3 sept 2026

Ahora estoy muerto, ¿qué puedo hacer?

septiembre 03, 2026
Libro Tibetano de los Muertos

¡Oh, noblemente nacido! Como dispones de un cuerpo fantasmal, encuentras a tus conocidos y tus lugares familiares como en un sueño. Cuando te encuentres con dichos conocidos, aunque trates de comunicarte con ellos, no te responderán. Cuando veas llorar a tus conocidos y seres queridos, pensarás: "Ahora estoy muerto, ¿qué puedo hacer?" Sientes un dolor que te traspasa, como un pez fuera del agua. Pero por muy profundo que sea tu dolor, el atormentarte a ti mismo no sirve de nada. Si cuentas con un maestro espiritual, reza a tu maestro espiritual. O reza a la Deidad Arquetípica compasiva. No te aferres a tus seres queridos, no sirve de nada. ¡Reza a los Compasivos, y no sufras ni te aterres!


¡Oh, noblemente nacido! Llevado por el rápido viento de la evolución, tu mente es impotente e inestable, como una pluma, girando y revoloteando. A los que lloran les dices: "No lloren, estoy aquí" Pero no se dan cuenta, y entonces comprendes que has muerto y sientes una gran angustia. ¡No te abandones a tu dolor! Hay un crepúsculo constante, gris, como el cielo otoñal justo antes del amanecer, ni es de día ni de noche. 


Noble hijo, en ese momento te detendrás junto a los puentes, a los templos, a los conventos, a las cabañas y a las chozas. Pero no podrás permanecer mucho en ellos porque tu espíritu, al no tener ya cuerpo, no puede estabilizarse en ninguna parte. Te sientes atormentado, amargado y acosado. Tiritas. Tu espíritu está disperso, vacilante y difuso. No tendrás más que un solo pensamiento: "Estoy muerto, ¿qué puedo hacer?" Con ese pensamiento, tu corazón se vuelve vacío y frío. Estás lleno de una tristeza interna infinita. No te apegues a un lugar, puesto que debes errar. No emprendas nada, deja que tu espíritu permanezca en su estado natural. He aquí el momento en el que no tendrás para comer más que lo que te consagren por sacrificio y en el que no podrás contar con tus amigos. Son los signos de que tienes que errar en el estado intermedio del devenir. La dicha y los tormentos dependerán de tu karma. Al pasear por tu propio país, al ver a tus vecinos, e incluso tu cadáver, pensarás dolorosamente: "¡Así pues, estoy muerto!" Tu cuerpo mental pierde entonces su seguridad, y te dices a ti mismo: "¡Oh! ¡Qué no daría yo por tener un cuerpo cualquiera! ", y te pondrás a buscar un cuerpo por todas partes. Aunque intentarás entrar nueve veces en tu cadáver, éste estará helado si es invierno, o descompuesto si es verano, o bien tu familia lo habrá quemado o enterrado, o bien las aves y las rapaces lo habrán despedazado, de forma que no encontrarás nada para reintegrarte porque ha transcurrido mucho tiempo desde que vagas por el bardo de la Verdad en Sí. He aquí por qué eres tan desgraciado y por qué quieres abismarte en las grietas y en las rocas. Es el sufrimiento del estado intermedio del devenir.


Mientras andes a la búsqueda de un cuerpo, no conocerás más que el sufrimiento. No hagas nada pues, y en lugar de aspirar a encontrar un cuerpo, permanece sin distraerte en el no-actuar .


Padma Sambhava, Libro tibetano de los muertos


Traducción: Robert Thurman

14 dic 2024

Lie Zi - La hoja de jade

diciembre 14, 2024
Lie Zi - La hoja de jade

Una vez, un hombre de Sung, talló en jade una hoja de morera para su Príncipe. Le llevó tres años completarla; la hoja imitaba a la naturaleza de manera tan exquisita en su textura, su brillo y su forma general, desde la punta al tallo, que si se la colocaba entre un montón de hojas de morera reales, no se distinguía de estas. Como recompensa por su habilidad, el hombre fue pensionado por el estado de Sung. Al enterarse de esto, Lie Zi dijo: "Si al Creador le llevara tres años hacer una sola hoja habría poquísimos árboles con hojas. Mejor que el experto no confíe demasiado en la ciencia y la habilidad humanas, sino en las operaciones del Tao".


En El libro de la perfecta vacuidad

12 ene 2024

Zhuang Zi - Metamorfosis

enero 12, 2024

Zhuang Zi - Metamorfosis



Cuatro hombres entablaron una discusión.
Cada uno decía:
"¿Quién sabe cómo
tener el Vacío por cabeza,
la Vida por espina dorsal
y la Muerte por rabo?
¡Quien sepa cómo será mi amigo!"

Con esto se miraron entre sí,
vieron que estaban de acuerdo,
se echaron a reír
y se hicieron amigos.

Entonces uno de ellos cayó enfermo,
y otro fue a verlo.
"¡Grande es el Creador", dijo el enfermo,
"que me ha hecho como soy!

Estoy tan doblado
que mis tripas están por encima de mi
cabeza;
reposo la mejilla
sobre mi ombligo;
mis hombros sobresalen
por encima de mi cuello,
mi coronilla es una úlcera
que inspecciona el cielo;
mi cuerpo es un caos
pero mi mente está en orden."

Se arrastró hasta el pozo,
vio su reflejo y declaró:
"¡Menuda porquería
ha hecho de mí!"

Su amigo le preguntó:
"¿Estás descorazonado?"

"¡En absoluto! ¿Por qué habría de estarlo?
Si Él me hace pedacitos,
y con mi hombro izquierdo
hace un gallo,
yo anunciaré el alba.
Si Él hace una ballesta
de mi hombro derecho,
suministraré pato asado.
Si mis nalgas se convierten en ruedas
y si mi espíritu es un caballo.
¡me pondré yo mismo los aparejos y
cabalgaré
en mi propio carro!

Hay un tiempo para unir
y otro para deshacer.
Aquel que entiende
esta sucesión de hechos
acepta cada nuevo estado
en su momento preciso
sin dolor ni regocijo.
Los antiguos dijeron: 'El ahorcado
no puede descolgarse solo.'
Pero a la larga la Naturaleza es más fuerte
que todas sus cuerdas y ataduras.
Siempre fue así.
¿Qué razón hay
para descorazonarse?


Thomas Merton
Escritos de Chuang Tzu