1/8/17

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Miscelánea Zen - Maestro Huanglong


Miscelánea Zen - Maestro Huanglong



La sabiduría sin maestro

El cuerpo universal de la Realidad es tan sutil que no podrás oírlo por más que escuches y no conseguirás verlo por más que te esfuerces en ello. El conocimiento puro carece de maestro. ¿Cómo podrías, pues, alcanzarlo medianteel pensamiento o el estudio?


Abre los ojos

Si no quieres lamentarte en el futuro, debes mantener los ojos bien abiertos en el presente. Los poderes psíquicos y las experiencias extraordinarias no te permitirán alcanzar el Zen. El conocimiento adquirido es inútil para conocer el Zen.


El conocimiento y los sentimientos

El fundamento y la fuente de toda existencia sensible es el océano de conocimiento. La substancia del flujo de la consciencia es el cuerpo mismo de la Realidad.

Pero cuando en nuestra vida cotidiana aparecen los sentimientos y permanecemos ignorantes de la Verdadera Realidad, el conocimiento se obscurece. Por esta razón, a pesar del continuo cambio de las imágenes mentales y de la incesante transformación de los objetos, seguimos encadenados inevitablemente a nuestras rutinas.


La Vía

La Vía no requiere cultivo alguno, basta con no contaminarla. No es necesario que estudies Zen, lo único que importa es detener la mente.

Cuando cesen los pensamientos, dejarás de especular. En ese estado, que no requiere práctica alguna, cada paso que des te mantendrá en la Vía.

Cuando renuncies a la especulación no habrá mundo que trascender ni Vía que alcanzar.


La búsqueda

La búsqueda externa consiste en deambular por diferentes escuelas en busca de maestro. La búsqueda interna supone considerar que la naturaleza innata de la consciencia es como el océano y que el conocimiento silencioso de la sabiduría trascendente es el Zen.

Sin embargo, la búsqueda externa te aboca fatalmente a la distracción, y la búsqueda interna, basada en la disciplina del cuerpo y la mente, termina encadenándote.

El Zen no reside dentro ni fuera, en el Ser o en el no-Ser, en lo real o lo ilusorio. Por ello se dice que “tan erróneo es buscar fuera como dentro”.


La herencia

“Cuando trasciendas los sentimientos sagrados y profanos, el Ser se revelará tal cual es, Real y Eterno. Para despertar al Ser debes cortar todas tus ataduras”.

No obstante, hay mucha gente incapaz de comprender y disfrutar de esta herencia legada por un antiguo maestro Zen. En este sentido, incluso mi propia alusión es un despilfarro.

Si lo entiendes sabrás reconocer la“enfermedad del Budismo” y la enfermedad del Zen.


El Zen vivo

Beberse el océano de un trago y poner una montaña del revés son tareas sencillas para los verdaderos adeptos Zen. Los practicantes deberían sentarse en el trono de la iluminación universal que se halla en el centro de las situaciones vitales más complejas y reconoceer su rostro original en plena vida cotidiana.


El auténtico desapego

“Yo no moro donde habita la gente de hoy en día ni tampoco actúo como ellos”. Si realmente quieres comprender lo que esto significa debes estar dispuesto a arrojarte a una pira ardiente.


Las cadenas de oro

Una vez le preguntaron a Huanglong: “Se dice que alguien libre y desapegado todavía permanece atrapado por cadenas de oro. ¿Qué tiene eso de malo?”

Huanglong respondió: “Cuando un rumor pasa a ser de dominio público, tarda nueve años en desaparecer.


Dentro y fuera

Desde la más remota antigüedad los sabios se han lanzado al abismo de la vida y de la muerte y se han arrojado a la pira de la ignorancia para ayudar a los demás. ¿Y tú? ¿Cuán profundamente te has adentrado?

Si comprendes esom el fuego no podrá quemarte y el agua no te cubrirá. En caso contrario, mal podrás ayudarte a ti mismo y, en consecuencia, menos todavía podrás ayudar a los demás.


Fuente: Thomas Cleary, La escencia del Zen