3/12/13

Archivado en: ,

Miscelánea zen – Maestro Lin Ji (siglo IX)


La percepción y la comprensión verdaderas
Quienes estudian el Budismo deberían buscar la percepción y la comprensión verdaderas del momento presente. Cuando consigas alcanzar la percepción y comprensión puras, el nacimiento y la muerte dejarán de inquietarte, serás libre de partir o de quedarte y no necesitarás buscar milagros porque éstos vendrán solos.

La confianza en uno mismo
No permitas que los demás te confundan y, cuando debas actuar, hazlo sin el menor titubeo ni duda. Hoy en día la gente es incapaz de comportarse de ese modo por falta de confianza en sí misma.

Si careces de confianza en ti mismo te aferrarás a las cosas externas, quedarás a merced de los objetos y perderás tu libertad.

El Buda interior
En el mundo no hay nada estable. Es como una casa en llamas donde no es posible el reposo. El cruel demonio de la impermanencia se presenta sin previo aviso y no distingue entre clases altas o bajas, entre ancianos o jóvenes.

Si quieres ser como los budas y los maestros Zen, deja de buscar fuera de ti.

La luz pura de cualquier momento de consciencia es la esencia misma del Buda que mora en tu interior. La luz no discriminativa de cualquier momento de consciencia es la sabiduría de tu Buda interno. La luz indiferenciada de cualquier momento de consciencia es la manifestación del Buda que habita en ti.

Sin preocupaciones
Para que los falsos maestros no te confundan y puedas alcanzar la libertad en el mundo, es indispensable que busques la percepción y la comprensión verdaderas.
Sé sencillo. Deja a un lado toda preocupación y artificialidad.
Siempre estamos buscándonos obsesivamente en los demás. Éste es un grave error.

La mente esencial
La mente esencial puede profundizar en lo sagrado y en lo profano, en lo puro y en lo impuro, en lo real y en lo convencional. Pero eso no significa que podamos apropiarnos de lo “real”, de lo “convencional”, de lo “sagrado” y de lo “profano”. La mente esencial puede designar lo real, lo convencional, lo sagrado y lo profano, pero desde lo real, desde lo convencional, desde lo sagrado y lo profano no puede atribuirse categoría alguna a la mente esencial. Cuando uses la mente esencial, utilízala sin etiquetarla.

La comprensión de los demás
Cuando un estudiante viene a verme, lo comprendo perfectamente antes siquiera de que abra la boca. ¿Cómo es esto posible? Simplemente porque mi percepción es independiente. Externamente no trato de percibir lo sagrado ni lo profano e, internamente, tampoco me aferro a lo fundamental. Por ello no tengo el menor asomo de duda o error y todos los fenómenos se tornan transparentes a mi mirada.

La autonomía
La realización consiste en ser independiente dondequiera que te halles. De ese modo ninguna situación podrá perturbarte y te librarás espontáneamente de todos los hábitos nocivos.

Los diletantes espirituales
Los estudiantes de hoy en día no se percatan en absoluto de la verdad. Son incapaces de diferenciar entre el señor y el sirviente, entre el anfitrión y el invitado, y parecen cabras que devoran todo cuanto hallan a su paso.

Gente con una mente tan distorsionada no puede participar eficazmente en la dinámica de las situaciones y, aunque haya quien los considera verdaderos iniciados, son, en realidad, personas totalmente mundanas.

Si quieres llegar a cortar todas tus ataduras, debes alcanzar la percepción verdadera, la percepción que permite distinguir al iluminado del obcecado, al íntegro del impostor y al embustero del sabio.

Sólo cuando logres ese grado de discernimiento podrá decirse que has superado toda dependencia.

Los monjes profesionales, incapaces de distinguir entre obsesión e iluminación, no hacen sino abandonar un grupo social para ingresar en otro.En realidad son tan esclavos como los demás.

También puede presentarse la ilusión de que el Budismo es la verdad absoluta. Pero cuando eliges lo sagrado y desprecias lo profano todavía te hallas inmerso en el océano de la ilusión. Quienes alcanzan una comprensión clara van más allá de la ilusión y del Budismo.

Las etiquetas y la verdad objetiva
El apego a los conceptos y frases hechas utilizadas tanto en la vida profana como en la religiosa no hace más que dificultar la percepción de la verdad objetiva y el logro de la comprensión.

Ser libre
Para alcanzar la libertad debes conocer tu realidad auténtica, una realidad que carece de forma, apariencia, raíz, fundamento o morada, pero qué, a su vez , está rebosante de vida, responde con total espontaneidad y carece de límites. Por eso, cuando busques la libertad te alejarás de ella y cuanto más la persigas más distante te hallarás.

El desapego
Deja en paz tus pensamientos y no busques nada fuera de tí. Presta atención a las cosas tal como aparezcan. Atiende sólo a lo que surja en el presente. Despreocúpate de todo lo demás.

Los “cabezas rapadas” *
Hay algunos “cabezas rapadas” que, tras comer hasta el hartazgo, buscan el silencio y se sientan a meditar en zazen tratando de impedir el surgimiento de los pensamientos. Esto es una forma desviada de Zen.

• Término peyorativo con el que se denominaba a aquellos monjes que en lugar de buscar la comprensión verdadera, se limitaban a seguir ciegamente el ritual.

La aceptación ciega
Crees que la enseñanza del Zen es incomprensible y como te consideras una persona ordinaria, tomas las palabras de los maestros vulgares como si se trataran de la verdadera Vía, sin atreverte a censurar a esos viejos farsantes. Pero estarías ciego si mantuvieras toda tu vida una actitud tan contraria a la evidencia.

Las trampas para turistas
En los grupos Zen se proclama la existencia de un camino y de una verdad religiosa, y los principiantes, que escuchan embobados a estos embaucadores, quedan facilmente atrapados entre sus redes.

Pero dime: ¿A qué camino y a qué verdad se refieren? ¿De qué careces en este mismo instante? ¿Qué más necesitas?

Las facultades extraordinarias
Las seis facultades extraordinarias de los iluminados son la capacidad de entrar en el reino de la forma sin ser confundidos por la forma, de entrar en el reino del sonido sin ser confundidos por el sonido, de entrar en el reino del aroma sin ser confundidos por el aroma, de entrar en el reino del sabor sin ser confundidos por el sabor, de entrar en el reino de la sensación sin ser confundidos por la sensación y de entrar en el reino de los fenómenos sin ser confundidos por los fenómenos.

La percepción y la comprensión objetivas
Si quieres percibir y comprender con objetividad, no permitas que los demás te confundan. No te identifiques con lo que encuentres dentro o fuera de ti. Olvida la religión, la tradición y la sociedad. Cuando dejes de aferrarte a los objetos obtendrás la libertad.

La enseñanza Zen
Yo no tengo ninguna doctrina que enseñar a la gente. Sólo curo enfermedades y abro grilletes.

Añadiendo lodo al lodo
Hay discípulos que ya están encadenados cuando van a ver a un maestro, y el maestro no hace sino añadir un nuevo eslabón a su cadena. Dichos estudiantes están hipnotizados y carecen de todo discernimiento. A esto se le denomina “invitado contemplando al invitado”.

La esclavitud
Cuando digo que no existe nada en el exterior, quienes no me comprenden piensan que estoy hablando de interiorización y que el Zen consiste en sentarse a meditar en silencio.

Éste, sin embargo, es un grave error. Si crees que el Zen es un estado de lucidez inmóvil, estás reconociendo que la ignorancia es tu maestra.

El movimiento y la quietud
Si intentas atrapar el Zen en el movimiento, se quedará quieto. Si pretendes alcanzarlo en la quietud, comenzará a moverse. El Zen es como un pez oculto en un arroyo que chapotea en la corriente y se mueve con entera libertad.

El movimiento y la quietud son dos estados. El maestro Zen, que no depende de nada, utiliza a su antojo tanto el movimiento como la quietud.

La esencia del zen,
Selección de Thomas Cleary