14 sept 2022

Encerrado entre palabras

septiembre 14, 2022

 

Mumonkan - Encerrado entre palabras

Un estudiante de Zen le dijo a Unmon: “La brillantez de Buda ilumina todo el universo.”

Antes de que hubiera terminado  la frase Unmon le preguntó:  “Estás recitando el poema de otro, ¿no es cierto?”

“Si.” Respondió el estudiante.

“Estás encerrado entre palabras”, le dijo Unmon.

Luego otro maestro, Shishin, preguntó a sus discípulos: “¿Hasta qué punto el estudiante estaba encerrado entre palabras?"

Del Mumonkan

4 sept 2022

Ahora lo que se llama muerte ha llegado hasta ti

septiembre 04, 2022

Oh hijo de noble familia, ahora lo que se llama muerte ha llegado hasta ti. No eres el único que abandona este mundo; a todos nos sucede. No deberías, pues, sentir deseo o anhelo por esta vida. Aunque sientas deseo y anhelo, no puedes quedarte; tan sólo podrías vagar por el samsara. No desees, no anheles. Recuerda las Tres Joyas. Oh hijo de noble familia, cualesquiera que sean las proyecciones terroríficas que puedan aparecer ante ti en el bardo del Absoluto, no olvides estas palabras; sigue adelante recordando siempre su significado. Éste es el punto esencial de la enseñanza:

Ahora cuando el bardo del Absoluto surge ante mí,

abandonaré todo pensamiento de miedo y terror,

reconoceré como proyecciones propias todo lo que vea,

sabiendo que son sólo visiones del bardo.

Llegado a este punto crucial,

no temeré a las divinidades pacíficas ni a las coléricas,

que son sólo mis propias proyecciones

Sigue adelante diciendo estas palabras de forma clara y precisa, sin dejar de recordar su significado. No lo olvides, pues es esencial reconocer con certeza que cualquier cosa que pueda aparecer ante ti, por terrorífica que sea, es sólo una proyección de ti mismo.

Oh hijo de noble familia, cuando tu cuerpo y tu mente se separen definitivamente, el Absoluto aparecerá, puro y claro aunque difícil de discernir, luminoso y brillante, con un resplandor aterrador, brillando como un espejismo sobre una llanura en primavera. No tengas miedo de él, no te confundas. Ésta es la irradiación natural de tu propio Absoluto y como tal debes reconocerlo.

Un gran rugido atronador surgirá del interior de la luz, el sonido natural del Absoluto, semejante a un millar de truenos retumbando al mismo tiempo. Éste es el sonido natural de tu propio Absoluto; así pues, no tengas miedo ni te sientas confundido. Tú tienes lo que se llama un "cuerpo mental de tendencias inconscientes", pero no tienes un cuerpo físico de carne y hueso, de modo que ningún sonido, color o rayo de luz puede dañarte en absoluto; no puedes morir. Basta con que los reconozcas simplemente como tus propias proyecciones. Debes saber que esto es el estado de bardo.

Oh hijo de noble familia, si no los reconoces de esta forma como tus propias proyecciones, cualquiera que sea la meditación que hayas practicado en vida, si no has hecho tuya esta enseñanza, las luces coloreadas te estremecerán, los sonidos te confundirán y los rayos de luz te aterrorizarán. Si no comprendes este punto esencial de la enseñanza, no reconocerás los sonidos, las luces y los rayos, y vagarás errante en el samsara.

Padma Sambhava - Bardo Thodol, Libro tibetano de los muertos

Traducción: Agustín López y María Tabuyo

27 ago 2022

Lie Zi - De la emoción

agosto 27, 2022

Un hombre nacido en Yan se había criado en Chu, donde había vivido toda su vida. Viejo ya, emprendió el regreso a su país natal. Al llegar a Jin, otros viajeros que seguían su mismo camino lo engañaron. Indicándole las murallas le dijeron: "Ésas son las murallas de Yan." El hombre de Yan se puso triste. Señalándole un templo consagrado a los espíritus de la tierra, le dijeron: "Ése es un templo de los espíritus de la tierra de tu país". El hombre de Yan suspiró profundamente. Le señalaron una casa y le dijeron: "Ahí tienes la morada de tus antepasados". El hombre de Yan se puso a sollozar llevado por la emoción. Le indicaron unos montículos y le dijeron: "Ésas son las tumbas de tus antepasados". El hombre de Yan, sin poder contenerse, estalló en llanto. Entonces sus compañeros de viaje riendo a carcajadas le dijeron: "Te hemos estado engañando todo el tiempo: esto no es Yan, es Jin". El hombre de Yan se sintió avergonzado. Cuando efectivamente llegó a su país natal, al ver sus murallas, sus templos de los espíritus de la tierra, las cabañas y tumbas de los antepasados, la emoción que experimentó fue mucho menos intensa.


En Lie Zi, El libro de la perfecta vacuidad