5/7/12

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La Fiesta traída por la Encarnación Emanada


En esto, el venerable Shariputra pensó para sí: "Si estos grandes bodhisattvas no se levantan antes del mediodía, ¿cuándo van a comer?"

El Licchavi Vimalakirti, conociendo telepáticamente el pensamiento del venerable Shariputra, le dijo:

"Reverendo Shariputra, el Tathagata ha enseñado las ocho liberaciones. Debes concentrarte en esas liberaciones, escuchando el Dharma con una mente libre de preocupaciones por las cosas materiales. Espera un minuto, reverendo Shariputra, y comerás una comida tal como nunca antes has probado".

Entonces, el Licchavi Vimalakirti se estableció en tal concentración y practicó un hecho milagroso tal que aquellos bodhisattvas y aquellos grandes discípulos fueron capaces de ver el universo llamado Sarvagandhasugandha, el cual está localizado en la dirección del cenit, más allá de tantos campos de Buddha como arenas hay en los cuarenta y dos ríos Ganges. Allí reside, vive y se manifiesta el Tathagata llamado Sugandhakuta. En ese universo, los árboles emiten una fragancia que sobrepasa por lejos todas las fragancias, humanas y divinas, de todos los campos de Buddha de las diez direcciones. En aquel universo, incluso los nombres "discípulo" y "sabio solitario" no existen, y el Tathagata Sugandhakuta enseña el Dharma a una reunión de bodhisattvas solamente. En ese universo, todas las casas, las avenidas, los parques y los palacios están hechos de varios perfumes, y la fragancia del alimento comido por aquellos bodhisattvas penetra universos inconmensurables. En ese momento, el Tathagata Sugandhakuta se sentó con sus bodhisattvas a comer esa comida, y las deidades llamadas Gandhavyuhahara, quienes estaban dedicados todos al Mahayana, sirvieron y atendieron al Buddha y a sus bodhisattvas. Cada uno en la reunión en la casa de Vimalakirti era capaz de ver claramente ese universo donde el Tathagata Suganhakuta y sus bodhisattvas estaban tomando su comida. El Licchavi Vimalakirti se dirigió a la asamblea entera de bodhisattvas: "Buenos señores,¿ hay entre ustedes alguno a quien le gustaría ir a aquel campo de Buddha a traer algo de comida?"

Pero, contenidos por el poder supernatural de Manjusri, ninguno de ellos se ofreció a ir.

El Licchavi Vimalakirti dijo al príncipe coronado Manjusri: "Manjusri, ¿no estás avergonzado de tal asamblea?"

Manjusri respondió: "Noble señor, no declaró el Tathagata "aquellos que son menos educados ¿no deben ser despreciados?"

Entonces el Licchavi Vimalakirti, sin levantarse de su diván, mágicamente emanó un bodhisattva-encarnación, cuyo cuerpo era de color dorado, adornado con los signos y marcas auspiciosas, y de tal apariencia que eclipsó a toda la asamblea. El Licchavi Vimalakirti se dirigió a aquel bodhisattva encarnado: "Noble hijo, ve en la dirección del cenit y cuando hayas cruzado

tantos campos de Buddha como arenas en los cuarenta y dos ríos Ganges, alcanzarás un universo llamado Sarvagandhasugandha, donde encontrarás al Tathagata Sugadahkuta tomando su comida. Ve a él y, habiéndote inclinado ante sus pies, hazle el siguiente pedido: "El Licchavi Vimalakirti se inclina cien mil veces a tus pies, Oh Señor, y pregunta por tu salud – si tienes algún pequeño problema, pequeña incomodidad, pequeña inquietud; si estás fuerte, bien, sin quejas, y viviendo en contacto con la suprema felicidad".

"Habiendo así preguntado sobre su salud, deberás pedirle: "Vimalakirti le pide al Señor que me dé los restos de su comida, con la cual él completará el trabajo de Buddha en el universo llamado Saha". (saha significa resistencia, y siempre se refiere a nuestro sistema de mundo actual). Así, aquellos seres vivos con aspiraciones inferiores serán inspirados con aspiraciones elevadas, y el buen nombre del Tathagata será celebrado ampliamente y lejos."

En eso, el bodhisattva encarnado dijo: "Muy bien!" al Licchavi Vimalakirti y obedeció sus instrucciones. A la vista de todos los bodhisattvas, él giró su rostro hacia arriba y se fue, y ellos no lo vieron más. Cuando él alcanzó el universo Sarvagandhasugandha, se inclinó ante los pies del Tathagata Sugandhakuta y dijo: "Señor, el bodhisattva Vimalakirti, inclinándose ante los pies del Señor, lo saluda, diciendo: "¿tiene usted algún problema, pequeña incomodidad, y pequeña inquietud? ¿Está usted fuerte, bien, sin quejas, y viviendo en contacto con la suprema felicidad?" Él luego le pidió, habiéndose inclinado cien mil veces a los pies del Señor: "pueda el Señor tener gracia y darme los restos de su comida para completar el trabajo de Buddha en el universo llamado Saha. Luego, aquellos seres vivos que aspiran a caminos inferiores puedan ganar la inteligencia para aspirar al gran Dharma del Buddha, y el nombre del Buddha será celebrado ampliamente y lejos".

En eso los bodhisattvas del campo de Buddha del Tathagata Sugandhakuta quedaron atónitos y preguntaron al Tathagata Sungandhakuta: "Señor, ¿dónde hay semejante gran ser como este? ¿Dónde está el universo Saha?¿Qué quiere decir él con "aquellos que aspiran a caminos inferiores?"

Habiendo sido así interrogado por aquellos bodhisattvas, el Tathagata Sugandhakuta dijo: "Nobles hijos, el universo Saha existe más allá de varios campos de Buddha en la dirección del nadir como tantas arenas hay en los cuarenta y dos ríos Ganges. Allí el Tathagata Shakyamuni enseña el Dharma a los seres vivos que aspiran a los caminos inferiores, en ese campo de Buddha manchado con las cinco corrupciones. Allí el bodhisattva Vimalakirti, quien vive en la liberación inconcebible, enseña el Dharma a los bodhisattvas. Él envía a este bodhisattva encarnación aquí para celebrar mi nombre, para mostrar las ventajas de este universo, y para incrementar las virtudes de aquellos bodhisattvas."

Los bodhisattvas exclamaron: "Cuán grande debe ser aquel bodhisattva si su encarnación mágica es así dotada con el poder supernatural, fuerza y no temeridad!"

El Tathagata dijo: "La grandeza de aquel bodhisattva es tal que él envía encarnaciones mágicas a todos los campos de Buddha de la diez direcciones, y todas esas encarnaciones completan el trabajo de Buddha para todos los seres vivos en todos aquellos campos de Buddha".

Entonces, el Tathagata Sungadhakuta virtió algo de su comida, impregnada con todos los perfumes, en un recipiente fragante y se lo dio al bodhisattva encarnación. Y los noventa millones de bodhisattvas de aquel universo fueron voluntariamente con él: "Señor, nosotros también quisiéramos ir a aquel universo Saha, para ver, honrar, y servir al Buddha Shakyamuni y ver a Vimalakirti y a aquellos bodhisattvas."

El Tathagata declaró: "Nobles hijos, vayan adelante si ustedes creen que es el momento correcto. Pero, temiendo que aquellos seres vivos se vuelvan locos e intoxicados, vayan sin sus perfumes. Y, temiendo que aquellos seres vivos del universo Saha se vuelvan celosos de ustedes, cambien sus cuerpos para esconder su belleza. Y con conciban ideas de contento o aversión para ese universo. ¿Por qué? Nobles hijos, un campo de Buddha es un campo de espacio puro, pero los señores Budddhas , para desarrollar a los seres vivos, no revelan todo de una vez el reino puro de Buddha".

Entonces el bodhisattva encarnación tomó el alimento y partió con los noventa millones de bodhisattvas y por el poder del Buddha y la operación supernatural de Vimalakirti, desapareció de aquel universo Sarvagandhasugandha y apareció de nuevo en la casa de Vimalakirti en una fracción de segundo. El Licchavi Vimalakirti creó noventa millones de tronos de león exactamente como aquellos que ya estaban allí, y los bodhisattvas se sentaron. Luego, el bodhisattva encarnación dio el recipiente lleno de comida a Vimalakirti, y la fragancia de aquella comida penetró enteramente la gran ciudad de Vaisali y su dulce perfume se esparció a través de cien universos.

En la ciudad de Vaisali, los Brahmanes, dueños de casa, y aun el Licchavi cacique Candracchattra, habiendo notado esta fragancia, quedaron asombrados y llenos de maravilla. Ellos estaban tan limpios en cuerpo y mente que fueron de una vez a la casa de Vimalakirti, junto con todos los ochenta y cuatro mil de los Licchavis. Viendo allí a los bodhisattvas sentados en los altos, amplios y hermosos tronos de león, fueron llenados de admiración y gran gozo. Todos ellos se inclinaron ante aquellos grandes discípulos y bodhisattvas y luego se sentaron a un lado. Y los dioses de la tierra, los dioses del mundo del deseo, y los dioses del mundo material, atraídos por el perfume, también llegaron a la casa de Vimalakirti. Entonces, el Licchavi Vimalakirti habló al anciano Shariputra y a los grandes discípulos: "reverendos, coman la comida del Tathagata! Es ambrosia perfumada por la gran compasión. Pero no fijen sus mentes en actitudes mentales estrechas, temiendo ser incapaces de recibir este regalo".

Pero algunos de los discípulos ya habían tenido el pensamiento: "¿Cómo puede tan gran multitud comer tan poca cantidad de comida?"

Entonces el bodhisattva encarnación dijo a aquellos discípulos: "No comparen, venerables, su propia sabiduría y méritos con la sabiduría y los méritos del Tathagata! ¿Por qué? Por ejemplo, los cuatro grandes océanos podrían secarse, pero esta comida nunca sería agotada. Si todos los seres vivos fueran a comer durante un eon una cantidad de esta comida igual al Monte Sumeru en tamaño, no sería agotada. ¿Por qué? Surgida de la moralidad inagotable, concentración y sabiduría, los restos de la comida del Tathagata contenidos en este recipiente no pueden ser agotados".

De hecho, la asamblea entera fue satisfecha por esa comida, y la comida no fue agotada del todo. Habiendo comido esa comida, surgió en los cuerpos de aquellos bodhisattvas, discípulos, Sakras, Bramas, Lokapalas, y otros seres vivos, bendición así como la bendición de los bodhisattvas del universo Sarvasukhamandita. Y de todos los poros de su piel emanó un perfume como aquel de los árboles que crecen en el universo Sarvagandhasugandha.

Entonces, el Licchavi Vimalakirti adrede se dirigió a aquellos bodhisattvas que habían venido del campo de Buddha del Señor Tathagata Sugandhakuta: Nobles señores, ¿cómo enseña el Tathagata Sugandhakuta su Dharma?"

Ellos respondieron: "El Tathagata no enseña el Dharma por medio de sonidos y lenguaje. Él disciplina a los bodhisattvas sólo por medio de perfumes. A los pies de cada árbol de perfume se sienta un bodhisattva, y los árboles emiten perfumes como este. Desde el momento en que ellos huelen ese perfume, los bodhisattvas obtienen la concentración llamada "fuente de todas las virtudes del bodhisattva". Desde el momento en que ellos obtienen esa concentración, todas las virtudes de los bodhisattvas son producidas en ellos".

Aquellos bodhisattvas entonces preguntaron al Licchavi Vimalakirti: "¿Cómo enseña el Dharma el Buddha Shakyamuni?"

Vimalakirti respondió: "Buenos señores, estos seres vivos aquí son difíciles de disciplinar. Por consiguiente, él les enseña con discursos apropiados para disciplinar a los salvajes e incivilizados. ¿Cómo disciplina él a los salvajes e incivilizados? ¿Qué discursos son apropiados? Aquí están:

"Esto es el infierno. Este es el mundo animal. Este es el mundo del señor de la muerte. Estas son las adversidades. Estos son los renacimientos con facultades estropeadas. Estos son malos actos físicos, y éstas son las retribuciones por los malos actos físicos.

Estos son malos actos verbales, y éstas son las retribuciones por los malos actos verbales. Estos son malos actos mentales, y éstas son las retribuciones por los malos actos mentales.

Esto es matar. Esto es robar. Esto es mala conducta sexual. Esto es mentir. Esto chismorrear. Esto es habla crítica. Esto es codicia. Esto es malicia. Esto es falsos puntos de vista. Estas son sus retribuciones. Esto es avaricia, y este es su efecto. Esto es inmoralidad. Esto es odio. Esto es pereza. Este es el fruto de la pereza. Esta es falsa sabiduría y este es el fruto de la falsa sabiduría. Estas son transgresiones de los preceptos. Este es el voto de la liberación personal. Esto debería ser hecho y aquello no debería ser hecho. Esto es propio y aquello debería ser abandonado. Esto es una oscuridad y aquello es sin oscuridad. Esto es pecado y aquello surge sobre el pecado. Este es el camino y aquel es el camino erróneo. Esto es virtud y aquello es el mal. Esto es culpabilidad y aquello es sin culpa. Esto es contaminado y aquello es sin mancha. Esto es mundano y aquello es trascendental. Esto es compuesto y aquello es no compuesto. Esto es pasión y aquello es purificación. Esto es vida y aquello es liberación."

"Así, por medio de estas variadas explicaciones del Dharma, el Buddha entrena las mentes de aquellos seres vivos que son exactamente como los caballos salvajes. Así como los caballos salvajes o los elefantes salvajes no serán domados a menos que el látigo los penetre hasta la médula, así los seres vivos que son salvajes y difíciles de civilizar son disciplinados por medio de discursos acerca de toda clase de miserias."

Los bodhisattvas dijeron: "Así es establecida la grandeza del Buddha Shakyamuni! Es maravilloso cómo, escondiendo su poder milagroso, él civiliza a los seres vivos salvajes que son pobres e inferiores. Y los bodhisattvas que se asientan en el campo de Buddha de tan intensos trabajos deben tener inconcebiblemente gran compasión!"

El Licchavi Vimalakirti declaró: "Así es esto, buenos señores! Es como ustedes dicen. La gran compasión de los bodhisattvas que reencarnan aquí es extremadamente firme. En una sola vida en este universo, ellos completan tanto beneficio para los seres vivos. Tanto beneficio para los seres vivos no podría ser completado en el universo Sarvagandhasugandha ni aun en cien mil eones. ¿Por qué? Buenos señores, en este universo Saha, hay diez prácticas virtuosas, las cuales no existen en ningún otro campo de Buddha. ¿Cuáles son esas diez? Aquí están: ganar al pobre por la generosidad; ganar al inmoral por la moralidad; ganar al odioso por medio de la tolerancia; ganar al perezoso por medio del esfuerzo; ganar al mentalmente perturbado por medio de la concentración; ganar al falso sabio por medio de la verdadera sabiduría; mostrar a aquellos que sufren por las ocho adversidades cómo levantarse sobre ellas; enseñar el Mahayana a aquellos de comportamiento de mente estrecha; ganar a aquellos que no han producido las raíces de virtud por medio de las raíces de virtud; y desarrollar a los seres vivos sin interrupción a través de los cuatro medios de unificación. Aquellos que se comprometen en esas diez prácticas virtuosas no existen en ningún otro campo de Buddha".

Nuevamente los bodhisattvas preguntaron: " ¿Cuántas cualidades debe tener un bodhisattva, para ir seguro e ileso a un campo de Buddha puro después de trasmigrar en la muerte desde este universo Saha?"

Vimalakirti respondió: "Después de transmigrar en la muerte desde este universo Saha, un bodhisattva debe tener ocho cualidades para alcanzar un campo de Buddha puro seguro e ileso. ¿Cuáles son las ocho? Él debe resolverse a sí mismo: "Debo beneficiar a todos los seres vivos, sin buscar ni siquiera el mínimo beneficio para mí. Debo soportar todas las miserias de todos los seres vivos y dar todas mis raíces acumuladas de virtud a todos los seres vivos. No debo tener resentimiento hacia ningún ser vivo. Debo regocijarme en todos los bodhisattvas como si fueran el Maestro. No debo descuidar ninguna enseñanza, ya sea que las hubiera escuchado o no anteriormente. Debo controlar mi mente, sin codiciar las ganancias de otros, y sin tener orgullo de las mías propias. Debo examinar mis propias faltas y no culpar a otros por sus faltas. Debo obtener placer en estar concientemente atento y debo emprender todas las virtudes."

"Si un bodhisattva tiene estas ocho cualidades, cuando él trasmigre en la muerte desde este universo Saha, él irá seguro e ileso a un campo de Buddha puro."

Cuando el Licchavi Vimalakirti y el príncipe coronado Manjusri vieron así enseñado el Dharma a la multitud reunida allí, cien mil seres vivos concibieron el espíritu de Anuttara Samyak Sambodhi, y diez mil bodhisattvas obtuvieron la tolerancia del no nacimiento de las cosas.

Vimalakirti Niirdesa Sutra – Capítulo 10