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25 ago 2022

Seng Ts´an - Confiar en la Mente

agosto 25, 2022

 


(Seng Tsan, Tercer Patriarca del budismo Chan, siglo VII)


El gran camino no ofrece dificultades,

Si no elijes ni tienes preferencias.

Si eliminas agrado y desagrado

Todo es claro como el espacio.


Haz la mínima distinción

Y cielo y tierra quedarán separados.

Si deseas contemplar la verdad,

No estés a favor ni en contra.


Gusto y disgusto:

Esa es la enfermedad de la mente.

Sin comprender el signifcado profundo

No puedes detener el pensamiento.


Es claro como el espacio,

Nada falta, nada sobra.

Si deseas algo

No puedes ver las cosas como son.


En lo exterior, no te ates a las cosas.

En lo interior, no te pierdas en el vacío.

Detente y hazte uno

Y todo opuesto desaparece.


Si detienes el movimiento para obtener la quietud,

Esa quietud estará siempre en movimiento.

Si te aferras a los opuestos,

¿Cómo podrás conocer la unidad?


Si no comprendes la unidad,

Esto y aquello no pueden funcionar.

Negar al mundo es afirmarlo.

Perseguir el vacío es perder el vacío.


Cuanto más hablas y piensas,

Más pierdes el camino.

Corta todo pensamiento

Y muévete en libertad por todas partes.


Vuelve a la raíz y comprende.

Persigue las apariencias y pierdes la fuente.

Un momento de iluminación

Ilumina el vacío ante ti.


El vacío se convierte en algo:

Se trata de tu mirada engañosa.

No busques la verdad.

Solo renuncia a tus opiniones.


El dos viene del uno,

Pero ni siquiera te aferres a este uno.

Cuando tu mente está tranquila

Las diez mil cosas no presentan defecto.


No hay defecto, no hay diez mil cosas,

No hay perturbación, no hay mente.

Sin mundo, no hay nadie que lo busque.

Sin nadie que lo busque, no hay mundo.


Esto se convierte en Esto por Aquello.

Aquello se convierte en Aquello por Esto.

Si deseas comprender a estos dos,

Mìralos en su vacío original.


En el vacío ambos son lo mismo,

Y cada uno es portador de las diez mil cosas.

Si ya no los consideras como diferentes

¿Cómo podrías preferir uno u otro?


El Camino es calmo y amplio,

Ni fácil ni difícil.

Las mentes mezquinas lo pierden.

Al apurarse se demoran.


Si se aferran, van demasiado lejos,

Es inevitable que giren en el lugar equivocado.

Solo deja que sea. En definitiva,

Nada se va, nada se queda.


Sigue a la narturaleza y fúndete con el camino,

Libre, espontáneo y sin problemas.

Atado a tus pensamientos, pierdes la verdad.

Te vuelves pesado, torpe y enfermo.


Enferma, la mente se perturba.

Entonces ¿para qué aferrar o rechazar algo?

Si quieres profesar el Vehículo Único

No desprecies el mundo de los sentidos.


Si no desprecias los seis sentidos,

Eso ya es iluminación.

El cuerdo no actúa.

El ignorante se ata a sí mismo.


En el verdadero Dharma no hay esto o aquello,

Asi que ¿para qué perseguir ciegamente los deseos?

El error original

Es usar la Mente para agitar la Mente


Los apacibles y los perturbados siguen pensando.

En la iluminación no hay gusto ni disgusto.

Todos los opuestos son producto

De puntos de vista defectuosos.


Ilusiones, flores en el aire.

¿Para qué intentar recogerlas?

Victoria, derrota, correcto, erróneo 

¡Termina con todo eso!


Si el ojo nunca duerme,

Los sueños desaparecen por sí mismos.

Si la Mente no hace distinciones,

Las diez mi cosas son en esencia una.


Comprende esta esencia oscura

Y líbrate de enredos.

Considera las diez mil cosas como iguales

Y volverás a tu naturaleza original.


En todas partes los iluminados

Penetran en la fuente.

Esta fuente está más allá del tiempo y del espacio.

Un momento son diez mil años.


Aunque no puedas verlo,

El universo completo está ante tus ojos.


Infinitamente pequeño es infinitamente grande:

Sin límites, sin diferencias.

Infinitamente grande es infinitamente pequeño:

Las medidas no cuentan aquí.


Lo que es, es lo mismo que lo que no es.

Lo que no es, es lo mismo que lo que es.

Si estás en lugar distinto

No te molestes en quedarte ahi.


Uno es todo.

Todo es uno.

Cuando consideras las cosas de este manera,

Dejas de preocuparte por ser incompleto.


Confianza y Mente no son dos.

No-dos es confiar en la Mente.

Palabras y discursos no pueden separarlas,

No pueden, nunca pudieron, nunca podrán.


5 feb 2013

Seng Ts’an – Shinjin-no-mei (Creer en la mente)

febrero 05, 2013


El Método Perfecto no conoce dificultades
Salvo que rehúsa hacer preferencias;
Sólo cuando está libre de odio y amor
Se revela plenamente sin disfraz;
Basta la diferencia de un décimo de pulgada
Para que cielo y tierra se separen;
Si deseas verlo con tus propios ojos,
No fijes tu pensamiento en su favor ni en su contra.

Alzar lo que te gusta contra lo que te disgusta
Es la enfermedad de la mente:
Cuando no se entiende el profundo significado (del Método),
La paz de la mente se perturba para nada.

(El Método es) perfecto como el vasto espacio,
Con nada que falte, con nada superfluo:
En realidad, debido a que se escoge
Su talidad se pierde de vista.

No persigas las marañas externas,
Mora en el vacío interno;
Sé sereno en la unidad de las cosas,
Y (el dualismo) se desvanecerá por sí solo.

Cuando te esfuerzas por ganar la quietud, deteniendo el movimiento,
La quietud así ganada está siempre en movimiento;
Mientras te demores en el dualismo,
¿Cómo puedes realizar la unidad?

Y cuando la unidad no se entiende cabalmente,
De dos modos se soporta la pérdida:
La negación de la realidad es su afirmación,
Y la afirmación del vacío es su negación.

Verbosidad e intelección...
Cuando más les hacemos compañía, más nos extraviamos;
Fuera, pues, con la verbosidad y la intelección,
Y no habrá lugar por donde no podamos pasar libremente.

Cuando volvemos la raíz, ganamos el significado;
Cuando perseguimos los objetos externos, perdemos la razón.
En el instante en que nos iluminamos por dentro,
Atravesamos el vacío de un mundo que nos enfrenta.

Las transformaciones que se suceden en un mundo vacío que nos enfrenta
Parecen reales en su totalidad debido a la Ignorancia;

Procura no ir en pos de lo verdadero,
Cesa tan sólo de abrigar opiniones.

No mores en el dualismo,
Evita cuidadosamente perseguirlo;
Tan pronto tengas lo correcto y lo erróneo,
Sucederá la confusión, y la Mente se perderá.

Los dos existen por causa del Uno,
Pero no te aferres siquiera a este Uno;
Cuando la mente no está perturbada,
Las diez mil cosas no prodigan ofensa.

No se prodiga ofensa, no hay diez mil cosas;
No se produce perturbación, y ninguna mente es puesta a trabajar:
El sujeto se aquieta cuando el objeto cesa,

El objeto cesa cuando el sujeto se aquieta.
El objeto es un objeto para el sujeto,
El sujeto es un sujeto para el objeto:
Has de saber que la, relatividad de los dos
Reposa, en última instancia, en un solo Vacío.

En un Vacío los dos no se distinguen,
Y cada cual contiene en sí la totalidad de las diez mil cosas;
Cuando no se hace discriminación entre esto y aquello;
¿Cómo puede surgir un criterio unilateral y prejuicioso?

El Gran Método es calmo y longánimo,
Para él nada es fácil, nada es arduo;
Los criterios pequeños son irresolutos,
Cuando más se apresuran, más lentamente avanzan.

El apego jamás se mantiene dentro de límites,
Con seguridad se va por el camino equivocado;
Abandónalo, y las cosas siguen sus propios rumbos,
Mientras la Esencia ni se marcha ni permanece,
Obedece a la naturaleza de las cosas y estarás en concordia con el Método,
Calmo, cómodo y libre de molestias;
Mas cuando tus pensamientos están atados, te apartas de la verdad,
Crecen más pesados y torpes, y para nada son sanos.

Cuando no son sanos, el espíritu se altera;
¿De qué sirve entonces ser parcial y unilateral?
Si quieres recorrer el curso del Vehículo Único,
No seas prejuicioso contra los seis objetos sensorios.

Cuando no tienes prejuicios contra los seis objetos sensorios,
Entonces eres uno con la Iluminación;
Los sabios son no-activos,

Mientras los ignorantes se atan;
Mientras en el Dharma mismo no hay individuación,
Ignorantemente se apegan a los objetos particulares.

En su propia mente que crea las ilusiones,
¿No es ésta la máxima contradicción?
Los ignorantes abrigan la idea de sosiego y desasosiego,
Los iluminados no tienen gustos ni disgustos:
Todas las formas de dualismo
Son urdidas por los ignorantes mismos.

Se parecen a visiones y flores en el aire;
¿Por qué perturbarnos en asirlas?
Ganancia y pérdida, verdad y error,
¡Fuera con ellos de una vez por todas!
Si la Mente retiene su absoluto,
Las diez mil cosas son de la Talidad única.

Cuando se sondea el hondo misterio de la Talidad,
De improviso olvidamos las marañas externas;
Cuando las diez mil cosas se ven en su unidad;
Volvemos al origen y permanecemos donde siempre estuvimos.

Olvida el origen de las cosas,
Y alcanzaremos un estado que trasciende lo análogo;
El movimiento se detiene, y no hay movimiento,
El reposo se pone en movimiento, y no hay reposo;
Cuando el dualismo no subsiste más,
La unidad misma no mora.

El fin último de las cosas donde no pueden ir más adelante
No está ligado por normas ni medidas;
En la Mente armoniosa (con el Método) tenemos el principio de la identidad,
En el que hallamos que todos los esfuerzos se aquietan;
Las dudas e irresoluciones están completamente desechadas,
Y se fortalece la fe correcta;
Nada se deja detrás, Nada se retiene,
Todo es vacío, lúcido, y auto-iluminador;
No hay ejercicio, ni derroche de energía...
Esto es donde el pensamiento nunca llega,
Esto es lo que la imaginación no logra medir.

En el reino superior de la Talidad verdadera
No hay "yo" ni "otro":
Cuando se busca la identificación directa,
Sólo podemos decir "No dos".

En ser "no dos" todo es lo mismo,
Todo lo que es, está comprendido en él;

Los sabios de los diez sectores
Entrarán todos en esta Razón Absoluta.

Esta Razón Absoluta está más allá (del tiempo)
Que se apresura y (del espacio) que se extiende,
Para ella un instante es diez mil años;
Véasela o no,
Se manifiesta por doquier en la totalidad de los diez sectores.

Las cosas infinitamente pequeñas son tan enormes
Como las cosas enormes pueden serlo,
Pues aquí no subsisten condiciones externas;
Las cosas infinitamente enormes son tan pequeñas
Como las cosas pequeñas pueden serlo,
Pues aquí los límites objetivos no se consideran.
Lo que es lo mismo como lo que no lo es,
Lo que no lo es, es lo mismo que lo que es:
Donde este estado de cosas no logra subsistir,
Ciertamente, no hay que detenerse allí.

Uno en Todo, Todo en Uno...

Si sólo se comprendiese esto,
¡No te preocuparías más por no ser perfecto!

Donde la Mente y cada mente creyente no están divididas,
Y donde están sin dividir cada mente creyente y la Mente,
En donde las palabras fallan;
Pues no es del pasado, del presente ni del futuro.


(*) Hsin: la mente-corazón

Seng Tsan, Tercer Patriarca del Zen, siglo VII
Manual de Budismo Zen
D.T.Suzuki