Enkidu y la ramera




Las criaturas pululantes llegaron, deleitándose su corazón en el agua.
En cuanto a él, Enkidu, nacido en las colinas -
Con las gacelas pasta en las hierbas,
Con las bestias salvajes se abreva en la aguada,
Con las criaturas pululantes su corazón se deleita en el agua -

La moza le contempló, al salvaje,
Al hombre bárbaro de las profundidades del llano:

«¡Ahí está, oh moza! ¡Desciñe tus pechos,
Desnuda tu seno para que posea tu sazón! ¡No seas esquiva! ¡Acoge su ardor!
En cuanto te vea, se acercará a ti. Desecha tu vestido para que yazga sobre ti.
¡Muestra al salvaje la labor de una mujer!
Le rechazarán las bestias salvajes que crecen en su estepa,
Cuando su amor entre en ti».

La moza libertó sus pechos, desnudó su seno,
Y él poseyó su madurez. No se mostró esquiva al recibir su ardor.
Desechó su vestido y él descansó en ella.
Mostró al salvaje el trato de una mujer,
Cuando su amor entró en ella.
Durante seis días y siete noches Enkidu se presenta,
Cohabitando con la moza. Después que (se) hubo saciado de sus encantos,
Volvió el rostro hacia sus bestias salvajes. Al verle, Enkidu, las gacelas huyeron,
Las bestias salvajes del llano se alejaron de su cuerpo.
Sorprendióse Enkidu, su cuerpo estaba rígido,
Sus rodillas inmóviles - pues sus bestias salvajes habían huido.

Enkidu hubo de aflojar el paso - no era como antaño
Pero entonces tiene [sa]biduría, más [am]plia comprensión.
Volvióse, sentándose a los pies de la ramera. Mira a la cara de la ramera,
Atento el oído, cuando la ramera habla; [La ramera] le dice, a Enkidu:

«¡Tú eres [sabio], Enkidu, eres como un dios!
¿Por qué con las criaturas silvestres vagas por el llano?
¡Ea!, deja que te lleve [a] la amurallada Uruk,
Al santo templo, morada de Anu e Istar,
Donde vive Gilgamesh, perfecto en fuerza,
Y como un buey salvaje señorea sobre el pueblo».

Mientras le habla, sus palabras encuentran favor,
Su corazón se ilumina, ansía un amigo. Enkidu le dice, a la ramera:

«¡Arriba, moza! Escóltame
Al puro templo sagrado, morada de Anu e Istar,
Donde vive Gilgamesh, perfecto en fuerza,
Y como un buey salvaje señorea sobre el pueblo.
Le retaré [y osada]mente me dirigiré a él,
Gritaré en Uruk: "¡Yo soy el poderoso!
[Yo soy aquel] que puede alterar los destinos,
[(Aquel) que] nació en el llano es poderoso; vigor tiene"».

Poema de Gilgamesh, tablilla I
Imagen: Relieve de Enkidu. Museo de Iraq, Bagdad

Read On

Maya


El sueño de Maya - British Museum


Entonces Sudhana vio a la Dama Maya en este mundo y comprendió el método del logro mágico de la iluminación a través de producir el conocimiento desde la compasión.

“Este mundo” simboliza el reino abrazado por la gran compasión, sin distinciones de cerca o lejos y de interior o exterior. La Dama Maya representa la gran compasión sin esfuerzo que está siempre en el mundo. El hecho de que ella es la madre del Buddha simboliza la gran compasión produciendo mágicamente el conocimiento.

Una diosa de la ciudad llamada Ojos de Joya exhortó a Sudhana a vigilar el reinado de la mente, una diosa llamada Loto Espiritual elogió a la Dama Maya, las luces entraron en la cabeza de Sudhana, y un duende vigilando el salón de la enseñanza instruyó a Sudhana para que viera el cuerpo y la mente como sueños o reflexiones a medida que buscaba a los maestros. El nombre Ojos de Joya representa el ojo del conocimiento en la compasión, las luces simbolizan la enseñanza, y el duende representa los venenos de la ignorancia. Estos tres principios constituyen los expedientes en el umbral de la etapa undécima, que le introducen a uno a la gran práctica del Bien Universal.

Cuando Sudhana puso en práctica esas enseñanzas, vio la joya de un loto surgir de la tierra, con Maya sentada sobre él manifestando encarnaciones incontables en conformidad con las acciones de los seres sintientes. Esto ilustra la ausencia de identidad inherente del cuerpo y la mente – esto es ver los cuerpos producidos mágicamente por la compasión y el conocimiento.

Maya dijo que su cuerpo, aunque en su estado natural, contenía océanos de seres iluminados que viajaban libremente en su vientre, cruzando un universo de un millón de mundos en un solo paso. Esto significa que el océano de las prácticas de la gran compasión del Bien Universal es infinitamente vasto como el espacio.

Maya dijo que era la madre de todos los buddhas de todos los tiempos, significando que el conocimiento para ayudar espontáneamente a los seres surge completamente de la madre de la gran compasión. 

Maya dijo también, que había logrado previamente esta liberación de la magia del conocimiento, en eones inconcebibles, clarificando que no es posible calcularlo en términos relativos ordinarios – es necesario que el cálculo se olvide, que los sentimientos terminen, y que el conocimiento llegue a manifestarse antes que uno sepa cuando tiempo ha habido desde que ella obtuvo esta liberación. Por lo tanto, solo los buddhas pueden conocer cuantos eones han pasado.

Avatamsaka Sutra

Read On

Una creación mágica


Entonces el venerable Shariputra preguntó al Licchavi Vimalakirti: "Noble señor, dónde murió usted para reencarnar aquí?"

Vimalakirti declaró: "¿Hay algo entre las cosas que ves, anciano, que muera o renazca?".

Shariputra: No hay nada que muera o sea renacido.

Vimalakirti: del mismo modo, reverendo Shariputra, como todas las cosas no mueren ni son renacidas, por qué preguntas "¿dónde moriste para reencarnar aquí?". Reverendo Shariputra, si uno fuera a preguntar a un hombre o a una mujer creada por un mago dónde él o ella han muerto para reencarnar aquí, qué crees que él o ella responderían?"

Shariputra: Noble señor, una creación mágica no muere, ni es renacida.

Vimalakirti: Reverendo Shariputra, ¿no declaró el Tathagata que todas las cosas tienen la naturaleza de una creación mágica?

Shariputra: sí, noble señor, eso es de hecho así.


Vimalakirt Nirdesa



Read On

Muso Kokushi - Tres clases de discípulos


Tengo tres clases de discípulos: aquellos que, despojándose de todas las circunstancias que confunden, y con simplicidad de pensamiento, se contraen al estudio de sus propios asuntos (espirituales) son de la primera clase. Aquellos que no se concentran tanto en el estudio, sino que, al dispersar su atención, son afectos a la erudición libresca, son de la segunda clase. Aquellos que, cubriendo su propio brillo espiritual, sólo se ocupan de la sucesión de los Budas y Padres, se llaman de la clase más baja. En cuanto a aquellas mentes intoxicadas por la literatura secular y dedicadas a establecerse como hombres de letras, son simplemente laicos con las cabezas rapadas; no pertenecen siquiera a la ínfima clase. En cuanto a aquellos que sólo piensan en complacerse con la comida y el sueño, entregándose a la indolencia, ¿pueden llamarse miembros del Manto Negro? Verdaderamente, como los designara un viejo maestro, son estantes de ropa y bolsas de arroz. En la medida en que no son monjes, no debe permitírseles que se llamen discípulos míos ni que tampoco entren al monasterio y las criptas; hasta una estada temporaria ha de prohibírseles, para no hablar de su ofrecimiento como monjes-estudiantes. Cuando un hombre viejo como yo habla así, podéis pensar que le falta amor omniabarcante, pero lo principal es dejarlos que conozcan sus propias faltas y que, reformándose, se conviertan en plantas que crezcan en los jardines patriarcales.


En Ensayos sobre budismo Zen, primera serie
Daisetz Teitaro Suzuki


Read On

El nombre del Padre es el Hijo


El nombre del Padre, empero, es el Hijo. Es Él el que en el Principio dio un nombre al que ha salido de sí, que era Él mismo y al que engendró como Hijo. Le ha dado su nombre, el que le perteneció; es aquel al que le pertenece todo lo que existe en torno al Padre. Suyo es el nombre; suyo es el Hijo. Es posible para éste verlo. Pero el nombre es invisible porque sólo él es el secreto del Invisible que viene a los oídos que están completamente llenos de él por él. Porque, realmente, el nombre del Padre no es dicho, sino que se revela por medio del Hijo. Entonces y siendo así ¡grande es el nombre! ¿Quién, entonces, podrá pronunciar un nombre para Él, el gran nombre, salvo Él solo al que pertenece el nombre y los hijos del nombre, en los que descansó el nombre del Padre, los que a su vez descansaban en su nombre? Puesto que el Padre es inengendrado, Él solo es el que lo engendró como nombre para sí mismo antes de producir los eones, para que el nombre del Padre estuviese sobre sus cabezas como Señor, el que es el nombre verdadero, firme en su autoridad por la potencia perfecta. Porque el nombre no pertenece a las palabras ni su nombre forma parte de las denominaciones sino que es invisible. Se dio un nombre para sí solo, puesto que Él solo se contempla y solo tiene capacidad para darse un nombre. Porque el que no existe carece de nombre. Pues ¿qué nombre se puede dar al que no existe? Pero El que es, es asimismo con su nombre, y el único que le conoce y el solo que sabe darle un nombre es el Padre. El Hijo es su nombre. Por lo tanto no lo ha ocultado, sino que ha existido y en cuanto es el Hijo, sólo Él dio un nombre. El nombre, por lo tanto, es del Padre, igual que el nombre del Padre es el Hijo. Puesto que ¿en dónde la misericordia encontraría este nombre, si no es junto al Padre? Pero seguro que alguno dirá a su vecino: «¿Quién dará un nombre al que existía antes que él, como si los niños no recibieran un nombre de los que los han engendrado?» Primero, entonces, nos conviene entender acerca de este tema: «¿qué es el nombre?». Éste es el nombre auténtico; por lo tanto no es el nombre que deriva del Padre, puesto que es el nombre propio. No ha recibido, por consiguiente, el nombre en préstamo como los demás, según el modo como cada uno es producido, sino que éste es el nombre propio. No hay ningún otro al que se lo haya dado. Pero él es innominable e indescriptible, hasta el momento en que éste, que es perfecto, sólo lo expresó. Y él es el que tiene el poder para proclamar su nombre y contemplarlo. Por consiguiente, cuando le ha parecido bien que su nombre amado sea su Hijo y le dio el nombre a él, este que salió de la profundidad, expresó sus realidades, sabiendo que el Padre es carente de mal. Por esto también lo ha enviado para que hablase del lugar y de su lugar de reposo desde el que ha venido y glorificase al Pleroma, la grandeza de su nombre y la dulzura del Padre. 

Evangelio de la Verdad

Read On

Han Shan - El himno del portaestandarte


Desde los días cuando Da Hui revivió los métodos de Lin Ji y trasmitió su Doctrina Chan en la Cueva del Dharma en la Montaña de Jin Shan, cada generación nueva que recibió la Doctrina desarrolló y elevó nuestra secta hasta las alturas reverdecidas de los logros. Tristemente, esta gran tradición ha declinado. El camino a la Cueva del Dharma se ha llenado de matojos y yerbas malas y está ahora escondido a la vista.

Aquellos que practican el Chan deben unirse en la espesura, lejos de la guía de Da Hui. Sin un maestro, ellos caen en el error. Muchos piensan que su primera experiencia de iluminación les ha traído la seguridad hasta el final de la lucha. No teniendo Maestro para corregir esta suposición, ellos persisten en mirar esta sola experiencia como la corona de sus logros. No removerá su corona para inclinarse al Dharma. Pero una sola experiencia no es una corona, es un chiste. ¡Por lo tanto un poco de conocimiento es muy peligroso cuando éste atrae al creyente hacia la servidumbre de la ignorancia! Verdaderamente se dice que es más fácil caminar sobre un terreno espinoso que virar la cara para no ver la luz de la luna.

Aquellos que logran el éxito a través de los destellos luminosos de la oportunidad no pueden reclamarle a la sabiduría. El discernimiento ganado llega a ser un juguete, una sombra diminuta para jugar con ella en la memoria. Ellos cesan de practicar, no encontrando necesidad para eso. En su descanso, caen en los caminos mundanos, llamando a otros para que los sigan.

Para corregir su error, prevenirlos del peligro e inducirlos a que se mantengan firmes en la persecución de esa meta distante y esa verdad, he escrito El Himno del Portaestandarte:

¡Ruin! ¡Anunciador Falso! ¡Mentiroso y Padre de Mentiras! Ese gran estandarte pesa tanto en tus brazos que no puedes ni pensar, pero continuas sosteniéndolo. Ni siquiera has notado los grilletes en tus tobillos.

Luchas por un momento de claridad; pero cuando llegas ahí, anuncias tu llegada con una banderola tan grande que no puedes ver lo que hay frente a ti. Consecuentemente otras personas pueden ver tu proclama, pero obstruyes tu propia visión.

Todo lo que puedes ver es la parte vacía de atrás. En su vacío tu imaginación dibuja miles de cosas. Diseñas un edificio y piensas que estás caminando hacia el palacio de Deva. Ves relámpagos en un cielo claro. Ya sea que tus ojos estén abiertos o cerrados, no ves nada sino ilusión.

¡Suelta tu estandarte! ¡Estás cargando un renacuajo podrido! ¡No puedes vender ojos de pescados por perlas!

Ese banderín es un yugo en tu cuello. Estás preso y no llegarás a ninguna parte hasta que te liberes a ti mismo de esas ataduras que te aprisionan.

Una vez que estés libre, puedes seguir un buen camino. El camino es fácil y tan simple y nivelado como el platillo de la balanza. No te detengas a entretenerte en el camino y no entres en ningún momento y de ninguna forma en la Ciudad Imperial.

¡Sigue caminando! ¡Continúa! Tus piernas te llevarán. No necesitas renacer como caballo, camello o burro.

¡Suelta ese estandarte pesado! Es una vela abierta que obedece al viento. Tienes que poner toda tu energía en controlarla.

Es un espejo inmenso que solamente refleja las cosas mundanas. Suéltalo y destruye la gran tierra, las montañas y los ríos. En pedazos rotos encontrarás también a tu Yo Búdico. Entonces, cuando mires otra vez, todas las piezas reflejarán ese Yo, una imagen producida infinitamente. Busca al Infinito y dirige tu espalda hacia el Portón de la Muerte.


En Autobiografía y máximas del maestro Han Shan

Read On

Últimos momentos de Jesús


 V 1.Y era mediodía, y las tinieblas se apoderaron de toda la Judea, y ellos estaban turbados, y se preguntaban con inquietud si el sol se habría ocultado ya, considerando que él vivía aún, y que está escrito para ellos que el sol no debe ocultarse sobre un hombre puesto en suplicio mortal.

2. Y uno de ellos dijo: Dadle a beber hiel con vinagre. Y, habiendo hecho la mezcla, se la dieron a beber.

3. Y consumaron todas las cosas, y acumularon sobre sus cabezas sus pecados.

4. Muchos circulaban con lámparas encendidas, pensando que era ya de noche, y se ponían a la mesa.

5. Y el Señor clamó, diciendo: Mi potencia, mi potencia, me has abandonado. Y pronunciadas estas palabras perdió la vida.

6. Y, en aquella misma hora, el velo del templo de Jerusalén se rompió en dos.

VI 1.Entonces los judíos arrancaron los clavos de las manos del Señor y lo pusieron en tierra. Y la tierra entera tembló y un gran temor se esparció entre el pueblo.

2. Mas el sol volvió a brillar, y se encontró que era la hora de nona.

3. Los judíos se regocijaron de ello, y dieron a José el cuerpo del Señor, para que lo sepultase. Porque José había sido testigo de todo el bien que el Señor había hecho.

4. Habiendo, pues, tomado al Señor, lo lavó, y lo envolvió en un lienzo, y lo transportó a su propia tumba, llamada el huerto de José.

5. Y los judíos y los ancianos y los sacerdotes comprendieron el mal que se habían hecho a sí mismos, y comenzaron a lamentarse y a exclamar: ¡Malhayan nuestros pecados! El juicio y el fin de Jerusalén se aproximan.

VII 1.Cuanto a mí, me afligía con mis compañeros y, con el espíritu herido, nos ocultábamos, porque sabíamos que los judíos nos buscaban, como malhechores y como acusados de querer incendiar el templo.

2. A causa de todo esto, ayunábamos, y permanecimos en triste duelo, y llorando, noche y día, hasta el sábado.


Evangelios apócrifos
(Fragmento griego de Akhmin)

Read On

Para conservar la memoria en el Más Allá




¡Oh demonio, tú Pque cortas las cabezas
que acuchillas las sienes!
¡Oh tú, que anulas la memoria
haces que la boca de los Espíritus santificados
no puedan pronunciar la Palabra mágica
que habita en su corazón…!
Verdaderamente, tú no verás,
¡no!, yo con mis ojos no veré
como tú los ves. Heme aquí que yo camino y de repente me doy vuelta
miro hacia atrás…
Pero, ¡oh! ¿qué veo?
Demonios inmóviles que me siguen con los ojos…
Esos enemigos del dios Shu se preparan para degollarme,
para acuchillarme la frente
para atacarme con violencia,
siguiendo las órdenes de su amo…
Entonces diré:
«¡Ah ¿Quieres degollarme y acuchillar mi frente?
¿Quieres anular mi memoria?
¿Quieres enmudecer mi boca
no dejarla pronunciar las Palabras de Poder
que habitan en mi Corazón,
como has hecho con los otros Espíritus santificados?
¡Fuera, demonio! ¡Vuélvete!
¡Yo te lo mando en virtud del poder mágico de la Palabra
que Isis ha pronunciado, cuando venías hacia mí
siguiendo las órdenes de Seth, su enemigo,
con el fin de anular la Palabra poderosa en los labios de Osiris!»
Entonces Isis dijo:
«¡Fuera, demonio! ¡Que tu rostro
se vuelva hacia tus partes impúdicas!
¡Mira mejor ese Rostro rodeado de llamas!
¡Observa! ¡Es el Ojo de Horus en llamas
en medio del Ojo de Tum!»
Verdaderamente, demonio, no tienes escapatoria,
¡Oh tú, catástrofe de esta Noche!
Del mismo modo que Osiris te había echado
para que tu maldad no se introdujera en él,
así yo te echo, pues para mí ¡eres también una abominación!
Te mando, pues:
«¡No te acerques!»
Te repito una vez más:
«¡Atrás, demonio, enemigo de Shu!»


Libro egipcio de los muertos, conjuro XC
Traducción: A. Laurent

Read On
Blog Widget by LinkWithin