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Los tres jóvenes



Exactamente en uno de los años de los llamados Xianning, el hijo del gran maestro de ceremonias Han Bo, el del escribano de la capital Wang Yun y el del grande de la Casa Imperial Liu Zhen fueron de excursión al monte Jiang, y allí visitaron el templo. Había en él varias estatuas femeninas, todas de rostros hermosos en extremo y de miembros bien compuestos.

Al cabo de un rato, ebrios, empezaron a señalar las estatuas diciendo en broma cuál tomaba cada uno por esposa. Llegó la noche y se quedaron a dormir allí, y soñaron los tres un mismo sueño: que el espíritu a cargo de aquel templo y de aquel monte enviaba un mensajero comunicándoles la profunda alegría que sentía y el gran honor que le hacían al haber elegido a sus hijas, y anunciándoles la fecha en que iría a recogerlos para llevarlos junto a ellas al mundo de los espíritus. 

Cada sueño había sido tan rotundo y tan nítido que, al comentarlo con los otros, cayeron en la cuenta de que los tres sueños eran uno. El descubrimiento los llenó de un pánico tal que hicieron la Ofrenda Máxima al espíritu del templo del monte Jiang, sacrificando un cerdo, un buey y un cordero en petición de perdón. Pero la noche del día en que hicieron la ofrenda, volvieron a soñar un unánime sueño: que el espíritu del templo bajaba en persona hasta sus casas y les decía: 

-No hay tiempo ya ni para timideces ni para retractaciones; la fecha en que habré de venir a por vosotros está al llegar. 

Al poco tiempo, murieron los tres.


Soushenji, Cuentos extraordinarios de la China medieval