17 jul 2018

Bhagavad Gita - La acción

julio 17, 2018

Bhagavad Gita - La acción

Arjuna:

1. ¡Oh, Krishna! Si tu enseñanza es que el desapego es superior a la acción, ¿cómo entonces me pides que ejecute la terrible acción de la guerra?

2. En esta contradicción de tus palabras, mi mente encuentra confusión. Aclárame, te lo ruego, ¿por qué camino puedo alcanzar lo Supremo?

Krishna:

3. Antes te he hablado, oh príncipe de corazón puro, de dos caminos que conducen a la perfección, el de la sabiduría de los Sankhyas, Jñana Yoga, y el camino de la acción de los yoguis, el Karma Yoga.

4. El desapego en la acción no es alcanzable mediante la pasiva inactividad. Ni la suprema perfección es alcanzable por la mera renuncia.

5. Pues el hombre no puede estar inactivo ni por un momento. Todo es impulsado a la acción irremediablemente por las tres fuerzas de la naturaleza: los tres Gunas.

6. Aquél que se abstiene de la acción, mas no aparta su mente de los placeres de los sentidos, vive en la ilusión y es un falso seguidor del Camino.

7. Pero aquél que, manteniendo todos sus sentidos bajo control y libre de apego, se entrega al camino del Karma Yoga, de la acción sin apego, éste es un gran hombre en verdad.

8. Haz tu tarea en la vida, porque la acción es superior a la inacción. Ni siquiera el  cuerpo podría subsistir, si no hubiese actividad vital en él.

9. En este mundo somos esclavos de la acción, a menos que ésta se convierta en adoración. Realiza tus acciones con pureza, libres de la esclavitud al deseo.

10. Así lo hizo saber el Creador cuando hizo al hombre y sus obras como adoración: “Adorándole con tus obras multiplicarás y colmarán todos tus deseos”, dijo.

11. Así complacerás a los Dioses y ellos te complacerán a ti. Y en esta armonía con ellos, podrás alcanzar el bien supremo.

12. Satisfechos los Dioses por tu sacrificio, te colmarán todos los deseos. Sólo un ladrón goza de sus dones y nos los ofrece en sacrificio.

13. Los santos que comen de los alimentos que son ofrecidos al Señor, quedan libre de pecado. Mas la gente mundana que hacen fiestas para gozar de la comida, de este modo pecan.

14. El alimento da vida a los seres, y éste proviene de la lluvia caída del cielo. El sacrificio atrae la lluvia del cielo; es una acción sagrada.

15. La acción sagrada, tal y como describen los Vedas, se ofrece a lo Eterno. Y lo Eterno es Brahman, el que todo lo penetra; por lo cual, está siempre presente en todo sacrificio.

16. Éste es el ciclo de la Rueda de la Ley en continuo movimiento, y en vano vive el hombre que, malgastando su vida en placeres, no ayuda a este ciclo.

17. Pero el hombre que se deleita en el Espíritu, y en Él encuentra su satisfacción y su paz, ese hombre está más allá de las leyes de la acción.

18. En verdad, está más allá de lo que se ha de hacer y de lo que no se ha de hacer, y para realizar su trabajo ya no necesita depender de la ayuda de los seres mortales.

19. Por lo cual, actúa sin apegos y realiza el trabajo que debas hacer, pues el hombre cuyo trabajo es puro obtiene sin duda lo Supremo.

20. El rey Janaka y otros guerreros alcanzaron la perfección siguiendo el camino de la acción. Considera siempre el bien como tu meta y realiza tu tarea en esta vida.

21. En las obras de los mejores hombres, los demás encuentran su ejemplo a seguir. El sendero por donde anda un gran hombre se convierte en una guía para el resto de la humanidad.

22. ¡Oh, Arjuna! no hay nada que Yo deba hacer en ninguno de los tres mundos, pues míos son. No hay nada que tenga que conseguir, porque lo tengo todo. Sin embargo, aún actúo.

23. Pues si Yo no estuviese en continua acción de un modo incansable, los hombres que ahora viven siguiendo los muchos y diversos caminos adoptarían la pasiva inacción.

24. Si yo no hiciera Mi trabajo, estos mundos serían destruidos. Se originaría un gran caos y todos los seres se extinguirían.

25. Al igual que el ignorante ejecuta sus acciones apegado al resultado de ellas, el sabio trabaja desinteresadamente para el bien de toda la humanidad.

26. El sabio no debe confundir la mente de los ignorantes que actúan apegados al resultado de sus acciones; más bien, debe ejecutar sus acciones con desapego y devoción y así estimularlos a que hagan lo mismo.

27. En este mundo temporal todas las acciones suceden por intervención de los tres Gunas, fuerzas de la naturaleza. Mas el hombre, engañado por la ilusión del “Yo”, piensa: “Yo soy el hacedor.”

28. Pero el conocedor de la relación entre las fuerzas de la naturaleza y las acciones manifiestas, sabe que algunas fuerzas de la naturaleza trabajan sobre otras. Libre entonces de su esclavitud, ya no pretende ser el hacedor.

29. Aquellos que viven sometidos a la ilusión de los tres Gunas, se ven afectados por sus influencias. Mas no perturbe el sabio, que conoce el Todo, al ignorante que aún no puede verlo.

30. Ofréceme todas tus acciones, y no hagas caso a tu mente, depositándola en lo Supremo. Libre de pensamientos egoístas y esperanzas banales, lucha, sintiendo la paz en tu interior.

31. Todos aquellos que sigan mi doctrina y tengan fe en Mí, realizando su trabajo con pureza y buena voluntad, definitivamente encuentran libertad.

32. Pero todos aquellos hombres ciegos que no siguen mi doctrina y actúan con maldad, guiados por su mente confusa, perdidos están.

33. Al igual que todos los seres siguen el orden de la naturaleza, también el sabio actúa de acuerdo con los impulsos de su propia naturaleza. ¿Qué necesidad hay de desobedecerla?

34. El odio y la ansiedad por las cosas de este mundo provienen de la naturaleza inferior del hombre. Malo es caer bajo estas dos influencias, pues son los dos enemigos del que recorre este camino.

35. Aunque tu trabajo sea humilde, realízalo sin sentir preferencia por otros más importantes. Morir cumpliendo nuestro deber es la vida, mientras que vivir envidiando el de otros es la muerte.

ARJUNA:

36. ¡Oh, Krishna! ¿Qué misterioso poder empuja al hombre a actuar pecaminosamente, incluso sin quererlo, como si no tuviese voluntad?

KRISHNA:

37. La ansiedad y la ira, que surgen de la pasión, son la fuente de maldad y el foco de destrucción: reconócelas como enemigas del alma.

38. El deseo lo oscurece todo, al igual que el humo oscurece el fuego y el polvo impide que el espejo refleje la imagen, al igual que el feto está cubierto por su envoltorio.

39. El deseo enturbia la sabiduría; es el eterno enemigo del sabio. Al igual que el fuego toma infinitas formas, lo mismo hace el deseo; y aún así, no puede encontrar satisfacción.

40. El deseo encuentra cobijo en los sentidos y la mente del hombre. Tras lo cual enturbia la sabiduría, produciendo así la ceguera del alma.

41. ¡Oh, Arjuna! Controla tus sentidos, eliminando tus deseos impuros; pues son los destructores de la sabiduría y la visión espiritual.

42. Enorme se dice ser el poder de los sentidos. Pero aún más poderosa que los sentidos es la mente. Y aún más poderosa que la mente es Buddhi, la razón. Pero aún más grande que la razón es el Espíritu, que habita en todos los hombres y en todo lo que existe. 

43. Conoce pues a Aquél que está por encima de la razón, y deja que Su paz te dé paz. Sé un auténtico guerrero y mata el deseo, que es el más poderoso de los enemigos del alma.



Bhagavad Gita, capítulo 3

14 mar 2017

Lao Tse – Los buenos maestros de los tiempos remotos

marzo 14, 2017

Lao Tse – Los buenos maestros de los tiempos remotos


Los buenos maestros de los tiempos remotos formaban
uno con las misteriosas fuerzas invisibles.
Eran tan profundos que no podemos conocerlos.
No conociéndolos,
apenas sabemos describir su apariencia.
Eran tardos, como los que atraviesan un río en invierno,
prudentes, como los que temen estar rodeados de
vecinos,
discretos, como los invitados,
pasajeros, como el hielo que se funde,
sencillos, como la tela sin cortar,
amplios, como el valle,
y opacos, como el agua turbia.

¿Quién sabe cómo ellos, a través del reposo,
aclarar poco a poco lo turbio?
¿Quién sabe, como ellos,
a través de la constancia,
establecer gradualmente la calma?

Quien se atiene al Sentido
no anhela la abundancia.
Por no estar colmado
puede ser humilde,
eludir lo nuevo
y alcanzar la plenitud.


Tao Te King, capítulo 15

Versión de Richard Wilhelm


Zhuang Zi - Transformación

marzo 14, 2017

Zhuang Zi - Transformación


De pronto el maestro Yü enfermó. El maestro Ssu fue a preguntar cómo estaba.

— ¡Sorprendente! —dijo el maestro Yü—. ¡El Creador me está torciendo todo así! Mi espalda se levanta como una joroba y mis órganos vitales están encima de mí. Mi mentón se esconde en mi ombligo, mis hombros se alzan sobre mi cabeza, y mi coleta señala al cielo. ¡Tiene que ser una dislocación del yin y el yang!

Sin embargo parecía calmado en su corazón y nada preocupado. Arrastrándose hasta el aljibe, miró su reflejo y dijo: — ¡Ay, ay, ay! ¡Así que el Creador me está torciendo todo de esta forma!

—¿Lo lamentas? —preguntó el maestro Ssu.

— Claro que no, ¿por qué habría de hacerlo? Si el proceso continúa, quizás con el tiempo transformará mi brazo izquierdo en un gallo. En ese caso me mantendré en guardia por la noche. O quizás con el tiempo transformará mi brazo derecho en la bala de una ballesta y derribaré una lechuza para asarla. O quizás con el tiempo transformará mis nalgas en ruedas de carro. ¿Qué necesidad de un carro volveré a tener jamás?

Recibí la vida porque había llegado el momento; la perderé porque el orden de las cosas sigue adelante. Conténtate con este tiempo y habita en este orden y entonces ni la tristeza ni la alegría podrán tocarte. En los tiempos antiguos esto se llamaba ‘liberarse de los lazos’. Están aquellos que no pueden liberarse porque están atados por las cosas. Pero nada puede ganarle nunca al Cielo; así es como siempre ha sido. ¿Qué debería lamentar?

***

De pronto el maestro Lai se enfermó. Yacía casi a punto de morir, jadeante y resollando. Su esposa e hijos lo rodearon en un círculo y comenzaron a llorar. El maestro Li, que había venido a preguntar cómo estaba, les dijo: — ¡Fuera! ¡Lejos! ¡No perturbéis el proceso del cambio!

Luego se reclinó contra el umbral de la puerta y habló con el maestro Lai.

— ¡Qué maravilloso es el Creador! ¿Qué hará de ti a continuación? ¿Dónde te enviará? ¿Te convertirá en el hígado de una rata? ¿Te convertirá en la pata de un escarabajo?

El maestro Lai repuso: — Un niño, obedeciendo a su padre y a su madre, va dondequiera que le digan, al este o al oeste, al norte o al sur. Y el yin y el yang, ¡cuánto más son para el hombre que su padre y su madre! Ahora que me han traído hasta el borde de la muerte, si me negara a obedecerles, ¡qué perverso sería! ¿Qué culpa tienen ellos? El Gran Terrón me carga con una forma, me sobrecarga con vida, me aliviana en la vejez, y me da descanso en la muerte. Entonces si pienso bien de mi vida, por la misma razón debo pensar bien de mi muerte. Cuando un herrero hábil está fundiendo metal, si el metal saltara y dijera: ‘¡Insisto en que me conviertas en Mo-yeh!, sería seguramente considerado como un metal muy poco auspicioso. Ahora, habiendo tenido la audacia de cobrar forma humana una vez, si dijera, ‘¡No quiero ser otra cosa que no sea un hombre! ¡Nada que no sea un hombre!’, el Creador seguramente me consideraría una persona muy poco auspiciosa. Así que ahora pienso en el cielo y la tierra como en un gran horno, y en el Creador como en un hábil herrero. ¿Dónde podría enviarme que no estuviera bien? Me dormiré en paz, y luego con un sobresalto me despertaré.



Zhuang Zi – Capítulo VI