31/5/14

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Muso Kokushi - Tres clases de discípulos


Tengo tres clases de discípulos: aquellos que, despojándose de todas las circunstancias que confunden, y con simplicidad de pensamiento, se contraen al estudio de sus propios asuntos (espirituales) son de la primera clase. Aquellos que no se concentran tanto en el estudio, sino que, al dispersar su atención, son afectos a la erudición libresca, son de la segunda clase. Aquellos que, cubriendo su propio brillo espiritual, sólo se ocupan de la sucesión de los Budas y Padres, se llaman de la clase más baja. En cuanto a aquellas mentes intoxicadas por la literatura secular y dedicadas a establecerse como hombres de letras, son simplemente laicos con las cabezas rapadas; no pertenecen siquiera a la ínfima clase. En cuanto a aquellos que sólo piensan en complacerse con la comida y el sueño, entregándose a la indolencia, ¿pueden llamarse miembros del Manto Negro? Verdaderamente, como los designara un viejo maestro, son estantes de ropa y bolsas de arroz. En la medida en que no son monjes, no debe permitírseles que se llamen discípulos míos ni que tampoco entren al monasterio y las criptas; hasta una estada temporaria ha de prohibírseles, para no hablar de su ofrecimiento como monjes-estudiantes. Cuando un hombre viejo como yo habla así, podéis pensar que le falta amor omniabarcante, pero lo principal es dejarlos que conozcan sus propias faltas y que, reformándose, se conviertan en plantas que crezcan en los jardines patriarcales.


En Ensayos sobre budismo Zen, primera serie
Daisetz Teitaro Suzuki