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20 dic 2023

Meng Zi - Aire del día, aire de la noche

diciembre 20, 2023

Meng Zi - Aire del día, aire de la noche

La montaña del Toro estuvo una vez cubierta de árboles. Pero está cerca de la capital de un gran estado. Vinieron los leñadores con sus hachas; cortaron los bosques derribándolos, y la montaña ha perdido su belleza. Aun así, el aire del día y el aire de la noche vinieron a ella, la lluvia y el rocío la mojaron. Aquí y allí empezaron a crecer brotes frescos. Pero pasaron por allí ganado y ovejas y se apacentaron con ellos, y al fin la montaña se volvió desolada y estéril, como es ahora. Y viéndola así desolada y estéril, la gente imagina que estuvo desarbolada desde el comienzo. Ahora bien, así como el estado natural de la montaña era muy diferente de lo que ahora parece, de igual modo también en cada hombre (aunque sea poco aparente) con seguridad hubo una vez sentimientos de decencia y bondad; y si estos sentimientos buenos no están allí más, es que se los apisonó, se los taló con hacha y podadera. Con cada día que amanece se los ataca nuevamente. ¿Qué mayor oportunidad que la montaña tiene nuestra naturaleza de mantener su belleza? Como a la montaña, hasta nosotros viene también el aire del día, el aire de la noche. En verdad, precisamente al amanecer, tenemos por un momento y en cierto grado una disposición de ánimo en la que nuestros impulsos y aversiones se acercan a ser los apropiados para los hombres. Pero es seguro que algo sucede antes que concluya la mañana, por lo que estos sentimientos mejores son controlados o quizá cabalmente destruidos. Y al final, cuando han sido controlados una y otra vez, el aire de la noche no es capaz más de preservarlos y pronto nuestros sentimientos son tan cercanos como pueden serlo a los de las bestias y las aves; de modo que cualquiera podría cometer el mismo error sobre nosotros como sobre la montaña, y pensar que nunca hubo en nosotros, desde el comienzo mismo, bien alguno. Pero, con seguridad, nuestro estado presente del sentimiento no es aquel con que empezamos.

Meng Zi, confuciano siglo III ac.
Versión de Arthur Waley

26 jul 2020

Meng Zi - Fragmentos

julio 26, 2020


Meng Zi - Fragmentos
Meng Zi

p.147] 3. «Si el rey se pregunta ¿Cómo puedo beneficiar mi reino? Los grandes señores se preguntarán ¿Cómo puedo beneficiar mi casa? Los caballeros y los plebeyos se preguntarán ¿Cómo puedo beneficiarme a mí mismo? Los superiores y los inferiores lucharán por el beneficio y el reino peligrará. En un reino que tiene diez mil carros, el que asesine a su soberano tendrá mil; en un reino que tiene mil carros el que asesine a su soberano tendrá cien. Apoderarse de mil carros entre diez mil y de cien entre mil no es poco, pero si se pone antes el beneficio que la rectitud, no se contentarán si no es con todo.»

p.147] 5. «Si el rey habla de amor a los hombres y de rectitud, ¿para qué tendrá necesidad de hablar de beneficio?»

[pp.151-153] l. El rey Xuan de Qi preguntó: «Se pueden saber las noticias referentes a Huan de Qi y Wen de Jìn. Mencio respondió: «Ninguno de los discípulos de Confucio habló de los asuntos de Huan y Wen, por lo que no se han transmitido a las generaciones posteriores. Yo no los he oído nunca. Si no hablamos de esto, podemos hablar sobre la forma en que deben gobernar los soberanos.»

2. Dijo el rey: «¿De qué forma se puede practicar la virtud para ser un buen rey?.» Mencio respondió: «El que protege a sus súbditos es rey y no se puede impedir que lo sea.»

3. «¿Acaso mi humilde persona», dijo el rey, «es capaz de proteger al pueblo?» Mencio contestó: «Sí.» A lo que el rey objetó a su vez: «¿Cómo sabe el maestro que yo sería capaz?» Mencio dijo: «He oído contar a Hú Hé que su majestad, en una ocasión en que, sentado en el trono, vio pasar por el fondo de la sala a un hombre que arrastraba una vaca, al preguntar para qué era la vaca y recibir la contestación de que era para consagrar una campana con su sangre, dijo: liberadla, no puedo sufrir su aspecto asustado, como el de un hombre sin culpa al que llevan al suplicio. A esto le contestaron: ¿Debe pues ser abandonada la consagración de la campana? Su Majestad dijo: ¿Cómo podría abandonarse?, usad un cordero en lugar de la vaca. Yo no sé si esto es o no verdad.»

4. El rey dijo: «Sí, es cierto.» Mencio prosiguió: «Esta bondad de corazón le permite a su majestad llegar a ser un verdadero rey. El pueblo en general pensó que su majestad quería ahorrar una vaca, pero yo sé que el rey no podía aguantar aquella visión.»

5. El rey dijo: «Lo que el pueblo veía parecía ser la verdad, pero si bien Qi es un país pequeño, ¿cómo podría yo querer ahorrar una vaca? No es esto, sino que no pude soportar su aspecto de miedo, como el de un hombre sin culpa al que llevan al suplicio. Por eso se usó el cordero para la consagración.»

6. Mencio dijo: «Su majestad no debe extrañarse de que el pueblo haya pensado que quería ahorrarse una vaca, ya que al cambiar un animal grande por uno pequeño, ellos ¿cómo podían saberlo? Si su majestad se dolía del que era llevado a la muerte sin culpa, ¿por qué elegir entre una vaca y un cordero?» El rey respondió riendo: «¿Cómo podía ser éste mi verdadero pensamiento? Yo no quería ahorrar riquezas, pero como cambié la vaca por el cordero, es normal que el pueblo pensara que yo era un avaro.»

7. Mencio dijo: «No hay mal en esto, se trata de un artificio de benevolencia. Su Majestad había visto la vaca y no el cordero. El hombre superior en su relación con los animales, si los ha visto vivos no puede soportar verlos muertos, si ha oído sus sonidos de agonía no puede comer su carne. Por ello, el hombre superior se mantiene alejado de sus cocinas.»

[p.154] l2. «Después de pesar se conoce la ligereza y el peso de las cosas, midiendo se conoce su longitud. Así es para todo. El medir nuestro pensamiento es muy importante. Pido que Su Majestad considere esto.»

[p.157] «Supongamos que: El rey tiene hoy música aquí y a las gentes que oyen el sonido de campanas y tambores y el ruido de las flautas les produce una gran alegría y, con aspecto de satisfacción, se dicen unos a otros: Nuestro rey no tiene enfermedad alguna, pues si no, ¿cómo podría escuchar música? Si el rey va de caza y a las gentes que oyen el ruido de carros y caballos, que ven la belleza de plumas y estandartes, les produce una gran alegría, y con aspecto de satisfacción se dicen unos a otros: Nuestro rey no puede tener enfermedad alguna, pues si no, ¿cómo podría cazar? Esto y no otra cosa es alegrarse junto con el pueblo.» 

8. «El que se alegra junto con el pueblo es un verdadero rey.»

[p.160] 6. Hoy día no es lo mismo: los señores viajan y se comen los graneros, los que tienen hambre no comen y los que trabajan no descansan. Todos maldicen y miran de través. En consecuencia, el pueblo hace el mal, las órdenes son desobedecidas y se oprime a las personas, los alimentos se despilfarran como agua y sobrevienen el dejarse llevar, el ir contra corriente, la devastación y la perdición que entristecen a los nobles.

[p.161] 3. El rey dijo: «¿Puedo oír cómo era la política de los reyes antiguos?» Mencio respondió: «Antiguamente, cuando el rey Wén gobernaba Qi, se cultivaba la novena parte de la tierra para el estado, los descendientes de caballeros recibían un salario; se inspeccionaban pasos y mercados, pero no se ponían impuestos, no había prohibiciones para pesas y medidas; no eran castigadas las familias de los criminales; los viudos viejos, sin esposa, las viudas ancianas, sin esposo, los viejos solitarios, sin hijos, y los huérfanos, son las cuatro clases de personas más miserables del mundo y no tienen a quien dirigirse. El rey Wén practicó una política, unas leyes y un humanitarismo que hacían de estas cuatro clases necesariamente las primeras.

[p.164] l. El rey Xuan de Qi preguntó: «¿No es verdad que Tang depuso a Jié y que el rey Wû marchó contra Zhou?» Mencio respondió: «Así está en los anales.» 
2. El rey dijo: «Entonces, ¿puede un súbdito atentar contra su soberano?» 
3. Mencio respondió: «Al que delinque contra la virtud de humanidad se le llama ladrón, al que delinque contra la justicia se le llama bandido. A los ladrones y bandidos se les llama simplemente sujetos. He oído decir que ejecutaron a un sujeto llamado Zhou, pero no que se atentara contra un soberano.»

[p.166] 3. «En nuestros días, el soberano de Yan oprimía a su pueblo, Su Majestad marchó contra él y le venció. El pueblo creía que iba a ser sacado de en medio del agua y del fuego y las gentes vinieron con cestas de comida y jarras de bebida a recibir al ejército de Su Majestad. Pero, si se mata a sus padres e hijos, se aprisiona a sus nietos y hermanos menores, se destruye el templo de los antepasados y se saquean sus vasos de pesado bronce, ¿qué se pensará de ello? Todo el mundo teme la fuerza de Qi. Ahora, con doble territorio, Su Majestad no pone en práctica un gobierno benevolente, esto es lo que pone en movimiento a los soldados de todos los reinos.»

[p.166] l. Los estados de Zou y Lû tuvieron una escaramuza, el duque Mu de Zou preguntó: «Treinta y tres de mis oficiales han muerto y el pueblo no hizo nada para salvarlos, si los condeno a muerte no podré ejecutar a tantos, si no los condeno, ahí quedará su malvada mirada sobre la muerte de sus superiores a los que no salvaron. ¿Qué se puede hacer?»
2. Mencio respondió: «Los años malos y los de hambre, los súbditos de Su Majestad, viejos y débiles, que flotaban en fosos y canales y los fuertes esparcidos por los lugares más lejanos, sumaban varios miles, pero los graneros de Su Majestad estaban llenos. Los funcionarios no decían nada y, así, eran negligentes para con los superiores y dañinos para con los inferiores. Zengzi dijo: ¡Cuidado! ¡cuidado! Lo que de ti sale a ti volverá. Ahora el pueblo ha devuelto lo suyo a estos funcionarios. Majestad, no le maldigáis.»
3. «Si el soberano pone en práctica un gobierno benevolente, el pueblo le amará más que a todo y morirá por sus jefes.»

[p.167-168] l. El duque Wén de Téng preguntó: «Téng es un país pequeño, aun esforzándose al máximo para servir a los países grandes, no se podrá evitar que éstos nos ataquen. ¿Qué se puede hacer en este caso?» Mencio respondió: «Antiguamente, el rey Tài vivía en Bin y los bárbaros Dí le atacaron, les sirvió con pieles y sedas y no evitó sus ataques; les entregó perros y caballos y no evitó sus ataques, les dio perlas y jades y no evitó sus ataques. Reunió entonces a sus ancianos y les dijo: Lo que quieren los Dí es todo mi territorio. He oído decir que el soberano no usa de lo que sirve para alimentar a su pueblo para perjudicarle(1) Hijos míos, ¿qué daño hay en que no tengáis soberano?(2) Yo partiré. Entonces se marchó de Bin, pasó la montaña Liáng y construyó una ciudad al pie del monte Qi en la que habitó. Los habitantes de Bin se dijeron: "Este es un hombre bueno, no podemos perderle", y le siguieron en tan gran número como el de las gentes que acuden al mercado.»

[pp.179-180] l. Mencio dijo: «Todos los hombres tienen un corazón incapaz de soportar los sufrimientos de los otros.»

l80] 2. «Los reyes antiguos tenían el corazón compasivo, por ello practicaban una política igualmente compasiva. Cuando con un corazón compasivo se practica una política igualmente compasiva, el gobierno del mundo es tan fácil como hacer girar algo en la palma de la mano.»
3. «Por ejemplo: si unos hombres ven de pronto que un niño se cae a un pozo, todos sentirían miedo y compasión y esto no sería por ganar el agradecimiento de sus padres, ni porque así ganasen fama entre sus amigos y parientes, ni por miedo a adquirir mal renombre.»
4. «De esto se deduce que, el que no siente compasión, no es hombre, que el que no siente vergüenza y desagrado no es hombre, que el que no siente gratitud y modestia no es hombre y que el que no tiene sentimientos de aprobación o desaprobación no es hombre.»
5. «El sentimiento de compasión está en la base del amor al prójimo. El sentimiento de vergüenza y desagrado está en la base de la rectitud. El sentimiento de gratitud y modestia está en la base de la corrección y los sentimientos de aprobación y desaprobación están en la base de la sabiduría.»
6. «Los hombres tienen estas cuatro bases como tienen sus cuatro extremidades y el que dice que no es capaz de desarrollarlas, es como el que se roba a sí mismo, y el que declara la propia incapacidad al príncipe, es como si estuviera robando al príncipe.»
7. «Todos los hombres poseen estas cuatro bases en su yo, si saben cómo desarrollarlas y llevarlas a su plenitud, serán como el fuego que empieza y toma cuerpo o como la fuente que brota y aumenta su caudal. Si las completan, bastan para proteger el universo; si no las completan, no podrán proteger ni a sus propios poderes.»


1 Es decir, la tierra, que sirve para alimentar al pueblo, no debe ser motivo de que éste muera luchando por ella.

2 Quiere decir que, marchándose él, los Dí dominarán el territorio y pondrán otro soberano, con lo que el pueblo se ahorrará la lucha.


Pensamiento chino
Universidad de Granada


25 ene 2020

Confucio - El Ta-Hio o Gran Estudio

enero 25, 2020

Confucio - El Ta-Hio o Gran Estudio


(Texto de Confucio y comentario de su discípulo Thseng-Tseu)

Este pequeño tratado es considerado como la llave que da a conocer el sentido secreto de las enseñanzas de Confucio.

TEXTO DE CONFUCIO

La ciencia de la vida, que constituye el Gran Estudio, estriba en encender en nosotros el principio luminoso de la razón que hemos recibido del cielo, en transformar la naturaleza de los hombres y en hacer que la perfección moral constituya su finalidad y su destino.

PÁRRAFO QUE SE COMENTA

Encender en nosotros el principio luminoso de la razón.

COMENTARIO: El Khang-kao dice: El rey Nen consiguió desarrollar y hacer brillar con todo su esplendor el principio luminoso de la razón que recibimos del Cielo. El Tai-kia dice: El rey Tching-thang tenía constantemente fija su mirada en ese don brillante que recibimos del Cielo. El Ti-tien dice: Yao consiguió desarrollar y hacer brillar en todo su esplendor el principio sublime de la inteligencia que recibimos del Cielo. Todos esos ejemplos manifiestan claramente que se puede y se debe cultivar este principio racional.

PÁRRAFO QUE SE COMENTA

Transformar la naturaleza de los hombres.

COMENTARIO: La bañera del rey Tching-thang, tenía la siguiente inscripción: Renuévate completamente cada día; transfórmate en un ser siempre nuevo.
El Kang-kao dice: Haz que el pueblo cambie y se transforme.
El Libro de los Versos dice: La familia de Tcheu obtuvo del Cielo una investidura nueva, a pesar de que poseía el trono desde hacia muchos siglos.
Esto prueba que el sabio encuentra imperfecto todo lo que existe y trata de transformarlo hasta conseguir que obtenga la máxima perfección.

PÁRRAFO QUE SE COMENTA

Hacer que la perfección moral constituya la finalidad de los hombres y su destino.

COMENTARIO: El Libro de los Versos dice: El pueblo gusta de vivir cerca de los reyes; el pájaro constituye su nido en un punto abrigado. Y Confucio dice: Si el pájaro conoce, pues, su destino ¿es posible que el hombre ignore a su vez el suyo?
El Libro de los Versos dice: ¡Cuán grande era la virtud de Waen-wang y cómo supo poner esplendor en el cumplimiento de sus diferentes fines! 
Como príncipe, consideraba su finalidad la práctica de la benevolencia para con el pueblo, como súbdito, consideraba su finalidad el respeto hacia el soberano; como hijo, consideraba su finalidad la práctica de la virtud filial; como padre, consideraba su finalidad la práctica de la ternura paternal; como miembro de la sociedad, consideraba su finalidad el ser sincero y leal para con sus semejantes.

CONTINUACIÓN DEL TEXTO DE CONFUCIO

La obtención de esta perfección se verifica de la siguiente manera: ante todo, hay que tener una clara noción del fin hacia el cual se tiende, y entonces se toma una determinación; una vez la determinación se ha tomado, se tiene el ánimo tranquilo y sereno; una vez el ánimo está tranquilo y sereno, se goza de ese reposo y serenidad inalterables que dan la felicidad; una vez se ha conseguido ese reposo y serenidad inalterables que dan la felicidad, se medita profundamente sobre la esencia de las cosas; una vez se ha meditado profundamente sobre la esencia de las cosas, se obtiene el anhelado estado de perfección.

(Falta el comentario a este interesantísimo párrafo de Confucio. Es una verdadera lástima, porque el comentario nos explicaría la manera como el confucianismo primitivo entendía ese proceso de éxtasis místico tan sucintamente expuesto por Confucio, y que parece ser idéntico al de la escuela Yoga de la India. Se ve aquí claramente que hay en el confucianismo un fondo metafísico-panteísta que se ha ido esfumando cada vez más para ceder el paso a una doctrina moral y política.


CONTINUACIÓN DEL TEXTO DE CONFUCIO

Los seres de la Naturaleza reconocen una causa y múltiples efectos. Las acciones humanas tienen un principio y múltiples consecuencias. El conocimiento de las causas y de los efectos, de los principios y de las consecuencias, constituye una gran aproximación al método racional que conduce al estado de perfección.


PÁRRAFO QUE SE COMENTA

El conocimiento de las causas nos aproxima al estado de perfección

COMENTARIO: El Maestro ha dicho: Yo puedo hacerme cargo de los argumentos que exponen dos personas que pleitean y puedo asimismo fallar el asunto, pero hay una labor mucho más importante que la de fallar pleitos, y es la de hacer de manera que no los haya. No se debiera permitir que los malvados llevasen acusaciones ante los Tribunales, pues así se conseguiría ahogar las malas pasiones de los hombres. A esto se llama hacer hincapié en la raíz o causa.


CONTINUACIÓN DEL TEXTO DE CONFUCIO

Los antiguos príncipes que deseaban encender en sus Estados el principio luminoso de la razón que recibimos del Cielo, se esforzaban previamente en gobernar bien sus reinos; los que deseaban gobernar bien sus reinos, se esforzaban previamente en poner orden en sus familias; los que deseaban poner orden en sus familias, se esforzaban previamente en corregirse a si mismos; los que deseaban corregirse a si mismos, se esforzaban previamente en dar rectitud a su alma; los que deseaban dar rectitud a su alma, se esforzaban previamente en hacer sus intenciones puras y sinceras; los que deseaban hacer sus intenciones puras y sinceras, se esforzaban previamente en perfeccionar todo lo posible sus conocimientos morales; y perfeccionar todo lo posible los conocimientos morales de uno mismo, consiste en penetrar y profundizar los principios de las acciones.

PÁRRAFO QUE SE COMENTA

Hacer sus intenciones puras y sinceras.

COMENTARIO: Esta expresión quiere decir lo siguiente: no desnaturalices tus tendencias naturales, tales como el huir de los olores fétidos o el amar lo bello y lo agradable. Por esto el sabio presta atención constante a sus más secretos pensamientos e inclinaciones, por miedo a que desnaturalicen la peculiar manera de ser humana. Los hombres vulgares cometen actos malos cuando están seguros de que nadie los acecha, pero en cuanto se muestran a la multitud, muestran una virtud ficticia. El hombre que los conoce, lee en el alma de esos malvados todos los vicios que allí yacen ocultos; de ahí aquel proverbio: la verdad está en el interior, la forma está en el exterior. Tseng-tseu ha dicho: «¡Cuánto no hay que temer 'de aquello que perciben diez ojos y que señalan diez manos!».
Las riquezas embellecen una mansión, la virtud adorna y embellece al hombre. La felicidad producida por esta virtud engrandece el alma y hace que el cuerpo se someta a sus mandatos.
Por eso el sabio ha de hacer sus intenciones puras y sinceras.

CONTINUACIÓN DEL TEXTO DE CONFUCIO

Una vez profundizados y penetrados los principios de las acciones, los conocimientos morales alcanzan el supremo grado de perfección; una vez que los conocimientos morales han alcanzado el supremo grado de perfección, las intenciones se hacen puras y sinceras; una vez que las intenciones se han hecho puras y sinceras, el alma se reviste de probidad y rectitud; una vez que el alma se reviste de probidad y rectitud, el hombre alcanza una superior conducta moral; una vez que el hombre ha alcanzado una superior conducta moral, la familia se organiza y dirige perfectamente; una vez que la familia se ha organizado y dirigido perfectamente, el reino está bien gobernado; una vez que el reino está bien gobernado, el mundo goza de paz y se desenvuelve según la armonía.

PÁRRAFO QUE SE COMENTA

Revestir el alma de probidad y rectitud.

COMENTARIO: Quiere esto decir que las pasiones se oponen a la rectitud del alma. En efecto: si el alma está agitada por la cólera, no puede obtener rectitud; si el alma está embargada por el temor, tampoco puede obtener rectitud, si el alma está agitada por el placer, tampoco puede obtener rectitud; si el alma está zarandeada por el dolor, tampoco puede obtener rectitud.
Si el alma no es dueña de sí misma, mira pero no ve; escucha, pero no oye; come y no saborea los alimentos. Esto explica por qué el librarse el hombre de todas las pasiones  viciosas consiste en dar rectitud a su alma.

PÁRRAFO QUE SE COMENTA

Organizar y dirigir perfectamente la familia.

COMENTARIO: Para ello hay que corregirse previamente de todas las pasiones viciosas. He aquí el motivo:
Todo hombre es parcial respecto de aquellas personas a quienes ama y respecto de aquellas otras a quienes aborrece; es también parcial y servil respecto de aquellas personas a quienes respeta y reverencia; es también parcial y misericordioso respecto de aquellas personas que le inspiran lástima; es también parcial y altanero respecto de aquellas que considera como inferiores suyos. De ahí que sean dos cosas poco menos que incompatibles amar a una persona y reconocer sus defectos, así como odiar y reconocer las buenas cualidades de la persona a quien se odia.
En esto se funda el proverbio:
Ni los padres quieren reconocer los defectos de sus hijos, ni los labradores quieren reconocer la fertilidad de sus tierras.
Esto prueba que aquel que no corrige sus tendencias injustas, es incapaz de poner orden en su familia.

PÁRRAFO QUE SE COMENTA

Una vez que la familia se ha organizado y dirigido perfectamente, el reino está bien gobernado.

COMENTARIO: El que quiera gobernar un reino, debe poner antes orden en su familia; en efecto, el que no tiene alientos para dirigir su familia, mal los tendrá para dirigir un pueblo.
De ahí que un príncipe pueda perfeccionarse en el arte de gobernar, aún sin salir de su palacio, pues por la piedad filial se instruye en las relaciones para con su soberano, por la deferencia hacia sus superiores en el hogar se instruye en el respeto hacia los ancianos; por la benevolencia hacia sus familiares se instruye en sus relaciones para con la multitud.
El príncipe en sus relaciones con el pueblo es como la madre que estrecha en su seno al recién nacido. Procura adivinar sus deseos y si bien no los conoce claramente, los adivina vagamente por un acto de suprema intuición.
Una sola familia reinante dotada de humanidad y caridad, bastará para que en toda la nación nazcan esas dos virtudes; una sola familia reinante que sea amable y condescendiente, bastará para que toda la nación esté repleta de condescendencia y amabilidad; un sólo hombre -el Príncipe- que sea avaro y codicioso, bastará para que en toda la nación reine el desorden. Tal es el punto de donde arrancan las virtudes y vicios expresados. Por eso dice el proverbio: una sola palabra, pierde un pleito; un sólo hombre determina el porvenir de una nación.
Yao y Chun gobernaron el imperio con humanidad, y el pueblo les imitó.
Kie y Tcheu lo gobernaron con crueldad, y el pueblo les imitó también. Lo que estos
últimos príncipes ordenaban era contrario a los deseos del pueblo y éste se sublevó. Por eso el Príncipe debe poseer todas las virtudes y debe procurar que el pueblo las posea también. Si no las posee ni las practica, mal puede exigir que sus súbditos las posean y las practiquen de por sí. Que el que no tiene en su corazón nada bueno ni virtuoso, sea capaz de ordenar a sus semejantes la práctica del bien y de la virtud, es empeño imposible y contrario a la naturaleza de las cosas.

Dice el Libro de los Versos:
«¡Cuán hermoso y encantador es el albaricoquero! ¡Cuán abundantes y vivas son sus hojas! Semeja una recién casada que va a la morada de su esposo para conducirse rectamente con las personas de su familia».
Conducíos rectamente para con las personas de vuestra familia y podréis luego dirigir y gobernar un Estado.

Dice el Libro de los Versos:
«El príncipe cuya conducta está impregnada de equidad y prudencia, verá a los hombres de las cuatro partes del mundo imitar su rectitud».
Por eso se dice en el texto: El arte de gobernar bien una nación consiste en poner previamente orden en la familia de uno mismo.

PÁRRAFO QUE SE COMENTA

Una vez que el reino esté bien gobernado, el mundo goza de paz y se desenvuelve según la armonía.

COMENTARIO: Esto quiere decir que si el príncipe trata con respeto a su padre y a su madre, el pueblo sentirá piedad filial hacia él y lo considerará como padre de todos; que si el príncipe trata con deferencia a sus hermanos mayores, el pueblo sentirá hacia él deferencia paternal; que si el príncipe siente conmiseración hacia los huérfanos y desvalidos, el pueblo tendrá buenos sentimientos. Por eso, el príncipe tiene en sí la regla y medida de todas las acciones.
No practiquéis para con vuestros inferiores aquello que reprocharíais en los que están por encima de vosotros; tampoco practiquéis para con vuestros superiores aquello que reprocharíais en vuestros inferiores; no practiquéis para los que han de venir detrás de vosotros, aquello que reprocharíais en los que os han precedido; no practiquéis para con los de vuestra izquierda, aquello que reprocharíais en los que están a vuestra derecha; no practiquéis para con los de vuestra derecha, aquello que reprocharíais en los que están a vuestra izquierda. He aquí la regla y razón de todas las acciones.

Dice el Libro de los Versos:
«El único príncipe que inspira alegría es aquel que es considerado como el padre y la madre del pueblo».
Amar lo que el pueblo ama y odiar lo que el pueblo odia: he aquí en lo que consiste  el ser llamado el padre y la madre del pueblo.

Dice el Libro de los Versos:
«Mirad a lo lejos esa gran montaña con sus rocas y precipicios que conmueven el ánimo más valeroso. Como ella, ministro Yu, te destacabas orgullosamente y sembrabas el terror en el pueblo».
Aquel que posee un imperio, debe velar atentamente sobre sí mismo al objeto de practicar el bien y evitar el mal; si no lo hace así, la ruina de su imperio es cosa inevitable.


19 abr 2013

Mencio: La vaca y el cordero

abril 19, 2013

2. Dijo el rey: «De qué forma se puede practicar la virtud para ser un buen rey.» Mencio respondió: «El que protege a sus súbditos es rey y no se puede impedir que lo sea.» 

3. «¿Acaso mi humilde persona», dijo el rey, «es capaz de proteger al pueblo?» Mencio contestó: «Sí.» A lo que el rey objetó a su vez: «¿Cómo sabe el maestro que yo sería capaz?» Mencio dijo: «He oído contar a Hú Hé que su majestad, en una ocasión en que sentado en el trono, vio pasar por el fondo de la sala a un hombre que arrastraba una vaca, al preguntar para qué era la vaca y recibir la contestación de que era para consagrar una campana con su sangre, dijo: liberadla, no puedo sufrir su aspecto asustado, como el de un hombre sin culpa al que llevan al suplicio. A esto le contestaron: ¿Debe pues ser abandonada la consagración de la campana? Su Majestad dijo: ¿Cómo podría abandonarse?, usad un cordero en lugar de la vaca. Yo no sé si esto es o no verdad.» 

4. El rey dijo: «Sí, es cierto.» Mencio prosiguió: «Esta bondad de corazón le permite a su majestad llegar a ser un verdadero rey. El pueblo en general pensó que su majestad quería ahorrar una vaca, pero yo sé que el rey no podía aguantar aquella visión.» 

5. El rey dijo: «Lo que el pueblo veía parecía ser la verdad, pero si bien Qi es un país pequeño, ¿cómo podría yo querer ahorrar una vaca? No es esto, sino que no pude soportar su aspecto de miedo, como el de un hombre sin culpa al que llevan al suplicio. Por eso se usó el cordero para la consagración.» 

6. Mencio dijo: «Su majestad no debe extrañarse de que el pueblo haya pensado que quería ahorrarse una vaca, ya que al cambiar un animal grande por uno pequeño, ellos ¿cómo podían saberlo? Si su majestad se dolía del que era llevado a la muerte sin culpa, ¿por qué elegir entre una vaca y un cordero?» El rey respondió riendo: «¿Cómo podía ser éste mi verdadero pensamiento? Yo no quería ahorrar riquezas, pero como cambié la vaca por el cordero, es normal que el pueblo pensara que yo era un avaro.» 

7. Mencio dijo: «No hay mal en esto, se trata de un artificio de benevolencia. Su Majestad había visto la vaca y no el cordero. El hombre superior en su relación con los animales, si los ha visto vivos no puede soportar verlos muertos, si ha oído sus sonidos de agonía no puede comer su carne. Por ello, el hombre superior se mantiene alejado de sus cocinas.»

Confucio-Mencio: Los cuatro libros.
Traducción: Joaquín Pérez Arrollo.



6 mar 2013

Los cinco tesoros y los cuatro males

marzo 06, 2013

20.1. Yao dijo:

¡Oh, Shun!
La sucesión celestial ha recaído sobre ti;
¡Sigue fielmente la Vía del Medio!
Si el pueblo de los Cuatro Mares cae en la consternación y en la miseria,
se te retirará para siempre este don celestial.

Shun pasó su mensaje a Yao.

Tang dijo: «Yo, el pequeño, me atrevo a sacrificar un toro negro y me atrevo a proclamarlo al dios más augusto y soberano: no me atreveré a perdonar a los culpables; los siervos no podrán ocultarte nada, pues ya les has juzgado en tu corazón. Si soy culpable, no castigues por mí a mis diez mil feudos; si el pueblo de los diez mil feudos es culpable, que recaiga sobre mi cabeza.

Zhou benefició a muchos vasallos. Las buenas personas prosperaron.

Aunque tengo mis propios familiares, prefiero confiar en los hombres virtuosos.
Si el pueblo actúa mal, que su falta recaiga sobre mi cabeza.

Regula los pesos y las medidas, restablece los cargos que han sido abolidos, y la autoridad del gobierno llegará a todas partes. Restaura los estados que han sido destruidos; reanuda las líneas dinásticas interrumpidas, reinstala a los exiliados políticos y ganarás el corazón del pueblo en todo el mundo.

Los asuntos que importan son: el pueblo, los alimentos, el duelo y los sacrificios.

La generosidad gana a las masas. La buena fe inspira confianza al pueblo. La actividad asegura el éxito. La justicia aporta alegría.

20.2. Zizhang preguntó a Confucio: «¿Quién está calificado para gobernar?» El maestro respondió: «Aquel que cultiva los cinco tesoros y evita los cuatro males es apto para gobernar.» Zizhang volvió a preguntar: «¿Cuáles son los cinco tesoros?» El Maestro respondió: «Un caballero es generoso sin tener que gastar; hace trabajar a la gente sin que ésta se queje; tiene ambición pero no rapacidad; posee autoridad, pero no arrogancia; es severo, pero no fiero.» Zizhang preguntó: «Cómo puede ser uno "generoso sin tener que gastar?"» El Maestro respondió: «Si dejas que la gente haga lo que es beneficioso para ella, ¿no estás siendo generoso sin tener que gastar? Si haces que la gente trabaje sólo en lo que es razonable, ¿quién se quejará? Si tu ambición es la humanidad y si la realizas, ¿qué espacio queda para la rapacidad? Un caballero trata igualmente a los muchos y a los pocos*, a los humildes y a los grandes, presta la misma atención a todos: ¿acaso no es eso tener autoridad sin arrogancia? Un caballero se viste correctamente, su mirada es recta, la gente lo mira con respeto.»

Zizhang preguntó: «¡Qué son los Cuatro Males?» El Maestro respondió: «El terror que reposa en la ignorancia y en el crimen. La tiranía que exige resultados sin órdenes adecuadas. La extorsión, que se lleva a cabo a través de órdenes contradictorias. Los funcionarios que dan de mala gana a la gente lo que les es debido.»

20.3. Confucio dijo: «Quien no entiende el destino es incapaz de comportarse como un caballero. Quien no entiende los ritos es incapaz de establecerse. Quien no entiende las palabras es incapaz de entender a nadie.»

* Con independencia del número e importancia del clan al que pertenezcan. (N. del T.)

Confucio - Analectas