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Zhuang Zi - Metamorfosis


Zhuang Zi - Metamorfosis



Cuatro hombres entablaron una discusión.
Cada uno decía:
"¿Quién sabe cómo
tener el Vacío por cabeza,
la Vida por espina dorsal
y la Muerte por rabo?
¡Quien sepa cómo será mi amigo!"

Con esto se miraron entre sí,
vieron que estaban de acuerdo,
se echaron a reír
y se hicieron amigos.

Entonces uno de ellos cayó enfermo,
y otro fue a verlo.
"¡Grande es el Creador", dijo el enfermo,
"que me ha hecho como soy!

Estoy tan doblado
que mis tripas están por encima de mi
cabeza;
reposo la mejilla
sobre mi ombligo;
mis hombros sobresalen
por encima de mi cuello,
mi coronilla es una úlcera
que inspecciona el cielo;
mi cuerpo es un caos
pero mi mente está en orden."

Se arrastró hasta el pozo,
vio su reflejo y declaró:
"¡Menuda porquería
ha hecho de mí!"

Su amigo le preguntó:
"¿Estás descorazonado?"

"¡En absoluto! ¿Por qué habría de estarlo?
Si Él me hace pedacitos,
y con mi hombro izquierdo
hace un gallo,
yo anunciaré el alba.
Si Él hace una ballesta
de mi hombro derecho,
suministraré pato asado.
Si mis nalgas se convierten en ruedas
y si mi espíritu es un caballo.
¡me pondré yo mismo los aparejos y
cabalgaré
en mi propio carro!

Hay un tiempo para unir
y otro para deshacer.
Aquel que entiende
esta sucesión de hechos
acepta cada nuevo estado
en su momento preciso
sin dolor ni regocijo.
Los antiguos dijeron: 'El ahorcado
no puede descolgarse solo.'
Pero a la larga la Naturaleza es más fuerte
que todas sus cuerdas y ataduras.
Siempre fue así.
¿Qué razón hay
para descorazonarse?


Thomas Merton
Escritos de Chuang Tzu

Lie Zi - Del arte de la magia



Lie Zi - Del arte de la magia


Lao Chen zi fue a aprender el arte de la magia (huan) con el maestro Yin Wen. Pasaron tres años sin que éste le enseñara nada. Lao Chen zi le preguntó si acaso había cometido alguna falta, y cuando pidió permiso para retirarse, el maestro Yin Wen lo saludó y lo invitó a entrar en su aposento. Ordenó a los demás que se retiraran y le dijo: "Cuando hace ya tiempo Lao zi marchó hacia el oeste, me resumió su doctrina en estas palabras: la energía de los seres vivientes, las formas de los cuerpos, no son más que ilusiones".

"El comenzar por obra del principio transformador, el transformarse bajo el influjo del yin y el yang, es lo que llamamos nacer, es lo que llamamos morir. Agotado el destino, llegar al cambio, a la mutación de la forma, es lo que llamamos transformación, es lo que llamamos ilusión. Misteriosa es la habilidad de lo que da forma a los seres materiales, profunda su eficacia, de ahí que difícilmente pueda agotarse y tener un final. La habilidad de lo corpóreo, en cambio, es manifiesta y su eficacia superficial; por eso surge y desaparece. Sólo cuando comprendas que ilusión y transformación son lo mismo que vida y muerte, podrás aprender el arte de la magia. Tú y yo somos ilusión. ¿Qué necesidad hay entonces de aprendizaje?".

Lao Chen zi volvió a su casa y puso en práctica las palabras del maestro Yin Wen. Se concentró en la meditación durante tres meses y llegó a ser capaz de situarse por encima de la vida y de la muerte, de alterar el curso de las cuatro estaciones, de provocar tormentas en invierno y heladas en verano, de hacer que los animales terrestres volaran y las aves caminaran. A lo largo de la vida jamás hizo demostración de su poder: por eso pasó desapercibido para los hombres de su tiempo.

Dijo el maestro Lie zi: "El dao de un buen mago permanece oculto; en su quehacer cotidiano es semejante a los demás hombres. La virtud de los 'cinco emperadores' y los méritos de los 'tres reyes' no se debieron forzosamente a su inteligencia o valor. Puede que procedieran de transformaciones mágicas. ¿Quién puede saberlo?".


Lie Zi - El libro de la perfecta vacuidad

Buda - El Sutra del Corazón

Buda - El Sutra del Corazón


Rindamos homenaje a la Perfección de la Sabiduría,
la Adorable, la Sagrada!
Avalokitesvara, el Sagrado Señor y Bodhisattva,
se internó en el profundo curso de la Sabiduría
que todo lo trasciende.
Mirando hacia abajo, desde lo alto,
sólo contempló cinco agregados,
y vio que, en sí mismos,
estaban vacíos.

Aquí, ¡Oh! Sariputra, la forma es vacío
y el vacío mismo es forma;
el vacío no se diferencia de la forma,
la forma no se diferencia del vacío;
todo lo que es forma, es vacío;
todo lo que es vacío, es forma;
lo mismo es aplicable a los sentimientos,
a las percepciones, a los impulsos y a la consciencia.

Aquí, ¡Oh! Sariputra,
todos los dharmas se caracterizan por el vacío;
ni son producidos, ni detenidos,
ni están mancillados, ni son inmaculados,
ni son deficientes, ni completos.

Por lo tanto, ¡Oh! Sariputra,
en el vacío no hay forma,
ni sensación, ni percepción,
ni impulso, ni consciencia;
ni ojo, ni oído, ni nariz, ni lengua, ni cuerpo, ni mente;
ni formas, ni sonidos, ni olores, ni sabores, ni cosas tangibles, ni objetos de la mente,
ni elementos del órgano visual,
y así sucesivamente
hasta que llegamos
a la ausencia de todo elemento de consciencia mental.
No hay ignorancia, ni extinción de la ignorancia,
y así sucesivamente,
hasta que llegamos a la no existencia de decadencia ni muerte,
ni extinción de la decadencia ni de la muerte.
No hay sufrimiento, ni origen, ni cesación, ni camino;
no hay cognición, ni logro, ni no-logro.
Por lo tanto, ¡Oh! Sariputra,
el Bodhisattva,
a causa de su estado de no persecución de logros,
y habiéndose confiado a la perfección de la sabiduría,
vive sin pensamientos que lo envuelvan.
Al no estar envuelto en pensamientos,
nada le hace temblar,
y superando toda preocupación,
alcanza al fin el Nirvana.
Todos los que aparecen como Budas
en los tres períodos del tiempo,
despiertan por completo a la excelsa,
verdadera y perfecta Iluminación
porque se han confiado a la perfección de la Sabiduría.

Por lo tanto, uno debería reconocer al prajnaparamita como el gran sortilegio,
la quintaesencia de la gran Sabiduría,
el sortilegio supremo, el sortilegio inigualable
que alivia todo sufrimiento, en verdad—
porque ¿qué podría ir mal?

Este sortilegio procede de la perfección de la sabiduría,
y dice así:
Se fue, se fue, se fue más allá;
se fue, trascendiéndolo por completo.

GATÉ, GATÉ, PARAGATÉ, PARAMASAMGATÉ,
BODHISVAHA.
¡Oh! ¡qué despertar!
Esto completa el corazón de la perfecta Sabiduría.

Prajnaparamita Hridayan Sutra