Zuigan se decía a sí mismo todos los días: “Maestro.” Entonces se respondía: “¿Si, señor?” Tras lo cual añadía: “Debes ser sobrio.” De nuevo contestaba: “Si, señor.” “Y después de esto” continuaba, “no te dejes engañar por los demás.” “Si, señor; si, señor” respondía. Comentario de Mumon: El viejo Zuigan se compra y vende a si mismo. Se saca muchas mascaras de dioses y de demonios y vuelve a ponérselas, jugando con ellas. ¿Para...