9 sept 2013

Hui Neng – Adornando la Tierra Pura

septiembre 09, 2013

El surgimiento de la mente pura es la tierra pura. Las formas de adorno no son adornos. Por lo tanto el sutra continúa con una sección sobre el embellecimiento o adorno de la tierra pura.

El Buda dijo a Subhuti, “¿Qué piensas – cuando el Realizado estaba con el BudaDipankara en el pasado, ganó él cualquier cosa en el camino de la verdad?”

“No, Honorable del Mundo. El Realizado realmente no ganó nada del Buda Dipankara en el camino de la verdad.”

El Buda presentó esta pregunta temiendo que Subhuti tuviera alguna conciencia de apego, y así disiparle sus dudas. Subhuti sabía que la verdad no es una cosa que se gana, así que le dijo al Buda, “No.”

El Buda Dipankara era el maestro que le dio al Buda Shakyamuni la dirección, así que el Buda le preguntó a Subhuti, “¿Había allí algo que yo pudiera ganar de un maestro?”

Subhuti consideró que la verdad necesitaba ser señalada por un guía, pero realmente no es un objeto de logro. Simplemente realicen la pureza original de su propia naturaleza, la libertad original de los trabajos mundanos, que es calmada y natural – entonces espontáneamente realizarán la budeidad.

Debe ser conocido que el Honorable del Mundo realmente no ganó ninguna verdad del Buda Dipankara. La verdad es como la luz del sol que brilla; es ilimitada, y sin embargo no puede ser aprehendida.

“Subhuti, ¿qué piensas – los bodhisattvas adornan las tierras de los budas?”

“No, Honorable del Mundo. ¿Por qué? Adornar las tierras de los budas no es adornar – a esto se le llama adornar.”

Hay tres clases de adornos, concretos y abstractos. Primero está el adorno del mundo de la tierra del buda; esto significa construir santuarios, copiar los sutras, practicar la caridad, y dar limosnas. Segundo está el adorno de la visión de la tierra del buda, que significa actuar con respeto hacia todas las personas que se alcancen con la vista. Tercero está el adorno mental de la tierra del buda. Cuando la mente es pura, la tierra de buda es pura. Esto siempre significa trabajar con la mente búdica en cada momento de pensamiento.

“Por lo tanto, Subhuti, los bodhisattva mahasattvas deben generar una mente pura ya que: ellos no deben activar la mente viviendo en la forma; ellos no deben activar la mente viviendo en el sonido, el olor, el sabor, el sentimiento o el fenómeno. Ellos deben activar la mente sin vivir en nada.”

Los practicantes no deben discutir lo correcto o incorrecto de los otros, o pretender reclamar su propia habilidad y entendimiento mientras desprecian aquellos que no han estudiado – esto no es una mente pura. Cuando tu naturaleza intrínseca siempre produce la sabiduría penetrante, actúas con una mente imparcial, gentil y compasiva, y respetas a todas las personas, esta es la mente pura del practicante.

Si no purificas tu propia mente, sino que te obsesionas con el estado puro, tu mente vive en algo – esto es apego a la imagen de un fenómeno.

Si te fijas en las formas cuando las ves, y activas tu mente viviendo en ellas, entonces eres una persona alucinada o engañada. Si estás desapegado de las formas incluso cuando las ves, y activas la mente sin vivir en las formas, entonces eres una persona iluminada.

Cuando activas la mente viviendo en las formas, es como las nubes que cubren elcielo; cuando activas la mente sin vivir en las formas es como el cielo sin nubes, con el sol y la luna siempre brillando.

El pensamiento errante es activar la mente viviendo en las formas; la verdadera sabiduría es activar la mente sin vivir en las formas. Cuando los pensamientos errantes surgen, hay oscuridad; cuando la verdadera sabiduría brilla, hay luz. En la luz, las aflicciones no ocurren; en la oscuridad, los objetos de los seis sentidos surgen insistentemente.

“Subhuti, suponte que un hombre tiene un cuerpo tan gran como la montaña polar.¿Piensas que ese cuerpo sería grande?”

Subhuti dijo, “Muy grande, Honorable del Mundo. ¿Por qué?”

Lo incorpóreo hablado por el Buda es llamado el gran cuerpo.”

Incluso si el cuerpo físico es grande, si la capacidad de la mente interna es pequeña, no se le llama un gran cuerpo. Cuando la capacidad de la mente interna es vasta como el espacio, entonces es llamado el gran cuerpo. Incluso si el cuerpo físico es tan grande como la montaña polar, eso no lo hace grande.

Hui Neng, Comentario sobre el Sutra del Diamante, cap.X

15 jul 2013

Cuando alguien renace ¿es el mismo que murió o es otro?

julio 15, 2013
El rey preguntó: “Cuando alguien renace, Venerable Nagasena, ¿es el mismo que murió o es otro?” 

El anciano respondió: “No es el mismo, tampoco es otro.” 

“Te pido que me ilustres sobre esto.” 

“¿Qué piensas, gran rey? ¿El pequeño y suave infante que fuiste cuando recién nacido es el mismo que eres ahora ya crecido?” 

“No, aquel infante fue uno. Yo soy otro.” 

“Si esto es así, gran rey, ¡tú no has tenido madre, ni padre, ni crecimiento, ni educación! ¿Debemos concluir de este modo que hay una madre para la primera etapa del embrión, otra para la segunda etapa, otra para la tercera, otra para la cuarta, otra para el neonato y otra para el hombre adulto? ¿Es el niño que empieza su educación uno y otro el que la concluye? ¿Es uno quien comete un crimen y otro a quien le cortan las manos? 

“¡Ciertamente no! Mas, ¿Qué dirías tú, reverendo señor, de todo esto?” 

El anciano replicó: “Yo ni fui el pequeño infante recién nacido, ni soy el hombre adulto, pero ambos están comprendidos en una sola unidad siendo dependientes del mismo cuerpo.” 

“¿Podrías hacer un símil?” 

“Si un hombre encendiera una lámpara, ¿podría dar luz durante toda la noche?” 

“Si, lo podría.” 

“¿Es la llama que arde en la primera vigilia de la noche la misma que arde durante la segunda? 

“No son la misma” 

“¿Deberemos decir, entonces, que había una lámpara en la primera vigilia, otra en la segunda y otra en la tercera?” 

“No, porque la luz de la misma lámpara brilla durante toda la noche.” 

“De igual forma debemos entender la disposición de una serie sucesiva de dharmas. En el renacimiento un dharma se despierta, mientras otro se detiene, mas los dos procesos tienen lugar casi simultáneamente (i. e. son continuos). Por tanto, el primer acto de conciencia en la nueva existencia no es el mismo que el último acto de conciencia de la existencia previa, ni es otro.” 

 “Podías darme otro símil.” 

“La leche, luego de ser obtenida, se convierte después de un tiempo, en cuajada, posteriormente se transforma en mantequilla fresca y finalmente en ghee. ¿Sería correcto decir que la leche es la misma cosa que la cuajada, que la mantequilla fresca o que el ghee?” 

“No, eso no se podría afirmar, pero las últimas fueron generadas a partir de la primera.” 

“Justamente así debe ser comprendida la disposición de una serie de dharmas sucesivos.”


Las Preguntas del Rey Milinda

5 jul 2013

Suscitar el espíritu sin circunscribirse a ninguna parte

julio 05, 2013
En cualquier clase de acción, si surge el pensamiento de hacer algo, el espíritu se  circunscribe a ello. Por eso hay que suscitar el espíritu sin circunscribirse a ninguna parte. Si no surge un pensamiento, las manos no hacen nada. Pero cuando ellas hacen algo, el espíritu está allí circunscrito. Al hacer cualquier cosa, a la vez que se producen pensamientos, no hay que circunscribirse a ella. He ahí el espíritu en cada Vía. El espíritu que ata nace de este espíritu que se circunscribe y del mismo modo la trasmigración. Este espíritu que se circunscribe se convierte en el garrote de la vida-y muerte. A la vista de las flores y de los arces, surge el espíritu que los ve, pero no se circunscribe a ellos. Eso es lo esencial.

El reverendo Jien (1155-1225), de la escuela Tendai, compuso esta poesía:

Las flores se abren y embalsaman
A la puerta de las enramadas.
¡Dejémoslo, dejémoslo!
Pero yo las contemplaba,
¡Qué mundo tan deplorable!

Las flores embalsamaban sin conciencia, pero yo las contemplaba circunscribiéndome a ellas. Jien lamenta el que su espíritu se haya atado a las flores. Ya se tratase de ver o de oír, es menester no fijar el espíritu en un lugar. Ese es el punto más esencial.

La palabra “respetar” u “honrar” se ha tomado por un confuciano en el sentido de “mantener el espíritu en un solo punto y no aflojar”. Eso significa que se fija el espíritu en un lugar sin llevarle a otras partes. En el caso de vuestra esgrima, cuando desenvaináis el sable y atacáis a vuestro adversario, no soltéis vuestro espíritu hacia el atacado. Este es el punto importante. Sobre todo, cuando oís las palabras de vuestro señor, mantened el espíritu en el estado de “honrar” o de “respetar”. El budismo insiste también en la importancia del espíritu de honrar o de respetar. “Haced resonar el gong para expresar el respeto.” Después de haber hecho resonar tres veces el gong, el budista junta las manos, se inclina respetuosamente y pronuncia primero “el Buda”. “Espíritu de expresión del respeto”, “mantener el espíritu en un solo lugar y no aflojar” y “con toda el alma sin perturbación”: estas tres expresiones tienen el mismo sentido.

No obstante, desde el punto de vista de la Verdad del Buda, este espíritu del “respeto” no es el nivel más alto. No es más que una verdad para el estudio y un ejercicio para novicios que intentan evitar la perturbación del espíritu fijándolo. Cuando se repite este ejercicio a lo largo de meses y de años, uno es libre de soltar el espíritu donde sea. Se puede llegar a este nivel, que se llama: “Sin mantenerse en ninguna parte” y es el más alto de todos los niveles. El espíritu de “respeto” consiste en atar el espíritu que puede irse a otras partes. Se suele pensar que si se suelta el espíritu, éste será perturbado, y se intenta no soltarlo, atarlo sin cesar, sin la menor negligencia. Este es el nivel de los novicios. Esto es bueno de manera provisional para no distraerse. Si se permanece siempre atado, no se es libre.

Por ejemplo, cazáis un gorrión y atáis el gato con un cordel para que no le ataque. Si permanecéis como ese gato, siempre atados en una situación inhabitual, carecéis de libertad y no podéis comportaros como quisierais. Educad más bien al gato y dejadle ir adonde sea, en lugar de atarlo con un cordel. Aunque se halle en la misma sala que un gorrión, ¡que no le entren tentaciones de cazarlo! Hay que educarlo hasta ese extremo, ése es el sentido de la frase: “Hay que suscitar el espíritu sin circunscribirse a ninguna parte.” Hay que liberar el espíritu abandonando las ataduras, como ese gato. El espíritu va donde quiera que sea, donde quiera, pero no se circunscribe adonde va, ése es el modo de tratar al espíritu.

Expliquemos esto mediante vuestra esgrima. No fijéis el espíritu en las manos que manejan el sable. Olvidadlas completamente y manejadlas de este modo. Atacad al adversario, pero no circunscribáis a ello el espíritu. Los demás están vacíos, yo también estoy vacío. Hay que comprender que las manos y el sable que atacan están vacíos. Pero no os atéis al vacío. El maestro del Zen Magaku (Magaku significa sin estudio) (1226-1286) de Kamakura fue detenido por soldados mongoles cuando aún estaba en china. A punto de ser decapitado compuso la estrofa siguiente:

No hay lugar en el universo donde enderezar la caña solitaria.
Me alegro del vacío de los hombres y también del vacío de los fenómenos.
Saludo el sable del soldado mongol del gran Yuan.
El sable rasga la brisa primaveral, ¡el tiempo de un relámpago!

El soldado mongol se fue abandonando el sable. He aquí el sentido de esta estrofa de Magaku: en el momento en que el mongol levanta el sable, éste brilla como el relámpago y, en ese instante, no hay ni pensamiento ni reflexión. El sable que va a herir no tiene pensamiento, el que va a herir no tiene pensamiento, yo (el monje) que voy a ser herido no tengo pensamiento. Quien hiere está vacío, el sable también está vacío y yo (el monje) que voy a ser herido, también estoy vacío. Por consiguiente, el que va a herir no es un hombre, el sable que va a herir no es un sable, yo (el monje) que voy a ser herido soy como la brisa primaveral. El sable va a rasgar la brisa primaveral en un relámpago de tiempo. Todo esto nos indica el espíritu que no se circunscribe a ninguna parte. El sable, al rasgar la brisa, ni siquiera lo percibirá.

Hay que hacer todas las cosas haciendo desaparecer totalmente los pensamientos. Esto pertenece al nivel del experto. Cuando se practica la danza, se toma un abanico en la mano y los pies siguen el ritmo. Si se piensa en hacer bien esos movimientos de pies y manos, o en danzar bien, en la medida en que no se pueden olvidar totalmente esos pensamientos, no se puede pretender poseer totalmente este arte. Si el espíritu está aún atado a los movimientos de las manos y de los pies, la danza aún no es perfecta. Todos los juegos hechos sin abandonar totalmente los pensamientos son malos.


Takuan: Misterios de la sabiduría inmóvil