejos, del Oriente, pues servirse de ellos en seguida estaba en su espíritu. Los tres desenrollaron lo que ofrecían sus corazones. Copal de Mixtán, nombre del copal que llevaba Brujo del Envoltorio. Copal de Caviztán, nombre del copal que llevaba Brujo Nocturno. Divino Copal se llamaba el que llevaba Guarda-Botín. Estos tres eran sus copales; esto es lo que quemaron cuando llegaron danzando, allá en Oriente. Agradables [fueron] sus gritos cuando danzaron quemando copales preciosos. En seguida gimieron de no ver, de no contemplar, el nacimiento del día. Después, cuando salió el sol, los animales pequeños, los animales grandes, se regocijaron; acabaron de levantarse en los caminos de las aguas, en los barrancos; se pusieron en las puntas de los montes, juntos sus rostros hacia donde sale el día. Allí rugieron el puma, el jaguar. El pájaro llamado Queletzú cantó el primero. En verdad todos los animales se regocijaron. El águila, el zopilote blanco, los pájaros pequeños, los pájaros grandes, aletearon. Ahora bien, Los de las Espinas, Los del Sacrificio, se habían arrodillado, se regocijaban grandemente con Los de las Espinas, Los del Sacrificio, de los Tam, de los Iloc, y de los Rabinal, de los Cakchequel, de Los de Tziquinaha, y de [los de] Tuhalha, Uchabah, Quibah, Los de Batenha, y de los Yaquí Dominadores; tantas tribus como ahora.

Innumerables [eran] los hombres. El alba efectuóse sobre todas las tribus juntas. La faz de la tierra fue en seguida secada por el sol. Semejante a un hombre [era] el sol cuando se mostró. Su faz ardiente secó la faz de la tierra. Antes de que saliera el sol, cenagosa, húmeda, [era] la superficie de la tierra, antes de que saliera el sol. Enteramente parecido a un hombre salió el sol; sin fuerza [era] su calor; solamente se mostró cuando nació; no permaneció sino como un espejo. "No es realmente el sol que se nos aparece ahora", dicen en sus historias. Inmediatamente después de esto se petrificaron Pluvioso. Sembrador, Volcán, y las divinidades Puma, Jaguar, Víbora, [Serpiente] Canti, Blanco Entrechocador; sus brazos se engancharon en las ramas de los árboles cuando se mostraron el sol, la luna, las estrellas; por doquiera todos se petrificaron. Quizá no estaríamos ahora desembarazados de la mordedura de los pumas, jaguares, víboras, [serpientes] cantíes, blancos entrechocadores, quizá ahora [estaríamos] sin nuestra gloria, si los primeros animales no hubieran sido petrificados por el sol. Cuando sucedió esto, gran alegría hubo en el corazón de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar; estuvieron muy alegres cuando se efectuó el alba. Los hombres no [se habían] multiplicado entonces: no eran sino unos pocos cuando estaban en el monte Volcán, en donde se realizó el alba, y en donde quemaron [los copales]. Allí danzaron, [vueltos] hacia el Este de donde habían venido; allí [estaban] sus montañas, sus valles, adonde habían venido los llamados Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar. Pero en la montaña se multiplicaron, ella se volvió su ciudad. Estaban aquí cuando se mostraron el sol, la luna, las estrellas; el alba, la iluminación, existió en la faz de la tierra, del mundo entero. Allí también comenzó su canto llamado Nosotros Vemos, que cantaron, que gimieron sus corazones, sus vientres. En su canto decían: "¡Ay! Perdidos fuimos en Lugar de la Abundancia, nos separamos. Nuestros hermanos mayores, nuestros hermanos menores, quedáronse. Sí, hemos visto el sol, pero ¿en dónde están ellos, cuando he aquí el alba?; así decían a Los de las Espinas, Los del Sacrificio, los hombres Yaquí. De igual modo, Pluvioso era el nombre del dios de los hombres Yaquí, llamado Yolcuat-Quetzalcuat, cuando nos separamos allá lejos, en Lugar de la Abundancia-Barranco. "He aquí de donde salimos, he aquí nuestra parentela, cuando vinimos", se decían unos a otros.

Entonces se acordaban de sus hermanos mayores, de sus hermanos menores, de los hombres Yaquí cuya alba se hizo en el [lugar] llamado ahora México. Una parte de aquellos hombres se quedaron también allá lejos, en Oriente; Tepeu, Oliman, [son los] nombres del sitio en donde se quedaron, se cuenta. Grande [fue] la aflicción de sus corazones, allí, en Volcán. Lo mismo hicieron Los de los Tam, [Los] de los Iloc; parecidamente estaban en la selva, en el poblado llamado Dan; el alba existió sobre Los de las Espinas, Los del Sacrificio, de los Tam, con su dios, también Pluvioso. Único [era] el nombre del dios de las tres fracciones de los hombres Queche. Lo mismo [era] el nombre del dios de los Rabinal; poco diferente [es] este nombre: Suprema Lluvia, así se dice el nombre del dios de los Rabinal: se cuenta también que había unidad con la lengua Queche; pero había diferencia con la lengua de los Cakchequel, pues diferente [era] el nombre de su dios cuando salieron del lugar de la Abundancia-Barranco. Serpiente que se vuelve Invisible de la Mansión de los Murciélagos, [era el] nombre del dios; la lengua también [es] diferente ahora. Hay también los dioses de los cuales los clanes de Ahpo-Zotzil, Ahpo-Xa, así llamados, tomaron sus nombres. Lo mismo que los dioses, la lengua difería cuando se les entregaron los dioses allá lejos, en Lugar de la Abundancia. Cerca de la Piedra varió la lengua cuando vinieron de Lugar de la Abundancia en la obscuridad. Juntas se establecieron y tuvieron su alba todas las tribus; los nombres de los dioses [se dieron] según el rango de cada fracción. 


Popol  Vuh
Versión de Miguel Ángel Asturias y J. M. Gozález de Mendoza


29 abr 2013

Muñecos construidos de madera

abril 29, 2013




En seguida llegó el fin, la pérdida, la destrucción, la muerte de aquellos maniquíes, muñecos construidos de madera. Entonces fue hinchada la inundación por los Espíritus del Cielo, una gran inundación fue hecha: llegó por encima de las cabezas de aquellos maniquíes, muñecos construidos de madera. El tzité fue la carne del hombre: pero cuando por los Constructores, los Formadores, fue labrada la mujer, el sasafrás fue la carne de la mujer. Esto entró en ellos por la voluntad de los Constructores de los Formadores. Pero no pensaban, no hablaban ante los de la Construcción. Los de la Formación, sus Hacedores, sus Vivificadores. Y su muerte fue esto: fueron sumergidos; vino la inundación, vino del cielo una abundante resina. El llamado Cavador de Rostros vino a arrancarles los ojos: Murciélago de la Muerte, vino a cortarles la cabeza: Brujo-Pavo vino a comer su carne: Brujo-Búho vino a triturar, a romper sus huesos, sus nervios: fueron triturados, fueron pulverizados, en castigo de sus rostros, porque no habían pensado ante sus Madres, ante sus Padres, los Espíritus del Cielo llamados Maestros Gigantes. A causa de esto se oscureció la faz de la tierra, comenzó la lluvia tenebrosa, lluvia de día, lluvia de noche. Los animales pequeños, los animales grandes, llegaron: la madera, la piedra, manifestaron sus rostros. Sus piedras de moler metales, sus vajillas de barro, sus escudillas, sus ollas, sus perros, sus pavos, todos hablaron; todos, tantos cuantos había, manifestaron sus rostros. “Nos hicisteis daño, nos comisteis; os toca el turno; seréis sacrificados”, les dijeron sus perros, sus pavos. Y he aquí lo que les dijeron sus piedras de moler: “Teníamos cotidianamente queja de vosotros; cotidianamente, por la noche, al alba, siempre: «Descorteza, descorteza, rasga, rasga» sobre nuestras faces, por vosotros. He aquí, para comenzar, nuestro cargo a vuestra faz. Ahora que habéis cesado de ser hombres, probaréis nuestras fuerzas: amasaremos, morderemos, vuestra carne”, les dijeron sus piedras de moler. Y he aquí que hablando a su vez, sus perros les dijeron: “¿Por qué no nos dabais nuestro alimento? Desde que éramos vistos, nos perseguíais, nos echabais fuera: vuestro instrumento para golpearnos estaba listo mientras comíais. Entonces vosotros hablabais bien, nosotros no hablábamos. Sin ello no os mataríamos ahora. ¿Cómo no razonabais? ¿Cómo no pensabais en vosotros mismos? Somos nosotros quienes os borraremos de la haz de la tierra; ahora sufriréis los huesos de nuestras bocas, os comeremos”: así les dijeron sus perros, mostrando sus rostros. Y he aquí que a su vez sus ollas, sus vajillas de barro, les hablaron: “Daño, dolor, nos hicisteis, carbonizando nuestras bocas, carbonizando nuestras faces, poniéndonos siempre ante el fuego. Nos quemabais sin que nosotros pensáramos mal; vosotros lo sufriréis a vuestro turno, os quemaremos”, dijeron todas las ollas, manifestando sus faces. De igual manera las piedras del hogar encendieron fuertemente el fuego puesto cerca de sus cabezas, les hicieron daño. Empujándose los hombres corrieron, llenos de desesperación. Quisieron subir a sus mansiones, pero cayéndose, sus mansiones les hicieron caer. Quisieron subir a los árboles; los árboles los sacudieron a lo lejos. Quisieron entrar en los agujeros, pero los agujeros despreciaron a sus rostros. Tal fue la ruina de aquellos hombres construidos, de aquellos hombres formados, hombres para ser destruidos, hombres para ser aniquilados; sus bocas, sus rostros, fueron todos destruidos, aniquilados. Se dice que su posteridad son esos monos que viven actualmente en las selvas; éstos fueron su posteridad porque sólo madera había sido puesta en su carne por los Constructores, los Formadores. Por eso se parece al hombre ese mono, posteridad de una generación de hombres construidos, de hombres formados, pero que sólo eran maniquíes, muñecos construidos de madera.

Popol  Vuh
Versión de Miguel Ángel Asturias y J. M. Gozález de Mendoza


21 dic 2012

En el Trece Ahau, en las postrimerías del Katún

diciembre 21, 2012


1. En el Trece Ahau, en las postrimerías del Katún, será desarrollado el Itzá y rodará Tancáh, Padre.

2. En señal del único Dios de lo alto, llegará el Árbol sagrado, manifestándose a todos para que sea iluminado el mundo, Padre.

3. Tiempo hará de que la alianza esté sumida, tiempo hará de que esté sumida la ambición, cuando vengan trayendo la señal futura los hombres del Sol, Padre.

4. A un grito de distancia, a una medida de distancia, vendrán y veréis el pájaro mut que sobresale por encima del Árbol de Vida.

5. Despertará la tierra por el Norte y por el Poniente. Itzam despertará.

6. Muy cerca viene vuestro Padre, Itzaes; viene vuestro hermano, Ah tan-Tunes.

7. Recibid a vuestros huéspedes que tienen barba y son de las tierras del Oriente, conductores de la señal de Dios, Padre.

8. Buena y sabia es la palabra de Dios que viene a vosotros. Viene el día de vuestra vida. No lo perdáis aquí en el mundo, Padre.

9. «Tú eres el único Dios que nos creaste»: así será la bondadosa palabra de Dios, Padre, del Maestro de nuestras almas. El que la recibiere con toda su fe, al cielo tras él irá.

10. Pero es el principio de los hombres del Segundo Tiempo.

11. Cuando levanten su señal en alto, cuando la levanten con el Árbol de Vida, todo cambiará de un golpe. Y aparecerá el Sucesor del primer árbol de la tierra, y será manifiesto el cambio para todos.

12. El signo del único Dios de arriba, ese habréis de adorar, Itzaes. Adorad el nuevo signo de los cielos, adoradlo con voluntad entera, adorad al verdadero Dios que es éste, Padre.

13. Meted en vosotros la palabra de Dios único, Padre.

14. Del cielo viene el que derrama la palabra para vosotros, para vivificar vuestro espíritu, Itzaes.

15. Amanecerá para aquellos que crean, dentro del Katún que sigue, Padre.

16. Y ya entra en la noche mi palabra. Yo, que soy Chilam Balam, he explicado la palabra de Dios sobre el mundo, para que la oiga toda la gran comarca de esta tierra, Padre. Es la palabra de Dios, Señor del cielo y de la tierra.


***

Buena es la palabra de arriba, Padre. Entra su reino, entra en nuestras almas el verdadero Dios; pero abren allí sus lazos, Padre, los grandes cachorros que se beben a los hermanos esclavos de la tierra. Marchita está la vida y muerto el corazón de sus flores, y los que meten su jícara hasta el fondo, los que estiran todo hasta romperlo, dañan y chupan las flores de los otros. Falsos son sus Reyes, tiranos en sus tronos, avarientos de sus flores. De gente nueva es su lengua, nuevas sus sillas, sus jícaras, sus sombreros; ¡golpeadores de día, afrentadores de noche, magulladores del mundo! Torcida es su garganta, entrecerrados sus ojos; floja es la boca del Rey de su tierra, Padre, el que ahora ya se hace sentir.

No hay verdad en las palabras de los extranjeros. Los hijos de las grandes casas desiertas, los hijos de los grandes hombres de las casas despobladas, dirán que es cierto que vinieron ellos aquí, Padre.

¿Qué Profeta, qué Sacerdote será el que rectamente interprete las palabras de estas Escrituras?


Los libros de Chilam Balam

5 dic 2012

Pequeño Himno a Osiris

diciembre 05, 2012


Renacimiento de Osiris, Templo funerario de Seti en Abidos, Egipto



Palabras dichas por el representante del supervisor del tesoro Sobek-iry, nacido de la señora de la casa Senu, justificada:

¡Salve, Osiris, hijo de Nut!
Señor de los cuernos y la corona atef,
Coronado y jubiloso ante la Enéada,
Cuyo respeto puso Atum en el corazón de los hombres, de los dioses, espíritus y difuntos,
A quien se concedió el gobierno en On,
De gran presencia en Dyedu,
Señor del miedo en los Dos Montículos,
De gran terror en Rosetau.
Señor del respeto en Nen-nesu,
Señor del poder en Tenenet,
De gran amor en la tierra,
Señor de renombre en Palacio,
Grande en apariciones en Abidos,
A quien se le concedió el triunfo ante la Enéada.
Para quien se hizo la matanza en la Gran Sala de Heruer,
A quien temen los grandes poderes,
Para quien se elevan los Grandes desde sus esteras.
Shu ha hecho que se le tema,
Tefnut ha creado el respeto hacia él.
Ante él se inclinan los Dos Cónclaves,
Porque grande es el temor [que se siente ante] él,
Y firme el respeto [que se siente ante] él.

Este es Osiris, rey de dioses,
De gran poder en el cielo,
Gobernador de los vivos,
Rey de los que están en el Más Allá,
A quien millares glorifican en Jer-aha,
A quien la humanidad ensalza en On,
Quien posee lo elegido en las Casas Altas,
Por quien se hace el sacrificio en Hutptah.

Aquí finaliza el texto de la estela de Sobek-iry.

Por quien se realiza el festival nocturno en Jesem,
A quien los dioses veneran cuando ven,
A quien los espíritus adoran cuando ven,
A quien lamentan las multitudes en This,
Que es aclamado por los que están en la Duat.

Así dice tu hijo Horus: 'Vengo tras vencer por ti a aquellos que golpean'.



Estela de Sobek-iry, Louvre C 30

Traducción: Francisco López
Imagen: Renacimiento de Osiris, Templo funerario de Seti en Abidos, Egipto


8 may 2012

Jikininki

mayo 08, 2012

Una vez, Musõ Kokushi, sacerdote de la secta zen que viajaba solo por la provincia de Mino, se perdió en una comarca montañosa donde no había nadie que lo guiara. Erró sin rumbo durante largo tiempo; y ya desesperaba de hallar refugio durante la noche, cuando vislumbró, en lo alto de una colina iluminada por los últimos rayos del sol, una de esas pequeñas ermitas llamadas anjitsu, que suelen construir los monjes solitarios. Aunque parecía estar derruida, Musõ se apresuró a acercarse a ella; descubrió que la habitaba un anciano monje, a quien rogó que le concediera alojamiento por esa noche. El anciano rehusó con hosquedad, pero le indicó a Musõ la situación de una aldea, en un valle próximo, donde hallaría alojamiento y comida.

Musõ se encaminó hacia la aldea, compuesta por menos de una docena de granjas; el jefe del villorrio lo recibió en su casa con suma afabilidad. A la llegada de Musõ había cuarenta o cincuenta personas reunidas en el aposento principal; a él lo guiaron hasta un cuarto pequeño y apartado, donde pronto le ofrecieron cama y alimento. Vencido por la fatiga, Musõ se acostó muy temprano; pero poco antes de medianoche su sueño se vio interrumpido por un llanto que provenía del aposento contiguo. Deslizáronse entonces las puertas correderas; y un joven, que llevaba una lámpara encendida, entró al cuarto, lo saludó con una reverencia y le dijo:

—Venerable señor, es mi penoso deber informaros que ahora soy el responsable de esta casa. Ayer no era sino el hijo mayor. Pero cuando vos llegasteis aquí, vencido por la fatiga, no queríamos incomodaros de ningún modo: no os anunciamos, pues, que mi padre había muerto hacía apenas unas horas. Aquellos a quienes visteis reunidos en el aposento contiguo son los habitantes de esta aldea; se han congregado aquí para rendirle al muerto un póstumo homenaje; y pronto se marcharán a otra aldea que dista tres millas de aquí, pues nuestra costumbre nos prohíbe permanecer en la aldea la noche que sucede a la muerte de alguien. Hacemos nuestras ofrendas, elevamos nuestras plegarias, y luego nos retiramos, dejando solo al cadáver. En la casa donde queda el cadáver suelen suceder cosas extrañas: pensamos, pues, que sería mejor que nos acompañarais. En la otra aldea hallaréis buen alojamiento. Aunque, quizá, siendo un sacerdote, no temáis a los demonios y a los espíritus malignos; y, si no os inquieta quedaros solo con el muerto, sois bienvenido a nuestro humilde hogar. No obstante, debo advertiros que nadie, salvo un sacerdote, se atrevería a pernoctar aquí.

Musõ respondió:

—Vuestras cordiales intenciones, así como vuestra generosa hospitalidad, merecen mi más profunda gratitud. Pero lamento que no me hayáis anunciado la muerte de vuestro padre en cuanto llegué, pues, aunque estaba algo fatigado, por cierto que no lo estaba al punto de hallar dificultades en cumplir con mis deberes sacerdotales. Si me lo hubierais dicho, habría administrado el servicio antes de que todos partieran. Así las cosas, lo administraré una vez que os retiréis, y permaneceré con el cuerpo hasta la mañana. Ignoro a qué os referís al mencionar el peligro que entraña quedarse aquí a solas; pero no temo a demonios ni espectros: os ruego, por tanto, que no abriguéis temor alguno por mi persona.

Estas declaraciones parecieron regocijar al joven, quien manifestó su gratitud con las palabras pertinentes. Después, los otros miembros de la familia así como los aldeanos reunidos en el aposento contiguo, enterados de las promesas del sacerdote, acudieron a darle las gracias, y luego dijo el dueño de la casa:

—Ahora, venerable señor, aunque mucho deploremos dejaros a solas, debemos despedirnos. Las normas de nuestra aldea nos impiden quedarnos aquí después de medianoche. Os imploramos, amable señor, que en todo punto cuidéis de vuestro honorable cuerpo mientras no estemos aquí para serviros. Y si acaso oyerais o escucharais algo extraño durante nuestra ausencia, no olvidéis referírnoslo cuando regresemos por la mañana.

Todos dejaron la casa salvo el sacerdote, quien se dirigió al aposento donde yacía el cadáver. Habían depositado ante éste las habituales ofrendas; ardía un tõmyõ, una pequeña lámpara budista. El sacerdote recitó las correspondientes plegarias, ejecutó las ceremonias fúnebres, y entró luego en profunda meditación. Así permaneció durante varias horas; ni un sonido alteró la paz de la aldea desierta. Pero en lo más hondo de la nocturna quietud, una Forma, vaga y de gran tamaño, entró sigilosamente; y en ese mismo instante Musõ se vio privado del habla y el movimiento. Vio que la Forma se apoderaba del cadáver, como si tuviera manos, y lo devoraba con más rapidez que un gato al comer una rata; comenzó por la cabeza y luego prosiguió por partes: el pelo, los huesos y aun el sudario. Y esa Criatura monstruosa, tras consumir el cadáver, se volvió hacia las ofrendas y también las devoró. Luego se fue tan misteriosamente como había venido.

Los aldeanos, al regresar por la mañana, hallaron al sacerdote ante las puertas de la casa. Todos lo saludaron; y al entrar y mirar en torno, nadie expresó sorpresa alguna ante la desaparición del cadáver y las ofrendas. Pero el dueño de la casa le dijo a Musõ:

—Venerable señor, acaso hayáis visto cosas desagradables durante vuestra estancia: temimos todos por vos. Pero ahora nos place hallaros sano y salvo. De buena gana nos habríamos quedado, de haber sido posible. Pero las leyes de nuestra aldea, según os informé anoche, nos ordenan abandonar las casas después de un fallecimiento y dejar el cadáver a solas. Cada vez que se infringió esta ley, sobrevino una enorme desgracia. Cada vez que se la obedece, hallamos que el cadáver y las ofrendas desaparecen durante nuestra ausencia. Acaso hayáis visto la causa.

Entonces Musõ le habló de la Forma tenue y horrible que había entrado en la cámara mortuoria para devorar el cuerpo y las ofrendas. A nadie pareció sorprender esta narración; y el dueño de la casa señaló:

—Lo que nos acabáis de referir, venerable señor, coincide con cuanto se ha dicho al respecto desde antiguo.

Musõ entonces preguntó:

—¿El monje de la colina no suele realizar los servicios fúnebres para vuestros muertos?

—¿Qué monje? —preguntó el joven.

—El monje que ayer por la noche me indicó esta aldea —responció Musõ—. Llegué hasta su anjitsu, que está en la colina. Rehusó alojarme, pero me dijo cómo llegar aquí.

Todos se miraron entre sí con expresión atónita; y, tras un instante de silencio, el dueño de la casa declaró:

—Venerable señor, en la colina no hay monje ni anjitsu alguno. Hace muchas generaciones que ningún monje reside en esta comarca.

Musõ no dijo nada más al respecto, pues era evidente que sus amables anfitriones lo juzgaban víctima de alguna ilusión sobrenatural. Pero en cuanto se despidió, no sin procurarse la información necesaria para proseguir su camino, decidió buscar la ermita de la colina para confirmar si había sufrido o no un engaño. Halló el anjitsu sin dificultad; y esta vez el anciano lo invitó a acompañarlo. En cuanto Musõ entró, el eremita hizo una humilde reverencia y exclamó:

—¡Ah! ¿Vergüenza de mí… ! ¿Gran vergüenza sobre mí… ! ¡Terrible vergüenza sobre mí!

—No debéis avergonzaros por haberme negado alojamiento —dijo Musõ—. Me indicasteis la aldea vecina, donde fui recibido con suma amabilidad; y os agradezco ese favor.

—A nadie puedo ofrecer alojamiento —respondió el recluso—, y no es mi negación lo que me avergüenza. Me avergüenza que me hayáis visto en mi verdadera forma… pues fui yo quien devoró el cadáver y las ofrendas ante vuestros propios ojos… Sabed, venerable señor, que soy un jikininki[1], un devorador de carne humana. Compadecedme y permitidme confesar la secreta falta que me redujo a esta condición.

“Hace mucho, mucho tiempo, yo era sacerdote en esta desolada región. No había otro sacerdote en leguas a la redonda. De modo que, en esa época, los montañeses solían traer aquí los cuerpos de los que habían muerto (a veces desde parajes distantes) para que yo cumpliera con los servicios sagrados. Pero yo no cumplía estos servicios y no realizaba los ritos sino por afán de lucro; sólo pensaba en la comida y las vestimentas que podía obtener mediante mi sacra profesión. Y a causa de este impío egoísmo volví a nacer, inmediatamente después de mi muerte, como jikininki. Desde entonces estoy obligado a alimentarme de los cadáveres de la gente que muere en esta comarca: a todos debo devorarlos del modo que anoche presenciasteis… Ahora, venerable señor, permitidme que os ruegue que realicéis un sacrificio Ségaki para mí: ayudadme mediante vuestras plegarias, os lo imploro, para que no tarde en liberarme de esta espantosa existencia… ”

En cuanto el eremita hizo esta solicitud desapareció; y también desapareció la ermita, en el mismo instante. Y Musõ Kokushi se halló a solas, de rodillas en el pastizal, junto a un sepulcro antiguo y enmohecido, con la forma que llaman go—rin—ishi[2], que parecía ser la tumba de un sacerdote.


[1] Literalmente, duende devorador de hombres. El narrador japonés también da el vocablo sánscrito, Râkshasa; pero esta palabra es tan vaga como jikininki, pues hay muchas variedades de Râkshasas. Aparentemente la palabra jikininki aquí significa uno de los Bara-mon-Rasetsu-Gaki, que conforman las veintiséis clases de pretas enumeradas en los antiguos libros budistas (N. del A.)

[2] Literalmente, “piedra de cinco círculos (o cinco zonas)”, monumento funerario que consiste en cinco partes superpuestas -cada una de diversa forma-, que simbolizan los cinco elementos místicos: el Éter, el Aire, el Fuego, el Agua, la Tierra (N. del A.)


En Kwaidan: Cuentos fantásticos del Japón
Recopilación de Lafcadio Hearn

16 nov 2011

Canto triste de los Itzaes

noviembre 16, 2011

La muerte reina sobre todo


Damaceno. Este es el nombre de la llanura en que fue formado el Primer Padre de Adán, por Dios. Este es su nombre, su primer nombre: Adán. Y le entró su alma y habitó el Paraíso. Nacido Adán, nació la Primera Madre, Eva, la primera mujer, la madre de todo el mundo. Fue de pronto, como una gota escurrida de Adán. Y nació.

Allí donde no había cielo antiguamente, he aquí que la Palabra nació por sí misma, dentro de lo oscuro. He aquí que las piedras fueron creadas de una sola vez y fueron las montañas. Y esta tierra, la que fue cogida para labrar a Adán, también. Por eso él es su hijo. Y entraron al Lugar de los Gemidos. Así lo llamaron cuando fueron labrados, aquellos que fueron el primer tronco de los hombres.

Dios el Verbo, Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo, son el Dios de toda la tierra. Ellos crearon la Piedra Preciosa que se desprendió de la tempestad, con el velo de la gracia. El Verbo es su nombre: Josus tin gracia.

He aquí que al mismo tiempo nació de su Piedra el Espíritu de las estrellas; berbuntuorom es su nombre. El hijo natural de la Piedra, el hijo natural de la Tierra, tomó entonces a la Señora de la Tierra y fue a sentarse al altísimo cielo, a lo más alto del cielo.

Un gran resplandor llegó hasta abajo desde el Espíritu de la Sustinal gracia.

***

Trece veces ocho mil Katunes había estado reposando en su Piedra, cuando se movió la Semilla del Señor Hunacceel.

Aunque no eran lo mismo que el Sol, de la Joya del Pecho del Sol bajó la casta de los hombres buenos. «Mis ropas, mis vestidos », hubieran dicho los dioses.

Así, pues, lo sabéis, y lo dice cualquiera. A la tierra suave de la Orilla del Pozo llegaron conquistando, al golpe de la guerra.

—Estaban en Chichén los Itzaes... los herejes ¿Vinieron o estaban?

Uno Imix, el día que alcanzaron el cielo, fue el Rey al Poniente del Pozo, en donde está abierto el templo. El Uno Imix es el día en que se dice en Chichén de los Itzaes: «¿Llegaron o estaban?».

«¡Oculto es, oculto es!» —dicen gritando—. «¡Oculto es, oculto es! ¡Lo saben las almas de los muertos!».

Con trabajoso clamor gritan las almas de los muertos, solitarias en el día que es el primero. Resplandeciente día fue, y otra vez fue de noche, cuando vinieron.

—¡Estaban, estaban, estaban! ¿Llegaron o estaban?

¿Hay alguien por ventura que esté despierto?

Fuertemente dicen otra vez, en tres gemidos: ¡Estaban!

—¡En el día de Dios, aquí eran ya moradores, eran ya pobladores!

Se les oía así.

—¡No fue que llegaron a Chichén los Itzaes!

—¿Llegaron o estaban? ¡Los herejes!

Gimen así tres veces, en su día.

—¿Soy alguien yo? —dice en su espíritu el hombre.

—¿Soy éste que soy?

—¿Soy acaso un niño que llora? —dice en medio de la tierra.

Para que lo entendáis. Dicen que fui creado de noche. ¿Nosotros acaso nacimos? Se ha dicho que somos como animales domésticos para Miscit-Ahau(1).

Va llegando el final. ¿Quién es éste a quien amargué con mi canción? «¿Llegaron o estaban?».

—Dicen que estoy muerto. Lo dijo el Sacerdote del pueblo. Dicen que estoy escondido. Lo dijo «el que pierde al pueblo». Lo creyó en su deseo, lo creyó en su corazón. Porque «el que pierde al pueblo», el sabio, al punto se aflige con mi canción.

—«Estaban... ¿Llegaron o estaban?»

Este canto todo es cumplida alabanza del Señor Dios.


1. Miscit Ahau puede ser el nombre de uno de los capitanes de guerra relacionados con Hunac Ceel, como sugiere Roys, pero también parece el apelativo de una divinidad del viento. Mis significa barrer, y en México se decía que los vientos iban barriendo el camino al dios de la lluvia. Cit es padre y Ahau el título de majestad característico de los seres sobrenaturales y de los reyes.


En Los Libros de Chilam Balam de Chumayel



9 jun 2011

Un canto magnífico

junio 09, 2011

He aquí que en mi alma se despierta un deseo, que en mi cerebro surge un pensamiento: quiero cantar, quiero modular mis palabras entonando un canto nacional, un canto familiar. Las frases se derriten en mi boca, los discursos se atropellan; desbordan mi lengua, se expanden alrededor de mis dientes.

Antaño, mi padre me ha cantado esas mismas palabras tallando el mango de su hacha; mi madre me las enseñó haciendo girar el huso. Yo entonces no era más que un niño, una pobre criatura inútil que se arrastraba por el suelo a los pies de la nodriza, con la barbilla goteante de leche. Pero hay otras palabras además: palabras que yo he recogido en las fuentes de la ciencia, encontrado a lo largo de los caminos, arrancado entre las malezas, desgajado de los árboles en las altas ramas y amontonado al borde de los senderos, cuando en mi infancia iba a guardar los rebaños entre los pastizales con arroyos de miel y las colinas de oro.

También el frío me ha cantado versos y la lluvia me trajo sus runas ; los vientos del ciclo y las olas del mar me han hecho oír su poema; los pájaros me enseñaron su trino, y los árboles desmelenados me han invitado a sus conciertos.

¡Sí! Yo cantaré un canto magnífico, un canto espléndido, cuando haya comido el pan de centeno y haya bebido la áspera cerveza. Y si la cerveza me falta, mi lengua seca invocará al rocío; y cantaré para alegrar la noche, para celebrar el esplendor del día. ¡Cantaré hasta la aurora para brizar la salida del sol!


Kálevala
Traducción: Alejandro Casona

20 may 2011

Las admoniciones de Ipuwer

mayo 20, 2011





Fragmentos


Ciertamente, la risa cesó y no se creará más.

Es un gemido lo que hay a través de la tierra, mezclado con lamentaciones.

Ciertamente, cualquier muerto es como quien existe; quienes eran [egipcios se han convertido en extranjeros a quien se muestra el camino.

Ciertamente, el pelo se cayó a todos.

No se distingue al bien nacido de aquél que no lo tiene para él

Ciertamente, uno es aturdido por el ruido y la voz no es clara en los años de ruido. No existe el final para el griterío.

Ciertamente, el grande y el humilde dicen: ‘Deseo mi muerte’.

Los niños pequeños dicen: ‘Él no debió permitir que viviera’.

Ciertamente, los hijos de los grandes son lanzados contra las paredes;

los hijos deseados son colocados en las tierras altas.

Ciertamente, quienes estaban en la casa del embalsamamiento son colocados en las tierras altas; el secreto de los embalsamadores se está revelando en ellas.

Ciertamente, esto que podía verse ayer, eso desapareció; la tierra se abandonó a causa de su esterilidad e igualmente el corte del lino.

Ciertamente, toda la tierra pantanosa del delta no puede ser ocultada; Tamehu puso la confianza en los senderos pisados.

¿Qué puede hacer uno?

Se dice: ‘Maldito está el lugar de los secretos divinos “

Atiende, está en manos de quienes lo desconocían como de los hombres que lo conocen.

Los extranjeros son expertos en los trabajos de las tierras pantanosas.

Ciertamente, los ciudadanos se sitúan en las piedras de moler;

aquéllos que vestían lino fino fueron golpeados con palos;

quienes no podían ver el día salieron sin oposición.

Oh aquéllas que estaban en los dormitorios de sus maridos,

dejadlas que duerman en balsas de tablas

Digo que es más duro para mí que los tablones que portan mirra.

Cargadlas llevando jarras con vino.

Permitid que conozcan el palanquín,

pero los reposteros son quienes lo han destruido.


Del mismo modo que las sirvientas, las mujeres nobles sufrieron;

las músicas están en las habitaciones dentro de los vestuarios;

lo que pueden cantar a Meret son lamentos.

Aquéllos que narraban historias trabajan en las piedras de moler.

Ciertamente, los árboles se talaron; las ramas se descortezaron.

El hombre lo ha abandonado todo incluso a los sirvientes que pertenecían a su casa.

La gente dirá cuando lo escuche:

‘Se ha destruido un abundante sustento para los niños.

No hay alimento para los hijos

Y en el día de hoy ¿Cómo va a ser su gusto hoy?.

Ciertamente, los grandes están hambrientos y padecen,

mientras los asistentes son servidos;

a causa de las lamentaciones.

Ciertamente, el hombre de temperamento dice:

‘Una vez que haya conocido donde está dios, entonces le serviré’.

Ciertamente, todos los rebaños de cabras tienen sus corazones llorando;

los ganados se lamentan a causa del estado de la tierra.

Ciertamente, los hijos de los grandes son lanzados contra las paredes; los hijos deseados son colocados en las tierras altas.


Papiro Leyden 344,
Menfis 1600 AC
Traducción: D. Ángel Sánchez