Mostrando entradas con la etiqueta Zen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Zen. Mostrar todas las entradas

14 sept 2022

Encerrado entre palabras

septiembre 14, 2022

 

Mumonkan - Encerrado entre palabras

Un estudiante de Zen le dijo a Unmon: “La brillantez de Buda ilumina todo el universo.”

Antes de que hubiera terminado  la frase Unmon le preguntó:  “Estás recitando el poema de otro, ¿no es cierto?”

“Si.” Respondió el estudiante.

“Estás encerrado entre palabras”, le dijo Unmon.

Luego otro maestro, Shishin, preguntó a sus discípulos: “¿Hasta qué punto el estudiante estaba encerrado entre palabras?"

Del Mumonkan

25 ago 2022

Seng Ts´an - Confiar en la Mente

agosto 25, 2022

 


(Seng Tsan, Tercer Patriarca del budismo Chan, siglo VII)


El gran camino no ofrece dificultades,

Si no elijes ni tienes preferencias.

Si eliminas agrado y desagrado

Todo es claro como el espacio.


Haz la mínima distinción

Y cielo y tierra quedarán separados.

Si deseas contemplar la verdad,

No estés a favor ni en contra.


Gusto y disgusto:

Esa es la enfermedad de la mente.

Sin comprender el signifcado profundo

No puedes detener el pensamiento.


Es claro como el espacio,

Nada falta, nada sobra.

Si deseas algo

No puedes ver las cosas como son.


En lo exterior, no te ates a las cosas.

En lo interior, no te pierdas en el vacío.

Detente y hazte uno

Y todo opuesto desaparece.


Si detienes el movimiento para obtener la quietud,

Esa quietud estará siempre en movimiento.

Si te aferras a los opuestos,

¿Cómo podrás conocer la unidad?


Si no comprendes la unidad,

Esto y aquello no pueden funcionar.

Negar al mundo es afirmarlo.

Perseguir el vacío es perder el vacío.


Cuanto más hablas y piensas,

Más pierdes el camino.

Corta todo pensamiento

Y muévete en libertad por todas partes.


Vuelve a la raíz y comprende.

Persigue las apariencias y pierdes la fuente.

Un momento de iluminación

Ilumina el vacío ante ti.


El vacío se convierte en algo:

Se trata de tu mirada engañosa.

No busques la verdad.

Solo renuncia a tus opiniones.


El dos viene del uno,

Pero ni siquiera te aferres a este uno.

Cuando tu mente está tranquila

Las diez mil cosas no presentan defecto.


No hay defecto, no hay diez mil cosas,

No hay perturbación, no hay mente.

Sin mundo, no hay nadie que lo busque.

Sin nadie que lo busque, no hay mundo.


Esto se convierte en Esto por Aquello.

Aquello se convierte en Aquello por Esto.

Si deseas comprender a estos dos,

Mìralos en su vacío original.


En el vacío ambos son lo mismo,

Y cada uno es portador de las diez mil cosas.

Si ya no los consideras como diferentes

¿Cómo podrías preferir uno u otro?


El Camino es calmo y amplio,

Ni fácil ni difícil.

Las mentes mezquinas lo pierden.

Al apurarse se demoran.


Si se aferran, van demasiado lejos,

Es inevitable que giren en el lugar equivocado.

Solo deja que sea. En definitiva,

Nada se va, nada se queda.


Sigue a la narturaleza y fúndete con el camino,

Libre, espontáneo y sin problemas.

Atado a tus pensamientos, pierdes la verdad.

Te vuelves pesado, torpe y enfermo.


Enferma, la mente se perturba.

Entonces ¿para qué aferrar o rechazar algo?

Si quieres profesar el Vehículo Único

No desprecies el mundo de los sentidos.


Si no desprecias los seis sentidos,

Eso ya es iluminación.

El cuerdo no actúa.

El ignorante se ata a sí mismo.


En el verdadero Dharma no hay esto o aquello,

Asi que ¿para qué perseguir ciegamente los deseos?

El error original

Es usar la Mente para agitar la Mente


Los apacibles y los perturbados siguen pensando.

En la iluminación no hay gusto ni disgusto.

Todos los opuestos son producto

De puntos de vista defectuosos.


Ilusiones, flores en el aire.

¿Para qué intentar recogerlas?

Victoria, derrota, correcto, erróneo 

¡Termina con todo eso!


Si el ojo nunca duerme,

Los sueños desaparecen por sí mismos.

Si la Mente no hace distinciones,

Las diez mi cosas son en esencia una.


Comprende esta esencia oscura

Y líbrate de enredos.

Considera las diez mil cosas como iguales

Y volverás a tu naturaleza original.


En todas partes los iluminados

Penetran en la fuente.

Esta fuente está más allá del tiempo y del espacio.

Un momento son diez mil años.


Aunque no puedas verlo,

El universo completo está ante tus ojos.


Infinitamente pequeño es infinitamente grande:

Sin límites, sin diferencias.

Infinitamente grande es infinitamente pequeño:

Las medidas no cuentan aquí.


Lo que es, es lo mismo que lo que no es.

Lo que no es, es lo mismo que lo que es.

Si estás en lugar distinto

No te molestes en quedarte ahi.


Uno es todo.

Todo es uno.

Cuando consideras las cosas de este manera,

Dejas de preocuparte por ser incompleto.


Confianza y Mente no son dos.

No-dos es confiar en la Mente.

Palabras y discursos no pueden separarlas,

No pueden, nunca pudieron, nunca podrán.


9 feb 2021

Yongjia Xuanjue (665 - 713) - El cantar de la Iluminación

febrero 09, 2021

 



¿Conoces a aquellos cuyo estudio ha terminado?

Ya no hacen más que permanecer espontáneos en el Camino.

No evitan los pensamientos falsos, no buscan la verdad.

La auténtica naturaleza de la ignorancia es la Naturaleza Búdica.

Este cuerpo vacío, una transformación ilusoria, es el Cuerpo del Dharma.


En la iluminación del Cuerpo del Dharma no hay ni una sola cosa;

su origen es la inherente Naturaleza del Buda de la Divina Inocencia.

Los cinco agregados, como nubes que flotan, van y vienen en el vacío.

Los tres venenos, como burbujas en el agua, asoman y se hunden sin realidad.


Cuando estás confirmado en la naturaleza de la realidad no hay personas ni dharmas. 

El karma infernal se cancela en la fracción de un instante.

Si yo con mis palabras falsas engañara a los seres vivientes,

estaría invitando a que me arranquen la legua durante tantos eones como granos de arena hay.


Con la repentina comprensión iluminada del Dhyana de los Así Venidos,

las seis intercambios y las mil prácticas están completas en sustancia.

Mientras dura el sueño, los seis destinos se manifiestan muy claramente;

después de la iluminación completamente vacía no hay Universo.


No hay bendición ni ofensa, no hay beneficio ni pérdida.

En la quietud de la naturaleza extinta, no hay preguntas ni búsqueda.

Últimamente este espejo polvoriento no ha sido lustrado,

por eso es que hoy debemos analizar y hacer claras distinciones.


¿Quién está libre de pensamiento? ¿Quién está libre de nacimiento?

Si en verdad no hay producción, 

no hay nada no producido.

Convoca a una estatua de madera y consúltala acerca de esto.


Las personas no reconocen la Perla Mani, aunque la reciban personalmente del tesoro de los Así Venidos.

Las seis clases de funciones espirituales están vacías y, sin embargo, no están vacías.

La Perla de perfecto fulgor tiene forma y, sin embargo, no tiene forma.

Aplícate a la Budeidad; más tarde o más temprano la realizarás.


No te aferres a los cuatro elementos, déjalos ir.

La naturaleza de la calma silenciosa armoniza con beber y comer.

Todas las actividades son impermanentes; todo es vacío.

Tal es la grandiosa y perfecta iluminación de los Así Venidos.


Es cierto que estas palabras expresan el vehículo verdadero,

aquel que no las entienda puede preguntarme lo que se le ocurra.

Penetran directamente hasta el origen; llevan el sello de todos los budas.

No voy a arrancar las hojas para quedarme con las ramas.


Purifica los cinco ojos; consigue su poder, simplemente realízalo 

y conoce lo que es difícil de comprender.

Las figuras en un espejo se ven con claridad,

pero ¿podrías arrancar la luna reflejada en el agua?


Siempre practicando en soledad; siempre caminando solos,

aquellos que han penetrado vagan juntos por el camino del Nirvana.

Su canción es antigua, su expresión es pura, su actitud es naturalmente noble.

De apariencia demacrada, su integridad es inquebrantable. La gente los ignora.


Los discípulos de Shakya se llaman a sí mismos pobres,

son, en efecto, pobres en cuerpo pero no pobres para el Camino.

En cuanto a pobreza, cubren sus cuerpos con harapos grotescos.

En cuanto al Camino, guardan en sus corazones una joya sin precio.


Una joya sin precio, de uso inagotable.

En beneficio de los seres, responden siempre con generosidad;

los tres cuerpos y los cuatro saberes están completos en la substancia.

Las ocho liberaciones y los seis poderes espirituales están en el Sello-Mente de la Tierra.


Una cosa es segura: la persona superior entiende todo;

las personas de nivel intermedio e inferior aprenden mucho, no obstante dudan mucho.

Simplemente líbrate de tu querida ropa sucia.

¿Quién podrá salir a jactarse de su vigor?


Que otros me difamen; soportaré su condenación.

Aquellos que tratan de incendiar el cielo solo consiguen agotarse.

Cuando yo los escucho, es como si bebiera rocío dulce.

Así, fundido y refinado, uno entra de golpe en lo inconcebible.


Considera las palabras viciadas como mérito y virtud;

así, las palabras viciadas se convierten en sabiduría y buen consejo.

No permitas que el abuso y la calumnia despierten tu enemistad ni tu simpatía.

¿De qué otro modo podrían manifestarse el poder de la compasión y la paciencia sin producción?


El estudio se ha profundizado, las palabras son profundas.

La concentración y el saber son completamente claros; no me estanco en el vacío.

No soy el único que ha realizado la comprensión.

Todas las miríadas de budas, numerosos como las arenas del Ganges son de mi misma sustancia.


El rugido del león es una proclamación valiente;

cuando las cien bestias lo escuchan, sus cerebros se espantan

y el elefante, abandonando su prestancia, huye confundido.

Pero dioses y dragones lo escuchan con calma y regocijo.


Vagué por ríos y océanos; atravesé las montañas y los arroyos

en busca de un maestro que me instruyera en la forma de investigar el Dhyana.

Desde que empecé a recorrer el sendero de Hui Neng

comprendí el nacimiento y la muerte y ya no tengo relación con ellos.


Caminar es Dhyana; sentarse es Dhyana.

Hablando o en silencio, en movimiento o en quietud, mi sustancia está en paz.

Aunque me enfrentara con la punta de un puñal, estaría completamente tranquilo;

Si me envenenaran permanecería cómodo.

Después de muchos eones de paciencia inmortal nuestro maestro dio con la lámpara ardiente del Buda


¿Cuántos nacimientos? ¿Cuántas muertes? 

Nacimientos y muertes se extienden hacia distancias remotas, sin límites fijos.

Desde que desperté repentinamente y comprendí la no producción

¿Cómo podrá agraviarme el insulto o complacerme la gloria?


En lo profundo de las montañas habito un lugar tranquilo.

Apartado en un pico solitario bajo altos pinos.

Despreocupado me siento a meditar, un rústico monje de entrecasa.

Quieto, vivo en lo espontáneo, en la verdadera ligereza.


Cumplida la iluminación ya no hay esfuerzo;

No pasa lo mismo con cualquiera de los dharmas condicionados.

Habitar en ellos, mientras son propicios, es crear bendiciones en los cielos;

es como mirar hacia arriba y arrojar una flecha a la lejanía.



Cuando su fuerza se agota, la flecha vuelve a caer,

lo que significa que las siguientes vidas no serán como uno desea.

En cambio, con un solo paso a través la puerta a la cualidad real de lo Incondicionado, 

habrás entrado a la tierra de los Así Venidos.


Consigue la raíz; descarta las ramas.

Como el cristal puro que alberga una luna enjoyada,

cuando esta Perla que cumple los deseos puede ser entendida,

el beneficio propio y el beneficio de los otros es constante, sin fin.


La luna brilla en el río; el viento suspira en los pinos.

¿Queda algo por hacer en esta larga y clara noche?

La Perla del precepto de la naturaleza del Buda es el Sello-Mente de la Tierra.

Niebla y rocío, nube y vapor son sus vestiduras.


El cuenco de la limosna subyuga al dragón;  el bastón de bronce vence al tigre,

sus anillos dorados tintinean armónicos.

No se trata de un símbolo sin fundamento,

Es el bastón enjoyado que el Así Venido se legó a sí mismo.


No busques la verdad; no deseches lo falso.

Entiende que esos dos dharmas están vacíos; no tienen cualidades.

Sin cualidades no hay vacío, no hay no vacío.

Esa es la cualidad de los Así Venidos.


La Mente Espejo es brillante; nada obstaculiza sus reflejos.

Vasta, tersa y resplandeciente, impregna tantos mundos como granos de arena hay.

Muestra las imágenes de miríadas de fenómenos;

Perla de luz perfecta sin adentro ni afuera.


Cuando uno entra al vacío negando causa y efecto,

imprudente y grosero, atrae calamidades.

Este es el error de abandonar existencia y ser y apegarse al vacío.

Como si para evitar ahogarse uno saltase al fuego.


Algunos, para aferrar el verdadero principio, rechazan el pensamiento falso;

pero la mente que rechaza y aferra es ingeniosa y fraudulenta.

En verdad, los estudiosos que no la comprenden y la fomentan

confunden a un ladrón con su propio hijo.


La riqueza del Dharma se pierde y mérito y virtud se destruyen

solo por causa de la mente consciente.

Al atravesar la puerta de Dhyana la mente cesa

y, de repente, uno ha entrado en el conocimiento y la intuición

poderosos y no producidos.


El gran héroe empuña la espada del saber

en cuyo punta de conocimiento destella un diamante

Esta espada no solo destruye la mente de los senderos externos.

Ante ella, se estremecen hasta los demonios celestiales.


Libera el trueno del Dharma; golpea el tambor del Dharma.

Se congregarán nubes de benevolencia 

y se esparcirá el dulce rocío vivificando todo;

dragones y elefantes andarán por allí.


Los tres vehículos y las cinco naturalezas se despiertan;

la hierba del Himalaya permanece sin mezcla;

de esos manjares puros suelo participar.

Una naturaleza impregna completamente todas las naturalezas.

Un dharma contiene todos los dharmas.

Una luna se refleja universalmente en todas las aguas.


El Cuerpo del Dharma de todos los budas entra en mi naturaleza;

mi naturaleza se funde con los Así Venidos.

En un solo nivel, todos los niveles están completos;

no hay forma, ni mente ni karma de la acción.


Al chasquear los dedos, ochenta mil entradas son completamente realizadas.

En el fragmento de un instante se consuman innumerables eras.

No hay número ni frase que describan esto.

¿Cómo se relaciona esto con nuestro despertar espiritual?


No se lo puede calumniar; no se lo puede alabar.

Su sustancia es como el espacio; no tiene orillas.

No se mueve de donde está; es siempre claro.

Si lo buscas debes saber que no lo verás.

No puede ser aferrado; no puede ser rechazado.

¿Qué esperas obtener en el seno de lo que no se obtiene?


Cuando está en silencio es discurso; cuando habla es silencio.

La gran puerta de la donación está abierta de par en par.

Si alguien me preguntara cuál es el fundamento de mis explicaciones,

le informaría que es el poder del gran saber.


La gente no conoce lo que es ni lo que no es.

Uno puede oponerse a la corriente o dejarse llevar,

pero ni los dioses la comprenden.

Yo la he cultivados durante muchos eones;

no tiene nada que ver con los asuntos usuales de mentiras y fraude.


Una vez izada la bandera del Dharma, el objetivo de la enseñanza quedó establecido.

El Buda, con toda claridad, diseñó aquello que iba a florecer en la escuela de Huig Neng.

Con Kashyapa comenzó la transmisión de la lámpara.

Veintiocho generaciones se sucedieron en la India.


El Dharma fluyó hacia el este y se asentó en esta tierra.

Bodhidharma fue el primer patriarca;

el manto fue transmitido hasta la sexta generación, esto lo sabe todo el mundo.

¿Quién podría contar cuánta gente ha realizado el camino desde entonces?


La verdad no está establecida; lo falso es, en su fundamento, vacío.

Existencia y no existencia quedan desterradas y el no-vacío es vacío.

Las veinte puertas hacia el vacío existen básicamente para no caer en apegos.

La única cualidad del Así Venido es la identidad consigo mismo.


La Mente es la raíz; los dharmas son el polvo.

Mente y dharmas son como manchas en un espejo.

Cuando las manchas se remueven, la luz comienza a aparecer.

Cuando olvidamos la Mente y los dharmas, la naturaleza es la verdad.


¡Ay! En esta era maligna de la declinación del Dharma

las bendiciones para los seres vivientes son escasas; es difícil enseñarles.

Tan lejos de los sabios del pasado,  sus opiniones desviadas son profundas.

Los demonios son fuertes, el Dharma es débil;

muchos son los errores y las injurias.


Al escuchar la enseñanza súbita del Así Venido,

ellos querrían destruirla como se rompe una teja; 

eso es lo que tienen en mente; sus cuerpos sufren calamidades.

Si no deseas convocar al karma de lo intermitente

no caigas en acusaciones injustas que trasladan la culpa a los otros.

No maldigas la Rueda del Dharma del Así Venido.


En el bosque de sándalo no crecen otros árboles.

En lo profundo de esa densa vegetación mora el león.

Vaga solitario en la quietud del bosque.

Las bestias que caminan y los pájaros que vuelan se mantienen alejados de él


Los cachorros del león marchan juntos tras él.

En tres años ellos también rugirán con fuerza.

Cuando los chacales persiguen al Rey del Dharma

son como viejos duendes que abren la boca en vano.


La completa y súbita enseñanza no comporta sentimiento,

si tienes duda e indecisión debes afrontarla directamente.

No es algo que complazca a unos y a otros;

el peligro es que los que practican caigan en el nihilismo o en el eternalismo.


"Error" no es error; "Acierto" no es acierto.

Errar por un pelo produce un desvío de miles de millas.

Al acertar, la Doncella Dragón realizó la Budeidad;

Al errar, el erudito Buena Estrella, aún en vida, se hundió en los infiernos.


En mis años juveniles me propuse adquirir conocimiento;

estudié los comentarios e interrogué los sutras y los shastras.

Entré en el mar para contar sus arenas y me agoté en vano.

Hasta que el Así Venido corrigió mi locura:

¿Qué se gana contando los tesoros de otro?

Siempre sin éxito sentí que había practicado en vano.

Muchos años desperdicié como un pasajero, como polvo en el viento.


Cuando la naturaleza de la semilla está desviada, el propio conocimiento se convierte en error.

Uno no realizará el Así Venido completo ni el Repentino Nivel.

Aquellos que profesan los dos vehículos son vigorosos, pero carecen del corazón del camino.

Los que marchan por senderos externos pueden ser inteligentes, pero carecen de saber.


Estúpidos, mezquinos e insensatos.

Toman el puño vacío y el dedo que señala como transmisores de conocimiento genuino;

pero quedar pegado al dedo que señala la luna como si fuera la luna es dilapidar el esfuerzo.


Es censurable hacer especulaciones vacías cuando se está todavía entre los dharmas de los órganos sensibles.

No percibir ni un solo dharma: esto es lo propio del Así Venido.

Entonces uno puede ser llamado "el que ha contemplado lo espontáneo".

Una vez que uno ha comprendido, las obstrucciones del Karma son básicamente vacías.

Pero si todavía no ha comprendido, las deudas del pasado deben ser saldadas.

Los famélicos se han topado con el banquete real y no pueden comer.

Los enfermos han encontrado al rey de los médicos pero ¿cómo podrán curarse?


A través del poder del conocimiento y la intuición, practica Dhyana en medio del deseo.

El loto nacido en el fuego nunca será destruido.

Hubo valientes devotos que cometieron ofensas muy graves; 

incluso así despertaron a la No Producción.

Temprano realizaron la Budeidad, y están aquí ahora.


El rugido del león es una proclamación intrépida.

Yo suspiro profundamente por la confusión de los bárbaros estúpidos

que sólo saben transgredir y obstruir la sabiduría.

No perciben los misterios revelados por el Así Venido.

Hubo dos monjes que cayeron en desorden sexual y asesinato:

Upali, que con la luz de una luciérnaga clarificó su ofensa

y el bodhitsava Vilmalakirti que despejó inmediatamente sus confusiones,

tal como el calor del sol funde el hielo y la nieve.


El poder de la liberación es inconcebible,

sus funciones milagrosas son tantas como las arenas del Ganges, y no se agotan.

¿Quién se atreverá a negarle las cuatro ofrendas?

Nuestros huesos pueden ser pulverizados y nuestro cuerpo cortado en trozos; ni  siquiera así, saldaríamos la cuenta por completo.

Si entiendes una sola frase trascenderás cien millones de frases.


El rey de los Dharma es lo más elevado, lo supremo.

Los Así Venidos, tan numerosos como las arenas del Ganges,

comparten una sola obtención.

Ahora comprendo esta Perla de los deseos colmados.

Todos los que la reciban con fe producirán una respuesta.


Se ve claramente: no hay ni una sola cosa.

No ha personas, no hay budas.

Los mil mundos grandiosos son burbujas en el mar.

Todos los sabios venerables son como fulgores de relámpago.

Aunque una rueda de acero nos cercenara la cabeza,

el Samadhi y el Saber seguirían brillando y no se perderían.

El sol podrá enfriarse; la luna podrá calentarse,

pero la multitud de demonios no podrá destruir el discurso verdadero.

El carro tirado por el elefante avanza digno y lento por el camino

¿acaso un insecto podría desviarlo de su curso?

El gran elefante no viaja por los senderos del conejo.

El gran despertar no se contiene en un pequeño espacio.

No menoscabes al cielo azul mirándolo a través de una caña.

A todos aquellos de ustedes que todavía no comprenden, yo les cuento el secreto.


Traducción de Isaías Garde a partir de la versión en inglés del International Institute For The Translation of Buddhist Texts - Dharma Realm Buddhist University Talmage, California

3 dic 2020

Dogen - Práctica y experiencia

diciembre 03, 2020



Alguien pregunta: “A propósito de esta práctica de zazen, una persona que todavía no ha experimentado y comprendido el Dharma del Buda puede adquirir esta experiencia persiguiendo la verdad en zazen. Pero, ¿qué puede esperar ganar de zazen una persona que ya ha clarificado el verdadero Dharma del Buda?”


Digo: “No contamos nuestros sueños delante de un loco, y es difícil poner remos entre las manos de un montañero; a pesar de ello tengo que otorgar la enseñanza. El pensamiento que la práctica y la experiencia (el Satori) no son una misma cosa es sólo la idea de los no-budistas. En el Dharma del Buda la práctica y la experiencia son exactamente la misma cosa. [La práctica] ahora es también la práctica en el estado de experiencia; por lo tanto, la búsqueda de la verdad por parte de un principiante es exactamente el cuerpo entero del estado original de la experiencia. Es por eso, que [los patriarcas budistas] enseñan en las advertencias prácticas que nos han transmitido, que no debemos esperar ninguna experiencia fuera de la práctica. Y la razón puede ser que [la práctica misma] es el acceso directo al estado original de la experiencia. Porque la práctica es el Satori, el Satori es sin fin; y porque el Satori es la práctica, la práctica no tiene principio. Es de esta forma que el Tathagata Shakyamuni y el Venerable Patriarca Mahakashyapa fueron acogidos y aprovechados por la práctica que existe en el Satori. El Gran Maestro Bodhidharma y el Patriarca fundador Daikan (Eno) fueron arrastrados y conducidos por la práctica que existe en el estado de experiencia. Los ejemplos de todos los que permanecieron y protegieron el Dharma del Buda son así. La práctica que nunca está separada del Satori ya existe: habiendo afortunadamente recibido la transmisión cara a cara de una parte de la sutil práctica, nosotros, que somos principiantes en practicar la Vía, poseemos directamente, en el estado sin intención (Mushotoku), una parte del Satori original. Recuerde, para impedir que contaminemos el Satori, que nunca está separado de la práctica, los patriarcas budistas nos han enseñado sin parar que no seamos negligentes en la práctica. Cuando soltamos la sutil práctica, ya el Satori ha llenado nuestras manos; cuando el cuerpo deja atrás el Satori, la práctica sutil opera a través del cuerpo entero. Además, tal como lo vi con mis propios ojos en la gran China, los monasterios zen de muchas provincias habían construido Dojos para quinientos o seis cientos monjes o incluso, mil o dos mil, en los cuales se animaba a los monjes a sentarse en zazen día y noche. El dirigente de una de estas Samghas era un verdadero maestro que había recibido el sello del espíritu del Buda. Cuando le pregunté a propósito de la gran intención del Dharma del Buda, he podido oír el principio que la práctica y el Satori nunca son dos etapas separadas. Por lo tanto, conforme con la enseñanza de los patriarcas budistas, y siguiendo la vía de un verdadero maestro, animaba [a cada uno] a perseguir la verdad (Vía) en Zazen; [animaba] no sólo a los practicantes de su Sangha, pero también a [todos] los amigos nobles que buscaban el Dharma, a toda la gente que esperaba encontrar la verdadera realidad en el Dharma del Buda, sin elegir entre principiantes y antiguos discípulos, sin distinción entre laicos y monjes. ¿No ha oído usted las palabras del Maestro ancestral (Nangaku) que decía: “No es que no haya práctica-y-experiencia, sino que no puede ser corrompido”? Otro [maestro] dijo: “Quien ve la Vía, practica la Vía” Recuerde que incluso en el estado de haber logrado la Vía debemos practicar.

22 ago 2020

Hekiganroku - Claro y vacío

agosto 22, 2020

Claro y vacío zen


El emperador Bu de Ryo preguntó al Gran Maestro Bodhidharma: “¿Cuál es el más alto sentido de la Realidad Sagrada?” Bodhidharma respondió: “Claro y vacío, sin santidad”. El emperador preguntó entonces: “¿Quién eres tú delante de mí?”. Bodhidharma respondió: “No lo sé”. El emperador no quedó satisfecho. 

Finalmente Bodhidharma cruzó el río Yagntze y se dirigió al reino de Gi.

Más tarde, el emperador solicitó su opinión a Shikô. Shikô dijo: “¿Sabe Su Majestad quién es ese hombre?” El emperador contestó: “No lo sé”.

Shikô dijo: “El es el Mahasattva Avalokitesvara, el que transmite el Sello de la Mente Búdica”

El emperador se lamentó y quiso enviar un emisario para invitar a Bodhidarma a que regresara. Shikô dijo: •Su Majestad, no intente enviar a nadie para traerlo de vuelta, aun si toda la gente de la tierra fuera tras él no retornaría”.


Hekiganroku - Crónicas del Acantilado Azul

Transmisión sin palabras

agosto 22, 2020


Hsu Yun (1840-1959)
Hsu Yun (1840-1959)


¡Quedarse con el Chan! Esta es la manera más efectiva de alcanzar la iluminación. No se dejen atraer por otros métodos.

Incluso Yong Jia, por confesión propia, gastó un montón de tiempo filosofando intelectualmente antes de intentar el método Chan con el Patriarca Hui Neng. "En mi juventud – dijo – estudié sutras, shatras y comentarios intentado discriminar sin parar entre nombre y forma. Podría también haber intentado contar los granos de arena del océano.

Había olvidado la cuestión del Buda. '¿Puede un hombre que cuente las joyas de otros hombres hacerse rico?"

El método Chan es verdaderamente como la espada del Rey Vajra. De un golpe puede cortar la ilusión para alcanzar la Budeidad.

Siempre que pienso sobre los años de práctica que a menudo preceden a la experiencia momentánea de la iluminación, pienso sobre el Maestro Chan Shan Zan.

Todos podemos aprender mucho de él. Shan Zan tuvo un maestro que desdichadamente no estaba iluminado. Uno no puede dar lo que no tiene; y así, sin nada, Shan Zan abandonó a su antiguo maestro para ir a estudiar con el Maestro Bai Zang.

Bajo la guía del Maestro Bai Zang, Shan Zan alcanzó la iluminación y entonces, con afectuoso respeto, volvió a visitar a su antiguo maestro.

El anciano le preguntó, "¿Qué aprendiste después de abandonarme?" Y como estaba iluminado, Shan Zan pudo responder amablemente "Nada, absolutamente nada." Para el viejo, fue una noticia agridulce. Sentía que su estudiante no hubiera aprendido nada, pero estaba feliz de tenerlo de vuelta. "Si quieres, puedes quedarte aquí – dijo."

Así que Shan Zan se quedó y sirvió a su antiguo maestro. Un día, mientras tomaba un baño, el anciano le pidió a Shan Zan que le restregara la espalda porque la tenía muy sucia. Cuando Shan Zan comenzó a frotársela dijo: "Qué curiosos ventanales de cristal hay en el vestíbulo de su Buda." Su maestro no sabía lo que él quería decir. "Por favor – le pidió – explícame tu comentario."

Mientras Shen Zan continuaba limpiando la suciedad dijo: "Aunque usted no lo pueda ver, su Yo Búdico emana tales rayos luminosos." Esta respuesta confundió al maestro.

Unos días mas tarde, cuando el maestro se sentó bajo una ventana de papel encerado para estudiar un sutra, una abeja comenzó a zumbar por la habitación; y la abeja, atraída por la luz exterior, siguió chocando contra la ventana de papel, intentando salir de la habitación. Shen Zan observó a la frustrada abeja y dijo, "¡Así que quieres salir fuera y entrar en la infinidad del espacio! Bueno, no lo harás penetrando el viejo papel encerado..." Entonces simplemente dijo, "Las puertas están y continúan abiertas pero la abeja rehuye a salir por ellas. Mira cómo se golpea la cabeza contra la ventana cerrada. ¡Estúpida abeja! ¿Cuándo comprenderá que el Camino está bloqueado por el papel?"

Entonces una chispa de luz comenzó a penetrar la mente del profesor. Sintió el más profundo significado de las palabras de Shan Zan. Preguntó astutamente, "Te has ido un largo tiempo. ¿Estás seguro de que no has aprendido nada mientas estabas fuera?"

Shan Zan rió y confesó: "Después de abandonarle estudié bajo el Maestro Bai Zhang. A través de él aprendí cómo detener mi mente discriminatoria... dejar de ser crítico... trascender el mundo del ego. A través de él alcancé la Sagrada Fruta de la iluminación."

Entonces, cuando el viejo maestro escuchó esta maravillosa noticia, reunió a todos los monjes y mandó preparar un banquete en honor de Shan Zan. Estaba muy contento.

"Por favor – le pidió a Shan Zan – permite a tu viejo maestro que se convierta en tu estudiante. Por favor, explícame el Dharma... especialmente lo relativo a los baños y las abejas."

Shan Zan rió. "Tu Yo Búdico resplandece en ti aunque no puedas verlo por ti mismo. Siempre es puro y ninguna cantidad de basura puede mancharlo jamás. Además, tus ojos siempre están mirando hacia afuera, fijados en páginas impresas; pero el Infinito no puede ser atrapado por las palabras. Son los libros solamente los que nos ocupan y entretienen en debates. Si quieres liberarte de la ilusión debes mirar hacia el interior. El Camino hacia el Infinito está en la otra cara de tu contemplación. ¡Mira hacia adentro para ver tu resplandeciente y deslumbrante Yo Búdico!"

¡De repente el viejo profesor comprendió! ¡De repente vio su propia Naturaleza búdica! Se excitó tanto que declaró que Shan Zan sería el Abad del monasterio. "¡Quién hubiera pensado que en mi vejez finalmente lo conseguiría! gritó."

Pero esto es lo más bonito del Momento Eterno, ¿no? Caminen fuera del tiempo una sola vez, y todos los años que han gastado en la ignorancia y el sufrimiento retroceden y se alejan en la vaguedad. Solo hay una cosa que parecen recordar. Su propio ‘yo’ viejo se ha ido y todos los viejos amigos, enemigos y familiares, y todas sus viejas experiencias, amargas o dulces, han perdido su poder sobre él. Eran como una película... creíble mientras él estaba en el teatro, pero no cuando salió a la luz de Sol.

La Realidad desvanece la ilusión.

En el Nirvana no eres joven ni viejo. Simplemente eres. Y, ¿quién eres? Eso es fácil.

El Buda.


Las Enseñanzas de Xu Yun (Nube Vacía)

5 ago 2020

Miscelánea Zen: Maestro Fo Yan

agosto 05, 2020




El ahorro de energía

Para   practicar   el   Zen   es   necesario   que   te   desidentifiques   de   los  pensamientos.  Éste  es  el mejor  modo  de  ahorrar  energía.  Desapégate  del  pensamiento emocional y comprenderás que el mundo objetivo no existe.  Entonces sabrás como practicar el Zen.

La mente y el mundo

Había una vez un monje que había dedicado toda su vida a practicar el  budismo. Cierta noche, mientras se hallaba paseando,   pisó algo viscoso y  creyó  que  se  trataba  de  un  sapo.  Entonces  se  llenó  de  pesar por  haber  transgredido  el  precepto  de  respetar  la  vida.  Aquella  noche  soñó  que  cientos de ranas solicitaban su vida a cambio.

A la mañana siguiente el monje estaba desolado pero, cuando volvió al  lugar, descubrió que solo había pisoteado una berenjena marchita. En aquél  mismo  instante  todo  su  desasosiego  se  desvaneció  y comprendió  por  primera vez el significado de la   frase: “El mundo objetivo no existe”. A  partir de ese incidente supo cómo practicar Zen.

El Zen innato

¿Por  qué  no  percibes  tu  verdadera  naturaleza  cuando  se  trata  de  algo  innato en ti? El budismo no propone nada extraño, sólo intenta alcanzar lo  esencial.

Nuestra enseñanza no pretende eliminar los ensueños, reprimir el cuerpo  y la mente y cerrar los ojos. El Zen no es eso.

Observa tu estado actual. ¿Cuál es su razón de ser? ¿Qué es lo que te  confunde?

La discriminación y la no discriminación

Debes ser consciente de la mente no discriminativa sin prescindir de la  mente discriminativa y de lo que no puede ser percibido sin renunciar a la  percepción.


La independencia

¿Qué  buscas  en  los    “Centros  Zen”    Soluciona  tus  problemas  sin  escuchar lo que digan los demás.

¿Quién eres tú?

Dirige tu mirada hacia ti mismo. Observa la mente que piensa. ¿Quién  está pensando?

La racionalización

Si   racionalizas   te   resultará   imposible   comprender   el   Zen.   Para  comprenderlo debes interrumpir toda conceptualización.

Hay quienes escuchan esto y dicen que no hay nada más que añadir y  que tampoco existe motivo alguno para decir nada sin percatarse de que,  cuando hablan así,  ya están cayendo en la conceptualización.

Dar vueltas

¿Por  qué  no  puedes  comprender  tu  mente?   Transformar  a  “tu  propia  mente”  en  un  cliché  y  tratar luego  de  servirte  de  él  para  alcanzar  la  realización es como atar una cuerda al extremo del poste y comenzar a dar  vueltas en torno a él.

El reconocimiento

La  iluminación  se  parece  a  tropezar  con  tu  padre  en  la  ciudad  tras  permanecer varios años alejado de casa. En cuanto lo ves, lo reconoces de  inmediato sin necesidad de preguntarle a nadie de quien se trata.

La percepción Zen

Sólo podrás considerarte un verdadero adepto cuando percibas antes de  que  aparezca  el  menor  indicio, antes  de  ponerte  a  pensar,  antes  de  que  emerjan las ideas.

Dar un paso atrás

Para observar debes dar un paso atrás.  Pero ¿cómo puedes hacerlo? No  se  trata  de  que  lo  descuides todo  y  te  sientes  a  meditar,  sojuzgando  el  cuerpo y la mente hasta convertirlos en algo tan estéril como la tierra y la  madera.

Si das un paso atrás comprenderás las máximas y los relatos que antes te  parecían  incomprensibles.  Da  un  paso  atrás  y  descubre  por  ti  mismo  la  causa de tu ignorancia.

La duda y la certeza

Para comprender el Zen debes interrogarte en profundidad. Cuando lo  hagas, la sabiduría trascendente brotará desde lo más profundo de tu ser.

Tú mismo

En cierta ocasión un monje estaba bajando las escaleras cuando escuchó  la llamada de un anciano maestro. Cuando el monje se volvió, el maestro le  dijo:  “Desde  el  momento  del  nacimiento  hasta  el  instante  de tu  muerte  nunca dejarás de ser tú mismo ¿por qué, entonces, vuelves la cabeza y te  alarmas?”

En aquel mismo momento el monje comprendió el  Zen.

¿Qué significa “no dejar nunca de ser uno mismo desde el momento del  nacimiento  hasta  el  instante  de  la muerte”?    ¿Quién  eres  tú?    Apenas  aparezca la menor intención de descubrit quién eres, no podrás conseguirlo.  Es difícil verse a uno mismo. Muy difícil.

Hoy  en  día  la  gente  responde  a  esta  pregunta  diciendo:  “Yo  soy  yo,  ¿quién  iba  a  ser  si  no?”   ¿Pero  qué  tipo  de  comprensión  es  ésa?  Si  tu  también  respondes  de  esa  manera,  ¿cómo  interpretas entonces  la  frase  “desde el momento del nacimiento hasta el instante de la muerte”? ¿Cómo  puedes estar seguro de saber quién eres?

El Zen personalista

La  gente  de  hoy  en  día  es  tan  inconstante  como  la  de  antaño  y  sus  capacidades  son  igualmente variables.  La  comprensión  intelectual  y  las  interpretaciones parciales de las palabras de los patriarcas los mantienen en  ese estado.

La confusión

Los  maestros  de  la  antigüedad  eran  tan  compasivos  que  decían:  “La  acción  es  la  actividad  del Buda.  Cuando  nos  sentamos  somos  el  Buda  sedente.  Los  fenómenos  son  la  enseñanza  del  Buda. Los  sonidos  son  la  palabra del Buda”. Sin embargo, es un error pensar que todos los sonidos  reflejan  la voz  de  la  iluminación  o  que  todas  las  formas  evidencianla  imagen de la iluminación.

La  fijación

Si te aferras un sólo instante al reconocimiento de que   “esto es eso”,  quedarás cautivo de pies y manos sin posibilidad alguna de moverte.

En   cuanto   se   produzca   este   reconocimiento   habrás   perdido   la  perspectiva correcta. Si no te aferras a él, todavía puedes salvarte.

Esto es parecido a construir un bote y equiparlo para emprender un largo  viaje en busca de un tesoro lejano. Si no levas el ancla seguirás junto a la  orilla por más que remes hasta extenuarte y aunque sientas que la barca se  mece sobre las olas, no te moverás una sola pulgada.

Conócete a ti mismo

Yo aconsejo a las personas que traten de conocerse a sí mismas. Hay  quienes   creen   que   ésta   es   una tarea   sencilla,   aplicable   tan   sólo   a  principiantes.  Pero  reflexiona  con  cuidado  y  pregúntate tranquilamente  a  qué le llamas “yo”.

Mala aplicación

El budismo es una enseñanza que permite economizar energía, pero los   seres   humanos   no   dejan   de   inventar   excusas   para   seguir   sufriendo.  Conscientes  de  esta  dificultad,  los  antiguos  maestros
recomendaron  la  meditación  silente.  Éste  era  un  buen  consejo.  Sin  embargo,  la  gente  ha  olvidado 
lo  que  querían  decir  los  maestros  y  se  limita  a  cerrar  los   ojos,  reprimir  el  cuerpo  y  la  mente  y  a sentarse  como  fardos  esperando  que  llegue la iluminación. ¡Qué insensatez!

La escencia del Zen
Versión Thomas  Cleary  


12 jul 2020

Kokuan – Los diez toros del zen

julio 12, 2020

clip_image002

1. La Búsqueda el Toro.


Recorro interminablemente los pastos de este mundo en busca del toro.
Atravieso innumerables ríos, perdido en impenetrables perfiles de distantes montañas.
Fallece mi fortaleza y se agota mi vitalidad, no encuentro el toro.
En la noche sólo oigo el chirriar de las cigarras a través del bosque.

Comentario:  
El toro nunca se ha perdido. ¿ Qué necesidad hay de buscar?
Sólo a causa de la separación de mi verdadera naturaleza, fracaso en encontrarlo.
En la turbación de mis sentidos pierdo incluso mi camino.
Lejos de mi hogar, veo muchas encrucijadas, pero desconozco el verdadero sendero que me lleve a mi casa.
Me enzarzo entre la concupiscencia y el temor, la bondad y la maldad.


clip_image004

2. Descubrir sus Huellas.


!Junto a la rivera bajo unos árboles, descubro huellas!
Incluso sobre el fragante pasto veo sus pisadas.
Están en lo profundo de las montañas remotas.
Este rastro no puede ocultarse a ninguna nariz que apunte al cielo.

Comentario:

Comprensión de la enseñanza, veo las huellas del toro.
Ahora aprendo que, así como de un metal se forjan muchos utensilios, de mi mismo surgen miríadas de paisajes.
A menos que yo discrimine, ¿como diferenciaré lo cierto de lo falso?
Aún no he atravesado la puerta, pero he intuido el camino.


3. Encontrar al Toro.


clip_image006

Oigo la canción del ruiseñor.
El sol es cálido, la brisa suave, los sauces verdean a lo largo de la ribera,
Aquí ninguno toro puede ocultarse!
¿ Qué artista podría dibujar tan soberbia cabeza, cornamenta tan majestuosa?

Comentario:

Al oír la voz, podemos sentir su fuente.
Tan pronto como emergen los seis sentidos, atravesamos la puerta.
Dondequiera que uno entre, uno ve la cabeza del toro!
Esta unidad es como la sal en el agua, como el color en los tintes.
Lo más sutil no esta separado de mi mismidad.


4. Apresar al Toro.


clip_image008

Lo apreso con feroz lucha.
Su gran poder y voluntad son inagotables.
Desde la colina embiste a la inalcanzable nube lejana,
O permanece en un barranco impenetrable.

Comentario:

!Permaneció mucho tiempo en el bosque, pero hoy lo he apresado!
La bravura de la lucha interrumpe su camino.
El toro ya esta lejos de su anhelado pasto verde.
Su mente todavía es terca y sin freno.
Mi deseo de someterle me obliga a alzar el látigo.


clip_image010


5. La doma del Toro


Preciso el látigo y la soga,  
De lo contrario, se escaparía por caminos polvorientos.
Si está bien domesticado, llega a ser dócil con naturalidad.
Entonces, sin herraduras, obedecerá a su dueño.

Comentario:

Cuando aflora un pensamiento, otro le sucede.
Cuando el primer pensamiento brota desde la iluminación, cuantos le siguen son verdaderos.
A través de la ilusión, se convierte todo en falsedad. La ilusión no esta producida por la objetividad; es el resultado de la subjetividad.
Amárralo fuerte por el anillo de la nariz y no dudes ni un instante.


6. Montándolo hasta casa.


clip_image012

Monto el toro, lentamente regreso a casa.
El son de mi flauta endulza la tarde.
Marco con palmas la armonía que me acompaña, y dirijo el ritmo eterno.
Quien oiga esta melodía se unirá a mí.

Comentario:

La lucha ha terminado, se han equilibrado pérdida y ganancia.
Canto la canción del leñador de la aldea, y entono melodías infantiles.
A horcajadas sobre el toro, contemplo las nubes en el cielo.
Recorro mi camino, sin importarme quien desde atrás me llame.


7. Trascendiendo al Toro.


A horcajadas sobre el toro, llego a mi hogar.

clip_image014

Estoy sereno.
El toro también puede reposar.
Empieza a amanecer.
En el plácido descanso, bajo el techo de mi morada, abandono el látigo y la soga.

Comentario:

Todo sigue una ley, no dos.
Unicamente nosotros hacemos del toro una realidad temporal.
Es como la relación entre el conejo y la trampa, los peces y la red.
Es como el oro y la merma, o la luna que aparece tras la nube.
Una sucesión viajes fugaces y arduos a través de un tiempo interminable.


8. Ambos, el toro y mi mismidad, trascienden.


clip_image015

Látigo, soga, mismidad, y toro, todo llega a "no-ser".
Este cielo tiene tal amplitud que ningún término puede abarcarlo.
¿ Como puede existir un copo de nieve en un fuego ardiente?
Aquí hay huellas de patriarcas.

Comentario:

La mediocridad ha desaparecido.
Mente libre de limitación.
No busco ningún estado de iluminación.
Tampoco hago nada, permanezco donde no existe ninguna iluminación.
Desde que deambulo sin condición alguna, las miradas no me pueden ver.
Aunque mil pájaros alfombraran con flores mi camino, la alabanza no tendría sentido alguno.


9. Alcanzar la Fuente.


clip_image017

Demasiados pasos se han dado para regresar a la raíz y la fuente.
!Mejor hubiera sido sordo y ciego desde el inicio!
Morar en la propia intimidad, indiferente a lo de fuera.
Las aguas del río fluyen plácidas y las flores son rojas.

Comentario:

La verdad es clara desde el inicio.
Equilibrado por el silencio, observo la producción y desintegración de formas.
Quien no esta vinculado a las "formas", no precisa ser "re-formado".
El agua es esmeralda, la montaña es añil, y observo la generación y la descomposición.


clip_image019

10. En el Mundo.


Descalzo y con el pecho al descubierto, me mezclo con la muchedumbre.
Mis ropas son andrajosas y polvorientas, y siempre mantengo la placidez.
No uso magia alguna para prolongar mi vida;
Ahora, ante mí, los árboles muertos aparecen vivos.

Comentario:

Adentro, tras mi puerta, mil sabios no me reconocen.
La belleza de mi jardín es invisible.
¿Por qué deber uno busca las huellas de los patriarcas?
Voy al mercado con mi odre de vino y regreso a casa con mi báculo.
Visito la bodega y el mercado, sobre quienes poso mi mirada, se convierten en iluminados.


7 jul 2020

Takuan - Misterios de la sabiduría inmóvil

julio 07, 2020

Takuan - Misterios de la sabiduría inmóvil



1. INSCIENCIA, CIRCUNSCRIBIR EL ESPÍRITU A ALGÚN LUGAR Y PASIONES

La insciencia designa lo que no está “claro”, es decir el yerro. “Circunscribir el espíritu a algún lugar” se expresa en japonés mediante la palabra jûji. Jû significa “habitar o morar” y ji “la tierra, la etapa o el nivel”. El budismo divide el ejercicio en cincuenta y dos etapas. Entre ellas hay una mediante la cual se circunscribe el espíritu a cada cosa y se llama jûji. Habitar o morar significa circunscribir el espíritu a una cosa, sea cual fuere. Tomemos como ejemplo la esgrima, vuestra especialidad. Si, a la vista del sable de vuestro adversario que intenta daros una estocada, queréis parar el golpe, vuestro espíritu estará paralizado por el sable adversario y careceréis de actividad. De ese modo fácilmente recibiréis la estocada de vuestro adversario. Eso es lo que yo llamo “circunscribir el espíritu a algún lugar”. Por más que veáis acercarse el sable, no paralicéis en él vuestro espíritu. Adaptaros al ritmo del sable de vuestro adversario, no penséis en alcanzarle, no reflexionéis ni hagáis conjeturas. Tan pronto como veáis el sable que alza vuestro adversario, aprovechad la situación, tal como se presenta, sin circunscribir en absoluto a ella vuestro espíritu y aferraros al sable adversario que se prepara para daros una estocada y, por el contrario, podréis darle la estocada a él.

En la escuela del Zen se llama a eso: “Tomar la lanza de un adversario para atravesarle a él”. Eso significa que se arrebata al adversario su lanza, su alabarda o su sable y se le hiere con ellos. Es lo que llamáis “sin sable”.
Si circunscribís vuestro espíritu, aunque sólo sea un poco, al ataque de vuestro adversario, a vuestro propio ataque, al hombre que ataca, al sable atacante, a la distancia o al ritmo, vuestro trabajo carecerá de efecto y seréis alcanzados por vuestro adversario. Si os oponéis a vuestro adversario, vuestro espíritu será ocupado por él. No debéis pues colocar vuestro espíritu por encima de vuestro cuerpo. Mantener la atención en el movimiento de vuestro cuerpo sólo es apto para las primeras lecciones, cuando somos unos novicios. Si actuamos de ese modo, nuestro espíritu será acaparado por nuestro sable. Si circunscribimos el espíritu al sable, nuestro espíritu será acaparado por él. En cualquiera de estos casos, el espíritu está circunscrito a algún lugar y nosotros nos convertimos en botín. Sin duda, esto lo sabéis por propia experiencia. Yo he explicado vuestra esgrima adaptándola a la Ley (Verdad) del Buda. En la Ley (Verdad) del Buda a este espíritu circunscrito se lo llama “extravío”. He aquí por qué se dice que: “Insciencia: espíritu circunscrito a algún lugar y pasiones”.



2. SABIDURÍA INMÓVIL DE LOS BUDAS.

Yo digo “inmóvil”, pero eso no significa que se es una naturaleza inerte como la piedra o la madera. Por más que el espíritu actúe, según su voluntad, delante, a izquierda, a derecha, en todas las direcciones, jamás está circunscrito, ni siquiera un instante. A este espíritu se le llama “Sabiduría inmóvil”.

Contemplad una representación del “Guardián inmóvil” en el budismo. Tiene una espada en la mano derecha y una cuerda en la izquierda. Enseña los dientes y su mirada es furibunda. Bien plantado sobre sus piernas, está ahí para vencer a los demonios que perturban la Ley del Buda. Pero eso no significa que un genio semejante se oculte en cualquier parte del mundo. Está presente entre los seres vivos personificando la protección de la Ley del Buda y dotado de esta Sabiduría inmóvil. Esta representación de Genio inmóvil tiene tres significados, según el nivel alcanzado por los hombres:

1. El profano, totalmente ignorante, tiene miedo de este genio y promete no oponerse a la Ley del Buda.

2. Los que se han puesto en contacto con el Despertar comprenden perfectamente que se trata de la Sabiduría inmóvil y de este modo se liberan de todos los extravíos.

3. Los que han esclarecido la Sabiduría inmóvil y han practicado ellos mismos, lo mismo que el Genio inmóvil, esta verdad espiritual, comprenden, al amparo de esta representación, que los demonios no existen.

Así pues, aunque se hable de “Genio inmóvil”, de hecho se trata de un estado inmóvil del espíritu único del hombre o, dicho de otro modo, permanecer “sin conturbarse”. “Sin conturbarse”significa “no detenerse en cada cosa”. A la vista de una cosa no circunscribir a ella el espíritu, eso es lo “inmóvil”. Porque si el espíritu se circunscribe a una cosa, al amparo de toda suerte de diferenciaciones en el espíritu, se imagina multitud de cosas y el espíritu se conturba. Ahora bien, incluso si el espíritu circunscrito se mueve, en el fondo no se mueve en absoluto.

Por ejemplo, supongamos que diez personas intentan, una tras otra, heriros con un sable; si paráis el primer sablazo, si no os quedáis en eso, si lo olvidáis y os ocupáis del siguiente, seguro que reaccionaréis ante cada una de las diez personas. Por más que vuestro espíritu reaccione diez veces ante esas diez personas, si no permitís que vuestro espíritu quede circunscrito a alguna de ellas, podréis ocuparos de cada una y podréis actuar con toda seguridad. Si circunscribís vuestro espíritu a una persona, por más que hayáis podido parar el sablazo de la primera persona, no podréis reaccionar al sablazo de la segunda.

Contemplad a Avalokitesvara (en japonés Kannon, “Señor que ha mirado hacia abajo”) con sus mil brazos. ¿Qué significan esos mil brazos? Si su espíritu quedara circunscrito al brazo que mantiene el arco, los novecientos noventa y nueve brazos restantes serían inútiles para él. Por el contrario, si no circunscribe su espíritu a un solo lugar, todos los brazos le serán útiles. Incluso Avalokitesvara, ¿por qué necesita mil brazos pese a su cuerpo único? Sus representaciones tienen por objeto enseñar a la gente que cuando se alcanza la “Sabiduría inmóvil”, aunque se tengan mil brazos, todos le son útiles a un cuerpo.

Por ejemplo, supongamos que estamos frente a un árbol. Si nos fijamos en una sola hoja roja, no veremos ninguna de las demás hojas, pero si no nos fijamos en ninguna hoja y miramos todo el árbol sin intención, todas las hojas entran en el ámbito de nuestra vista. Si nos fijamos en una sola hoja, no podremos ver las demás. Si no nos fijamos en una sola, podremos ver todos los millares de hojas. Los que comprenden esta verdad son el Avalokitesvara de mil brazos y de mil ojos.

Pero los profanos totalmente ignorantes creen sin la menor duda que posee realmente mil brazos o mil ojos y le veneran. Y los que le conocen superficialmente se burlan diciendo: “¿Para qué sirven mil ojos en un cuerpo? Eso no es más que mentira.” Si se conoce un poco mejor el budismo se sobrepasará el nivel de los profanos crédulos y el de los superficiales burlones. Se le venerará y la razón nos llevará a creer en él. La Verdad del Buda se expresa totalmente en un objeto.

Todas las Vías son semejantes. Personalmente, pienso que el shintoismo sigue esta Vía. Los que creen en esas apariencias son profanos; pero negar las apariencias en la que creen, burlándose de ellas, es aún peor. Existe una razón para su credulidad. Hay diferentes Vías, ésta o aquella, pero el fin es el mismo.

Ahora bien, si se comienza el ejercicio partiendo del nivel de novicio, que circunscribe su espíritu a algún lugar, y se consigue llegar al nivel de la “Sabiduría inmóvil”, se volverá, por el contrario, al nivel del principiante que circunscribía su espíritu a algún lugar. Expliquemos esta filosofía mediante vuestra especialidad, la esgrima.

El novicio no sabe nada de la forma de proteger su cuerpo ni de la mantener correctamente el sable. Por lo tanto su espíritu no está circunscrito a su cuerpo. Cuando su adversario le golpea, reacciona sin reflexión. Pero aprende muchas cosas: posiciones del cuerpo, del sable, del espíritu, etc. Su maestro le enseña multitud de cosas y su espíritu se halla circunscrito por doquier. Incluso si quiere golpear a alguien, no puede hacerlo sin reflexionar. De hecho no es libre, pero a medida que prosigue constantemente su ejercicio durante días, meses y años, termina por no pensar ya en la posición de su cuerpo ni en la del sable que esgrime y vuelve de nuevo a los tiempos en que era un principiante que no sabía nada y que estaba vacío. El principio se vuelve a encontrar al final, lo mismo que se vuelve a encontrar la cifra 1 cuando se ha contado hasta 10. Lo mismo sucede con las notas musicales: el tono más bajo está al lado del tono más alto.

Lo más alto y lo más bajo se hacen similares. Cuando se profundiza en la Ley (Verdad) del Buda, se hace uno como un ignorante que no conoce ni al Buda ni la Ley (Verdad). No se manifiesta ni pedantería ni pretensión ante el saber que los demás pueden observar. De este modo, el nivel de la insciencia y de las pasiones en que se estaba al principio y en el que nuestro espíritu estaba circunscrito a algún lugar y el de la Sabiduría inmóvil que se alcanza después no forman más que uno. Se pierde el trabajo de la sabiduría y se establece uno en el nivel sin pensamiento ni reflexión. Cuando se llega al nivel último, las manos, las piernas y el cuerpo aprenden por sí mismos y los pensamientos no intervienen en absoluto. Se puede llegar a ese nivel. El maestro nacional del Zen, Bukkoku (1256-1316), de Kamakura, compuso esta poesía:

Un espantapájaros
En un pequeño campo de la montaña.
No vigila a nadie
De una manera consciente.
Pero no es inútil.

Todo sucede según esta poesía. El espantapájaros en un campo de la montaña tiene forma humana, con su arco y su flecha. Los pájaros y los animales huyen al verlo. Este espantajo carece de conciencia, pero los cuervos tienen miedo de él y huyen. Por lo tanto es útil y no superfluo. Esta es una parábola que se utiliza en todas las Vías para explicar las acciones del hombre que ha llegado al más alto nivel. Sus manos, sus piernas y su cuerpo actúan y su espíritu no se circunscribe ni siquiera un instante. Los demás no pueden adivinar dónde se halla su espíritu. Se halla sin pensamiento ni reflexión y alcanza el nivel del espantapájaros en el campo de la montaña.

El profano ignorante carece de sabiduría y por lo tanto está no le inquieta. Del mismo modo, los que ya han alcanzado un nivel muy profundo no se sienten tampoco turbados por la sabiduría, porque su sabiduría es muy elevada. A nosotros nos turba la sabiduría porque conocemos superficialmente. ¡Es ridículo!

La observación de los ritos por los monjes de hoy en día también es superficial, por lo que les encontraréis ridículos. ¡Me avergüenzo de ello! Se separa el ejercicio en dos partes: la una, teórica, y la otra, práctica. Tal como he explicado antes, por “teoría” entiendo el estado supremo en el que uno no se ocupa de nada y el abandono de cada pensamiento. Ya lo he explicado detalladamente, pero sin el ejercicio “práctico”, ni el cuerpo ni las manos funcionan pese a la acumulación de las teorías. Para explicar el ejercicio práctico, tomemos vuestra esgrima. Tenéis que aprender cinco posturas del sable, el Único que emplea libremente estas cinco lecciones y otras más. Aunque estéis versados en las teorías, hay que actuar libremente en el ámbito de los hechos. Aunque adoptéis buenas posturas y manejéis bien el sable, no debéis ignorar importantes teorías. La práctica y la teoría deben ser como una rueda.



3. TIEMPO DE MOVIMIENTO REFLEJO QUE NO MIDE NI EL GROSOR DE UN CABELLO

Voy a explicar este principio tomando como ejemplo vuestra esgrima. Ni siquiera un cabello puede pasar entre dos cosas superpuestas. Por ejemplo, cuando aplaudimos se produce inmediatamente un sonido. Ese sonido lo produce el choque de las manos en un lapso de tiempo no mayor que el grosor de un cabello. El sonido no reflexiona unos instantes antes de dejarse oír como consecuencia del choque de las manos. El sonido se deja oír inmediatamente al choque. Si el que hace esgrima mantiene su espíritu en el sable adversario que le golpea, el intervalo de tiempo interviene y carece de reflejos. Si el espacio de tiempo entre el sable adversario y el suyo no es mayor que el grosor de un cabello, el sable adversario se convertirá en el suyo. Hay diálogos del Zen que se hacen en este espíritu. El budismo desaconseja circunscribir el espíritu a un objeto y quedar atado a él –lo que se llama “pasiones”. Si se lanza un balón en un torrente, corre sin pararse y no se detiene ni siquiera un instante. Nosotros apreciamos el espíritu que se halla en este estado.



4. OBRAR COMO UNA CHISPA

Esta expresión se refiere también al estado del alma tal como acabo de explicarlo. Cuando se frotan dos piedras, surge una chispa. Entre el frotamiento y la chispa no hay ni intervalo ni intermedio. Estas dos expresiones se utilizan para figurar nuestro espíritu que no se circunscribe a ninguna parte. Es un error entender esto solamente de la rapidez. Lo esencial es no circunscribir el espíritu a una cosa. Es menester no circunscribir el espíritu incluso a la rapidez. Si nuestro espíritu está circunscrito, está atado a otro. Si se actúa rápidamente teniendo como fin la rapidez, , el espíritu está entonces atado a la intención de la rapidez. Una prostituta de Eguchi, barrio de Osaka, respondió al poeta Saigyô (1118-1190) con la poesía siguiente:

He oído decir
Que no os gusta la vida en sociedad;
Os aconsejo pues
No circunscribir vuestro espíritu
A un albergue provisional.

En esta poesía está mi filosofía. Tratad de comprender estos dos versos:

Os aconsejo pues
No circunscribir vuestro espíritu

He aquí un buen tema de reflexión. En la escuela del Zen, si se pregunta: “¿Quién es el Buda?”, el interrogado levantará el puño. O si se pregunta: “¿Cuál es la Verdad última de la Ley del Buda?”, se responderá incluso antes de que la pregunta haya concluido: “Una rama de ciruelo”; o bien: “Un ciprés en el jardín.” No se trata de objeto bueno o malo, pero el Espíritu que no se circunscribe a ninguna parte no queda mancillado ni por el color ni por un perfume. Lo sustancial de este Espíritu impoluto es venerado como una divinidad, respetado como un Buda. Se lo llama Espíritu del Zen o Verdad última. Incluso en el caso de una palabra de oro o de una frase maravillosa, si se pronuncian tras una reflexión, ya es “circunscribir el espíritu a algún lugar” y “pasiones”.

“Obrar como una chispa” es la instantaneidad del relámpago que brilla súbitamente. Por ejemplo, alguien llama: “¡Uemon!” Se responde: “Sí”. Eso es la Sabiduría inmóvil. Pero si alguien llama: “Uemon”, y después de haber reflexionado de qué puede tratarse se responde: “¿Qué pasa?”, eso es “circunscribir el espíritu a algún lugar” y “pasiones”. Si se circunscribe el espíritu a algún lugar de tal forma que uno se sienta conturbado y perdido por las cosas, entonces se dice del espíritu que está “circunscrito y pasión”, y se es un profano. Por el contrario, si tras haber llamado alguien: “Uemon”, se responde: “¡oh!”, es la sabiduría de los Budas. Los Budas y los seres vivos no son dos, lo mismo que tampoco lo son las divinidades y los hombres. Si se tiene esta Sabiduría inmóvil, se le puede llamar a uno “divinidad” o “Buda”.

Aunque haya diversas Vías: shintoismo, Vía de la poesía, confucianismo, todas ellas son el esclarecimiento de este Espíritu único (Sabiduría inmóvil). Expliquemos este Espíritu único mediante palabras. Los otros y yo las tenemos. Día y noche se hace el bien y el mal, tras las peores acciones se aleja uno de la familia o se destruye el Estado. Cada uno, según su nivel, hace el bien y el mal y ambas son acciones del espíritu. ¿Hay alguien en el mundo que no conozca el espíritu? Pero me parece que son raros aquellos para quienes está bien claro. De igual modo, es difícil llevar a la práctica lo que se conoce. Incluso aunque se pueda explicar bien este Espíritu único, eso no significa que se le ha esclarecido. Aunque se explique el agua, la boca no se mojará. Aunque se explique bien el fuego, la boca no se calentará. Sin tocar el agua verdadera y el fuego real no se pueden conocer. No se puede conocer la realidad únicamente mediante explicaciones comentadas. Aunque se expliquen bien los alimentos, no se puede mitigar el hambre. Mientras no se es más que un comentador, no se puede conocer la realidad. Observemos el mundo. El budismo y el confucianismo explican ambos el espíritu, pero si no se obra según la explicación, no se puede conocer claramente el espíritu. Mientras no se conozca profundamente el Espíritu único, innato en cada uno, no se podrá esclarecer el espíritu. Ni siquiera los que estudian el Zen pueden siempre esclarecer el espíritu. Aunque los investigadores del Zen sean numerosos, todos ellos han dirigido mal su espíritu. ¿Cómo esclarecer este Espíritu único? La respuesta vendrá mediante una reflexión profunda.



5. DONDE SITUAR EL ESPÍRITU

¿Dónde situar el espíritu? Si se le sitúa en un movimiento físico del adversario, se aferra a él. Si se le sitúa en el sable adversario, se aferra a él. Si se le coloca en la voluntad de atacar al adversario, se aferra a ella. Si se le coloca en nuestro sable, se aferra a él. Si se le sitúa en la postura del adversario o en la nuestra, se aferra a ellas. En cualquier caso, no hay ningún lugar donde situar el espíritu.

Alguien me ha preguntado: “Si yo sitúo mi espíritu en cualquier otra parte, se aferrará al lugar hacia el que se dirige y yo seré vencido por mi adversario. Por lo tanto, vale más encerrar mi espíritu por debajo del ombligo sin soltarle en otra parte y actuar adaptándome a las maniobras del adversario.”

Es cierto, pero desde el punto de vista del nivel elevado de la Ley (Verdad) del Buda, “encerrar el espíritu por debajo del ombligo sin soltarle en otra parte” es un nivel bajo. Este nivel no es elevado y corresponde al grado del estudio y del ejercicio. En este grado se está atento y, como decía Meng-tseu, hay que “buscar pensamientos sueltos”. No es un nivel elevado, sino más bien aquel en que se siguen atenta y escrupulosamente las lecciones. En cuanto a “buscar pensamientos sueltos”, ya he escrito acerca de ello en otro libro. Leedlo. Si se encierra el espíritu por debajo del ombligo para no soltarlo, se verá uno atado a esta idea fija de no soltar, se carecerá del despliegue de actividades sucesivas y no se será libre en absoluto.

Alguien ha preguntado: “Si se encierra el espíritu por debajo del ombligo para impedirle que vaya a otra parte, no se es libre y se carece de actividad. ¿Dónde, pues, situar el espíritu en nuestro cuerpo?

Si le situáis en la mano derecha, la mano derecha os aferrará y careceréis de actividad. Si le situáis en los ojos, los ojos os aferrarán y careceréis de actividad. Si le situáis en el pie derecho, vuestra atención quedará aferrada por ese pie derecho y careceréis de actividad. Si le situáis en un lugar, sea cual fuere, careceréis de actividad en los demás. “Así pues, ¿dónde situar el espíritu?”

Yo respondí: “Si no lo situáis en ninguna parte, llenará todo vuestro cuerpo y se extenderá por todo él. De este modo, si tenéis necesidad de las manos, podréis serviros de ellas; si tenéis necesidad de los pies, podréis serviros de ellos; si tenéis necesidad de los ojos, podréis serviros de ellos. Es omnipresente en cada lugar de que se trate, y por lo tanto puede servirse de él según las necesidades. Si circunscribís el espíritu a un lugar, quedará aferrado en ese lugar y careceréis de actividad. Si reflexionáis, quedaréis aferrados por esa reflexión. Así pues, no hagáis funcionar ni la reflexión ni la diferenciación. Haced que el espíritu sea omnipresente en vuestro cuerpo, no lo circunscribáis a u lugar, sino más bien utilizadlo convenientemente en cada lugar.

Se dice que circunscribir el espíritu a un lugar es: “caer hacia un solo lado”. Mientras que la autenticidad es la omnipresencia. El espíritu auténtico consiste en extender el espíritu a todo el cuerpo sin circunscribirlo unilateralmente. Si el espíritu está circunscrito a un lugar y está ausente de los demás, es el “espíritu unilateral”. Hay que evitar la unilateralidad. En cualquier cosa, si uno está fijado o circunscrito, es que ha caído en la unilateralidad, lo que hay que evitar mediante la práctica de la Vía.

Si no se piensa dónde situar el espíritu, éste se extiende, abarca el conjunto y está omnipresente. No hay que colocar el espíritu en ninguna parte y, según la maniobra del adversario, dirigir el espíritu adaptándose a cada situación. Si el espíritu se extiende a todo el cuerpo, cuando tengáis necesidad de utilizar las manos, podréis utilizar el espíritu que se halla en las manos. Cuando tengáis necesidad de utilizar los pies, podréis utilizar el espíritu que se halla en los pies. Si circunscribís el espíritu a un lugar, os veréis obligados a sacarlo de allí y, por consiguiente, careceréis de actividad por culpa de esta circunscripción. Si atáis el espíritu a vuestro cuerpo como se ata un gato con una cuerda, para que el espíritu no vaya a otra parte, éste se verá circunscrito por el cuerpo. Si abandonáis el espíritu en el cuerpo, el espíritu no irá a otra parte. No circunscribir el espíritu a un solo lugar, todos los trabajos en este sentido son ejercicio. Al no atar el espíritu en ninguna parte, existirá por doquier. Lo mismo sucede cuando se trata de situar el espíritu fuera del cuerpo. Si se sitúa el espíritu en una dirección, le faltarán las otras nueve direcciones. Sin embargo, si no se sitúa el espíritu en una sola dirección, llenará las diez direcciones.



6. EL ESPÍRITU INNATO Y EL ESPÍRITU ILUSORIO

El Espíritu innato es el que se expande por todo el cuerpo y por todas partes sin circunscribirse a un lugar, mientras que el espíritu ilusorio es el que se circunscribe a un lugar mediante cualesquiera ideas fijas. Cuando el Espíritu innato se circunscribe a un lugar, se convierte en lo que se llama el espíritu ilusorio. Si se pierde el Espíritu innato se carece de actividad unas veces aquí y otras allá. Así, pues, procurad no perderlo. Por ejemplo, el Espíritu innato es como el agua, que no se detiene en un lugar, mientras que el espíritu ilusorio es como el hielo con el cual no se pueden lavar ni las manos ni la cabeza; hay que dejar que el hielo se funda, transformarlo en agua par que pueda correr por doquier y se puedan así lavar las manos, los pies o lo que sea. Si el espíritu se circunscribe a un lugar y queda fijo en una cosa es como un bloque de hielo que no se puede utilizar libremente. Con el hielo no se pueden lavar las manos ni los pies. Hay que dejar que el espíritu se funda para que pueda expandirse a todo el cuerpo, como el agua, para que pueda utilizarse en cada lugar que se desee. Eso es el “Espíritu innato”.



7. EL ESPÍRITU CON CONCIENCIA Y EL ESPÍRITU SIN ELLA

El espíritu con conciencia y el espíritu ilusorio son una misma cosa y significan que el pensamiento está fijado de una parte en cualquier aspecto. Cuando en los pensamientos surgen la diferenciación y la reflexión, eso es el “espíritu con conciencia”.

Lo que se llama “Espíritu sin conciencia” es parecido al Espíritu innato del que acabo de hablar. El “Espíritu sin conciencia” no está fijado desde el origen, carece de diferenciación, de reflexión y de cosa parecida, recubre todo el cuerpo y se extiende a todo. Se le llama el “Espíritu sin conciencia”. Este espíritu no se halla en ninguna parte. No es como una piedra o un trozo de madera. Sin fijación equivale a “sin conciencia”. El espíritu, si se fija, tiene alguna cosa; si no se fija, no tiene nada y eso se llama Espíritu sin conciencia, no se ata uno a una cosa ni se la falla. Se es como el agua que siempre se extiende y se satisfacen las necesidades que se presentan.

El espíritu que se circunscribe y se fija a un lugar no trabaja libremente. La rueda puede girar porque no está fija. Si se la fijara a un lugar, no podría girar. Lo mismo sucede con el espíritu; si está fijo en un lugar, no puede trabajar. Cuando se piensa en algo, no se oye lo que alguien dice. Es porque el espíritu se fija en un pensamiento, está inclinado hacia un lado y cuando está inclinado hacia un lado, no oye ni ve. Es porque el espíritu tiene algo. Tener algo es tener un pensamiento.

Si se elimina este algo, el espíritu está sin conciencia, trabaja sólo cuando es necesario y lo hace bien. Si se piensa en arrojar eso del espíritu, este pensamiento mismo se convierte en algo en el espíritu. Si no se piensa, este algo se va por sí mismo y uno se convierte en sin conciencia con toda naturalidad. Obrando siempre así, se alcanzará a solas el nivel de “sin conciencia” sin ni siquiera percatarse de ello. Si se intenta hacerlo con rapidez, no se conseguirá. He aquí una poesía antigua:

Si pensáis
En no pensar
Eso ya es pensar en algo.
No hay que pensar
Ni siquiera en no pensar.



8. SI SE PRESIONA SOBRE UNA CALABAZA EN EL AGUA, ESTA NO PUEDE FIJARSE EN NINGUNA POSICIÓN

Arrojad al agua una calabaza vacía y presionad sobre ella. Se desplazará inopinadamente hacia un lado. No puede mantenerse fija en ningún lugar. De ese mismo modo el espíritu de los santos no puede mantenerse jamás, ni siquiera un instante, en una cosa. Es como una calabaza que se quiere hundir en el agua.



9. HAY QUE SUSCITAR EL ESPÍRITU SIN CIRCUNSCRIBIRSE A NINGUNA PARTE.

En cualquier clase de acción, si surge el pensamiento de hacer algo, el espíritu se circunscribe a ello. Por eso hay que suscitar el espíritu sin circunscribirse a ninguna parte. Si no surge un pensamiento, las manos no hacen nada. Pero cuando ellas hacen algo, el espíritu está allí circunscrito. Al hacer cualquier cosa, a la vez que se producen pensamientos, no hay que circunscribirse a ella. He ahí el espíritu en cada Vía. El espíritu que ata nace de este espíritu que se circunscribe y del mismo modo la trasmigración. Este espíritu que se circunscribe se convierte en el garrote de la vida-y muerte. A la vista de las flores y de los arces, surge el espíritu que los ve, pero no se circunscribe a ellos. Eso es lo esencial.

El reverendo Jien (1155-1225), de la escuela Tendai, compuso esta poesía:

Las flores se abren y embalsaman
A la puerta de las enramadas.
¡Dejémoslo, dejémoslo!
Pero yo las contemplaba,
¡Qué mundo tan deplorable!

Las flores embalsamaban sin conciencia, pero yo las contemplaba circunscribiéndome a ellas. Jien lamenta el que su espíritu se haya atado a las flores. Ya se tratase de ver o de oír, es menester no fijar el espíritu en un lugar. Ese es el punto más esencial.

La palabra “respetar” u “honrar” se ha tomado por un confuciano en el sentido de “mantener el espíritu en un solo punto y no aflojar”. Eso significa que se fija el espíritu en un lugar sin llevarle a otras partes. En el caso de vuestra esgrima, cuando desenvaináis el sable y atacáis a vuestro adversario, no soltéis vuestro espíritu hacia el atacado. Este es el punto importante. Sobre todo, cuando oís las palabras de vuestro señor, mantened el espíritu en el estado de “honrar” o de “respetar”. El budismo insiste también en la importancia del espíritu de honrar o de respetar. “Haced resonar el gong para expresar el respeto.” Después de haber hecho resonar tres veces el gong, el budista junta las manos, se inclina respetuosamente y pronuncia primero “el Buda”. “Espíritu de expresión del respeto”, “mantener el espíritu en un solo lugar y no aflojar” y “con toda el alma sin perturbación”: estas tres expresiones tienen el mismo sentido.

No obstante, desde el punto de vista de la Verdad del Buda, este espíritu del “respeto” no es el nivel más alto. No es más que una verdad para el estudio y un ejercicio para novicios que intentan evitar la perturbación del espíritu fijándolo. Cuando se repite este ejercicio a lo largo de meses y de años, uno es libre de soltar el espíritu donde sea. Se puede llegar a este nivel, que se llama: “Sin mantenerse en ninguna parte” y es el más alto de todos los niveles. El espíritu de “respeto” consiste en atar el espíritu que puede irse a otras partes. Se suele pensar que si se suelta el espíritu, éste será perturbado, y se intenta no soltarlo, atarlo sin cesar, sin la menor negligencia. Este es el nivel de los novicios. Esto es bueno de manera provisional para no distraerse. Si se permanece siempre atado, no se es libre.

Por ejemplo, cazáis un gorrión y atáis el gato con un cordel para que no le ataque. Si permanecéis como ese gato, siempre atados en una situación inhabitual, carecéis de libertad y no podéis comportaros como quisierais. Educad más bien al gato y dejadle ir adonde sea, en lugar de atarlo con un cordel. Aunque se halle en la misma sala que un gorrión, ¡que no le entren tentaciones de cazarlo! Hay que educarlo hasta ese extremo, ése es el sentido de la frase: “Hay que suscitar el espíritu sin circunscribirse a ninguna parte.” Hay que liberar el espíritu abandonando las ataduras, como ese gato. El espíritu va donde quiera que sea, donde quiera, pero no se circunscribe adonde va, ése es el modo de tratar al espíritu.

Expliquemos esto mediante vuestra esgrima. No fijéis el espíritu en las manos que manejan el sable. Olvidadlas completamente y manejadlas de este modo. Atacad al adversario, pero no circunscribáis a ello el espíritu. Los demás están vacíos, yo también estoy vacío. Hay que comprender que las manos y el sable que atacan están vacíos. Pero no os atéis al vacío. El maestro del Zen Magaku (Magaku significa sin estudio) (1226-1286) de Kamakura fue detenido por soldados mongoles cuando aún estaba en china. A punto de ser decapitado compuso la estrofa siguiente:

No hay lugar en el universo donde enderezar la caña solitaria.
Me alegro del vacío de los hombres y también del vacío de los fenómenos.
Saludo el sable del soldado mongol del gran Yuan.
El sable rasga la brisa primaveral, ¡el tiempo de un relámpago!

El soldado mongol se fue abandonando el sable. He aquí el sentido de esta estrofa de Magaku: en el momento en que el mongol levanta el sable, éste brilla como el relámpago y, en ese instante, no hay ni pensamiento ni reflexión. El sable que va a herir no tiene pensamiento, el que va a herir no tiene pensamiento, yo (el monje) que voy a ser herido no tengo pensamiento. Quien hiere está vacío, el sable también está vacío y yo (el monje) que voy a ser herido, también estoy vacío. Por consiguiente, el que va a herir no es un hombre, el sable que va a herir no es un sable, yo (el monje) que voy a ser herido soy como la brisa primaveral. El sable va a rasgar la brisa primaveral en un relámpago de tiempo. Todo esto nos indica el espíritu que no se circunscribe a ninguna parte. El sable, al rasgar la brisa, ni siquiera lo percibirá.

Hay que hacer todas las cosas haciendo desaparecer totalmente los pensamientos. Esto pertenece al nivel del experto. Cuando se practica la danza, se toma un abanico en la mano y los pies siguen el ritmo. Si se piensa en hacer bien esos movimientos de pies y manos, o en danzar bien, en la medida en que no se pueden olvidar totalmente esos pensamientos, no se puede pretender poseer totalmente este arte. Si el espíritu está aún atado a los movimientos de las manos y de los pies, la danza aún no es perfecta. Todos los juegos hechos sin abandonar totalmente los pensamientos son malos.



10. NO SOLTAR EL ESPÍRITU.

Esto lo dijo Meng-tseu y significa que hay que buscar al espíritu distraído y hacerlo volver en sí mismo. Por ejemplo, si vuestro perro, vuestro gato o vuestra ave se os va lejos, los buscaréis y los volveréis a casa. Lo mismo sucede con el espíritu que es vuestro señor. Si el espíritu se va por el camino del mal, hay que buscarlo y reconducirlo a casa. Meng-tseu os pregunta por qué no lo hacéis. Y tiene razón.

Por el contrario, un confuciano de la China de los Song, Chao K’ang-tsie, ha dicho: “Hay que soltar el espíritu.” Es completamente diferente. Expliquemos el sentido. Si se ata el espíritu en el interior, se cansará. Es como un gato atado con un cordel. No se puede obrar libremente. Así pues, vale más educar bien el espíritu hasta el punto en que no sea circunscrito y mancillado por los objetos. Abandonadlo y soltadlo donde sea.

“El espíritu es mancillado y circunscrito por los objetos; conservadlo, pues, sin mancilla ni circunscripción; buscad el espíritu relajado y volved a vosotros mismos.” Este consejo es bueno para los novicios que comienzan su estudio. Pero yo aconsejo ser como un loto que no se mancilla aunque crezca en el fango. No sufre menoscabo ni siquiera en medio del lodo. Una alhaja de cristal bien labrada no se mancilla ni siquiera en el fango. Sed vosotros así y dejad que el espíritu vaya donde quiera. Si constreñís el espíritu, perdéis la libertad. Estar en tensión está bien en la etapa de novicios. Si se queda ahí toda la vida, no se alcanzará el nivel superior y se acabará en el nivel inferior.

En la etapa del ejercicio, las palabras de Meng-tseu, “no soltar el espíritu”, son un buen consejo, pero en la etapa última “hay que soltar el espíritu” como decía Chao K’ang-tsie. El preceptor Chong-fong (1263-1323) (en japonés Chûhô) decía: “Preparaos para soltar el espíritu.” El sentido es el mismo que el de las palabras de Chao K’ang-tsie. Quiere decir que no hay que circunscribir el espíritu para atarlo a un lugar. El preceptor Chong-fong dice también: “Preparaos para no retroceder.” Eso quiere decir que hay que mantener el espíritu inmutable en lugar de retroceder. Para todos el combate o el ejercicio va bien una o dos veces, pero cuando uno se ha cansado, no se suele ser constante. Chong-fong aconseja, pues, mantener el espíritu sin retroceder.



11. CUANDO SE ARROJA UN BALÓN A UN TORRENTE NO SE DETIENE NI SIQUIERA UN INSTANTE

Si se arroja un balón a una corriente de agua muy rápida, éste va sobre la olas saltando sin detenerse ni un instante.



12. CERCENAD LO QUE PRECEDE Y LO QUE SIGUE

El mal consiste en no rechazar los pensamientos precedentes y en conservar más tarde restos del pensamiento actual. Cercenad el intervalo entre el precedente y el presente; cortad los términos anterior y siguiente. Eso significa no circunscribir el espíritu.



13. ME PEDÍS LOS CONSEJOS QUE GUARDO EN MI CABEZA. NO SÉ QUE HACER, PERO APROVECHANDO ESTA OCASIÓN, VOY A ESCRIBIR A PLENO RENGLÓN LO QUE HE OBSERVADO

Desde el punto de vista de la esgrima sois un experto incomparable en la actualidad y e el pasado, gozáis pues actualmente de un rango elevado como funcionario, una buena remuneración y una reputación social. No olvidéis ese gran favor, ya estéis dormido o despierto, y desde el alba hasta el ocaso no penséis sino en responder a ese favor y a dar testimonio de vuestra lealtad. ¿Qué es dar testimonio de lealtad? Ante todo, rectificad vuestro espíritu, comportaros bien, jamás traicionéis a vuestro señor, no guardéis rencor ni hagáis reproches a los demás, id a trabajar cada día sin pereza. En lo que atañe a vuestro hogar, demostrad en él una gran piedad filial para con vuestros padres, no seáis en absoluto indecente en vuestra relación conyugal, tened buenos modales, no corráis tras las concubinas, renunciad a la lujuria, seguid rigurosamente la Vía entre los padres y los hijos, emplead a vuestros subordinados sin parcialidad, colocad a hombres de bien junto a vos, corregid vuestros defectos. Ajustad la política de vuestro país y alejad de vosotros los hombres de mal. De ese modo, los hombres de bien progresarán cada día, los hombres de mal quedarán influidos por la buena voluntad del señor, abandonarán el mal y se inclinarán hacia el bien.

De esta forma, el señor y los vasallos, los hombres superiores e inferiores serán buenos, su codicia será mínima y si abandonaran el lujo, el país prosperará y el pueblo vivirá en paz en la abundancia. Si los vasallos son como los niños que aman a sus padres o ayudan al señor como los miembros de un mismo cuerpo, el país se gobernará fácilmente. Es el comienzo de la lealtad. Si os servís en cada circunstancia de estos soldados sin perfidia y henchidos de una lealtad sólida como el oro o el hierro, podréis utilizarlos como queráis, incluso si se trata de millares de hombres. Es como el Kannon de mil brazos al que he aludido antes. En él el espíritu es justo y por consiguiente todos sus mil brazos son útiles. Así sucede con la esgrima. Si vuestro espíritu es justo en la esgrima, obrará libremente y vos podréis hacer obedecer a vuestro sable incluso a millares de enemigos. ¿No es eso la gran lealtad?

Cuando vuestro espíritu es justo, no tenéis necesidad de ser conocido desde el exterior por otros. Cuando surge un pensamiento, aparecen el bien y el mal. Reflexionad en la raíz de ambos, el bien y el mal, y practicad el bien, no el mal, entonces el espíritu será justo y recto de forma natural. Si, conociendo el mal, no se cesa de practicarlo, es porque se sufre una enfermedad de atracción, de preferencia. O se prefiere el amor, o se es ciegamente orgulloso. El espíritu trapacero actúa según su conveniencia. De ahí que, incluso si halla que alguien es bueno, si no le agrada, no lo emplea. Incluso si alguien es un ignorante, con tal que a él le agrade, lo recluta y lo utiliza preferentemente. Así, aunque haya no pocos hombres de bien, es como si no existieran, porque nadie los emplea. Por eso, de entre millares de personas, nadie es útil al señor en la vida ordinaria. Los hombres malos, ignorantes y bisoños que han agradado una vez al señor, son pérfidos y trapaceros desde siempre. De ahí que jamás estén dispuestos a sacrificar su vida en un caso extremo. Jamás he oído que los hombres pérfidos sean útiles al señor. He oído decir que concedéis el ascenso a vuestros discípulos según vuestra preferencia. Encuentro ese repugnante.

Todo es dolencia provocada por vuestra lamentable preferencia y no sabéis que habéis caído en el mal. Pensáis que los demás no lo saben pero, como dice un proverbio: “Nada hay más claro que lo calamitoso”. Lo mismo que lo sabéis vosotros, lo saben también el cielo, la tierra, los espíritus, las divinidades y todo el mundo. Si un país se mantiene así, ¿no es esto peligroso? Yo pienso, pues, que es una gran infidelidad a la corona. Por ejemplo, pese a todo el celo que ponéis en ser leal a vuestro señor, sin armonía entre los miembros de vuestra familia y si el pueblo de las villas de vuestro feudo Yagyûdani os traiciona, todo será contrariedad para vosotros. Un proverbio reza así: “Si se quiere saber de alguien lo que tiene de bueno o de malo, es fácil lograrlo a la vista de sus más íntimos allegados o de los amigos que frecuenta.” Si el señor es bueno, sus vasallos más cercanos son todos buenos. Si el señor no es recto, sus vasallos y sus adeptos no son rectos. Siendo esto así, todos se burlarán y los países vecinos lo despreciarán.

Todo esto se expresa en el proverbio: “Cuando se es bueno, todo el mundo es bueno.” Y también :”Los hombres de bien son el tesoro del país.” Tratad de reconocerlos bien. Los demás saben todo, corregid, pues, vuestras injusticias, alejad de vos a los ruines y preferid a los sabios. Si sois diligente en seguir este camino, la política de vuestra provincia será cada vez más justa y vos seréis el vasallo más justo. Sobre todo, en lo que respecta al comportamiento de vuestro hijo, si le reprocháis lo que ha hecho mal sin ser recto vos mismo, la situación se convierte en la inversa. Si os comportáis correctamente y hacéis reprimendas a vuestro joven hermano Nai-zen, éste se corregirá según el comportamiento de su hermano mayor y será recto. De este modo, el padre y el hijo serán buenos ambos y yo les felicito por ello.

Un proverbio nos dice: “La adopción y el abandono se hacen de acuerdo con la justicia.” Ahora vos sois un vasallo preferido del shôgun, recibís gratificaciones importantes de los señores y habéis olvidado la justicia por codicia. Todo eso no debiera ser así.

Os gusta la danza y estáis orgulloso de vuestro juego de Nô. Vais sin invitación a casa de otros señores y les pedís que bailen el Nô. Creo sinceramente que eso es una enfermedad. Oigo decir que tomáis el canto de vuestro señor (shôgun) por el de un bufón. Me da la impresión que intercedéis no poco ante el shogun en favor de los señores que os ven con buenos ojos. Tenéis que reflexionar seriamente en esto. Me acuerdo de una antigua poesía:

El espíritu
Hace que se pierda
El espíritu.
¡No soltéis
vuestro espíritu!