Una liebre en la luna


Una vez, cuando Brahmadatta era rey de Benarés, el futuro buda nació como una liebre y vivió en un bosque. Tenía tres amigos: un mono, un chacal y una nutria; todos estos animales eran muy sabios. La liebre acostumbraba predicar a los otros, exhortándolos a dar limosnas y guardar días de ayuno. Uno de esos días de ayuno la liebre y sus amigos estaban buscando comida, como era usual; la nutria encontró un pez, el chacal algo de carne, el mono algunos mangos. Pero la liebre, echada antes de comer su hierba, reflexionó que si alguien le preguntaba por un obsequio de comida, la hierba no serviría. Como no tenía ni grano ni carne, se decidió a dar su propio cuerpo si alguien le pedía comida.

Mientras cosas maravillosas como ésta sucedían en la Tierra, el trono de Sakra en los cielos se calentaba. Sakra miró hacia abajo para ver qué sucedía, y viendo a la liebre, se decidió a probar su virtud. Tomó la forma de un brahmán, y primero fue a la nutría y le pidió comida. La nutría le ofreció pescado. El chacal y el mono a su turno le ofrecieron carne y fruta. Sakra rechazó todas estas ofertas y dijo que volvería al día siguiente. Entonces fue hasta la liebre, quien estaba contentísima ante la posibilidad de entregarse como limosna. «Brahmán», dijo, «hoy daré limosnas que nunca antes he dado; recoge madera, prepara un fuego y dime cuando esté listo.» Cuando Sakra oyó esto hizo una pila de carbón encendido y dijo a la liebre que estaba todo listo; entonces la liebre, que algún día podía ser buda, vino y saltó dentro del fuego, tan feliz como el flamenco real posándose sobre una cama de nenúfares. Pero el fuego no quemaba, parecía tan frío como el aire sobre las nubes. Inmediatamente preguntó al disfrazado Sakra qué podía significar esto. Sakra respondió que él realmente no era un brahmán, sino que había venido del cielo para poner a prueba la generosidad de la liebre. La liebre respondió: «Sakra, tus esfuerzos fueron desperdiciados; cualquier criatura viviente podría probarme a su turno, y nadie podría encontrar en mí alguna mala disposición.»

Entonces Sakra respondió: «Sabia liebre, deja que tu virtud sea proclamada hasta el fin del ciclo de este mundo.» Entonces cogió una montaña y la retorció, y cogiendo a la liebre bajo su brazo dibujó una silueta de ella sobre la Luna, usando el jugo de la montaña como tinta. Entonces bajó a la liebre sobre una hierba tierna en el bosque y partió a su propio cielo. Por eso ahora hay una liebre dibujada en la Luna.


A. K. Coomaraswamy
Mitos y leyendas hindúes y budistas


Read On

Musitaremos el origen


He aquí que diremos el nombre del padre de Maestro Mago, Brujito. Musitaremos el origen, musitaremos solamente la historia, el relato, del engendramiento de Maestro Mago, Brujito; no diremos de esto sino la mitad y solamente una parte de la historia de su padre. He aquí, pues, la historia de éste. Su nombre es Supremo Maestro Mago, como se dice. Sus padres son Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora. Por ellos, en la noche, fueron engendrados. Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, por Antiguo Secreto. Antigua Ocultadora. Ahora pues, Supremo Maestro Mago engendró dos hijos: Maestro Mono [es el] nombre del primer hijo, Maestro Simio [es el] nombre del segundo hijo. Y el nombre de su madre, [es] éste: Paridora de Monos; tal es el nombre de la esposa de Supremo Maestro Mago. Principal obedecidos por ellos: no hay obediencia, no hay respeto para nuestro ser. No hacen mas que batallar sobre nuestras cabezas», dijo todo Xibalbá. Entonces todos celebraron consejo.

Estos llamados Supremo Muerto, Principal Muerto, los Grandes Decidores de Palabra

Popol  Vuh
Versión de Miguel Ángel Asturias y J. M. Gozález de Mendoza

Read On

Transmisión sin palabras



Hsu Yun (1840-1959)
Hsu Yun (1840-1959)


¡Quedarse con el Chan! Esta es la manera más efectiva de alcanzar la iluminación. No se dejen atraer por otros métodos.

Incluso Yong Jia, por confesión propia, gastó un montón de tiempo filosofando intelectualmente antes de intentar el método Chan con el Patriarca Hui Neng. "En mi juventud – dijo – estudié sutras, shatras y comentarios intentado discriminar sin parar entre nombre y forma. Podría también haber intentado contar los granos de arena del océano.

Había olvidado la cuestión del Buda. '¿Puede un hombre que cuente las joyas de otros hombres hacerse rico?"

El método Chan es verdaderamente como la espada del Rey Vajra. De un golpe puede cortar la ilusión para alcanzar la Budeidad.

Siempre que pienso sobre los años de práctica que a menudo preceden a la experiencia momentánea de la iluminación, pienso sobre el Maestro Chan Shan Zan.

Todos podemos aprender mucho de él. Shan Zan tuvo un maestro que desdichadamente no estaba iluminado. Uno no puede dar lo que no tiene; y así, sin nada, Shan Zan abandonó a su antiguo maestro para ir a estudiar con el Maestro Bai Zang.

Bajo la guía del Maestro Bai Zang, Shan Zan alcanzó la iluminación y entonces, con afectuoso respeto, volvió a visitar a su antiguo maestro.

El anciano le preguntó, "¿Qué aprendiste después de abandonarme?" Y como estaba iluminado, Shan Zan pudo responder amablemente "Nada, absolutamente nada." Para el viejo, fue una noticia agridulce. Sentía que su estudiante no hubiera aprendido nada, pero estaba feliz de tenerlo de vuelta. "Si quieres, puedes quedarte aquí – dijo."

Así que Shan Zan se quedó y sirvió a su antiguo maestro. Un día, mientras tomaba un baño, el anciano le pidió a Shan Zan que le restregara la espalda porque la tenía muy sucia. Cuando Shan Zan comenzó a frotársela dijo: "Qué curiosos ventanales de cristal hay en el vestíbulo de su Buda." Su maestro no sabía lo que él quería decir. "Por favor – le pidió – explícame tu comentario."

Mientras Shen Zan continuaba limpiando la suciedad dijo: "Aunque usted no lo pueda ver, su Yo Búdico emana tales rayos luminosos." Esta respuesta confundió al maestro.

Unos días mas tarde, cuando el maestro se sentó bajo una ventana de papel encerado para estudiar un sutra, una abeja comenzó a zumbar por la habitación; y la abeja, atraída por la luz exterior, siguió chocando contra la ventana de papel, intentando salir de la habitación. Shen Zan observó a la frustrada abeja y dijo, "¡Así que quieres salir fuera y entrar en la infinidad del espacio! Bueno, no lo harás penetrando el viejo papel encerado..." Entonces simplemente dijo, "Las puertas están y continúan abiertas pero la abeja rehuye a salir por ellas. Mira cómo se golpea la cabeza contra la ventana cerrada. ¡Estúpida abeja! ¿Cuándo comprenderá que el Camino está bloqueado por el papel?"

Entonces una chispa de luz comenzó a penetrar la mente del profesor. Sintió el más profundo significado de las palabras de Shan Zan. Preguntó astutamente, "Te has ido un largo tiempo. ¿Estás seguro de que no has aprendido nada mientas estabas fuera?"

Shan Zan rió y confesó: "Después de abandonarle estudié bajo el Maestro Bai Zhang. A través de él aprendí cómo detener mi mente discriminatoria... dejar de ser crítico... trascender el mundo del ego. A través de él alcancé la Sagrada Fruta de la iluminación."

Entonces, cuando el viejo maestro escuchó esta maravillosa noticia, reunió a todos los monjes y mandó preparar un banquete en honor de Shan Zan. Estaba muy contento.

"Por favor – le pidió a Shan Zan – permite a tu viejo maestro que se convierta en tu estudiante. Por favor, explícame el Dharma... especialmente lo relativo a los baños y las abejas."

Shan Zan rió. "Tu Yo Búdico resplandece en ti aunque no puedas verlo por ti mismo. Siempre es puro y ninguna cantidad de basura puede mancharlo jamás. Además, tus ojos siempre están mirando hacia afuera, fijados en páginas impresas; pero el Infinito no puede ser atrapado por las palabras. Son los libros solamente los que nos ocupan y entretienen en debates. Si quieres liberarte de la ilusión debes mirar hacia el interior. El Camino hacia el Infinito está en la otra cara de tu contemplación. ¡Mira hacia adentro para ver tu resplandeciente y deslumbrante Yo Búdico!"

¡De repente el viejo profesor comprendió! ¡De repente vio su propia Naturaleza búdica! Se excitó tanto que declaró que Shan Zan sería el Abad del monasterio. "¡Quién hubiera pensado que en mi vejez finalmente lo conseguiría! gritó."

Pero esto es lo más bonito del Momento Eterno, ¿no? Caminen fuera del tiempo una sola vez, y todos los años que han gastado en la ignorancia y el sufrimiento retroceden y se alejan en la vaguedad. Solo hay una cosa que parecen recordar. Su propio ‘yo’ viejo se ha ido y todos los viejos amigos, enemigos y familiares, y todas sus viejas experiencias, amargas o dulces, han perdido su poder sobre él. Eran como una película... creíble mientras él estaba en el teatro, pero no cuando salió a la luz de Sol.

La Realidad desvanece la ilusión.

En el Nirvana no eres joven ni viejo. Simplemente eres. Y, ¿quién eres? Eso es fácil.

El Buda.


Las Enseñanzas de Xu Yun (Nube Vacía)

Read On

El libro del viviente y la crucifixión




Apareció en las escuelas, profirió la Palabra como un maestro. Se le aproximaron los sabios, según propia estimación, para probarle. Pero los confundió, porque eran vanos. Ellos lo odiaron, puesto que no eran sabios verdaderamente. Después de todos éstos se aproximaron a él también los niños, a quienes pertenece el conocimiento del Padre. Fortalecidos, aprendieron los aspectos del rostro del Padre. Conocieron y fueron conocidos; fueron glorificados y han glorificado.

Se manifestó en su corazón el libro que vive del Viviente, el que está escrito en el Pensamiento y el Intelecto [del] Padre y que antes del establecimiento de la Totalidad estaba en su Incomprensibilidad, el que nadie podía tomar, puesto que está reservado para el que lo tomara para ser inmolado. Ninguno hubiera podido manifestarse de cuantos creyeron en la salvación si no hubiera aparecido ese libro. Por ese motivo el compasivo, el fiel, Jesús, aceptó con paciencia los sufrimientos hasta que tomó este libro, puesto que sabe que su muerte es vida para muchos. Del mismo modo que en un testamento se ocultan antes de abrirse los bienes del dueño de la casa fallecido, así sucede con la Totalidad, que permanece oculta en tanto que el Padre de la Totalidad era invisible, siendo un ser engendrado por sí mismo, del que provienen todos los intervalos. Por este motivo apareció Jesús, revistió aquel libro, fue clavado en un madero, y publicó el edicto del Padre sobre la cruz. ¡Oh sublime enseñanza! Se humilló hasta la muerte, aunque la vida eterna reviste. Después de despojarse de estos harapos perecederos, se revistió de la incorruptibilidad que nadie puede sustraerle. Habiendo penetrado en las regiones vacías de los terrores, atravesó por los que estaban desnudos a causa del olvido, siendo conocimiento y perfección, proclamando lo que hay en el corazón  […] […] enseñar a sus discípulos. Pero los discípulos son el Viviente, los que están inscritos en el libro del Viviente. Reciben la enseñanza sobre sí mismos, la reciben del Padre, y se vuelven de nuevo hacia Él.

Evangelio de la Verdad

Read On

Sin tu nada y sin tu ser




Más te vale buscarte defectos escondidos
que intentar descubrir
las cosas invisibles que te están veladas.

Allah no está velado:
en tus ojos está el velo,
pues para velar a Allah habría que cubrirle
y cubrirle es contenerle y abarcarle:
"Pero Allah domina
por encima de Sus servidores" (Qur'an, 6, 18).

Para mantenerte siempre atento
a la llamada de Allah
y cerca de Su presencia,
suprime de tu humanidad todo atributo
contrario a tu condición de servidor.

Estar satisfecho de sí mismo:
tal es la raíz de toda desobediencia,
de todo descuido y de toda pasión.
Pero no estar nunca contento de ti
es la fuente de toda obediencia,
de toda vigilancia y de toda pureza.
Toma por compañero a un ignorante,
descontento de sí:
¡verás cómo para ti vale más
que un sabio satisfecho de sí!
Además, ¿de qué vale la ciencia
de un sabio contento de sí?
Y ¿sigue siendo ignorante
el que no está satisfecho de sí mismo?

El rayo de tu mirada interior
te permite ver Su cercanía;
la realidad de tu mirada interior
te hace ver que no eres nada ante Su ser;
la verdad de tu mirada interior
te permite ver Su ser
sin tu nada y sin tu ser.

Allah era, y nada era con El:
¡Y ahora es como era entonces!



Ahmad Ibn Ata'Illah
Kitab al-Hikam, capítulo 5

Read On

Miscelánea Zen: Maestro Fenyang




La función del maestro

Alguien  preguntó  a  Fenyang:    “¿Cuál  es  la  función  de  un  maestro?”  Fenyang  respondió:  ¿”Guiar de  manera  desapasionada  a  aquéllos  con  los  que tiene cierta afinidad.”

La luna y las nubes

La naturaleza búdica se halla presente en todos los seres vivos como la  luna  brillante  en  el  cielo  nocturno.  Son  las  densas  nubes  lo  único  que  enturbia su presencia.

El conocimiento independiente

Deberías distinguir por ti mismo lo sagrado de lo profano y lo correcto  de lo incorrecto sin dejarte influir por las opiniones ajenas. ¿Cuánta gente  ha sido manipulada por buscar sutilezas? ¿Cuántos persiguen como idiotas  las sensaciones materiales?

A tiempo y a destiempo

¿Cuándo dejarás de luchar? Antes de lo que crees la primavera se tornará  otoño,  caerán  las  hojas,  emigrarán  los  gansos  y  todo  se  cubrirá  de  fría  escarcha. Si tienes ropa y calzado, ¿qué más necesitas?

El Buda, el diablo y la mente

Cuando la conoces, la mente es Buda; cuando la ignoras se transforma en  el diablo. El Buda es la Realidad y el diablo la locura. Pero tanto el Buda  como el diablo son creaciones de tu mente.

Señalando directamente a la mente original

Pocos creen que la esencia de la mente sea  Buda. La mayor parte de las  personas  no  toman  esto 
en  serio  y  parecen  disfrutar  de  la  caverna  de  la  ignorancia. Es por ello por lo que permanecen atrapados en la ilusión, la  ansiedad, el resentimiento y otras aflicciones.

El despertar súbito

Cuando  realices  tu  verdadera  naturaleza  descubrirás  un  cofre  lleno  de  joyas.   Los   cielos   y   la   tierra   te   rendirán   homenaje   y   ni   siquiera   te  identificarás con el gozo de la meditación. La esencia que contiene todos  los sabores constituye la suprema felicidad y es más valiosa que diez mil  onzas de oro puro.

El contacto con la fuente

Cuando te sientas confundido, ni mil libros sagrados podrán resolver una  sola  de  tus  dudas,  pero  cuando  despiertes  a  la  comprensión,  una  sola  palabra será excesiva.

El Zen no se transmite mediante la palabra escrita sino de una manera  personal por medio del reconocimiento mental.

Resumen de la práctica del Zen

Cuando  te  afiances  en  el  Zen,  las  distracciones  mundanas  dejarán  de  afectarte y tu mente alcanzará la serenidad. Entonces entrarás en la esfera  de  la  iluminación  y,  aunque  te  halles  en  plena  actividad,  trascenderás  el  mundo cotidiano.

La comprensión del camino

Cuando realices la vacuidad universal dominarás con naturalidad todas  las situaciones, te hallarás en comunión perfecta con lo que está más allá  del mundo y abrazarás los reinos más profundos de la existencia.

Si olvidas la esencia del Zen, no te preocupes. Después de todo el Zen  carece de esencia. Para gozar de los efectos del Zen sólo debes armonizarte  con él.

El camino de la “no-mente” no es una enseñanza para gente mediocre.


En La escencia del Zen
Thomas Cleary


Read On

Miscelánea zen – Hsuan-sha (siglos IX-X)


Tu propia experiencia

Cada realidad es eterna, cada esencia es tal como es: no la busques en el exterior. Si tienes una gran fe, los budas son sólo estados de tu propia expe­riencia, estés andando, de pie, sentado o tendido, no hay diferencia alguna.

Esto que te estoy diciendo ya es un modo de cons­treñir lo que es libre. ¿Estás de acuerdo con ello? ¿Y qué significado le das al hecho de estar de acuerdo o de no estarlo?

La inaprensibilidad

E1 budismo es inaprensible, puede dar vida a la gente, pero también puede arrebatársela. Perci­bir la naturaleza esencial y la Iluminación va más allá del tiempo.

La realidad de la mente

La tierra y el cielo están formados en su totalidad por la mente, pero ¿cómo puedes explicar el principio de que estén constituidos por la mente? ¿Y cómo puedes explicar la realidad de la mente sin for­ma que impregna las diez direcciones? No hay nada que no surja de la compasión que genera conocimien­to, ni nada que no surja del conocimiento que activa la compasión, ni nada que no proceda de la compa­sión y del conocimiento que iluminan por igual el océano de la naturaleza esencial, impregnando la to­talidad del universo, en completa fluidez y libertad. Cuando se conoce la luz y la oscuridad, la materia y la vacuidad, cuando la compasión y el conocimien­to están unidos por igual en el umbral donde se con­centra la bondad, se manifiesta la recompensa, la res­puesta y la realidad; libre e independiente la mente beneficia ampliamente al mundo. Tanto la tierra como el vasto espacio son manifestaciones del umbral don­de se concentra la bondad. Por eso se dice que la rea­lidad de la mente sin forma impregna las diez direc­ciones.

Completamente espaciosa

La actividad de los budas es completamente espa­ciosa, sin límites. La puerta de la vacuidad es la entrada a la liberación; si deseas ayudar a los demás no albergues intención alguna. Trasciende el pasado, el presente y el futuro, así no podrás elevarte ni caer; los proyectos se oponen a la realidad, porque ésta no pertenece al reino de lo creado.

Muévete, y producirás la raíz del nacimiento y de la muerte; permanece en la quietud, y te embriagarás en la tierra del olvido. Si ambas, actividad y quietud, son erradicadas, te sumergirás en una vacía aniquila­ción. Si renuncias al movimiento y a la quietud, creerás haber alcanzado la naturaleza búdica.

Ante los objetos y las situaciones debes ser como un árbol muerto o como las frías cenizas, actuando de forma responsable, acorde con el momento, sin per­der el apropiado equilibrio. Un espejo refleja infini­dad de imágenes sin empañar su brillo; los pájaros vuelan a través del cielo sin alterar su color.

La gran tarea

En tanto no hayas realizado la gran tarea y no estés íntimamente unido con el linaje de la fuente, de­bes evitar memorizar sentencias y vivir de la concien­cia conceptual. ¿Acaso no se ha dicho: «Los conceptos actúan como ladrones, la conciencia se convierte en olas»? Todo el mundo ha sido arrastrado y ahogado por ellas. Sin libertad alguna.

Si no has aprendido la gran tarea, nada hay com­parable al aquietamiento, en el sentido de sereno cese, de purificar y calmar el cuerpo y la mente. Evi­ta en cualquier momento obsesionarte por cosas, y te será fácil descubrirla.

Las enseñanzas del Zen
Edición de Thomas Cleary

Read On

Enkidu y la ramera




Las criaturas pululantes llegaron, deleitándose su corazón en el agua.
En cuanto a él, Enkidu, nacido en las colinas -
Con las gacelas pasta en las hierbas,
Con las bestias salvajes se abreva en la aguada,
Con las criaturas pululantes su corazón se deleita en el agua -

La moza le contempló, al salvaje,
Al hombre bárbaro de las profundidades del llano:

«¡Ahí está, oh moza! ¡Desciñe tus pechos,
Desnuda tu seno para que posea tu sazón! ¡No seas esquiva! ¡Acoge su ardor!
En cuanto te vea, se acercará a ti. Desecha tu vestido para que yazga sobre ti.
¡Muestra al salvaje la labor de una mujer!
Le rechazarán las bestias salvajes que crecen en su estepa,
Cuando su amor entre en ti».

La moza libertó sus pechos, desnudó su seno,
Y él poseyó su madurez. No se mostró esquiva al recibir su ardor.
Desechó su vestido y él descansó en ella.
Mostró al salvaje el trato de una mujer,
Cuando su amor entró en ella.
Durante seis días y siete noches Enkidu se presenta,
Cohabitando con la moza. Después que (se) hubo saciado de sus encantos,
Volvió el rostro hacia sus bestias salvajes. Al verle, Enkidu, las gacelas huyeron,
Las bestias salvajes del llano se alejaron de su cuerpo.
Sorprendióse Enkidu, su cuerpo estaba rígido,
Sus rodillas inmóviles - pues sus bestias salvajes habían huido.

Enkidu hubo de aflojar el paso - no era como antaño
Pero entonces tiene [sa]biduría, más [am]plia comprensión.
Volvióse, sentándose a los pies de la ramera. Mira a la cara de la ramera,
Atento el oído, cuando la ramera habla; [La ramera] le dice, a Enkidu:

«¡Tú eres [sabio], Enkidu, eres como un dios!
¿Por qué con las criaturas silvestres vagas por el llano?
¡Ea!, deja que te lleve [a] la amurallada Uruk,
Al santo templo, morada de Anu e Istar,
Donde vive Gilgamesh, perfecto en fuerza,
Y como un buey salvaje señorea sobre el pueblo».

Mientras le habla, sus palabras encuentran favor,
Su corazón se ilumina, ansía un amigo. Enkidu le dice, a la ramera:

«¡Arriba, moza! Escóltame
Al puro templo sagrado, morada de Anu e Istar,
Donde vive Gilgamesh, perfecto en fuerza,
Y como un buey salvaje señorea sobre el pueblo.
Le retaré [y osada]mente me dirigiré a él,
Gritaré en Uruk: "¡Yo soy el poderoso!
[Yo soy aquel] que puede alterar los destinos,
[(Aquel) que] nació en el llano es poderoso; vigor tiene"».

Poema de Gilgamesh, tablilla I
Imagen: Relieve de Enkidu. Museo de Iraq, Bagdad

Read On
Blog Widget by LinkWithin