12/5/15

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Hagakure - No pensar


Hagakure - No pensar


 El Monje Tannen solía decir:

  «La gente no entiende porqué los sacerdotes ya no enseñan más que la doctrina de No pensar».

  Lo que se llama «No pensar» es un espíritu sin mancha y sin complicación. Esto es algo muy interesante.

  El Señor Sanenori decía:

  «En el seno de un espíritu, en donde la perversidad no encuentra su lugar, está la Vía».

  Si esto es verdad, la Vía es una. Pero nadie puede comprender esta evidencia en el primer intento.

  La pureza no se consigue sin esfuerzo. 

El carácter chino «gen» puede leerse en japonés «maboroshi» y significa «ilusión». En japonés, los magos indios se llaman «Gen shu sushi» o «ilusionistas».

  Los seres humanos son marionetas en el mundo. Por ello se utiliza el carácter «gen» para sugerir la ilusión del libre arbitrio.

  Abominar del mal y conducir su vida con rectitud resulta extremadamente difícil. Es bastante sorprendente, pero muchos errores tienen por origen la creencia de que es esencial ser estrictamente lógico y colocar la rectitud por encima de cualquier otra cosa. Existe una vía más elevada que la rectitud, pero su descubrimiento no es una cosa fácil e impone una profunda sabiduría. Comparados con esta vía, los principios lógicos son insignificantes. Aunque para el que no tenga la experiencia de ella o no la conozca, existe una manera de descubrir la verdad, incluso si uno no ha sabido discernirla solo.

  Esta vía consiste en hablar con otros. Ocurre a menudo que una persona, aunque imperfecta, puede dar consejos juiciosos a otra, porque ella puede dominar la situación exterior, del mismo modo que el que, en el juego de Go, tiene «la ventaja de ser espectador». Se dice igualmente que es posible discernir sus faltas por la «mirada en uno mismo» y por la meditación, pero también en este caso el resultado es igualmente mejor cuando se habla con otros. La razón de esto es que se puede superar la propia facultad de discernimiento, si uno aprende a escuchar con provecho a los demás y leer libros.

  Uno siempre se enriquece de la sabiduría de los Antiguos.



Tsunetomo Yamamoto – Hagakure, el código secreto del Samurái

Traducción: Norberto Tucci