14/2/18

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Zend Avesta


Zend Avesta

El nombre de Zoroastro es una forma occidental de la palabra zenda Zarathustra, más tarde Zarathust, Zarduscht, que significaba “estrella de oro”. Cuando luego de las conquistas de Alexandros el Grande, el Oriente empezó a ser conocido en Grecia, se formó una doctrina compuesta de las antiguas creencias de Persia, más supersticiones diversas y filosofía griega, y esta doctrina dio como resultado una montaña de escritos que llevaron el nombre de Zoroastro. Estos escritos circularon muy particularmente en Alejandría. Según Plinio, Hermippos de Esmirna en sus tratados sobre las ciencias ocultas reproducía la esencia de un gran número de versos compuestos, según él o aquellos de quien los tomase, por Zoroastro. También Plinio, Suidas y Eusebio, citan como de Zoroastro obras de astrología, física, y sobre las piedras.

El libro sagrado del zoroastrismo es el Avesta con frecuencia llamado impropiamente Zend-Avesta (palabra viva). Este libro es poco conocido y ello por la simple razón de ser hoy esta religión en otro tiempo tan importante, poco estimada, porque el valor de las doctrinas religiosas ha sido siempre medido, de un modo general, por el número de sus adeptos, y actualmente el mazdeísmo o zoroastrismo con sus pocos más de cien mil seguidores, de los cuales apenas una décima parte viven en el Irán, cuna de Zarathustra (los demás en la India, muy especialmente en Bombay), poca cosa son al lado de los trescientos, cuatrocientos o más millones de seguidores con que cuentan otras religiones tales como el cristianismo, el mahometismo, el hinduismo o el budismo. Es decir, que una vez más una gran religión víctima de las circunstancias históricas y del tiempo, factores que hacen fatal, irremisiblemente, que se cumpla esa ley que quiere que lo que nace tenga, sin excepción, que morir, está en pleno ocaso. Sombra apenas de lo que fue, el mazdeísmo lógico es que sea poco y mal conocido pese a ser madre de las religiones actualmente más importantes de la Tierra.

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