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21 may 2020

Bhagavad Gita: El yoga del dominio de sí mismo

mayo 21, 2020

Bhagavad Gita: El yoga del dominio de sí mismo


El Bienaventurado Señor dijo:

  1. Es «sannyasin» y «yogui», no quien no enciende el fuego del sacrificio y permanece inactivo, sino el que ejecuta las obras sin preocuparse por sus frutos.

  2. Realmente, ¡oh, Pandava!, es el yoga lo que hemos llamado renunciación, porque nadie puede ser «yogui» sin haber renunciado a la voluntad y al deseo.

  3. Para el sabio que acaba de iniciarse en el yoga, la acción es la causa; pero este mismo sabio, cuando ha alcanzado la plenitud del yoga, sabe que la causa es el dominio de sí mismo.

  4. Y se dice que se ha llegado a la plenitud del yoga cuando no se está unido a los objetos de los sentidos ni a las obras; cuando se ha renunciado a la voluntad de deseo.

  5. Por el yo superior debes lograr la liberación del yo inferior, y no debes permitir que se destruya el yo, pues el yo superior es amigo del yo, y el yo inferior es enemigo.

  6. El yo es un amigo para el hombre, cuyo yo inferior está dominado por el yo superior, pero quien no ha alcanzado su yo superior, tiene en el yo inferior un enemigo que obra como tal.

  7. Cuando un hombre ha conquistado su yo y lo ha dominado, su yo supremo ha alcanzado el considerar equivalentes el frío y el calor, el placer y el dolor, el honor y el deshonor.

  8. Puede decirse que ha alcanzado el yoga quien ha logrado el conocimiento de sí, quien ha realizado su propio equilibrio, dominando sus sentidos y juzgando como cosas iguales un terrón de arcilla, una piedra y un pedazo de oro.

  9. Es hombre ilustre quien considera iguales al amigo y al enemigo, al pecador y al santo, al piadoso y al indiferente.

  10. El yogui debe realizar de una manera constante su unión con el Yo, alejado del mundo, eliminando de su pensamiento todo deseo y dominando todo su ser y toda su conciencia.

  11-12. Deberá estar en un lugar puro, ni muy alto ni muy bajo, cubriéndose con un lienzo blanco, con hierba sagrada y con una piel de gamo. En este estado, practicará el yoga, concentrando su pensamiento y dominando los movimientos de la conciencia y los sentidos.

  13-14. El yogui deberá realizar con firmeza el yoga, entregándose a Mí por completo, en la siguiente forma: el cuerpo derecho, la cabeza y la nuca quietas, la mirada dirigida hacia dentro y fija entre las cejas; no mirará alrededor, tendrá su pensamiento tranquilo y sin temor, cumplirá el voto de castidad y tendrá toda su mente dirigida hacia Mí.

  15. Si permanece de esta manera en el yoga por el dominio de su mente, alcanzará el reposo del nirvana, del cual yo soy el fundamento.

  16. Pero, ¡oh, Arjuna!, este yoga no es apropiado para el que come o duerme mucho, ni tampoco para el que ni duerme ni come.

  17 El yoga elimina la tristeza en el hombre que duerme y está despierto, que se alimenta, que juega, que ejecuta obras pensando en la unión con la Divinidad.

  18. Si toda la conciencia está dominada y libre de deseo, si reposa en el yo con tranquilidad, entonces se ha alcanzado el yoga.

  19. El yogui que se une con el yo tiene su conciencia liberada de toda pasión e inmóvil como la luz de una lámpara situada en un lugar sin viento.

  20-22. Quien tiene su mente tranquila por la práctica del yoga, quien tiene su alma satisfecha, quien conoce su propia felicidad, real y profunda, quien ha dominado sus sentidos y quien ha llegado a un estado de verdad espiritual del que no puede separarse jamás, ese ha alcanzado el mayor de los triunfos y un tesoro ante el cual todos los demás pierden su valor; en este estado, el hombre no se turba ni se entristece ante la más profunda desgracia.

  23. En este estado no existe la tristeza y se realiza la ruptura de la unión entre la mente y la pena. El yoga, es decir, la unión con la Divinidad, es lo que produce esta inalienable felicidad espiritual. Por ello debemos practicar el yoga sin detenernos ante ningún decaimiento, ninguna dificultad, ni ningún fracaso.

  24-25. Debemos eliminar toda actividad mental por medio de un esfuerzo mental poderoso y firme, y después de haber unido la mente al Yo supremo no deberemos pensar en nada más. Y todo esto se logra renunciando sin ninguna excepción a los deseos originados por la voluntad y dominando los sentidos por la mente, para que no se extravíen por todas partes.

  26. Cuando la mente, intranquila y agitada, se extravía, hay que dominarla y someterla al Yo.

  27. Cuando la mente ha sido calmada, el yogui alcanza la suprema felicidad del alma que se ha unido el Brahmán, felicidad exenta de imperfección o de pasiones.

  28. Al estar limpio de la mancha de la pasión y al practicar el yoga, el yogui alcanza la felicidad en su unión con el Brahmán, felicidad que es inigualable.

  29. El hombre que está en yoga, que ve el Yo en todos los seres y todos los seres en el Yo, posee una visión tranquila.

  30. Quien Me ve en todo lugar y ve todo en Mí nunca está separado de Mí, ni tampoco yo lo aparto de Mí.

  31. El yogui que ha alcanzado la unidad y me ama a través de todos los seres, siempre vive y obra en Mí de cualquier modo que viva y obre.

  32. ¡Oh, Arjuna! Yo considero como el mejor yogui a quien le es indiferente cualquier acontecimiento, le produzca alegría o le produzca dolor.

Arjuna dijo:

  33. ¡Oh, Madhusudana! No veo un fundamento firme al yoga de la tranquilidad de ánimo que me has enseñado, pues no lo veo estable a causa de la agitación propia de la mente.

  34. Realmente, ¡oh, Krishna!, la mente se inquieta, apasionada, fuerte e indomable, tan difícil de dominar como el propio viento.

  El Bienaventurado Señor dijo:

  35. ¡Oh, poderoso guerrero! Indudablemente, el pensamiento es difícil de dominar, pero ¡oh, Kaunteya!, la práctica constante y la falta de interés por las cosas del mundo pueden llegar a dominarlo.

  36. Este yoga difícilmente podrá alcanzarlo quien no ha llegado a dominarse, pero el que lo ha conseguido puede alcanzarlo.

  Arjuna dijo:

  37. Al que se entrega al yoga con fe, pero sin poder alcanzar el dominio de sí, sin poder introducir su mente en el yoga y, por lo tanto, sin alcanzar la perfección, ¿qué le sucederá, oh, Krishna?

  38. ¿Acaso no perderá al mismo tiempo, poderoso guerrero, esta vida y la unión con la Divinidad, a la que ha aspirado sin llegar, y vacilante entre una y otra perecerá como una nube disipada por el viento?

  39. Yo te ruego, ¡oh, Krishna!, que me aclares esta duda por completo; pues, si no eres tú, ¿quién podría eliminarla?

  El Bienaventurado Señor dijo:

  40. ¡Oh, hijo de Pritha! Para quien tú dices, no hay destrucción ni en esta vida ni más allá de ella; el que practica el bien jamás recibirá en pago el mal.

  41. Después de haber alcanzado el mundo del justo y habiendo residido en él años inmemorables, quien se aparte del yoga volverá a renacer en una casta de hombres puros y virtuosos.

  42. También podría renacer en la familia de un sabio yogui, pero es difícil lograr en este mundo un renacimiento de esta clase.

  43. Entonces vuelve a alcanzar el estado de unión que ya había logrado en su vida anterior, y así se encamina de nuevo hacia la perfección, ¡oh, alegría de los kurus!

  44. Este hombre es inclinado de un modo irresistible a la virtud que ya antes había poseído. Además, el que busca el conocimiento del yoga va más allá de los Vedas y de los Upanishads.

  45. El yogui que se esfuerza con constancia, que se purifica del pecado y se perfecciona en sus diversas encarnaciones, alcanzará su último fin.

  46. El yogui es superior a los ascetas, a los hombres de estudio y a los hombres de acción; por ello, ¡oh, Arjuna!, debes de esforzarte en ser yogui.

  47. Además, entre todos los yoguis, yo considero como el mejor unido conmigo al que se ha entregado a Mí por completo, al que cree en Mí y Me ama.


Bhagavad Gita – Capítulo 41


17 jul 2018

Bhagavad Gita - La acción

julio 17, 2018

Bhagavad Gita - La acción

Arjuna:

1. ¡Oh, Krishna! Si tu enseñanza es que el desapego es superior a la acción, ¿cómo entonces me pides que ejecute la terrible acción de la guerra?

2. En esta contradicción de tus palabras, mi mente encuentra confusión. Aclárame, te lo ruego, ¿por qué camino puedo alcanzar lo Supremo?

Krishna:

3. Antes te he hablado, oh príncipe de corazón puro, de dos caminos que conducen a la perfección, el de la sabiduría de los Sankhyas, Jñana Yoga, y el camino de la acción de los yoguis, el Karma Yoga.

4. El desapego en la acción no es alcanzable mediante la pasiva inactividad. Ni la suprema perfección es alcanzable por la mera renuncia.

5. Pues el hombre no puede estar inactivo ni por un momento. Todo es impulsado a la acción irremediablemente por las tres fuerzas de la naturaleza: los tres Gunas.

6. Aquél que se abstiene de la acción, mas no aparta su mente de los placeres de los sentidos, vive en la ilusión y es un falso seguidor del Camino.

7. Pero aquél que, manteniendo todos sus sentidos bajo control y libre de apego, se entrega al camino del Karma Yoga, de la acción sin apego, éste es un gran hombre en verdad.

8. Haz tu tarea en la vida, porque la acción es superior a la inacción. Ni siquiera el  cuerpo podría subsistir, si no hubiese actividad vital en él.

9. En este mundo somos esclavos de la acción, a menos que ésta se convierta en adoración. Realiza tus acciones con pureza, libres de la esclavitud al deseo.

10. Así lo hizo saber el Creador cuando hizo al hombre y sus obras como adoración: “Adorándole con tus obras multiplicarás y colmarán todos tus deseos”, dijo.

11. Así complacerás a los Dioses y ellos te complacerán a ti. Y en esta armonía con ellos, podrás alcanzar el bien supremo.

12. Satisfechos los Dioses por tu sacrificio, te colmarán todos los deseos. Sólo un ladrón goza de sus dones y nos los ofrece en sacrificio.

13. Los santos que comen de los alimentos que son ofrecidos al Señor, quedan libre de pecado. Mas la gente mundana que hacen fiestas para gozar de la comida, de este modo pecan.

14. El alimento da vida a los seres, y éste proviene de la lluvia caída del cielo. El sacrificio atrae la lluvia del cielo; es una acción sagrada.

15. La acción sagrada, tal y como describen los Vedas, se ofrece a lo Eterno. Y lo Eterno es Brahman, el que todo lo penetra; por lo cual, está siempre presente en todo sacrificio.

16. Éste es el ciclo de la Rueda de la Ley en continuo movimiento, y en vano vive el hombre que, malgastando su vida en placeres, no ayuda a este ciclo.

17. Pero el hombre que se deleita en el Espíritu, y en Él encuentra su satisfacción y su paz, ese hombre está más allá de las leyes de la acción.

18. En verdad, está más allá de lo que se ha de hacer y de lo que no se ha de hacer, y para realizar su trabajo ya no necesita depender de la ayuda de los seres mortales.

19. Por lo cual, actúa sin apegos y realiza el trabajo que debas hacer, pues el hombre cuyo trabajo es puro obtiene sin duda lo Supremo.

20. El rey Janaka y otros guerreros alcanzaron la perfección siguiendo el camino de la acción. Considera siempre el bien como tu meta y realiza tu tarea en esta vida.

21. En las obras de los mejores hombres, los demás encuentran su ejemplo a seguir. El sendero por donde anda un gran hombre se convierte en una guía para el resto de la humanidad.

22. ¡Oh, Arjuna! no hay nada que Yo deba hacer en ninguno de los tres mundos, pues míos son. No hay nada que tenga que conseguir, porque lo tengo todo. Sin embargo, aún actúo.

23. Pues si Yo no estuviese en continua acción de un modo incansable, los hombres que ahora viven siguiendo los muchos y diversos caminos adoptarían la pasiva inacción.

24. Si yo no hiciera Mi trabajo, estos mundos serían destruidos. Se originaría un gran caos y todos los seres se extinguirían.

25. Al igual que el ignorante ejecuta sus acciones apegado al resultado de ellas, el sabio trabaja desinteresadamente para el bien de toda la humanidad.

26. El sabio no debe confundir la mente de los ignorantes que actúan apegados al resultado de sus acciones; más bien, debe ejecutar sus acciones con desapego y devoción y así estimularlos a que hagan lo mismo.

27. En este mundo temporal todas las acciones suceden por intervención de los tres Gunas, fuerzas de la naturaleza. Mas el hombre, engañado por la ilusión del “Yo”, piensa: “Yo soy el hacedor.”

28. Pero el conocedor de la relación entre las fuerzas de la naturaleza y las acciones manifiestas, sabe que algunas fuerzas de la naturaleza trabajan sobre otras. Libre entonces de su esclavitud, ya no pretende ser el hacedor.

29. Aquellos que viven sometidos a la ilusión de los tres Gunas, se ven afectados por sus influencias. Mas no perturbe el sabio, que conoce el Todo, al ignorante que aún no puede verlo.

30. Ofréceme todas tus acciones, y no hagas caso a tu mente, depositándola en lo Supremo. Libre de pensamientos egoístas y esperanzas banales, lucha, sintiendo la paz en tu interior.

31. Todos aquellos que sigan mi doctrina y tengan fe en Mí, realizando su trabajo con pureza y buena voluntad, definitivamente encuentran libertad.

32. Pero todos aquellos hombres ciegos que no siguen mi doctrina y actúan con maldad, guiados por su mente confusa, perdidos están.

33. Al igual que todos los seres siguen el orden de la naturaleza, también el sabio actúa de acuerdo con los impulsos de su propia naturaleza. ¿Qué necesidad hay de desobedecerla?

34. El odio y la ansiedad por las cosas de este mundo provienen de la naturaleza inferior del hombre. Malo es caer bajo estas dos influencias, pues son los dos enemigos del que recorre este camino.

35. Aunque tu trabajo sea humilde, realízalo sin sentir preferencia por otros más importantes. Morir cumpliendo nuestro deber es la vida, mientras que vivir envidiando el de otros es la muerte.

ARJUNA:

36. ¡Oh, Krishna! ¿Qué misterioso poder empuja al hombre a actuar pecaminosamente, incluso sin quererlo, como si no tuviese voluntad?

KRISHNA:

37. La ansiedad y la ira, que surgen de la pasión, son la fuente de maldad y el foco de destrucción: reconócelas como enemigas del alma.

38. El deseo lo oscurece todo, al igual que el humo oscurece el fuego y el polvo impide que el espejo refleje la imagen, al igual que el feto está cubierto por su envoltorio.

39. El deseo enturbia la sabiduría; es el eterno enemigo del sabio. Al igual que el fuego toma infinitas formas, lo mismo hace el deseo; y aún así, no puede encontrar satisfacción.

40. El deseo encuentra cobijo en los sentidos y la mente del hombre. Tras lo cual enturbia la sabiduría, produciendo así la ceguera del alma.

41. ¡Oh, Arjuna! Controla tus sentidos, eliminando tus deseos impuros; pues son los destructores de la sabiduría y la visión espiritual.

42. Enorme se dice ser el poder de los sentidos. Pero aún más poderosa que los sentidos es la mente. Y aún más poderosa que la mente es Buddhi, la razón. Pero aún más grande que la razón es el Espíritu, que habita en todos los hombres y en todo lo que existe. 

43. Conoce pues a Aquél que está por encima de la razón, y deja que Su paz te dé paz. Sé un auténtico guerrero y mata el deseo, que es el más poderoso de los enemigos del alma.



Bhagavad Gita, capítulo 3

23 abr 2015

El yoga de la división entre lo divino y lo demoníaco

abril 23, 2015

El yoga de la división entre lo divino y lo demoníaco



  El Bienaventurado Señor dijo:

  1-3. ¡Oh, Bharata! El tesoro del hombre dotado de naturaleza divina es el siguiente: intrepidez, pureza, constancia en el yoga del conocimiento, bondad, dominio de sí, resignación, conocimiento de los libros sagrados, templanza, dulzura, rectitud, benevolencia, sinceridad, santidad, abnegación, tranquilidad, carencia de conocimiento destructor, caridad, largueza, mansedumbre, modestia, inmutabilidad, fuerza, misericordia, paciencia, sencillez, generosidad.

  4. Por el contrario, ¡oh, Partha!, los atributos del hombre dotado de naturaleza demoníaca son: orgullo, pedantería, soberbia, cólera, maldad e ignorancia.

  5. Los dones divinos originan la liberación; los males demoníacos, la esclavitud. Mas, ¡oh, hijo de Pandu!, no tienes por qué entristecerte, pues tu naturaleza es divina.

  6. Dos clases de seres existen en el mundo: los divinos y los demoníacos. Yo ya he descrito, ¡oh, Partha!, con profusión la naturaleza divina. Ahora te expondré la demoníaca.

  7. Los hombres demoníacos carecen del conocimiento de la acción y de la inacción. No conocen la verdad, la obra pura ni el cumplimiento recto.

  8. Para ellos el mundo existe sin Dios. No hay nada verdadero y todo se origina por una mutua concatenación, por el deseo, única causa existente; para ellos el mundo es producto del azar.

  9-20. Los hombres demoníacos, con esta falsa concepción del mundo pierden su alma y su razón y son el instrumento de una actuación violenta, dura, demoníaca, destructora, semilla de violencia y de maldad. Llenos de un deseo inagotable, orgullosos y soberbios, estas almas descarriadas persisten en su error y no cesan hasta conseguir los profanos deseos que han surgido en ellos. Para ellos el deseo y el placer son el único objeto de la vida; la ansiedad y los deseos insaciables y desmedidos hacen presa en ellos hasta que mueren. Como están rodeados por centenares de cadenas, llenos de cólera y avaricia, corriendo continuamente para conseguir injustos beneficios que den satisfacción a su placer y les sirvan de regocijo, conciben estos pensamientos: «Hoy he saciado tal deseo; mañana saciaré otro; hoy tengo tanto dinero, mañana tendré más; he matado este enemigo mío, mañana mataré otros. Soy dominador y rey de los hombres. Soy perfecto, fuerte, feliz, dichoso. Entre los que gozan en el mundo, no hay nadie comparable conmigo. Soy rico y de noble familia. Nadie puede comparárseme. Por lo tanto, estoy lleno de alegría y de regocijo». Se precipitan en el horror de su propio vicio, llenos como están de múltiples egoísmos y entregados únicamente a conseguir la realización de sus deseos. Sacrifican y regalan no con un espíritu de caridad, sino por vana ostentación, por soberbia y guiados por un orgullo vacío y estúpido. Odian, menosprecian y quieren abatir al Dios que se oculta en ellos, guiados por el espejismo de su fuerza y su poder, por la violencia de su cólera y su orgullo, pero Yo hago renacer constantemente con nuevas existencias demoníacas a estos seres soberbios llenos de odio hacia Dios, malvados, faltos de caridad y que son los seres más despreciables de la Tierra. Renaciendo en nuevos seres demoniacos nunca me encuentran y vagan enlodados en la más abyecta naturaleza de un alma.

  21. Tres son las causas que destruyen un alma: el deseo, la cólera y la codicia. Deben evitarse por todos los medios.

  22. Quien ha rechazado, ¡oh, Kaunteya!, estas tres causas, alcanza el Supremo Bien y la más alta felicidad.

  23. Por el contrario, quien no cumple las reglas prescritas por la más alta sabiduría y solamente quiere satisfacer sus deseos, no alcanzará nunca ni la perfección ni la felicidad, ni llevará su alma al estado más elevado.

  24. Así pues, en todo momento debe atenerse a la Suprema Sabiduría y determinar conforme a ella lo que debe hacerse y lo que hay que evitar. Tu actividad en el mundo debe regirse por las reglas de la Suprema Sabiduría.



Bhagavad-Gita, capítulo XVI

5 feb 2014

La división entre lo divino y lo demoníaco

febrero 05, 2014
El Bienaventurado Señor dijo:

  1-3. ¡Oh, Bharata! El tesoro del hombre dotado de naturaleza divina es el siguiente: intrepidez, pureza, constancia en el yoga del conocimiento, bondad, dominio de sí, resignación, conocimiento de los libros sagrados, templanza, dulzura, rectitud, benevolencia, sinceridad, santidad, abnegación, tranquilidad, carencia de conocimiento destructor, caridad, largueza, mansedumbre, modestia, inmutabilidad, fuerza, misericordia, paciencia, sencillez, generosidad.

  4. Por el contrario, ¡oh, Partha!, los atributos del hombre dotado de naturaleza demoníaca son: orgullo, pedantería, soberbia, cólera, maldad e ignorancia.

  5. Los dones divinos originan la liberación; los males demoníacos, la esclavitud. Mas, ¡oh, hijo de Pandu!, no tienes por qué entristecerte, pues tu naturaleza es divina.

  6. Dos clases de seres existen en el mundo: los divinos y los demoníacos. Yo ya he descrito, ¡oh, Partha!, con profusión la naturaleza divina. Ahora te expondré la demoníaca.

  7. Los hombres demoníacos carecen del conocimiento de la acción y de la inacción. No conocen la verdad, la obra pura ni el cumplimiento recto.

  8. Para ellos el mundo existe sin Dios. No hay nada verdadero y todo se origina por una mutua concatenación, por el deseo, única causa existente; para ellos el mundo es producto del azar.

  9-20. Los hombres demoníacos, con esta falsa concepción del mundo pierden su alma y su razón y son el instrumento de una actuación violenta, dura, demoníaca, destructora, semilla de violencia y de maldad. Llenos de un deseo inagotable, orgullosos y soberbios, estas almas descarriadas persisten en su error y no cesan hasta conseguir los profanos deseos que han surgido en ellos. Para ellos el deseo y el placer son el único objeto de la vida; la ansiedad y los deseos insaciables y desmedidos hacen presa en ellos hasta que mueren. Como están rodeados por centenares de cadenas, llenos de cólera y avaricia, corriendo continuamente para conseguir injustos beneficios que den satisfacción a su placer y les sirvan de regocijo, conciben estos pensamientos: «Hoy he saciado tal deseo; mañana saciaré otro; hoy tengo tanto dinero, mañana tendré más; he matado este enemigo mío, mañana mataré otros. Soy dominador y rey de los hombres. Soy perfecto, fuerte, feliz, dichoso. Entre los que gozan en el mundo, no hay nadie comparable conmigo. Soy rico y de noble familia. Nadie puede comparárseme. Por lo tanto, estoy lleno de alegría y de regocijo». Se precipitan en el horror de su propio vicio, llenos como están de múltiples egoísmos y entregados únicamente a conseguir la realización de sus deseos. Sacrifican y regalan no con un espíritu de caridad, sino por vana ostentación, por soberbia y guiados por un orgullo vacío y estúpido. Odian, menosprecian y quieren abatir al Dios que se oculta en ellos, guiados por el espejismo de su fuerza y su poder, por la violencia de su cólera y su orgullo, pero Yo hago renacer constantemente con nuevas existencias demoníacas a estos seres soberbios llenos de odio hacia Dios, malvados, faltos de caridad y que son los seres más despreciables de la Tierra. Renaciendo en nuevos seres demoniacos nunca me encuentran y vagan enlodados en la más abyecta naturaleza de un alma.

  21. Tres son las causas que destruyen un alma: el deseo, la cólera y la codicia. Deben evitarse por todos los medios.

  22. Quien ha rechazado, ¡oh, Kaunteya!, estas tres causas, alcanza el Supremo Bien y la más alta felicidad.

  23. Por el contrario, quien no cumple las reglas prescritas por la más alta sabiduría y solamente quiere satisfacer sus deseos, no alcanzará nunca ni la perfección ni la felicidad, ni llevará su alma al estado más elevado.

  24. Así pues, en todo momento debe atenerse a la Suprema Sabiduría y determinar conforme a ella lo que debe hacerse y lo que hay que evitar. Tu actividad en el mundo debe regirse por las reglas de la Suprema Sabiduría.


Bhagavad-Gita
Traducción: José Barrio Gutiérrez

5 dic 2012

Lo divino y lo demoníaco

diciembre 05, 2012


1. Valentía, pureza de corazón, constancia en la meditación y en la compañía de los santos, generosidad, autodominio, veneración, austeridad y rectitud.

2. Mansedumbre, sinceridad, renuncia, ecuanimidad, serenidad, simpatía por todos los seres sin reparar en sus faltas, desapego, amabilidad, humildad y firmeza.

3. Energía, fortaleza, magnanimidad, pureza, modestia y buena voluntad: éstas son las cualidades de aquél que ya ha nacido al camino espiritual y por él ya anda.

4. Hipocresía, insolencia, presunción, ira, despotismo e ignorancia: éstas son las cualidades del hombre que vive en el infierno.

5. A la liberación conducen las virtudes espirituales que al principio te he enumerado, mas todo lo contrario he de decirte de los pecados del infierno que luego te cité, pues encadenan el alma. Mas no has de preocuparte, oh Arjuna, pues tú has nacido ya al camino espiritual, y el cielo es la meta a la que te diriges.

6. En este mundo hay dos tipos de naturaleza: la naturaleza divina y la naturaleza demoníaca. Ya antes te he explicado acerca de la naturaleza divina, mas escucha ahora, pues voy a hablarte acerca de la naturaleza demoníaca.

7. El hombre de naturaleza demoníaca, careciendo de principios, ignora qué es lo que se debe hacer y qué es lo que no se debe hacer; su corazón está empocilgado con todo tipo de impurezas, su conducta es irreverente y miente sin reparo.

8. Dice cosas como: “En este mundo no existe la Verdad, ni tampoco la moral, ni tampoco Dios. La causa del nacimiento no es más que la voluptuosidad sexual de los predecesores: ¡No hay ley que gobierne esta creación!” 

9. Cientos de incontenibles e insaciables deseos torturan su alma, llena de hipocresía, arrogancia e insolencia. Se aferra firmemente a sus confusas ideas, y prosigue con indolencia por el camino de la iniquidad.

10. Debido a esto, el temor y la preocupación acosan durante toda su vida a los hombres de esta naturaleza, no abandonándoles hasta el momento de su muerte. Su única meta es gozar de los placeres sensuales, firmemente convencidos de que esto es todo lo que hay, al carecer de otras miras superiores.

11. Acuciados por cientos de deseos y vanas esperanzas, se esfuerzan denodadamente por acumular riquezas y bienes. Viven con el único propósito de satisfacer sus deseos egoístas, siendo el odio y la lujuria su único refugio.

12.“Esto es lo que he conseguido hoy —dicen ellos—, y con esto podré realizar tal deseo. Esto es cuanto ahora poseo, pero quiero poseer más.”

13. “He aniquilado a tal enemigo —dicen ellos—, y a otros más he de aniquilar también. Soy un hombre poderoso y gozo de cuanto quiero en esta vida: tengo éxito, poder y felicidad.”

14. “Soy rico y he nacido en familia noble —dicen ellos—, ¿quién se podría comparar a mí? Con mi dinero costearé ceremonias religiosas para obtener bendiciones y viviré dichoso.” Viven engañados en la oscuridad de la ignorancia.

15. Acosados por millares de pensamientos impuros, descarrían apresándose en las redes de la ilusión; entregados por completo a los placeres de los sentidos, se esclavizan a ellos, cayendo en el más inmundo de los infiernos.

16. Engreídos en su vanagloria, con el juicio alterado por el poder, el orgullo y la riqueza, ofrecen con hipocresía vanos sacrificios por pura ostentación, pues no tienen ya respeto alguno por la ley divina.

17. Violentos, iracundos, lascivos y sumidos ya en la más insolente arrogancia, estos hombres malvados llegan a odiarme: Me odian en ellos mismos y en otros igualmente.

18. Estos seres malvados, crueles y llenos de odio, son los hombres en el estado más bajo. En el inacabable ciclo de las reencarnaciones, inexorablemente Yo condeno a estos hombres a la destrucción.

19. Haciéndoles reencarnar en una forma de vida inferior, permaneciendo en la oscuridad vida tras vida, en ese estado no pueden llegar a Mí, al contrario, continúan descendiendo en el camino del infierno.

20. Tres son las puertas que conducen a ese infierno, condenando al alma a la oscuridad y la muerte: la lujuria, la ira y la codicia. De estas tres puertas el hombre debe apartarse.

21. Cuando un hombre se aleja de estas tres puertas que conducen su alma a la oscuridad, comienza a labrarse su propia salvación, encaminándose así hacia el Sendero Supremo.

22. Pero el hombre irreflexivo que rechaza las palabras de la Sabiduría y sigue el impulso del deseo, jamás encontrará el Camino Supremo ni la dicha interior, ni mucho menos la perfección.

23. Deja que la Sabiduría y las Santas Escrituras marquen tu pauta, en cuanto a lo que es correcto y lo que no lo es. Lee las Santas Escrituras y vive una vida de armonía haciendo el bien.


Bhagavad Gita, XVI