18/6/11

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Del Libro de los ritos


1. En la alimentación de los ancianos, Shun, el señor de Yu, utilizaba las ceremonias de la bebida de la hospitalidad; los soberanos de Xia, ésas de hospitalidad después de un sacrificio o una ofrenda reverente.

2. Los de cincuenta años recibían su alimento en las escuelas de los distritos; los de sesenta, el suyo en una escuela más pequeña del Estado; y los de setenta, en la universidad. Esta regla se extendía a los Estados feudales. Un anciano de ochenta años hacía su reconocimiento ante el mensaje del gobernador, arrodillándose una vez e inclinando su cabeza dos veces hacia la tierra. El ciego hacia lo mismo. Un anciano de noventa empleaba a otro para recibir el mensaje y el regalo por él. los hombres de Yin, las del banquete sustancial, y los hombres de Zhou cultivaron y utilizaron las tres.

3. Para los de cincuenta años el grano era fino y diferente del usado por hombres más jóvenes. Para los de sesenta, la carne era mantenida en un almacén. Para los de setenta, había un segundo servicio de carne apetitosa. Para los de ochenta, existía una fuente constante de exquisiteces. Para los de noventa, el alimento y la bebida nunca estaban lejos de sus cámaras. A cualquier parte que fuesen, se requería que la carne apetitosa y la bebida los siguieran.

4. Después de los sesenta años, el ataúd y las otras cosas para los ritos de luto eran revisados para que estuvieran listos, una vez en el año; después de los setenta, una vez por cada estación; después de los ochenta, una vez al mes; y después de los noventa, eran mantenidos en buen estado cada día. Pero los vendajes, las sabanas, las cubiertas y las cajas para el cadáver sólo eran preparadas después de la muerte.

5. A los cincuenta, uno comienzan a decaer; a los sesenta, no se siente satisfecho a menos que coma carne; a los setenta, no se siente caliente a menos que use seda; a los ochenta, no se encuentra caliente a menos que haya alguien durmiendo con él, y a los noventa, no se siente caliente ni siquiera con eso.

6. A los cincuenta, uno mantiene su bastón siempre en su mano en familia; a los sesenta, en su distrito; a los setenta, en la ciudad; a los ochenta años, un funcionario lo mantiene en la corte. Si el Hijo del Cielo deseaba preguntar algo a cualquier funcionario de noventa años, iba a su casa y llevaba alimentos exquisitos con él.

7. A los setenta, un funcionario no esperaba hasta que la corte terminara sus funciones para retirarse; a los ochenta, informaba cada mes al mensajero del mandatario que todavía estaba vivo; a los noventa hacía que le enviaran comida exquisita regularmente cada día.

8. A los cincuenta años no se empleaba un hombre común en los servicios que requerían fuerza; a los sesenta, lo excusaban de llevar armas junto a otros; a los setenta, estaba exento del asunto de recibir huéspedes y visitantes, y a los ochenta, estaba libre de las abstinencias y de otros ritos de luto.

9. Cuando uno tenía cincuenta años, recibía el rango de alto funcionario.

10. Shun, el señor de Yu, alimentaba a los ancianos que se habían retirado del servicio del Estado en la escuela llamada el más alto xiang, y a los ancianos del pueblo común y a los funcionarios que no habían obtenido rango, en la escuela llamada el más bajo xiang. Los soberanos de Xia nutrían a los primeros en la escuela llamada xu del este, y a los segundos, en aquella llamada xu del oeste. Los hombres de Yin alimentaban a los primeros en la escuela de la derecha, y a los segundos en aquella de la izquierda. Los hombres de Zhou entretenían a los primeros en la escuela llamada jiao del este y a los a los sesenta, no iba en persona a la universidad; a los setenta, se retiraba del servicio del gobierno, y en el luto, utilizaba solamente el vestido de tela de saco sin adoptar las privaciones del rito del luto.

11. El señor de Yu usaba el gorro huang al sacrificar en el templo ancestral, y los trajes blancos cuando alimentaba a los ancianos. Los soberanos de Xia utilizaban el gorro shao en el sacrificio, y la ropa superior e inferior oscura de casa al momento de alimentar a los ancianos. Durante el periodo Yin, ellos empleaban el gorro xu en el sacrificio, y la ropa superior e inferior, ambas de seda fina blanca, cuando alimentaban a los ancianos. Durante la dinastía Zhou, utilizaban el gorro mian al sacrificar, y vestimenta superior e inferior de colores oscuros cuando nutrían a los ancianos.

12. Los reyes de las tres dinastías cuando alimentaban a los ancianos, estaban siempre informados de sus edades. Cuando un funcionario tenía ochenta años, uno de sus hijos estaba libre de los deberes del servicio al gobierno; cuando tenía noventa, dejaban a todos los miembros de la familia libres de dichos servicios. En casos de personas que estuviesen discapacitadas o enfermas, y donde era requerida la atención de otros para ayudarlas, se liberaba del servicio de los deberes a un hombre para ese propósito. Las personas que estaban de luto por sus padres quedaban libres durante tres años. Aquellos que estaban de luto por un año o nueve meses, tenían un tiempo libre de tres meses. Cuando un funcionario estaba a punto de trasladarse a otro Estado, se lo dejaba libre con tres meses de antelación. Cuando uno venía de otro Estado, no era requerido para tomar servicio activo por cerca de un año.

13. Alguien, bastante joven, que perdiera un padre, era llamado huérfano; un anciano que hubiese perdido sus hijos se llamaba solitario. Un anciano que hubiese perdido a su esposa era llamado un viudo que provoca lastima; una anciana que hubiese perdido a su esposo era llamada una pobre viuda. Estas cuatro clases eran las más desconsoladas de toda la gente del Cielo, y no tenían nadie a quien recurrir para sus deseos. Todos recibían ingresos regulares. 

14. El mudo, el sordo, el cojo, al igual que el que había perdido un miembro, enanos y artesanos, eran todos alimentados de acuerdo al trabajo que podían hacer.

15. En los caminos, los hombres circulaban por la derecha y las mujeres por la izquierda; los carruajes circulaban por el centro. Un hombre se mantenía detrás de otro que tuviese los años de un padre; seguía a otro más de cerca, pero aún detrás de él, que pudiese ser su hermano mayor, como los gansos que vuelan en fila uno detrás de otro. Los amigos no se pasaban uno a otro cuando iban por el mismo sendero. En el caso de un viejo y un joven hombre, que llevaban cargamentos, ambos debían ser llevados por el más joven, y si los dos eran demasiado pesados para uno solo, el joven tomaba la carga más pesada. A un hombre con el pelo gris no se le permitía llevar nada, aunque pudiese haberlo hecho con una sola mano.

16. Un funcionario de grado superior, de sesenta o setenta años, no andaba a pie. Un hombre común, a esa edad, no andaba sin carne para comer.

Li Jing, Libro de los ritos