8/1/13

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Más allá de los Tres Mundos



El Orden Interno de las Cosas es la Esencia de la Naturaleza. Lograr la unión mística con la Naturaleza es la Iluminación. Ahora, ese Orden es libre de caracteres o rasgos distintivos; sin embargo, la Iluminación implica cambio. [Un problema surge el cual debo responder]. El fundamento de la existencia es invariable, sereno e imperturbable como la superficie de un estanque, mientras que no se le revuelva a través de reflexiones incesantes de objetos externos. El error ha agitado su superficie y así hemos perdido el dominio o maestría sobre nuestro destino. Entonces, andamos a tientas buscando por un camino; y cuando lo encontramos desistimos de los movimientos erróneos. Regresando al estado perfecto original, nos preguntamos por qué habríamos de comenzar el viaje; porque nosotros comenzamos desde una meta. [Este punto nunca se me ha hecho claro]. Pero cuando estudié las tendencias de la vida, entendí que la Realidad no es reflejada en las imágenes de lo que nos rodea a nosotros aquí, porque lo real es lo que existió antes de que esto comenzara a existir.

El Cuerpo Cósmico de Buda es real; sus Cuerpos Humanos son fenomenales, y formados como se necesitan en cada caso. ¿Cómo entender esto? Para aquel que ve las cosas como realmente son, todas las ilusiones que ha adquirido anteriormente se desvanecen para siempre; en ese momento su carrera terrenal finaliza. Más allá de los Tres Mundos él vive en una bienaventuranza solitaria; en unión con el Orden Cósmico él frecuenta y vaga por lo que no tiene forma [lo informe, diríamos]. Esta misma falta de forma definida lo capacita a asumir cualquier forma; su misma separación del Mundo lo coloca en el medio de él. Aunque él es capaz de asumir cualquier forma, la forma existente es determinada por nuestras expectaciones. El Buda no puede formar sus Cuerpos Humanos; como una sombra que responde a una forma, así aparece él. Su estatura puede ser diminuta o enorme; su vida puede durar mucho o poco – estos son reflejos de Buda, producidos por las expectaciones de Seres variados; su Cuerpo Real no está entre ellos.

Si a él no se le llama, él no aparece. No es que no esté listo para aparecer, no – los Seres, por su indolencia, se separan ellos mismos de su presencia y le hacen imposible a él establecer contacto. El Buda es como el sol; cuando está alto en el cielo en su cenit, toda clase de artículos/cosas se reflejan en el lago. Los reflejos y las formas se delinean por los artículos/cosas mismos, no por el sol. Y el lago debe estar claro, o de otra forma el Buda no puede aparecer. No es que él no quiera aparecer, no – los Seres mismos, si no cumplen las condiciones requeridas, hacen imposible que él aparezca. Por lo tanto, decimos que los Budas no son más que imágenes reflejadas en el lago de nuestro corazón. El Buda no es un individuo, ¿cómo puede haber dos de ellos?


Tao Sheng Sobre el Nirvana y el Camino de Buda