5 jul 2012

La Fiesta traída por la Encarnación Emanada

julio 05, 2012

En esto, el venerable Shariputra pensó para sí: "Si estos grandes bodhisattvas no se levantan antes del mediodía, ¿cuándo van a comer?"

El Licchavi Vimalakirti, conociendo telepáticamente el pensamiento del venerable Shariputra, le dijo:

"Reverendo Shariputra, el Tathagata ha enseñado las ocho liberaciones. Debes concentrarte en esas liberaciones, escuchando el Dharma con una mente libre de preocupaciones por las cosas materiales. Espera un minuto, reverendo Shariputra, y comerás una comida tal como nunca antes has probado".

Entonces, el Licchavi Vimalakirti se estableció en tal concentración y practicó un hecho milagroso tal que aquellos bodhisattvas y aquellos grandes discípulos fueron capaces de ver el universo llamado Sarvagandhasugandha, el cual está localizado en la dirección del cenit, más allá de tantos campos de Buddha como arenas hay en los cuarenta y dos ríos Ganges. Allí reside, vive y se manifiesta el Tathagata llamado Sugandhakuta. En ese universo, los árboles emiten una fragancia que sobrepasa por lejos todas las fragancias, humanas y divinas, de todos los campos de Buddha de las diez direcciones. En aquel universo, incluso los nombres "discípulo" y "sabio solitario" no existen, y el Tathagata Sugandhakuta enseña el Dharma a una reunión de bodhisattvas solamente. En ese universo, todas las casas, las avenidas, los parques y los palacios están hechos de varios perfumes, y la fragancia del alimento comido por aquellos bodhisattvas penetra universos inconmensurables. En ese momento, el Tathagata Sugandhakuta se sentó con sus bodhisattvas a comer esa comida, y las deidades llamadas Gandhavyuhahara, quienes estaban dedicados todos al Mahayana, sirvieron y atendieron al Buddha y a sus bodhisattvas. Cada uno en la reunión en la casa de Vimalakirti era capaz de ver claramente ese universo donde el Tathagata Suganhakuta y sus bodhisattvas estaban tomando su comida. El Licchavi Vimalakirti se dirigió a la asamblea entera de bodhisattvas: "Buenos señores,¿ hay entre ustedes alguno a quien le gustaría ir a aquel campo de Buddha a traer algo de comida?"

Pero, contenidos por el poder supernatural de Manjusri, ninguno de ellos se ofreció a ir.

El Licchavi Vimalakirti dijo al príncipe coronado Manjusri: "Manjusri, ¿no estás avergonzado de tal asamblea?"

Manjusri respondió: "Noble señor, no declaró el Tathagata "aquellos que son menos educados ¿no deben ser despreciados?"

Entonces el Licchavi Vimalakirti, sin levantarse de su diván, mágicamente emanó un bodhisattva-encarnación, cuyo cuerpo era de color dorado, adornado con los signos y marcas auspiciosas, y de tal apariencia que eclipsó a toda la asamblea. El Licchavi Vimalakirti se dirigió a aquel bodhisattva encarnado: "Noble hijo, ve en la dirección del cenit y cuando hayas cruzado

tantos campos de Buddha como arenas en los cuarenta y dos ríos Ganges, alcanzarás un universo llamado Sarvagandhasugandha, donde encontrarás al Tathagata Sugadahkuta tomando su comida. Ve a él y, habiéndote inclinado ante sus pies, hazle el siguiente pedido: "El Licchavi Vimalakirti se inclina cien mil veces a tus pies, Oh Señor, y pregunta por tu salud – si tienes algún pequeño problema, pequeña incomodidad, pequeña inquietud; si estás fuerte, bien, sin quejas, y viviendo en contacto con la suprema felicidad".

"Habiendo así preguntado sobre su salud, deberás pedirle: "Vimalakirti le pide al Señor que me dé los restos de su comida, con la cual él completará el trabajo de Buddha en el universo llamado Saha". (saha significa resistencia, y siempre se refiere a nuestro sistema de mundo actual). Así, aquellos seres vivos con aspiraciones inferiores serán inspirados con aspiraciones elevadas, y el buen nombre del Tathagata será celebrado ampliamente y lejos."

En eso, el bodhisattva encarnado dijo: "Muy bien!" al Licchavi Vimalakirti y obedeció sus instrucciones. A la vista de todos los bodhisattvas, él giró su rostro hacia arriba y se fue, y ellos no lo vieron más. Cuando él alcanzó el universo Sarvagandhasugandha, se inclinó ante los pies del Tathagata Sugandhakuta y dijo: "Señor, el bodhisattva Vimalakirti, inclinándose ante los pies del Señor, lo saluda, diciendo: "¿tiene usted algún problema, pequeña incomodidad, y pequeña inquietud? ¿Está usted fuerte, bien, sin quejas, y viviendo en contacto con la suprema felicidad?" Él luego le pidió, habiéndose inclinado cien mil veces a los pies del Señor: "pueda el Señor tener gracia y darme los restos de su comida para completar el trabajo de Buddha en el universo llamado Saha. Luego, aquellos seres vivos que aspiran a caminos inferiores puedan ganar la inteligencia para aspirar al gran Dharma del Buddha, y el nombre del Buddha será celebrado ampliamente y lejos".

En eso los bodhisattvas del campo de Buddha del Tathagata Sugandhakuta quedaron atónitos y preguntaron al Tathagata Sungandhakuta: "Señor, ¿dónde hay semejante gran ser como este? ¿Dónde está el universo Saha?¿Qué quiere decir él con "aquellos que aspiran a caminos inferiores?"

Habiendo sido así interrogado por aquellos bodhisattvas, el Tathagata Sugandhakuta dijo: "Nobles hijos, el universo Saha existe más allá de varios campos de Buddha en la dirección del nadir como tantas arenas hay en los cuarenta y dos ríos Ganges. Allí el Tathagata Shakyamuni enseña el Dharma a los seres vivos que aspiran a los caminos inferiores, en ese campo de Buddha manchado con las cinco corrupciones. Allí el bodhisattva Vimalakirti, quien vive en la liberación inconcebible, enseña el Dharma a los bodhisattvas. Él envía a este bodhisattva encarnación aquí para celebrar mi nombre, para mostrar las ventajas de este universo, y para incrementar las virtudes de aquellos bodhisattvas."

Los bodhisattvas exclamaron: "Cuán grande debe ser aquel bodhisattva si su encarnación mágica es así dotada con el poder supernatural, fuerza y no temeridad!"

El Tathagata dijo: "La grandeza de aquel bodhisattva es tal que él envía encarnaciones mágicas a todos los campos de Buddha de la diez direcciones, y todas esas encarnaciones completan el trabajo de Buddha para todos los seres vivos en todos aquellos campos de Buddha".

Entonces, el Tathagata Sungadhakuta virtió algo de su comida, impregnada con todos los perfumes, en un recipiente fragante y se lo dio al bodhisattva encarnación. Y los noventa millones de bodhisattvas de aquel universo fueron voluntariamente con él: "Señor, nosotros también quisiéramos ir a aquel universo Saha, para ver, honrar, y servir al Buddha Shakyamuni y ver a Vimalakirti y a aquellos bodhisattvas."

El Tathagata declaró: "Nobles hijos, vayan adelante si ustedes creen que es el momento correcto. Pero, temiendo que aquellos seres vivos se vuelvan locos e intoxicados, vayan sin sus perfumes. Y, temiendo que aquellos seres vivos del universo Saha se vuelvan celosos de ustedes, cambien sus cuerpos para esconder su belleza. Y con conciban ideas de contento o aversión para ese universo. ¿Por qué? Nobles hijos, un campo de Buddha es un campo de espacio puro, pero los señores Budddhas , para desarrollar a los seres vivos, no revelan todo de una vez el reino puro de Buddha".

Entonces el bodhisattva encarnación tomó el alimento y partió con los noventa millones de bodhisattvas y por el poder del Buddha y la operación supernatural de Vimalakirti, desapareció de aquel universo Sarvagandhasugandha y apareció de nuevo en la casa de Vimalakirti en una fracción de segundo. El Licchavi Vimalakirti creó noventa millones de tronos de león exactamente como aquellos que ya estaban allí, y los bodhisattvas se sentaron. Luego, el bodhisattva encarnación dio el recipiente lleno de comida a Vimalakirti, y la fragancia de aquella comida penetró enteramente la gran ciudad de Vaisali y su dulce perfume se esparció a través de cien universos.

En la ciudad de Vaisali, los Brahmanes, dueños de casa, y aun el Licchavi cacique Candracchattra, habiendo notado esta fragancia, quedaron asombrados y llenos de maravilla. Ellos estaban tan limpios en cuerpo y mente que fueron de una vez a la casa de Vimalakirti, junto con todos los ochenta y cuatro mil de los Licchavis. Viendo allí a los bodhisattvas sentados en los altos, amplios y hermosos tronos de león, fueron llenados de admiración y gran gozo. Todos ellos se inclinaron ante aquellos grandes discípulos y bodhisattvas y luego se sentaron a un lado. Y los dioses de la tierra, los dioses del mundo del deseo, y los dioses del mundo material, atraídos por el perfume, también llegaron a la casa de Vimalakirti. Entonces, el Licchavi Vimalakirti habló al anciano Shariputra y a los grandes discípulos: "reverendos, coman la comida del Tathagata! Es ambrosia perfumada por la gran compasión. Pero no fijen sus mentes en actitudes mentales estrechas, temiendo ser incapaces de recibir este regalo".

Pero algunos de los discípulos ya habían tenido el pensamiento: "¿Cómo puede tan gran multitud comer tan poca cantidad de comida?"

Entonces el bodhisattva encarnación dijo a aquellos discípulos: "No comparen, venerables, su propia sabiduría y méritos con la sabiduría y los méritos del Tathagata! ¿Por qué? Por ejemplo, los cuatro grandes océanos podrían secarse, pero esta comida nunca sería agotada. Si todos los seres vivos fueran a comer durante un eon una cantidad de esta comida igual al Monte Sumeru en tamaño, no sería agotada. ¿Por qué? Surgida de la moralidad inagotable, concentración y sabiduría, los restos de la comida del Tathagata contenidos en este recipiente no pueden ser agotados".

De hecho, la asamblea entera fue satisfecha por esa comida, y la comida no fue agotada del todo. Habiendo comido esa comida, surgió en los cuerpos de aquellos bodhisattvas, discípulos, Sakras, Bramas, Lokapalas, y otros seres vivos, bendición así como la bendición de los bodhisattvas del universo Sarvasukhamandita. Y de todos los poros de su piel emanó un perfume como aquel de los árboles que crecen en el universo Sarvagandhasugandha.

Entonces, el Licchavi Vimalakirti adrede se dirigió a aquellos bodhisattvas que habían venido del campo de Buddha del Señor Tathagata Sugandhakuta: Nobles señores, ¿cómo enseña el Tathagata Sugandhakuta su Dharma?"

Ellos respondieron: "El Tathagata no enseña el Dharma por medio de sonidos y lenguaje. Él disciplina a los bodhisattvas sólo por medio de perfumes. A los pies de cada árbol de perfume se sienta un bodhisattva, y los árboles emiten perfumes como este. Desde el momento en que ellos huelen ese perfume, los bodhisattvas obtienen la concentración llamada "fuente de todas las virtudes del bodhisattva". Desde el momento en que ellos obtienen esa concentración, todas las virtudes de los bodhisattvas son producidas en ellos".

Aquellos bodhisattvas entonces preguntaron al Licchavi Vimalakirti: "¿Cómo enseña el Dharma el Buddha Shakyamuni?"

Vimalakirti respondió: "Buenos señores, estos seres vivos aquí son difíciles de disciplinar. Por consiguiente, él les enseña con discursos apropiados para disciplinar a los salvajes e incivilizados. ¿Cómo disciplina él a los salvajes e incivilizados? ¿Qué discursos son apropiados? Aquí están:

"Esto es el infierno. Este es el mundo animal. Este es el mundo del señor de la muerte. Estas son las adversidades. Estos son los renacimientos con facultades estropeadas. Estos son malos actos físicos, y éstas son las retribuciones por los malos actos físicos.

Estos son malos actos verbales, y éstas son las retribuciones por los malos actos verbales. Estos son malos actos mentales, y éstas son las retribuciones por los malos actos mentales.

Esto es matar. Esto es robar. Esto es mala conducta sexual. Esto es mentir. Esto chismorrear. Esto es habla crítica. Esto es codicia. Esto es malicia. Esto es falsos puntos de vista. Estas son sus retribuciones. Esto es avaricia, y este es su efecto. Esto es inmoralidad. Esto es odio. Esto es pereza. Este es el fruto de la pereza. Esta es falsa sabiduría y este es el fruto de la falsa sabiduría. Estas son transgresiones de los preceptos. Este es el voto de la liberación personal. Esto debería ser hecho y aquello no debería ser hecho. Esto es propio y aquello debería ser abandonado. Esto es una oscuridad y aquello es sin oscuridad. Esto es pecado y aquello surge sobre el pecado. Este es el camino y aquel es el camino erróneo. Esto es virtud y aquello es el mal. Esto es culpabilidad y aquello es sin culpa. Esto es contaminado y aquello es sin mancha. Esto es mundano y aquello es trascendental. Esto es compuesto y aquello es no compuesto. Esto es pasión y aquello es purificación. Esto es vida y aquello es liberación."

"Así, por medio de estas variadas explicaciones del Dharma, el Buddha entrena las mentes de aquellos seres vivos que son exactamente como los caballos salvajes. Así como los caballos salvajes o los elefantes salvajes no serán domados a menos que el látigo los penetre hasta la médula, así los seres vivos que son salvajes y difíciles de civilizar son disciplinados por medio de discursos acerca de toda clase de miserias."

Los bodhisattvas dijeron: "Así es establecida la grandeza del Buddha Shakyamuni! Es maravilloso cómo, escondiendo su poder milagroso, él civiliza a los seres vivos salvajes que son pobres e inferiores. Y los bodhisattvas que se asientan en el campo de Buddha de tan intensos trabajos deben tener inconcebiblemente gran compasión!"

El Licchavi Vimalakirti declaró: "Así es esto, buenos señores! Es como ustedes dicen. La gran compasión de los bodhisattvas que reencarnan aquí es extremadamente firme. En una sola vida en este universo, ellos completan tanto beneficio para los seres vivos. Tanto beneficio para los seres vivos no podría ser completado en el universo Sarvagandhasugandha ni aun en cien mil eones. ¿Por qué? Buenos señores, en este universo Saha, hay diez prácticas virtuosas, las cuales no existen en ningún otro campo de Buddha. ¿Cuáles son esas diez? Aquí están: ganar al pobre por la generosidad; ganar al inmoral por la moralidad; ganar al odioso por medio de la tolerancia; ganar al perezoso por medio del esfuerzo; ganar al mentalmente perturbado por medio de la concentración; ganar al falso sabio por medio de la verdadera sabiduría; mostrar a aquellos que sufren por las ocho adversidades cómo levantarse sobre ellas; enseñar el Mahayana a aquellos de comportamiento de mente estrecha; ganar a aquellos que no han producido las raíces de virtud por medio de las raíces de virtud; y desarrollar a los seres vivos sin interrupción a través de los cuatro medios de unificación. Aquellos que se comprometen en esas diez prácticas virtuosas no existen en ningún otro campo de Buddha".

Nuevamente los bodhisattvas preguntaron: " ¿Cuántas cualidades debe tener un bodhisattva, para ir seguro e ileso a un campo de Buddha puro después de trasmigrar en la muerte desde este universo Saha?"

Vimalakirti respondió: "Después de transmigrar en la muerte desde este universo Saha, un bodhisattva debe tener ocho cualidades para alcanzar un campo de Buddha puro seguro e ileso. ¿Cuáles son las ocho? Él debe resolverse a sí mismo: "Debo beneficiar a todos los seres vivos, sin buscar ni siquiera el mínimo beneficio para mí. Debo soportar todas las miserias de todos los seres vivos y dar todas mis raíces acumuladas de virtud a todos los seres vivos. No debo tener resentimiento hacia ningún ser vivo. Debo regocijarme en todos los bodhisattvas como si fueran el Maestro. No debo descuidar ninguna enseñanza, ya sea que las hubiera escuchado o no anteriormente. Debo controlar mi mente, sin codiciar las ganancias de otros, y sin tener orgullo de las mías propias. Debo examinar mis propias faltas y no culpar a otros por sus faltas. Debo obtener placer en estar concientemente atento y debo emprender todas las virtudes."

"Si un bodhisattva tiene estas ocho cualidades, cuando él trasmigre en la muerte desde este universo Saha, él irá seguro e ileso a un campo de Buddha puro."

Cuando el Licchavi Vimalakirti y el príncipe coronado Manjusri vieron así enseñado el Dharma a la multitud reunida allí, cien mil seres vivos concibieron el espíritu de Anuttara Samyak Sambodhi, y diez mil bodhisattvas obtuvieron la tolerancia del no nacimiento de las cosas.

Vimalakirti Niirdesa Sutra – Capítulo 10

4 jul 2012

Dogen – Genjo Koan

julio 04, 2012

Cuando todas las existencias (todos los dharmas) son el Dharma de Buda, hay Satori o ilusión, práctica o certificación, vida o muerte y budas y seres sensibles. Cuando todas las existencias (todos los dharmas) están realizadas sin substancia alguna, no hay ni ilusión ni Satori, ni budas ni seres sensibles, ni nacimiento ni extinción.

Originariamente la Vía del Buda se trasciende a sí misma, no hay ninguna idea de abundancia o insuficiencia y, sin embargo, hay vida y muerte, ilusión y Satori, budas y seres sensibles. Y aunque sea así, las flores se marchitan aunque las amemos y lo lamentemos y la mala hierba crece por más que queramos abandonarla y por mucho que la detestemos.

Es una ilusión practicar e identificar los diez mil dharmas a partir del ego (con nuestra conciencia personal). El Satori es practicar y certificar el ego avanzando con los diez mil dharmas (siguiendo el orden cósmico).

Quienes tienen la experiencia del Satori con respecto a la ilusión son llamados budas. Quienes del Satori hacen una ilusión más, son llamados seres ordinarios. Además están los que obtienen más Satori en el Satori, y quienes crean más ilusión en la ilusión.

Cuando los budas son exactamente el verdadero Buda no necesitan ser conscientes del hecho de serlo, no necesitan comprenderlo por ellos mismos. No obstante son budas certificados objetivamente y continúan certificando el estado de buda (por la práctica de Dokan).

Cuando uno se concentra, cuando se miran muy atentamente las formas y los colores a través del cuerpo y del espíritu, o cuando uno escucha verdaderamente el sonido, concentrándose totalmente a través del cuerpo y del espíritu, aunque esto se intuye directamente, es diferente del reflejo (acomodar una imagen) de una imagen en un espejo, es diferente del agua y de la luna. Si sólo se percibe un lado, el otro queda oscuro.

Estudiar la Vía del Buda es estudiarse a sí mismo (su ego). Estudiarse a sí mismo es olvidarse de sí mismo. Olvidarse de sí mismo es ser reconocido por todas las existencias del cosmos (todos los dharmas). Ser reconocido por todas las existencias es despojarse de cuerpo y espíritu con todas las existencias despojadas también de ego. Existe un estado donde las huellas del Satori son olvidadas, y este manifiesta las huellas del Satori olvidado por un tiempo largo, muy largo.

Al comenzar a buscar la Vía, ésta nos parece inaccesible. Pero en cuanto el Dharma está transmitido con autenticidad, somos de nuevo un ser humano verdadero, un monje verdadero (en nuestro elemento original).

Cuando un hombre está en un barco y mira a la orilla, cometerá el error de creer que la orilla se mueve. Si conserva sus ojos puestos en el barco, comprenderá que en realidad es el barco el que se mueve. De la misma manera, si intentamos comprender la naturaleza de los fenómenos sólo a través de nuestra percepción confusa del cuerpo y del espíritu, nos equivocaremos creyendo que nuestra mente o nuestra esencia conlleva un estado de permanencia. Si nos hacemos íntimos con la acción y volvemos de forma natural a este lugar concreto (aquí y ahora), es evidente que las miríadas de dharmas no son nuestro ego.

El fuego de leña se hace cenizas; nunca podrá volver a ser leña otra vez. Sin embargo, no debemos pensar que las cenizas son el futuro y la leña es el pasado. Recordad: la leña permanece en su posición de leña en el Dharma. Tiene un pasado y un futuro. Sin embargo, aunque tenga un pasado y un futuro, el pasado y el futuro están netamente cortados. Las cenizas existen en su posición de cenizas en el Dharma. Tienen un pasado y tienen un futuro. La leña, después de que se ha hecho cenizas, no vuelve a ser leña de nuevo. De la misma manera, los seres humanos, después de la muerte, no viven de nuevo. Por eso, es una costumbre establecida en el Dharma del Buda no decir que la vida se convierte en muerte. Es por eso por lo que hablamos de no aparición, no devenir (Fu sho). Y es la enseñanza del Buda haciendo girar la rueda del Dharma decir que la muerte no se convierte en vida. Es por eso por lo que hablamos de no desaparición, no extinción (Fu metsu). La vida es una posición instantánea y la muerte es también una posición instantánea. Es idéntico por ejemplo a la relación entre el invierno y la primavera. No pensamos que el invierno se hace primavera y no decimos que la primavera se hace verano.

Cuando una persona alcanza el Satori, ésto es idéntico al reflejo de la luna en el agua; la luna no está mojada y el agua no está perturbada. Aunque la luz de la luna aclara hasta el infinito, se refleja de la misma manera en poca agua o en mucha agua. La luna y el cielo están contenidos en la gota de rocío de una hoja y contenidos en una simple gota de agua. El Satori no rompe el individuo, de la misma forma que la luna no turba el agua. El individuo no entorpece (no crea obstáculo) al Satori tal como la gota de rocío no entorpece al cielo y a la luna. Las profundidades de la gota de rocío pueden contener la altura de la luna y del cielo. La intensidad del Satori es larga o corta de la misma forma que una gran cantidad de agua o una pequeña cantidad reciben la luz infinita de la luna.

Cuando no conocemos todavía el verdadero Dharma, ya nos sentimos repletos por el Dharma, pensamos que lo poseemos y que nuestro trabajo se ha acabado. Cuando el Dharma rellena verdaderamente el cuerpo y el espíritu sentimos nuestra propia insuficiencia.

Por ejemplo cuando navegamos en el océano, más allá de las montañas, cuando miramos alrededor en las cuatro direcciones, el océano parece redondo, no parece tener otro tipo de forma. Sin embargo, el gran océano no es ni redondo ni cuadrado. El océano tiene virtudes inagotables: para los peces es como un palacio y para los dioses es como un collar de perlas. Pero hasta lo más lejos que pueden ver los ojos sólo parece ser redondo. Pensamos de la misma forma con las miríadas de dharmas. Las miríadas de dharmas abarcan numerosas situaciones, pero vemos y comprendemos solamente tan lejos como nuestros ojos que estudian en la práctica nos permiten alcanzar. Si deseamos estudiar cómo son los dharmas de forma natural, debemos recordar que además de las apariencias de cuadrado o de redondo, las virtudes de las montañas y de los océanos son múltiples e infinitas y que existen mundos en las cuatro direcciones.

No es sólo que el entorno sea así, recordad: somos así en el interior de nosotros mismos; el presente inmediato y una simple gota de rocío son así también.

Cuando el pez nada en el agua, por mucho que se mueva, encuentra el agua ilimitada. Cuando el pájaro vuela en el cielo, por mucho que vuele, el cielo es ilimitado. Desde los tiempos antiguos, ni los peces ni los pájaros han estado separados del agua o del cielo. Simplemente cuando su necesidad es grande, su utilización es grande y cuando su necesidad es pequeña, su utilización es pequeña. Utilizan plenamente cada aspecto al máximo, libremente, sin limitación y a cada momento, pero si un pájaro es separado del cielo, morirá en el instante y si un pez es separado del agua, morirá en el instante. Entonces debemos comprender que el agua es la vida para el pez y el cielo es la vida para el pájaro. En el cielo, los pájaros son la vida y en el agua, los peces son la vida. El agua y el cielo son la fuente de la vida para los peces y los pájaros. Y los peces y los pájaros poseen la fuente de la vida en el agua y en el cielo. Y hay más conclusiones a que se puede llegar.

La relación entre la practica y el Satori es idéntica a la del pez nadando en el agua o a la del pájaro volando en el cielo. Sin embargo, si un pájaro o un pez pretenden moverse en el cielo o en el agua sólo cuando hayan estudiado completamente el cielo o el agua, nunca encontraran ni su camino, ni su lugar. Cuando encontramos este lugar todas nuestras acciones se vuelven Satori. Cuando encontramos este camino, la acción es inevitablemente el universo mismo, Genjo Koan. El camino o este lugar no son ni grandes ni pequeños; no son ni subjetivos ni objetivos, tampoco han existido en el pasado o aparecen en el presente: son el momento presente tal como es. Cuando un ser humano practica y se despierta a la Vía del Buda de esta manera, cuando alcanza un dharma, está completamente en unidad con este dharma, y cuando actúa realiza y acaba totalmente esta única acción. De esta manera el lugar existe y el camino es realizado en total libertad, pero la comprensión no es evidente.

La razón es que este conocimiento y la perfecta realización del Dharma de Buda aparecen juntos y se realizan juntos. No supones que lo que estas alcanzando depende inevitablemente de la conciencia personal y de que sea reconocido por el intelecto. Genjo, todos los fenómenos, se realizan en seguida. En este momento, su existencia misteriosa no se manifiesta necesariamente en conceptos o palabras. El Satori no se puede definir.

El maestro Hotetsu de la montaña Mayoku zan se abanicaba. Un monje se acercó y le preguntó:

"La naturaleza del aire existe por todas partes, y no hay lugar que el aire no pueda alcanzar. ¿Porqué utiliza el maestro un abanico?"

El maestro dijo:

"Sólo has entendido que la naturaleza del aire existe por todas partes, pero sigues sin entender que no hay lugares que el aire no pueda alcanzar.´

El monje volvió a preguntar:

"¿Qué significa que no hay lugares que el aire no pueda alcanzar?"

A eso, el maestro no contestó nada y siguió abanicándose. El monje hizo sampai. La verdadera experiencia del Dharma del Buda, el camino vigoroso de la auténtica transmisión es así. Cuando una persona dice que no necesitamos utilizar un abanico porque el aire está siempre presente o que siempre podemos sentir el aire sin necesitad de abanicarnos, se equivoca sobre la existencia del aire por todas partes y no conoce la naturaleza del aire. Porque la naturaleza del aire es estar siempre presente, el comportamiento (el viento) de los maestros budistas hace que la tierra se manifieste como oro y llena los ríos de nata y de dulce de leche fermentada.


Escrito en otoño en el primer año de Tenpuku (1233)

3 jul 2012

La rareza de la verdadera fe

julio 03, 2012

Viendo y creyendo, la raíz de la bondad es profunda y firme. Por lo tanto el sutra continúa con una sección en la rareza de la verdadera fe.
Subhuti le dice al Buda, “Honorable del Mundo, ¿cualquiera que escuche esta exposición desarrollará una fe genuina?”
Subhuti pregunta, “Esta enseñanza es muy profunda, difícil de creer, y difícil de entender; la inteligencia y el discernimiento de las personas en su edad final son vacías e inferiores – ¿cómo pueden ellas creer en eso?” El Buda replicó como sigue.
Buda le dijo a Subhuti, “No hables de esa forma. En los últimos quinientos años después de la muerte del Realizado, habrá aquellos que mantengan los preceptos y hagan buenas obras, y sean capaces de concebir la creencia en esta exposición considerándola como verdadera. Debes conocer que esas personas habrán plantado las raíces de la bondad, no con uno, ni dos, ni tres, ni cuatro o cinco budas, sino con miles de infinitas miríadas de budas. Ellas concebirán la creencia pura al oír esta explicación solamente por un momento.”
En los últimos quinientos años después de mi muerte, si hay alguna persona que pueden mantener los preceptos sin forma del Gran Vehículo, sin asirse por confusión a las apariencias y sin actuar con rutinas compulsivas, y cuya mente está siempre vacía y quieta sin limitarse por las apariencias, entonces ésta es la mente que vive en ninguna parte; esta mente puede creer en las profundas enseñanzas del Realizado. Lo que estas personas dicen es verdadero y digno de creer. ¿Por qué? Estas personas han plantado las raíces de la bondad, no meramente por uno, dos, tres, cuatro o cinco eones, sino por cientos de millones de miríadas infinitas de eones.
Por esta razón el Realizado dijo, “En los últimos quinientos años después de mi muerte, si hay aquellos que puedan cultivar su conducta despegada de las apariencias, debes saber que esas personas han plantado las raíces de la bondad, no meramente con uno, dos, tres, cuatro o cinco budas.” ¿Qué significa plantar las raíces de la bondad? Brevemente podemos decirlo como sigue:
Significa ayudar de todo el corazón a los budas y seguir sus enseñanzas, mientras al mismo tiempo se es respetuoso y obediente a los bodhisattvas, a los amigos espirituales, a los maestros, a los padres, a los ancianos, a los beneméritos y a los ancianos venerables. Esto es llamado plantar las raíces de la bondad.
Desarrollar una actitud de misericordia y compasión hacia todos los seres que sufren por el egoísmo, sin desdeñarlos, dándoles lo que necesitan de acuerdo a la habilidad de uno – a esto se le llama plantar las raíces de la bondad.
Ser gentil y tolerante con todos los tipos de seres malos, tratarlos afablemente sin provocarlos, causándoles que desarrollen un sentido de gozo, y detener el ser testarudamente perverso – a esto se le llama plantar las raíces de la bondad.
No matar o dañar los seres vivientes, no engañarlos ni despreciarlos, no difamarlos ni degradarlos, no mandarles con arrogancia ni pegarles, no comer su carne, siempre actuando en su beneficio – esto se llama plantar las raíces de la bondad.
En cuanto a la creencia, esto significa creer que el prajnaparamita puede eliminar todas las aflicciones; creer que el prajnaparamita puede perfeccionar todas las virtudes transmundanas; creer que el prajnaparamita puede producir todos los budas; creer que la naturaleza búdica en tu propio cuerpo es originalmente pura, sin mancha, igual a la naturaleza búdica de todos los budas; creer que todos los tipos de seres son originalmente sin forma; creer que todos los seres pueden lograr la budeidad – esto es llamado la creencia pura.
“Subhuti, el Realizado sabe y ve que todos los seres logran bendiciones infinitas de esta forma. ¿Por qué? Esos seres no tienen imagen de un yo, ni imagen de persona, ni imagen de un ser, ni imagen de uno que viva la vida. Ellos no tienen imagen de la verdad, ni tampoco no-imagen de la no-verdad.”
Después de la muerte del Realizado, si las personas desarrollan la conciencia de prajnaparamita y practican la aplicación del prajnaparamita, cultivando el entendimiento iluminado y logrando el significado profundo de los budas, los budas conocerán de ellos. Si las personas escuchan las enseñanzas del vehículo mayor y la aceptan y guardan de todo corazón, entonces ellos son capaces de practicar la aplicación sin forma y sin obsesión del prajnaparamita, pronunciándola sin las cuatro imágenes del yo, de la persona, del ser y del que vive de la vida.
No yo, significa no-materia, sensación, concepción, acondicionamiento, o conciencia. No-persona, significa el entendimiento de que los elementos densos son insustanciales y finalmente se desintegran. No-ser, significa ninguna mente que nazca o muera.
Nadie-que-viva-la vida significa que nuestros cuerpos son originalmente no-existentes – ¿entonces cómo puede haber uno que viva la vida?
Una vez que las cuatro imágenes se van, el ojo objetivo es completamente claro, sin apego a la existencia o a la no-existencia, despegado de ambos extremos: el Realizado de tu propia mente se realiza él mismo y se despierta él mismo, por siempre desapegado de las duras penas mundanas y de los pensamientos errantes, naturalmente alcanzando las bendiciones sin límites.
Decir que no hay imagen de la verdad significa estar despegado de las etiquetas y estar más allá de las apariencias, no atrapado en las palabras. Decir que no hay imagen de la no-verdad significa uno u otro, que no puede ser dicho que no hay verdad en prajnaparamita. Si dices que no hay verdad en prajnaparamita, esto es repudiar la enseñanza.
“¿Por qué, si las mentes de esos seres se apegan a las apariencias, ellos se apegarían al yo, a la persona, al ser, y al que vive la vida? Si ellos se apegan a una imagen de la verdad, estarían apegados al yo, a la persona, al ser y al que vive la vida. ¿Por qué? Si ellos se apegan a una imagen de la no-verdad, ellos estarían apegados al yo, a la persona, al ser y al que vive la vida.
“Por lo tanto deberían no asirte a la verdad y no deberían asirte a la no-verdad. En este sentido el Realizado siempre les dice a ustedes los mendigantes que conozcan que la verdad que enseño es como una balsa; incluso la verdad debe de ser abandonada, apártense de la no-verdad.”
La “Verdad” significa la verdad de prajnaparamita, la perfección de la sabiduría; la “no-verdad” significa las enseñanzas para nacer en el cielo. La verdad de prajnaparamita puede capacitar a todos los seres a cruzar el océano del nacimiento y la muerte; una vez que ya lo hayan cruzado, no deben vivir en eso, y mucho menos obsesionarse con las enseñanzas del nacimiento en el cielo.

Hui Neng – Comentario sobre el Sutra del Diamante