24/4/17

El sutra de Hui Neng

13:20

El sutra de Hui Neng

Hui Neng (617-713) es una de las figuras principales dentro del budismo zen, y fue el último de los Grandes Maestros Antiguos chinos o maestros fundadores del zen. Da fe del carácter eminente que ocupa dentro de la tradición zen el hecho de que la crónica de su vida y sus discursos es el único documento de estas características que merece el honroso nombre de sutra, título este que en la literatura budista se reserva a las enseñanzas del Buda. Se cuenta que Hui Neng era un leñador analfabeto que alcanzó la iluminación muy joven y que en su madurez predicó la enseñanza, logrando una enorme difusión del budismo durante la dinastía T'ang, una época de gran apogeo cultural. Su exposición del budismo es sencilla, y su mensaje se centra en la inminencia, basada en la penetración directa dentro de la naturaleza esencial de la consciencia. Este volumen recoge dos textos: el Sutra de Hui Neng o Sutra del Altar, en la versión más antigua de las dos que se conocen, atribuida a su discípulo Fa Hai, y los comentarios de Hui Neng al Sutra del Diamante, considerado el texto cumbre del budismo Mahayana, en su primera versión al español. En resumen, un texto imprescindible en el estudio y comprensión del zen en su más pura esencia.

18/4/17

Miscelánea budista - Recopilación de poemas Zen

9:27

Miscelánea budista - Recopilación de poemas Zen

Como se trata de materiales clásicos y muy antiguos no siempre setienen los datos de los autores. Los poemas pertenecen a tres autores: Suzuki, Watts y Deshimaru, los dos primeros son divulgadores a los que, como mucho, se les debe atribuir la traducción de estos poemas, el tercero Deshimaru era un monje dedicado a la difusión del budismo. La primera edición inglesa de Suzuki es de 1949, hace más de cincuenta años.

17/4/17

Lie zi - El libro de la perfecta vacuidad

13:00

Lie zi - El libro de la perfecta vacuidad

El libro de la perfecta vacuidad, conocido en China como Lie zi (nombre del legendario maestro a quien se atribuye), es uno de los tres clásicos del taoísmo filosófico, junto al Libro del Tao o Tao te king y al Zhuang zi. Bien que sea el menos conocido de los tres, su lectura resulta indispensable no sólo para quien aspire a un cumplido acercamiento al fascinante mundo del pensamiento taoísta —valga como ejemplo el capítulo titulado Yang zhu, donde aparece reflejado un muy particular aspecto del taoísmo primitivo, tergiversado o discutido en épocas posteriores—, sino incluso para dotarse de un mínimo bagaje de información, que permita al interesado familiarizarse con historias y relatos que en China brotan por doquier, tanto en el habla popular, como en la literatura antigua y moderna; al punto de haber merecido la atención del mismo Mao Zedong, una de cuyas obras más populares, El viejo tonto que removió las montañas, está directa y cabalmente inspirada en un relato que aparece en este libro.

15/4/17

Satanás, el demiurgo

21:38

Satanás, el demiurgo


1. Y yo, Juan, pregunté al Señor: Cuando Satanás cayó, ¿a qué sitio fue a habitar?


2. Y el Señor me respondió: Mi Padre lo desfiguró a causa de su orgullo, y le arrebató su luz prístina, y su faz se tornó a modo de un hierro enrojecido al fuego, y fue semejante a la del hombre, y, con un solo latigazo de su cola, arrastró a la tercera parte de los ángeles de Dios, y fue lanzado lejos de la sede del Altísimo y de la estancia de los cielos.


3. Y, al descender en el firmamento, no pudo procurarse ningún reposo, ni para él, ni para los que lo acompañaban.


4. Y rogó al Padre, diciendo: Ten compasión de mí, y te lo devolveré todo.


5. Y el Padre tuvo compasión de él, y le concedió reposo, así como a los que lo acompañaban, por espacio de siete días.


6. Y Satanás se instaló en el firmamento, e imperó en el ángel del aire, y en el ángel del agua. Y éstos levantaron la tierra, la cual apareció arriba, y el ángel que dominaba sobre las aguas recibió una corona. Y con la mitad de ella hizo la luz de la luna, y la luz de las estrellas, y con las piedras hizo todas las milicias de las estrellas.


7. Y tomó en seguida a los ángeles por ministros suyos, según el orden establecido en la mansión del Altísimo, y creó el trueno, la lluvia, el granizo y la nieve.


8. Y envió a la tierra a los ángeles, sus ministros. Y mandó a la tierra que produjese todos los volátiles, y todos los reptiles, y los árboles, y las hierbas. Y mandó al mar que produjese los peces y los pájaros del cielo.


9. Y, reflexionando entre sí, quiso hacer al hombre a su imagen, y ordenó al ángel del tercer cielo que entrase en un cuerpo de barro.


10. Y, tomando una porción de este cuerpo, hizo otro cuerpo en forma de mujer, y ordenó al ángel del segundo cielo que entrase en el cuerpo de la mujer.


11. Y los ángeles lloraban, al verse revestidos de una forma mortal y diferente de la que siempre les había correspondido.


12. Mas él los mandó ejecutar la obra carnal en sus cuerpos de barro, sin que ellos comprendiesen que cometían un pecado.


13. Y el autor del mal pensó en formar el Paraíso, e introdujo en él al primer hombre.


14. Y plantó un árbol en medio del Paraíso, y ocultó así su pensamiento, para que los hombres no conociesen su engaño.


15. Y se aproximó a ellos, y les dijo: Comed de todo fruto que esté en el Paraíso, mas no comáis del fruto del árbol del bien y del mal.


16. Y el diablo entró en el cuerpo de la serpiente perversa, y sedujo al ángel que tenía forma de mujer, y en su hermano repercutió la concupiscencia del pecado, y cometió su concupiscencia con Eva en el canto de la serpiente.


17. Y he aquí por qué se llaman hijos del diablo e hijos de la serpiente a los que cometen la concupiscencia del diablo, su padre, hasta la consumación de los siglos.


18. Y, sin tardanza, el diablo inoculó al ángel que estaba en Adán su veneno y su concupiscencia, que engendraron el hijo de la serpiente y el hijo del demonio, hasta la consumación de los siglos.


El Evangelio Cátaro del Seudo Juan

12/4/17

Lao-Tse - Tao Te King, versión de Richard Wilhelm

9:48

Lao-Tsé - Tao Te King, versión de Richard Wilhelm

Lao-Tsé no fundó ninguna escuela. No sintió el deseo ni la necesidad de hacerlo, porque no tenía la intención de difundir una doctrina. Vislumbró las grandes conexiones universales, y vertió dificultosamente lo visto en palabras, dejando a otros espíritus afines de épocas posteriores la tarea de seguir sus indicaciones y de contemplar por sí mismo el conjunto del mundo y las verdades que él descubrió. Lo cierto es que en todos los tiempos han existido pensadores capaces de elevar su visión por encima de los fenómenos pasajeros de la vida humana hacia el eterno sentido del proceso cósmico, cuya grandeza desafía toda conceptualización. Esta versión del Tao Te King, fielmente traducida y comentada por Richard Wilhelm, pone al alcance del lector contemporáneo el mensaje atemporal de Lao-Tsé. Quiera el Tao que en ella encuentre la paz y el alivio que resultan de restarle importancia a la seriedad de la vida, una seriedad que carece de valor esencial intrínseco.

11/4/17

El sutra de Benarés - El primer discurso del Buda

9:24
El sutra de Benarés - El primer discurso del Buda

El Dhammacakkappavattana Sutta es uno de los sutras más importantes del budismo. Todas las tradiciones budistas lo consideran -por unanimidad- el primer discurso pronunciado por el Buddha en Benarés tras su experiencia del Despertar. 

En sólo unas pocas estrofas el sutra expone en un lenguaje poético y sencillo la esencia de las enseñanzas del Buddha, que gravitan alrededor de las "Cuatro Nobles Verdades". En ellas se ofrece un diagnóstico de la crisis existencial en la que nos hallamos sumidos los seres humanos, así como las causas de su origen. Y se expone la buena nueva de la cesación del sufrimiento, gracias a la práctica del "Noble sendero". Comprender las "Cuatro Nobles Verdades" es casi sinónimo de comprender el budismo en su totalidad. Sigue constituyendo a la mejor fórmula para introducirnos en la enseñanza del Buddha.

9/4/17

Padmasambhava - Bardo thodol - El libro tibetano de los muertos

13:21

Padmasambhava  -  Bardo thodol - El libro tibetano de los muertos

El Bardo thodol o Libro de los muertos, antiguo texto del budismo tibetano que describe lo que el difunto se encuentra después de la muerte y antes de asumir una nueva existencia, es uno de los grandes clásicos de la historia espiritual de la humanidad.

Miraré en el espejo del karma - Libro tibetano de los muertos

11:57


Miraré en el espejo del karma - Libro tibetano de los muertos
Las 52 deidades iracundas del Bardo


«Oh hijo de noble familia, escucha. Es tu propio karma lo que estás sufriendo ahora, así que no responsabilices de él a los demás. Es tu propio karma, así que suplica fervientemente a las Tres Joyas, para que te protejan. Si no les imploras y no conoces la meditación del Gran Símbolo, ni meditas en tu yidam, entonces la buena conciencia dentro de ti recordará todas tus buenas acciones y las irá contando con guijarros blancos, y la mala conciencia dentro de ti recordará todas tus malas acciones y las irá contando con guijarros negros. En ese momento estarás muy asustado y aterrorizado, y temblarás y mentirás, diciendo: "No he pecado". Entonces el Señor de la Muerte dirá: "Miraré en el espejo del karma", y cuando mire en el espejo de tus pecados y virtudes, al punto aparecerá allí todo reflejado de forma clara y distinta, de modo que, aunque hayas mentido, no te servirá de nada. Entonces el Señor de la Muerte te arrastrará por una cuerda atada alrededor de tu cuello, y te cortará la cabeza, te arrancará el corazón, te sacará las entrañas, lamerá tu cerebro, beberá tu sangre, comerá tu carne y roerá tus huesos; pero no puedes morir, así que aunque tu cuerpo sea despedazado, te recuperarás.

  »Ser cortado una y otra vez causa extremo dolor, así que no temas cuando los guijarros blancos sean contados, no mientas y no temas al Señor de la Muerte. Puesto que eres un cuerpo mental, no puedes morir aun cuando parezca que te matan y te despedazan. Eres realmente la forma natural de la vacuidad, de modo que no debes tener miedo. Los Señores de la Muerte son las formas naturales de la vacuidad, tus propias proyecciones confusas, y tú eres vacuidad, un cuerpo mental de tendencias inconscientes. La vacuidad no puede dañar a la vacuidad, lo indeterminado no puede dañar a lo indeterminado. Los Señores Externos de la Muerte, las divinidades, los malos espíritus, el demonio con cabeza de toro y todo lo demás, no tienen más realidad que la de tus propias proyecciones confusas, así que reconócelo como tal. En ese momento, reconoce que todo eso es el bardo.

  »Medita sobre el samadhi del Gran Símbolo. Si no sabes cómo meditar, mira detenidamente la naturaleza de lo que te hace tener miedo, y verás la vacuidad que no tiene naturaleza ninguna: esto es lo que se llama el dharmakaya. Pero esta vacuidad no es negación, su esencia es la conciencia transcendente, tan lúcida y deslumbrante que da miedo pensar en ella: ésta es la mente del sambhogakaya. La vacuidad y la luminosidad no son dos cosas separadas, sino que la naturaleza de la vacuidad es luminosidad y la naturaleza de la luminosidad es vacuidad. Ahora la indivisible vacuidad-luminosidad, la mente desnuda, es despojada de todo y mora en su estado increado; este es el svabhavikakaya. Su energía natural surge en todas partes sin obstrucción: éste es el compasivo nirmanakaya.

  »Oh hijo de noble familia, mira así sin distracción. Tan pronto como comprendas, alcanzarás la iluminación completa en los cuatro kayas. No te distraigas. Esta es la línea divisoria que separa a los buddhas de los seres sensibles. Se dice de este momento: "En un instante, se separan; en un instante, se alcanza la iluminación completa".

  »Hasta ayer, has estado distraído, y no has reconocido nada del estado de bardo aparecido ante ti y tienes mucho miedo. Si estás distraído ahora, la cuerda de la compasión se cortará e irás a un lugar en el que ya no hay liberación, así que sé cuidadoso.»


Bardo Thodol (Libro Tibetano de los muertos)
Traducción: Agustín López y María Tabuyo

8/4/17

Hua Hu Ching - 81 meditaciones taoístas

13:46

El Hua Hu Ching es la recopilación de 81 enseñanzas orales taoístas -el mismo número que en el Tao Te King- que la tradición también atribuye a Lao Tse. En la etapa de luchas políticas en China durante el siglo XIV, este libro fue prohibido y quemados los ejemplares existentes. Afortunadamente, la práctica taoísta, basada en la transmisión oral de sus enseñanzas, permitió que el maestro Ni Hua-Ching las reprodujera después de su salida de China en 1976, colaborando en su posterior redacción y traducción, evitando así que se perdieran para siempre. En cuanto a su contenido, éste se refiere al logro de la iluminación, la maestría y la paz de espíritu, transmitiendo su mensaje una enorme autoridad que revela el más puro origen taoísta.

7/4/17

Dōgen (1200-1253) - Uji: Ser-tiempo

20:06

Dogen (1200-1253) - Uji: Ser-tiempo
Dōgen Kigen (1200–1253)


A veces moviéndose en el fondo del más profundo océano,
A veces tres cabezas y ocho brazos,
A veces los diez y seis pies o los ocho pies del cuerpo dorado,
A veces un báculo, o un matamoscas,
A veces un pilar, o una linterna de piedra,
A veces el tercer hijo de Chang o el cuarto de Lee,
A veces la Tierra y el Espacio.



"A veces" (uji) significa el tiempo es existencia y la existencia es tiempo. Un cuerpo dorado de diez y seis pies es tiempo; y porque es tiempo, posee el brillo resplandeciente del tiempo. Debemos de entender esto como las doce horas del día, simplemente. Las tres cabezas y los diez y ochos brazos son el tiempo mismo. Y porque son el tiempo son inseparables de las doce horas del día.

Aunque no calculemos las doce horas del día como cortas o como largas, próximas o lejanas, de todos modos las llamamos las doce horas del día. Porque el ir y venir del tiempo son obvios, nadie duda de ello. Nadie duda pero esto no significa que entienden. Nuestras dudas como seres sintientes, acerca de esto o de aquello, no son nunca las mismas. Por lo tanto, el tiempo pasado de nuestras dudas no siempre coincide con lo que dudamos ahora. Aún así, las dudas no son más que tiempo.

La manera en que uno mismo se forma es la forma del universo entero. Cada cosa en el mundo es un "momento del tiempo" (ji-ji: tiempo-tiempo). Las cosas no se obstruyen entre sí, los momentos del tiempo nunca son un obstáculo el uno para el otro. Hay mentes hechas en el mismo momento del tiempo y hay momentos del tiempo en los que la misma mente se hace. Lo mismo sucede con la práctica y la realización. Es así como uno mismo formándose a sí mismo se ve a sí mismo. He ahí el entendimiento de que uno mismo no es más que tiempo.

Hay que entender que de esta manera hay innumerables formas y cientos de hierbas a través de la Tierra entera; y que, sin embargo, cada forma y cada hierba es la Tierra entera. Esto hay que entenderlo, pero en la práctica, desde la práctica. Cuando se está en el ámbito concreto de eso (inmo), sólo hay hierba y forma, sólo hay entendimiento de la forma y "no entendimiento de la forma", entendimiento de la hierba y "no entendimiento de la hierba". Y puesto que no hay nada más que justo este momento (shoti imuro ji), ser-tiempo es el tiempo del universo entero. Ser-tiempo y ser-forma no son más que tiempo. La totalidad de la existencia, la totalidad del universo existen en cada momento del tiempo. Nada se aparta ni se queda fuera del universo en este preciso momento. Observad y meditad profundamente en eso.

Aún así, una persona que no entiende el Buddha-dharma y oye hablar de la expresión "ser-tiempo", piensa para sí de esta manera: A veces llego a ser un demonio furioso de tres cabezas y ocho brazos; y otras llego a ser los diez y seis pies u ocho pies del cuerpo dorado del Buddha. Es como habiendo cruzado los ríos y subido las montañas: aunque las montañas y los ríos existen todavía yo pienso que los he dejado atrás, y que ahora resido en el "preciado palacio" y en la "torre de bermellón". Y me digo que aquellos ríos y aquellas montañas están tan lejos de mí como el cielo de la tierra. Pero resulta que las cosas no son tan simples. En el tiempo en el que las montañas fueron escaladas y los ríos atravesados vosotros estabais presentes. El tiempo no está separado de vosotros. Y así como ahora existe, el tiempo jamás se aleja; así como el tiempo no está marcado por el ir y venir, el momento en el que ascendisteis a las montañas es el ahora mismo (nikon) de lo que el tiempo es. ¿Acaso este ser-tiempo no se engulló el momento de ascender la montaña y el momento en el que residisteis en el preciado palacio y la torre de bermellón? ¿Acaso este ser-tiempo no devolvió, al modo de un vómito, este mismo ahora del ser-tiempo?

Tres cabezas y ocho codos son el tiempo de ayer. Diez y seis u ocho pies son el tiempo de hoy.

De todas maneras, la verdad de ayer y hoy se manifiesta, simplemente, en el momento en el que entrando a las montañas, yo veo en torno a mí los miles y miles de picos de las montañas.

Y es así como lo que pasa nunca pasa. Por tanto, seis cabezas y ocho codos son también mi ser-tiempo en un mismo momento. Aunque parezcan lejanos, ellos son el ahora mismo. Diez y seis u ocho pies son también mi ser-tiempo en un mismo movimiento. Aunque parezcan muy, muy lejanos, ellos son el ahora mismo. Del mismo modo, el pino es también tiempo, el bambú es también tiempo.

No debes pensar que el tiempo meramente vuela y se escapa. No debes pensar que el vuelo del tiempo es la única función del tiempo. Si el tiempo, sin más, volara entonces no habría más que intervalos entre "ayer" y "hoy", y tu estarías separado del tiempo. La razón por la cual no comprendéis el sendero del tiempo es porque consideráis que el tiempo no hace más que pasar.

En suma, los seres de todos los universos, aún siguiéndose los unos a los otros, en realidad no son más que momentos de un mismo tiempo. Y puesto que todos los momentos son ser-tiempo, tu eres ser-tiempo.

Ser-tiempo tiene el don de la regeneración: hoy regenera el mañana, hoy regenera el ayer, hoy regenera hoy, mañana regenera mañana. Porque la regeneración es el don del tiempo, no puede haber acumulación de los tiempos antiguos y de los tiempos presentes. Seigen es tiempo también. Obaku también es tiempo, Kozein y Sekito también son tiempo.

Puesto que unos y otros son siempre tiempo, la práctica y el despertar son simultáneamente tiempo. Enlodarse y entrar en el agua son igualmente tiempo. A pesar de que las maneras de ver de la gente común, así como las causas de estas maneras, son lo que son, en el momento en que ven, esto no es el dharma de la gente común. Es sólo el dharma de la gente común lo que condiciona a la gente común [a ver de esa manera].

Como la gente común piensa que este mismo ser y este mismo tiempo están fuera del dharma, ellos creen que el cuerpo dorado del Buddha de diez y seis pies no son ellos mismos. Esta ceguera de cuando dicen que no son el cuerpo dorado de diez y seis pies del Buddha es, de hecho, también un fragmento de ser-tiempo. Los que todavía no habéis entendido esto, ¡abrid los ojos! ¡Abridlos! ¡Despertad!

El caballo y la oveja, en orden de sucesión en el mundo son ahora lo que son, en su condición de dharma que aparece y desaparece. La rata también es tiempo. El tigre también es tiempo. La vida también es tiempo. El Buddha también es tiempo.

Justo en este momento, tres cabezas y ocho codos despiertan el universo entero. El cuerpo dorado de diez y seis pies despiertan el universo entero.

Cuando el universo es el universo entero, entonces lo impecable se actualiza y se hace evidente. Cuando el cuerpo dorado de diez y seis pies es el cuerpo dorado de diez y seis pies, entonces la motivación~la práctica~la sabiduría~el nirvana se nos revela. Esto es el ser. Esto es el tiempo. El tiempo entero es el tiempo completo. A parte de esto, no se podrá encontrar otro dharma, otra manifestación, otro fenómeno.

Puesto que todo dharma de más está de más, aún el ser-tiempo de una semi-impecabilidad es semi-impecablemente ser-tiempo. Aún lo que aparece como mitad impecable es, de hecho, tiempo completo. Aún más: desde un punto de vista primordial, aunque la mitad se revele tarde o temprano, no se trata de otra cosa que del momento oportuno (juhoi) de ser-tiempo. Todo dharma se encuentra en su propia condición, repleto de vida, repleto de energía.

No os dejéis perturbar por la nada. No pretendéis hacer de esta nada un ser.

Si creéis que el tiempo no hace más que pasar, entonces todavía no entendéis que el tiempo nunca llega ni nunca se aparta. Y aunque entender es tiempo, que entendáis el tiempo o no, nada tiene que ver con el tiempo. No viendo del tiempo más que su ir y venir, la bestia no puede tener la experiencia del ser-tiempo de los dharmas en un momento justo (juhoi), y menos aún traspasar la barrera.

¿Pero quién, luego de haber entendido lo propio y lo justo de cada momento [de los dharmas], podría hablar de eso (inmo) de cada momento? Y aún si alguien ha entendido, y después de mucho tiempo, pudiera hablar de eso, seguiría buscando como si buscara su rostro original en medio de la oscuridad.

Si os atenéis a lo que la gente común piensa del ser-tiempo, entonces el despertar~nirvana no sería más que el ir y venir de ser-tiempo. Absolutamente ninguna trampa, ni redes algunas, pueden impedir la aparición (senjo) de ser-tiempo.

Apareciendo ya sea a la derecha, apareciendo ya sea a la izquierda, los reinos celestes y los seres celestes son la combustión total (jinriki). Pero además, como si esto fuera poco, todo ser-tiempo vivo entre las aguas y sobre la tierra, aparece en virtud de mi combustión total en justo este momento.

Las especies y las criaturas diversas que son ser-tiempo en los reinos de yin y de yang aparecen todos gracias a mi combustión total, a la regeneración de esa misma combustión. Hablando de regeneración no creáis que se trata de cualquier cosa que, como el viento y la lluvia, pasa del este al oeste. El universo no está ni en movimiento ni en reposo, ni progresando ni en regreso. El universo es pura regeneración.

La regeneración es como la primavera. La primavera tiene muchas caras. A esto se le llama regeneración. Hay que entender que la regeneración se regenera sin ningún soporte externo. Por ejemplo, la regeneración de la primavera invariablemente regenera la primavera. Aunque la regeneración en cuanto tal no sea necesariamente la primavera, puesto que se trata aquí de la regeneración de la primavera, la regeneración de la primavera alcanza ahora el despertar justo en la primavera. Estudiad esto con todo detenimiento.

Hablando de regeneración, si pensáis que las condiciones de regeneración existen fuera de nosotros mismos, que el "yo" de la regeneración por sí mismo le da la cara al Este, atravesando los cientos de miles de mundos y los cientos de miles de kalpas, esto significa que no os dedicáis lo suficiente a la práctica del Buddha-Dharma.

Un día, siguiendo el consejo de Musai Daishi, Yakusan Kodo Daishi visitó a Kozei Daijaku Zenji y dijo:

"Los tres vehículos y las doce divisiones de la enseñanza yo las entiendo. Ahora bien, ¿qué significa la expresión ‘Bodhidharma viniendo del Oeste’?"

Daijaku Zenji respondió así:

"A veces yo le hago levantar las cejas y le hago hacer un guiño.
Ser-tiempo.
A veces, yo no le hago levantar las cejas ni le hago hacer un guiño.
Ser-tiempo.
A veces, hacer-le levantar las cejas y hacer-le hacer un guiño está bien.
Ser-tiempo.
A veces, hacer-le levantar las cejas y hacer-le un guiño está mal.
Ser-tiempo."

Escuchando esto, Yakusan cayó en cuenta y despertó. Y le dijo a Daijuku:

"Cuando estaba con Sekito, yo era como un mosquito montando un toro de hierro."

Daijaku se expresa de una manera poco común. Cejas y ojos son océanos y montañas porque las montañas y los océanos son ojos y cejas. La enseñanza de "hacer-le levantar las cejas" es ver las montañas. La enseñanza de "Hacer-le hacer un guiño" es fundar un océano. Lo correcto le es familiar. El está cubierto por la enseñanza. Lo incorrecto no está sin enseñanza ni sin él. Sin enseñanza y sin él no es algo incorrecto. Todo esto es igualmente ser-tiempo.

La montaña es también tiempo. El océano es también tiempo. Si no fueran tiempo no habría ni montañas ni océanos.

Entendimiento y palabras son, lo uno y lo otro, ser-tiempo. Hay y no hay son, lo uno y lo otro, ser-tiempo.

Aunque penséis que el tiempo de haber no ha llegado todavía, debéis saber que el tiempo de no haber está ya ahí. El entendimiento es el asno, las palabras son el caballo: haced del caballo las palabras y del asno el entendimiento. El haber no llega, el no haber no está por venir. Así es el ser-tiempo.

El haber obstruye el haber, pero no obstruye el no haber. El no haber obstruye el no haber, pero no obstruye el haber. El entendimiento no es más que entendimiento, así que no veáis más que entendimiento. Las palabras no son más que palabras, así que no veáis más que palabras. Obstaculizar no es más que obstaculizar, no veáis entonces más que obstaculizar. El obstaculizar obstruye el obstaculizar. Eso es ser-tiempo.

Aunque el obstaculizar sea utilizado por los otros fenómenos [dharmas], no hay un obstáculo que obstaculize a los otros fenómenos [dharmas].

Yo lo encuentro.
El se encuentra.
Yo me reencuentro.
El reencontrar encuentra el reencuentro.

Sin el tiempo, eso no podría ser de ninguna manera.

Es más, el entendimiento es el momento de actualizar el asunto fundamental. Las palabras son el momento de traspasar la barrera. Existe el tiempo de abandonar el cuerpo; no hay el tiempo de ser uno ni de separarse de uno.

Es así como debéis practicar y aceptaros. Es así como debéis ser-tiempo. Los antiguos maestros ya han dicho eso. ¿Acaso hay algo más que entender?

Pues sí. Por lo que digo:

Hay casi-entendimiento, y casi-palabras. Eso es ser-tiempo.

No hay ni siquiera un casi-entendimiento ni unas casi-palabras. Eso es ser-tiempo. Vuestra práctica y vuestro cuestionamiento deben de hacerse de esa manera.

"Enseñar-le a levantar las cejas y a hacer un guiño: casi ser-tiempo.
Enseñar-le a levantar las cejas y a hacer un guiño: falso ser-tiempo.
No enseñar-le a levantar las cejas ni a hacer un guiño: casi ser-tiempo.
No enseñar-le a levantar las cejas ni a hacer un guiño: ser-tiempo dos veces falso."

Que eso sea yendo, que eso sea viniendo, que eso sea haber, que eso sea no haber: debéis entender que, de todas las maneras, el tiempo es ser-tiempo.


Este traducción se ha hecho en consulta con la siguientes ediciones de las obras del maestro Dogen: Moon in a Dewdrop (Kazuaki Tanahashi: North Point Press, San Francisco 1985), Shobogenzo, Libro I (Gudo Nishijima & Chodo Cross: Windbell Publications, Tokyo 1994) y Shobogenzo Uji, edición limitada de 50 ejemplares en francés, inglés y acompañada de la escritura original en ideogramas sino-japoneses (Eido Shimano Roshi & Charles Vacher: Paris, Editorial "encre marine" 1997). Que sepamos ésta es la primera traducción al español de Uji, opúsculo 11 del total de 95 que completan la edición del Shobogenzo (Tesoro del verdadero ojo del dharma), según la ordenación cronológica hecha entre 1688 y 1703 por el maestro Hangyo Kozen. Esta versión se ha querido hacer sin notas al calce y sin comentarios, de tal manera que el lector o la lectora puedan concentrarse directamente en el texto. Sólo hay que tener en cuenta que para Dogen la escritura es parte de la práctica meditativa y que, por lo tanto, las palabras, el lenguaje o la escritura no son ni un estorbo ni tampoco meros instrumentos para la experiencia de la iluminación.

Estoy muerto, ¿qué debo hacer? - Libro tibetano de los muertos

13:33


Estoy muerto, ¿qué debo hacer?


«Noble hijo, con el cuerpo de que dispones actualmente, encontrarás a tus parientes y amigos como en un sueño. Mas les dirigirás la palabra y nada te responderán. Verás a tus parientes y amigos llorar, y pensarás: "Estoy muerto, ¿qué debo hacer?"

Sufrirás como un pez asado en la arena ardiente. Lamentarte de esta suerte no servirá de nada. Si tienes un lama, implórale o vuélvete hacia tu Yi-dam divino o hacia el Señor de Compasión (Avalokitesvara). Es inútil que quieras dirigirte a tus parientes. Renuncia a ello. Pero si te diriges a Avalokitesvara, el Señor de compasión, te ahorrarás sufrimiento y espanto.

»Noble hijo, cuando te arrastra el viento cambiante de tu karma, sin ninguna libertad, tu espíritu sin soporte es semejante a una pluma que lleva el viento. Te tambaleas y vacilas. Dirás a los que derraman lágrimas: "Estoy aquí, no lloréis." Pero como no te oyen, pensarás: "Estoy muerto." ¡Y serás desdichado! No te sientas desdichado por eso. Día y noche brillará una luz gris otoñal. Ese estado intermedio durará tres, cuatro, cinco, seis o siete semanas, hasta cuarenta y nueve días. Por lo general, los sufrimientos del estado intermedio del devenir duran veintiún días. Pero todo depende de la influencia del karma.

»Noble hijo, en ese momento, ¡la tempestad de tu karma se volverá tan furiosa y amenazante! ¡Su ira se hará intolerable y te asirá por detrás! No tengas miedo. No son más que tus propias ilusiones. Una terrible oscuridad, profunda e intolerable, te precede con gritos espantosos de "¡Golpéale!, ¡mátale!" No tengas miedo. Demonios comedores de carne aparecerán a los que están cegados, blandiendo armas y lanzando gritos de guerra: "¡Golpea-golpea, mata-mata! » y creerás que animales feroces y nubes de guerreros te persiguen en una tormenta de nieve y de lluvia. Cegado, huirás. El estruendo de los golpes vendrá a sumarse al aullido de la tormenta como si se derrumbaran las montañas, se desbordasen los mares y chisporrotease el fuego. Tu camino se verá interrumpido por tres precipicios: blanco, rojo y negro. Te tragarán y te despedazarán.

»Noble hijo, no son grietas del terreno, son en realidad las tres pasiones malas: la aversión, la atracción y la ceguera. Ahora reconoce que estás en el estado intermedio del devenir y llama por su nombre al Gran Compasivo: "Oh Señor de Compasión, mi Lama, y vosotros los Tres Raros y Sublimes, no me dejéis a mí, que me llamo ***, caer en uno de los tres estados desdichados de existencia." Reza con insistencia y no olvides esto. Los que han adquirido la sabiduría y el mérito consagrándose al bien y al Dharma serán recibidos por toda clase de placeres perfectos. Los que no hayan hecho ni bien ni mal, pero que hayan vivido en la indiferencia y en la ignorancia, no sentirán ni dicha, ni sufrimiento, sino que estarán rodeados de indiferencia y de ignorancia.

»Noble hijo, cualquiera que sea la felicidad o el placer que se te aparezcan, no te dejes atraer. Conságralos al Lama y a los Tres Raros y Sublimes. Si no te ocurren ni dichas ni sufrimientos, sino que todo es indiferentemente neutro, deja que tu espíritu permanezca en el Gran Símbolo Mahamudra, más allá de la distracción y de la meditación. Es capital.

»Noble hijo, en ese momento te detendrás junto a los puentes, a los templos, a los conventos, a las cabañas y a las chozas. Pero no podrás permanecer mucho en ellos porque tu espíritu, al no tener ya cuerpo, no puede estabilizarse en ninguna parte. Te sientes atormentado, amargado y acosado. Tiritas. Tu espíritu está disperso, vacilante y difuso. No tendrás más que un solo pensamiento: "Estoy muerto, ¿qué puedo hacer?" Con ese pensamiento, tu corazón se vuelve vacío y frío. Estás lleno de una tristeza interna infinita. No te apegues a un lugar, puesto que debes errar. No emprendas nada, deja que tu espíritu permanezca en su estado natural. He aquí el momento en el que no tendrás para comer más que lo que te consagren por sacrificio y en el que no podrás contar con tus amigos. Son los signos de que tienes que errar en el estado intermedio del devenir. La dicha y los tormentos dependerán de tu karma. Al pasear por tu propio país, al ver a tus vecinos, e incluso tu cadáver, pensarás dolorosamente: "¡Así pues, estoy muerto!" Tu cuerpo mental pierde entonces su seguridad, y te dices a ti mismo: "¡Oh! ¡Qué no daría yo por tener un cuerpo cualquiera! ", y te pondrás a buscar un cuerpo por todas partes. Aunque intentarás entrar nueve veces en tu cadáver, éste estará helado si es invierno, o descompuesto si es verano, o bien tu familia lo habrá quemado o enterrado, o bien las aves y las rapaces lo habrán despedazado, de forma que no encontrarás nada para reintegrarte porque ha transcurrido mucho tiempo desde que vagas por el bardo de la Verdad en Sí. He aquí por qué eres tan desgraciado y por qué quieres abismarte en las grietas y en las rocas. Es el sufrimiento del estado intermedio del devenir.

Mientras andes a la búsqueda de un cuerpo, no conocerás más que el sufrimiento. No hagas nada pues, y en lugar de aspirar a encontrar un cuerpo, permanece sin distraerte en el no-actuar .»


Padma Sambhava
Bardo-Thodol (Libro tibetano de los muertos)