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16 oct 2022

El camino del cielo no tiene parientes

octubre 16, 2022
El camino del cielo no tiene parientes

El Camino consiste en enderezarse a sí mismo y esperar la dirección del destino. Cuando va a llegar un momento, no puedes salir afuera a saludarlo y traerlo hacia ti; cuando un momento va a abandonarnos, no puedes detenerlo y hacerlo regresar. Por ello, los sabios no son ni ambiciosos ni apocados.

Yo flui con el tiempo durante tres años; cuando el tiempo se fue, yo me fui; cuando me había ido durante tres años, el tiempo estaba ahí y yo lo seguí. Cuando ni rechazaba nada ni estaba atado a nada, estuve en el lugar correcto, en el centro.

El Camino del Cielo no tiene parientes; sólo se asocia con la virtud. Cuando el logro de la fortuna no es el efecto de la propia ambición, uno no está orgulloso de sus logros. Cuando el que ocurran calamidades no es obra de uno, no se lamentan las propias acciones. Cuando la mente interior está en calma y tranquila, no sobrecarga sus poderes.

Si uno no se asusta cuando ladran los perros, uno tiene confianza en la veracidad de la propia condición, sin que nada esté fuera de lugar.

Por ello, quienes realizan el Camino no están confusos, quienes conocen el destino no están preocupados.

Cuando mueren los emperadores, sus cadáveres son enterrados en los campos, pero son conmemorados en la sala ceremonial de la luz; esto muestra que el espíritu es más precioso que el cuerpo. Por ello, cuando el espíritu lo controla, el cuerpo obedece; cuando el cuerpo lo supera, el espíritu se agota. Aunque pueda utilizarse el brillo intelectual, debe retornarse al espíritu, a esto se le llama gran maestría.

Wen Tzu, capítulo 6

13 ene 2020

Wen Tzu - El almacén celestial

enero 13, 2020

Wen Tzu - El almacén celestial


Lao Tse dijo:

El rayo y el trueno pueden ser imitados por címbalos y tambores, los cambios del viento y de la lluvia pueden conocerse por el ritmo de su sonido. Lo que es suficientemente grande para poder ser visto puede ser medido, lo que es suficientemente claro para poder ser visto puede ser disimulado. Los sonidos audibles pueden ser armonizados, las formas perceptibles pueden ser distinguidas.

Lo más grande no puede ser encerrado ni siquiera por el cielo y la tierra, lo más diminuto no puede ser visto ni siquiera por los espíritus. Cuando se llega al punto en donde puedes establecer divisiones de calendario, distinguir colores, diferenciar sonidos claros y oscuros, saborear gustos dulces y amargos, la simple totalidad es dividida hasta convertirse en específica instrumentalidad.

Cuando estableces la humanidad y el deber, y cultivas los ritos y las música, la virtud cambia para convertirse en artificio. Cuando las personas hacen una exhibición de conocimiento para apabullar al ignorante, y planifican argucias para atacar a los que están por encima, quedan los que pueden mantener el país, pero no hay nadie que pueda gobernarlo.

Cuanto más conocimiento y capacidad hay, más decae la virtud; así, las personas perfectas son puras y simples, sin inútil complejidad. El gobierno del pueblo perfecto no se afirma ni pone dificultades, no exhibe nada que desear. La mente y el espíritu están en calma, el cuerpo físico y la naturaleza esencial están en armonía. En reposo encarnan la virtud, en la acción triunfan mediante la razón. Siguiendo el Camino de la naturalidad, se centran en lo inevitable. Son serenos y espontáneos, y el país está en paz; son reservados y sin deseo, y el pueblo es simple de manera natural. No luchan con cólera, y los bienes materiales son suficientes. Quienes dan no consideran esa benevolencia, y quienes reciben no decaen. Las bendiciones les son devueltas, pero nadie lo considera un favor.

En lo que concierne a la explicación no hablada y al Camino inexpresado, si los comprendes, a esto se llama el almacén celestial. Puedes tomar de él sin disminuirlo, puedes recurrir a él sin agotarlo. Nadie sabe dónde está, pero cuando intentas extraer de él, produce. A esto se llama la luz resplandeciente; la luz resplandeciente es lo que da sustento a todos los seres.


Wen Tzu, atribuído a Lao Tse

9 ago 2010

El camino que no se transmite

agosto 09, 2010





Lao Tse dijo:

El Camino humano consiste en conservar completa la esencia, preservar la realidad y no dañar al cuerpo: después, en situaciones de emergencia, cuando se es presionado por la dificultad, la pureza alcanza el cielo. Si nunca se abandona la fuente,¿qué acción no podría tener éxito? La muerte y la vida se hallan en el mismo reino y no pueden amenazar o ser despóticas. ¡Cuánto más es verdad esto atribuido a lo que gobierna el cielo y la tierra, preside las miríadas de seres, restaura la evolución creativa, acepta la armonía perfecta y nunca muere!

Cuando la sinceridad pura se forma internamente, se realiza externamente en los corazones de otras personas. Este es el Camino que no se transmite. Cuando los sabios se encuentran en posiciones elevadas aceptan el Camino y no hablan, pero el beneficio se extiende a todo el pueblo. Por ello, las enseñanzas no expresadas son verdaderamente muy grandes. Cuando los corazones de los gobernantes y de los súbditos no simpatizan y se oponen y se engañan unos a otros, esto se ve en el cielo. La correspondencia entre el espíritu y la energía es evidente. A esto se le llama explicación no expresada, guía no formulada.

Para advertir a quienes están lejos, permite que no haya estrategias; para acercarte a quienes están a mano, habla sin hacer planes. Sólo quienes viajan por la noche pueden tener esto. Esta es la razón por la que se retiran a los caballos de carreras para cultivar los campos. Cuando las huellas del carro no alcanzan lugares distantes, a esto se le llama correr mientras se está sentado, permanecer sin llamar la atención.

El Camino del cielo no tiene preferencias ni rechazos personales: quienes son capaces tienen más que suficiente, quienes son incapaces tienen menos que suficiente;quienes los siguen obtienen beneficio, quienes se oponen a él son infelices. Por ello,quienes gobiernan mediante el conocimiento intelectual apenas pueden mantener una nación; esto es posible sólo para aquellos que están unidos con la gran armonía y mantienen un grado de conformidad natural.

Wen Tzu (atribuído a Lao Tse), capítulo 13
Versión de Thomas Cleary