11/9/13

Archivado en: , ,

Un viaje a la Tierra de los Sueños


Máximas del maestro Han Shan (1546-1623)

1. Cuando predicamos el Dharma a aquéllos que solo ven el mundo ilusorio del ego, predicamos en vano. Igual nos daría predicar a un muerto.

Que tontos son aquellos que se alejan de lo que es real, verdadero y duradero y en cambio persiguen las formas fugaces del mundo material, formas que son simples reflejos en el espejo del ego. Sin preocuparse por mirar más allá de las superficies, los seres engañados se sienten satisfechos atrapando unas cuantas imágenes. Piensan que la incesante energía que fluye de la vida puede ser transformada en formas, a las cuales pueden dar nombre y valor, y entonces, como grandes señores, ejercer dominio sobre ellas.

Los objetos materiales son como cosas muertas y el ego no puede darles vida. Así como el gran señor está por su misma identidad aferrado a su reino, el ego, cuando se aferra a objetos materiales, dirige un reino de muertos. El Dharma es para los vivos. Lo permanente no puede habitar en lo efímero. No puede encontrarse la verdadera y duradera alegría en la ilusión cambiante del ego. Nadie puede beber agua de un espejismo.

2. Hay también aquéllos que, proclamando la Iluminación, insisten en que entienden la naturaleza no-material de la realidad. Alardeando que la enfermedad del materialismo no puede infectarlos, intentan demostrar su inmunidad huyendo cuidadosamente de todo goce terrenal. Pero ellos también están en la oscuridad.

3. Tampoco están en lo correcto aquellos que se dedican a develar el fraude de cada objeto sensorial que encuentran. Es cierto, las percepciones de los objetos materiales dan lugar al deseo salvaje en el corazón. Es cierto, una vez se entiende que tales objetos carecen verdaderamente de valor, los deseos salvajes se reducen a tímidos pensamientos. Pero nosotros no podemos limitar nuestra práctica espiritual a la disciplina de desenmascarar la ilusión. Hay más al Dharma que el entender la naturaleza de realidad.

4. ¿Cuál es la manera mejor de deshacernos de nuestra atadura a las cosas materiales?
Primero, necesitamos una espada bien afilada, la espada de la discriminación, una que corte a través de las apariencias para exponer lo real. Empezamos haciendo progreso al notar cuan rápido nos desencantamos con las cosas materiales y qué pronto nuestros placeres sensoriales también se funden en el descontento. Con atención persistente afilamos y pulimos esta espada. Muy pronto encontramos que rara vez la usamos. Hemos doblegado los viejos deseos y los nuevos no se atreven a molestarnos.

5. Los verdaderos buscadores del Dharma que viven en el mundo utilizan su actividad diaria como una herramienta para pulir. Exteriormente pueden parecer estar muy ocupados, como el pedernal golpeando contra el acero, levantando chispas por todas partes. Pero interiormente ellos crecen silenciosamente. Porque aunque pueden estar trabajando muy duro, ellos están trabajando por el trabajo en si mismo y no por las ganancias que les traerá. Desprendidos de los resultados de su trabajo, transcienden lo frenético para alcanzar la tranquilidad esencial del Camino. ¿Acaso una voraz y poderosa corriente de agua no levanta chispas a su paso, mientras que a su vez pule con suavidad cada piedra que encuentra en su camino?

6. En el mundo ilusorio del ego, todas las cosas fluyen. Pero el cambio continuo es el caos constante. Cuando el ego se ve como el centro de tanta actividad revuelta, no puede experimentar la armonía cósmica.
Por ejemplo, al decir del ego un huracán es un fenómeno devastador, pero en lo que refiere al universo, es un evento absolutamente natural, un eslabón en la cadena sin fin de causas y efectos. El universo, al no tener ego, continúa su existencia sin emitir juicios sobre huracanes o brisas del océano.

Cuando estamos vacíos de ego, nosotros también podemos aceptar tranquilamente los eventos variables de la vida. Cuando dejamos de hacer distinciones llenas de prejuicios - manso o áspero, bonito o feo, bueno o malo - una quietud pacífica permeará nuestra mente. Si no hay ego, no hay agitación alguna.

7. Nuestra mente y nuestro cuerpo son puros por naturaleza; pero nosotros los empañamos con obras y pensamientos pecaminosos. Para restaurar nuestra pureza original, solo necesitamos limpiar la suciedad acumulada. ¿Pero cómo proceder con el proceso de limpieza? ¿Debemos colocar una barrera entre nosotros y las ocasiones propicias para el desarrollo de nuestros malos hábitos?

¿Alejarnos de los lugares de tentación? No. No podemos cantar victoria simplemente por evitar la batalla. El enemigo no es nuestros ambientes, está en nosotros mismos. Tenemos que confrontarnos e intentar entender nuestra debilidad humana. Darnos una mirada honrada, a nuestras relaciones y nuestras posesiones, y preguntar que nos ha traído nuestra propia indulgencia. ¿Nos ha traído felicidad? Ciertamente no.

Si somos despiadadamente honestos tendremos que admitir que fue nuestro propio y tonto egotismo lo que nos enlodó. Aceptar esto es algo doloroso. Ahora, si queremos derretir el hielo tenemos que aplicar calor. Entre más caliente el fuego, más rápido se derrite el hielo. Lo mismo pasa con la sabiduría. Entre más intenso nuestro escrutinio, más pronto alcanzaremos la sabiduría. Cuando somos grandes en sabiduría empequeñecemos nuestro viejo y egoísta Yo. La competencia entonces habrá terminado.

8. Hay momentos en que actuamos con fe inquebrantable en el Dharma aunque no entendemos la situación que estemos viviendo. En otras ocasiones, entendemos la situación pero tenemos miedo de ser totalmente fieles al Dharma.

En un caso, manifestamos el corazón; y en el otro, manifestamos la mente. ¡Debemos unir estos dos! ¡El entendimiento Y el tener fe!

9. Con un apoyo pequeño, una palanca puede mover toneladas de peso. Con un pensamiento ávido, pueden adulterarse años de integridad. Un pensamiento ávido es la semilla del miedo y la confusión. Crecerá salvajemente. La ganancia material que un acto ávido pueda proporcionar es de hecho una ganancia pequeña. Actuar sin codicia y perder algún beneficio material también es, por consiguiente, una pérdida pequeña. ¡Pero perder nuestra integridad! ¡Ésa sí es una pérdida inmensa! La persona iluminada permanece atento a dicha palanca.

10. ¿Para qué se esfuerzan las personas? Dinero, fama, relaciones exitosas, el Dharma. Ahora, un hombre puede hacerse muy rico pero puede ser odiado por su familia. Otro hombre puede ser amado por todos pero no tener un peso a su nombre. Incluso un tercer hombre puede ser considerado como un héroe por sus compatriotas y no tener ni fondos ni una familia amorosa. Generalmente, tanto esfuerzo se coloca en lograr una meta que otras metas no pueden ser alcanzadas. ¿Pero qué hay de aquel hombre que se esfuerza por lograr el Dharma? Si tiene éxito habrá alcanzado, de lejos, más ganancia en esa meta que en las otras tres combinadas. A la persona que logra el Dharma no le hace falta nada.

11. Ponga un pez en la tierra y él recordará el océano hasta el día de su muerte. Coloque un pájaro en una jaula, y aún así, el pájaro nunca se olvidará del cielo. Cada cual permanece nostálgico de su verdadero hogar, el lugar dónde su naturaleza ha decretado que debe estar.

El hombre nace en estado de inocencia. Su naturaleza original es el amor, la gracia y la pureza. Pero aún así emigra con tal ligereza, incluso sin parar a pensar en su antiguo hogar. ¿No es esto más triste que lo del pez y el pájaro?

12. Aquéllos que persiguen el dinero siempre están de afán, siempre ocupados y con asuntos urgentes. Aquéllos que buscan el Dharma, lo toman con suavidad, sin problema. ¡Qué aburrido! - dirán algunos. Quizá. Quizá sea realmente triste detenerse a oler una flor o a escuchar el canto de un pájaro. Quizá un destello de oro deslumbre más que la vista de nuestro propio rostro original. Quizá lo que necesitamos es una mejor definición de “tesoro.”

13. El clima del corazón debería estar siempre despejado, siempre soleado y calmado. El único momento en que se puede se dañar el clima es cuando aparecen las nubes de la codicia y cundo el apego toma forma. Esto siempre traerá tormentas de preocupación y confusión.

14. Un solo mugre en el ojo obstaculiza la buena visión, vemos las imágenes dobles o triples. Un solo pensamiento sucio confunde a una mente racional. Muchos errores de juicio pueden surgir de esto. ¡Remueva el mugre y vea claramente! ¡Remueva ese pensamiento sucio y piense claramente!

15. Los grandes logros están compuestos de detalles diminutos. Aquéllos que tienen éxito logrando el Todo han atendido cuidadosamente a cada parte diminuta. Aquéllos que fallan las han ignorado o los han tomado a la ligera juzgándolas insignificantes. La persona iluminada no pasa nada por alto.

16. ¿Por qué son ciertos objetos materiales tan valorados? Una gema es casi inútil y un adorno grabado es tan bueno como uno sencillo.

El hombre decide que el oro es valioso porque es raro, duradero y brillante. Piensa entonces que si posee oro, él, a su vez, será raro o único, que su valor individual será duradero, y que él también será considerado una persona bastante inteligente. Tanto se puede obsesionar con estas ridículas nociones que en la búsqueda del oro, destruirá esa misma vida que tanto está tratando de embellecer.

En la oscuridad del engaño el ignorante cree que puede brillar reflejando las cualidades que ellos han asignado a sus posesiones. Aquéllos que viven una vida Iluminada rápidamente entienden que las cualidades de un objeto no se transfieren a quien lo posee. Un montón de tesoros apilados en su camino no obstruirá su visión. Pueden mirar a través de ellos. Oro en el bolsillo no es oro en el carácter.

17. Miren a las personas que tienen tigres como mascotas. Incluso riéndose y jugando con ellas, en el fondo de sus mentes tienen miedo que su mascota los ataque de repente. Ellos nunca olvidan lo peligrosos que son los tigres.

Pero que hay de las personas que ambicionan posesiones, halagándose ellos mismos con sus adquisiciones, una tras de otra. Permanecen completamente despreocupados de cualquier peligro.

Sin embargo, el tigre solo puede comer la carne del hombre. La codicia puede devorar su alma.

18. Es más fácil hacer lo correcto cuando sabemos que es lo correcto de hacer. No podemos confiar en el instinto para encontrar el Camino. Necesitamos ser guiados.

Pero tan pronto como nos han mostrado el camino y empezamos a recorrerlo, encontramos que a cada paso crecemos en sabiduría y fortaleza. Mirando hacia atrás podemos apreciar como muchos de nuestros viejos deseos han caído muertos a lo largo del camino. Se ven tan débiles allí desvencijados que nos preguntamos cómo pudimos incluso pensar que nos faltaría el coraje para resistirlos.

La Montaña de Sabiduría es diferente a otras montañas. Entre más subimos más nos fortalecemos.

19. Las personas siempre están buscando el camino fácil. El camino duro, aquel que aprendemos con experiencias difíciles y logros dolorosos, no les interesa. Quieren un atajo. Los verdaderos buscadores del Dharma temen a los atajos. Saben más que eso. Saben que sin esfuerzo, no hay sentimiento de logro. Esto los mantiene caminando hacia adelante.

Las personas que no aprecian el esfuerzo al escalar, carecen del entendimiento de dónde han estado, el conocimiento de quién son, y la determinación para continuar subiendo. Por eso nunca logran realizar el Dharma.

20. ¿Cuáles son las dos metas comunes a la mayoría de las personas que viven en el mundo? Fama y riqueza. Para obtenerlas estas personas están dispuestas a perderlo todo, incluyendo su salud física, mental y espiritual. No es un intercambio muy bueno, ¿o si lo es? La riqueza mundana y la fama se marchitan tan rápido que podemos preguntarnos qué durará más, si el dinero, la fama o el hombre.

Pero piense en la meta de la iluminación, de lograr la riqueza del Dharma. Aquéllos que la alcanzan son vigorosos de cuerpo, perspicaces de mente, y serenos en el espíritu… y de ahí a la eternidad.

21. Hay personas que no habiendo logrado nada confabulan para recibir grandes honores o puestos de gran autoridad. Bien, las personas que obtienen posiciones de alta jerarquía sin habérselas ganado son como árboles sin raíces. Viven temeroso de que incluso el viento más ligero los tumbará.

El honor inmerecido es el preámbulo a la desgracia.

22. Los ricos son admirados porque han acumulado dinero. Pero lo que ha sido acumulado puede gastarse. La admiración se va junto con el dinero. Un rey recibe la lealtad de sus súbditos porque lo consideran noble. Si ellos deciden que está actuando mal, puede perder más que su trono. Aquellos que son ricos en el Dharma y nobles en el camino del Buda siempre retienen su riqueza y el respeto de las personas.

23. Ocultando sus crímenes con éxito una persona puede considerarse honorable. Él sabe que ha actuado mal. Presumiendo constantemente una persona no puede llegar a ser famosa aunque escuche mencionar su nombre donde quiera que vaya. Afectando los modales los monjes pueden llegar a ser venerados, pero una apariencia pía nunca hizo santo a ser alguno. ¿Qué es el verdadero honor, el verdadero reconocimiento y la verdadera piedad? Son cualidades internas, no actos superficiales o apariencias. Cuando la conciencia de un hombre es libre de mancha, él es una persona honorable. Cuando su reputación por íntegro lo precede, él es famoso. Cuando la humildad y reverencia por el Dharma fluyan naturalmente de su carácter, él es estimado.

24. ¿Si los hombres no pueden evadir las exigencias de su padre y emperador, qué pueden hacer cuando la Muerte les dé una orden? Protestan amargamente y gritan al cielo, pero tienen que obedecer. El hombre que aúlla más duro es aquel que piensa que ha alcanzado el pináculo de éxito mundano.

El Iluminado entiende la vida y la muerte. Siempre vive bien y nunca se queja.

25. Las personas piensan que si adquieren conocimiento mundano entonces lo saben todo. Pero eso no es correcto. Incluso cuando se dominan ciertas materias siempre hay campo para el error. ¿Y si los arqueros más acertados pueden fallar sus blancos de vez en cuando, qué esperar de los mediocres? Cuando conocemos el Dharma, tenemos toda la información que necesitamos. No importa que otros datos podamos adquirir adicionalmente, nuestro depósito de conocimiento, aunque de manera profunda y extensa, ya está lleno.

26. Todo en el universo está sujeto al cambio. Hay solo una excepción: la muerte siempre sigue a la vida. ¿No es extraño que las personas no se hayan dado cuenta de esto, que vivan sus vidas como si fueran eternas, que la muerte no sea nada sobre que preocuparse? Claro está que si ellos realmente quieren vivir tanto como obviamente esperan, más les vale seguir el Dharma. La vida, la muerte y el cambio son trascendidos en el Dharmakaya.

27. Yo espigo lo que los segadores han pasado por alto o han rechazado. Así que, ¿por qué será que sus cestos permanecen vacíos mientras el mío reboza con buena comida? Simplemente no reconocieron su Naturaleza Búdica cuando la vieron.

Todo en la vida depende de las decisiones que nosotros mismos tomamos.

28. En la sociedad decente todos notamos si las manos de un hombre están sucias. Será mirado fijamente con desdén. ¿Por qué? El compañero será observado hasta que pueda lavarse sus manos.

¿Pero no es cómico cómo un hombre puede tener un carácter manchado por la codicia y el odio y nadie prestará la más mínima atención? Se moverá a sus anchas con total facilidad. Evidentemente, un carácter sucio no es digno de la atención como lo es una mano sucia.

Es tan simple restaurar las manos sucias a un estado de limpieza. Simplemente hay que lavarlas.

¿Pero qué hay acerca del carácter corrompido? Ése es, sin duda, otro problema…

29. Si un hombre lleva demasiadas cargas mundanas, su cuerpo muy pronto decaerá. Si se preocupa de problemas mundanos, su mente pronto colapsará. El vivir ocupado con tantas cosas materiales es una manera peligrosa de vivir, una pérdida tonta de energía. Un hombre ha de simplificar sus necesidades y utilizar sus fuerzas para lograr metas espirituales. Nadie nunca hizo daño a su mente o a su cuerpo ejerciendo el auto-control.

30. ¿Cuál es finalmente la diferencia entre la dificultad y el placer? Una penalidad es un obstáculo y un obstáculo es un reto y un reto es una manera de usar nuestra fuerza del Dharma. ¿Qué puede ser más placentero que eso?

Las personas siempre están tan asustadas de las dificultades. Se pasan la vida tratando de evitar lo difícil y adoran lo fácil. Para mí, es simplemente lo opuesto. No diferencio en absoluto entre dificultad y placer. Si el camino delante de mí es fácil o difícil, no dudo en seguir adelante.

31. Las personas indignadamente condenan a los ladrones de robar cosas materiales. Yo me preocupo por el tipo de ladrón que roba almas. Las personas actúan para proteger su propiedad. Construyen paredes e instalan sistemas de seguridad. Cuelgan a cada ladrón que es capturado.

¿Qué medidas toman para proteger a sus mentes de la corrupción y la bajeza?

32. Un hombre con buen carácter es manso, humilde y libre de los deseos del mundo material. Un hombre de mal carácter es áspero, orgulloso y esclavo de la codicia. La apacibilidad indica una fuerza mayor que la aspereza. La humildad es más admirable que la insolencia. Siempre se prefiere la libertad a la esclavitud.

Es obvio. Un hombre con buen carácter goza de una vida mejor.

33. Hay ganancias materiales y ganancias espirituales. Para obtener los objetos materiales del deseo, la mente investiga el mundo externo. Cuando busca ganancias espirituales, vuelve su atención al corazón.

La persona que ignora su corazón se apega al mundo material. El buscador del Dharma mira en su interior y atiende a su corazón. Es ahí donde quiere formar apegos.

34. Usted no puede estar cómodo si tiene astillas en su piel. Aún peor, si no las remueve, la piel se infecta. La piel infectada tiende a morir.

Es lo mismo con el corazón. Usted no puede estar cómodo si las astillas de la codicia están clavadas en él. Y si usted no las remueve, su corazón se infecta. ¿Qué haría usted si su espíritu muere?

35. Un desastre natural, una fuerza mayor que podríamos llamar una obra-de-dios, no diferencia entre sus víctimas. Perjudica a todos, ricos y pobres, buenos y malos.

Cuando se tiene poder sobre las personas, tenga presente los desastres naturales. Sea Divino en su justicia.
36. La mejor forma mejor de convertir otras personas al camino del Dharma, es primero convertirse uno mismo. Sea un ejemplo que ellos puedan seguir. Un acto natural que fluya del buen carácter es más convincente que el discurso más elocuente.

37. Es más fácil pasar de la miseria al lujo que pasar del lujo a la miseria. Todos sabemos eso. La miseria es como ser arrojado al mar picado. Si una persona está alerta, puede encontrar la forma de salir. Pero el lujo es como flotar suavemente en la corriente del río. Se dormirá y no se despertará hasta llegar al océano. Dele la bienvenida a las dificultades. Valore la lluvia tanto como el rocío de la mañana. Tenga miedo de los días soleados. Es difícil escalar con el sol llameante en sus espaldas.

38. Nuestra Naturaleza Búdica es siempre clara y luminosa. Si nosotros no podemos ver es porque nuestros ojos se velan con el polvo de la emoción. Nosotros no podemos limpiar el polvo con polvo y no podemos calmar las emociones con emociones. ¿Entonces cómo removemos ese velo? Nosotros usamos la sabiduría del Dharma. El esclarecimiento alza el velo e ilumina nuestro rostro Búdico.

39. La gran cualidad de la sabiduría es que siempre responde con lo que se necesita exactamente. Como una espada bien afilada y bien dirigida, siempre da en el blanco. Cuando crecemos en la sabiduría podemos entender y controlar nuestra mente.

Una persona sabia siempre es amable y considerada. Siempre ve lo que se necesita. Permite que la nieve caiga sobre un cuerpo acalorado. Proporciona agua fresca para mitigar una sed desesperada.

40. El camino fácil es siempre tan atractivo. ¿Entonces por qué prefiero el camino duro? En el camino fácil tomamos las cosas por dadas. Nos volvemos perezosos y aburridos. Ésta es una fórmula para perder y hacer surgir los problemas. Cuando tomamos el camino difícil, sabemos que no podemos bajar la guardia en ningún momento. Tenemos que permanecer alerta para estar a la altura del reto. Solucionar problemas vuelve nuestra menta más aguda y fortalece nuestro carácter. ¡Éste es el logro! ¡Ésta es la verdadera ganancia!

41. Todos nosotros tenemos una tendencia a gustar de aquéllos que escuchan nuestros consejos y nos disgustan aquellos que los ignoran. Debemos cuidarnos de esta tendencia.

Si permitimos que nuestras emociones nos influencien, seremos culpables de ignorar el consejo del Dharma. El amor y el odio pueden infectar la conciencia y pueden poner en peligro nuestra habilidad de percibir claramente, de ver con ojos imparciales. En la oscuridad nosotros podemos tropezar. Cuando controlamos nuestras emociones, conservamos la luz.

42. Las personas piden estímulo sensorial. Disfrutan este tipo de excitación externa. Pero yo considero tales estímulos una forma de sufrimiento. El estímulo sensorial se alimenta de sí mismo, y crece más y más, desarrollando un apetito sin fin. Las personas se destruirán a si mismas y destruirán a otros también, tratando de satisfacer dicho apetito desenfrenado. El placer derivado de la sabiduría del Dharma es la excitación interior. La felicidad crece junto con la capacidad de disfrutarla. Cuando hay opción de escoger entre los goces, las personas iluminadas siempre escogen el Dharma.

43. Miren, los éxitos mundanos tienen su lado flaco. Entre más rico esté, más orgullo se vuelve. A más alto cargo, más mandón se vuelve. Entre más grande sea su ambición, más desconsiderado se comporta.

El éxito en el Dharma funciona distinto. Entre mejor persona sea, mejor se vuelve usted.

44. Las olas se encrespan el mar y el molino gira, a causa del viento. Llévese el viento, y el mar se calmará y los molinos de viento descansarán. Para cada efecto hay una causa.

Las olas del deseo por las cosas en el mundo material sacuden nuestras mentes, nos mantienen en un estado constante de agitación, revoloteando en todas las direcciones. ¿Qué piensa usted qué podría pasar si eliminamos el deseo?

45. El flujo de un arroyo es débil si su origen es poco profundo. Un molino de agua no funcionará en él. Un edificio alto no perdurará si sus bases son flojas. Las paredes crujirán y pronto el piso colapsará. La profundidad y la firmeza son indispensables para el trabajo bueno y duradero. Los santos sabían esto. Por eso se arraigaron profundamente en el Dharma. Se volvieron torres de bondad que nada podría tumbar. Su iluminación era un faro que guió e inspiró a otras generaciones.

No estén satisfechos con estudiar el Dharma, con memorizar su superficie. Zambúllase en él. Penetre tan profundamente como pueda.

46. El cielo ilimitado y la tierra inmensa son fácilmente visibles al ojo; pero una hilacha diminuta puede destruir la visión de ese ojo. Un corazón lleno de amor puede extenderse en el universo; pero un solo pensamiento odioso puede punzar ese corazón y drenar el amor hasta que se agote. Nunca desestime el poder de las cosas pequeñas. Los santos siempre dieron gran importancia a los pensamientos más diminutos.

47. Aunque cien personas de gran erudición prediquen el fracaso, la persona sabia que tiene la confianza en sus propias habilidades perseverará y tendrá éxito. Aun si estas mismas cien personas predicen el éxito, la persona que tiene sólo conocimiento y no la confianza nacida de la sabiduría, fracasará.

El conocimiento en los libros solamente, hace surgir las dudas y las dudas causan confusión. En ese estado no se puede desarrollar la confianza propia. Pero la sabiduría conduce a la confianza y la confianza inspira discernimiento y claridad de pensamiento. Los seguidores del Dharma siguen el camino de la sabiduría para eliminar dudas y poner el conocimiento en buen uso.

48. No hace demasiado tiempo, cuando una persona caía tan bajo que casi le era imposible salir del hueco en que se había metido, juraba con todo su corazón corregir su vida y nunca volver a caer de nuevo. Hoy en día, cuando una persona cae en ese estado, reparte invitaciones para que otros se unan a la fiesta. Esto es muy triste, ¿o no lo es?

49. La única cosa de la que podemos estar seguros es que no podemos estar seguros de nada. El único hecho que no cambia es el hecho de que todas las cosas cambian constantemente. Los santos cultivaron la paciencia. Sin importar en qué situación se encontraran, esperaban serenamente. También entendieron que en asuntos del corazón no solo es el objeto él que cambia, sino que el sujeto también, lo cual prueba que todo es cambiante.

50. Cultive el hábito de ir a dormir temprano. Éste es el mejor régimen para mantener una mente fuerte y tranquila. Las personas que se acuestan tarde necesitan presumir y entretener a sus amigos. O si no se aburren y necesitan excitación. Aun si duermen hasta tarde, estarán cansados cuando se levanten, perezosos de cuerpo y mente. No pueden trabajar o pensar bien en absoluto. Las personas que siguen el Dharma tienen vidas más llenas, vidas enriquecidas. No necesitan apoyo de otras personas. Los buenos hábitos son como los músculos, entre más se ejerzan, más fuertes se vuelven.

51. Todos los ríos, grandes o pequeños, limpios o sucios, fluyen al océano y el océano responde generando gases que se vuelven nubes que llueven y llenan los ríos. Éste es el ciclo.

Los santos dan amor y respetan a todas las personas, rico o pobre, bueno o malo. Las personas, viendo esta justicia exquisita, responden venerando a los santos e intentando emularlos. Éste también, es un ciclo.
Piense en el Dharma como un río piensa en el océano, la fuente de su propia naturaleza y su destino eternamente renovando. Piense en el Dharma como los santos piensan en las personas, son el objeto del amor y el premio por amar.

52. Si usted trata a otras personas como a un otro, separado, o como diferente de usted, usted no tendrá inclinación a ser justo o misericordioso en sus juicios sobre ellos. Pero si usted trata a otras personas como que si fueran sólo versiones de usted, usted entenderá sus errores y apreciará sus calidades.

¿No somos afortunados de que esta sea la forma en que el Cielo concibe la tierra?

53. Si uno ve sólo formas superficiales de la materia y no penetra en la verdadera naturaleza de la realidad visual, uno es espiritualmente ciego.

Si uno sólo oye la función temporal del ruido y no penetra a la verdadera naturaleza de la realidad del auditorio, uno es espiritualmente sordo.

Formas y sonidos son sólo ilusiones. Nosotros usamos la visión y nuestra capacidad de oír para determinar su esencia y así entender la verdadera naturaleza de la realidad.

54. La corriente constante de los pensamientos conscientes del ego no puede detenerse lo suficiente para comprender la verdad. Sin embargo, las personas están siempre tratando de imaginar ponerle una barrera a ese flujo, usando los pensamientos para detener el pensar. Los pensamientos son como los gatos salvajes. Nunca usaríamos un gato salvaje para domar a otro.

¿Cómo entramos entonces al estado de no-pensamiento? Nosotros entendemos la naturaleza insustancial de ambos, el que piensa y el propio pensamiento. Entendemos que en la realidad no hay siquiera un solo diminuto pensamiento de un pensamiento, ni tampoco un pensador. Cuando somos testigos de esta realidad, nuestro propio testimonio nos libera de la esclavitud de los pensamientos de no tener pensamientos.

55. La misma naturaleza de mente y cuerpo es clara y calmada y no posee un solo pensamiento. Es el ego el que piensa así como es el ego el que piensa que desea no pensar. El ego causa problemas que intenta resolver. Estar vacío de ego es oír el sonido silencioso, ver la visión invisible, pensar el pensamiento no-pensado.

56. Cuando uno alcanza el estado del pensamiento no-pensado, uno piensa que ha despertado al Dharma. Piensa en la experiencia de la meditación y cómo cambiará sus pensamientos sobre su entorno. Piensa que es absolutamente maravilloso el que haya controlado a su mente. No sería correcto decir que tiene más en que pensar. Realmente, tiene menos.

57. Entre más despejado el cuerpo, más iluminará nuestra Naturaleza Búdica. Al principio, todavía necesitamos el cuerpo. Es como una lámpara. La Naturaleza Búdica es esta llama. Pero nosotros todavía podemos estar conscientes de sombras. A medida que progresamos sentimos que el cuerpo es el propio universo y que nuestro Buda brilla lo largo de él como el sol.

58. No hay ningún comienzo a lo que vino antes y ningún fin a lo que vendrá después. Es el pensamiento el que interrumpe el flujo de tiempo y lo calibra. Es el pensamiento el que decide que la noche sigue al día, que la muerte sigue a la vida, que algunas cosas son diminutas mientras otras son inmensas. ¿Qué es para el universo lo grande o lo enorme, lo brillante o lo oscuro, lo futuro o lo pasado?

59. Los actos son pequeños; el Principio es grande. Los actos son varios; el Principio es uno. Aquéllos que viven el Principio, que permiten que su significado fluya a través de su mismísimo torrente sanguíneo, nunca actúan en disonancia con él. En cualquier cosa que hagan, cumplen el Principio. Ya sea ocupados o relajados nunca son engañosos, nunca manipuladores. No tienen ningún motivo oculto y no necesitan de ninguno.

60. Nada en el mundo se obtiene sin deseo, sin motivación. Usted puede tomar la ruta de la honestidad y ser sincero en la persecución de su deseo o puede tomar la ruta del engaño y obtener lo que quiere bajo pretensiones falsas. De una forma u otra, cuando adquiere el objeto de su deseo, llegará a apegarse a él – por lo menos, tanto como tome que desee otra cosa. Pero entre las rutas de la sinceridad y del engaño, descansa un camino en que ninguna estrategia es necesaria. Esa es la ruta que nos guía a entender los deseos mundanos por lo que verdaderamente son. En esa ruta sus motivaciones mueren en el rumbo, mientras que usted se mueve derecho hacia delante.

61. Cuando usted piensa en una cosa, le imparte la existencia a dicha cosa. Los objetos que originan el deseo desaparecen cuando el ojo de la mente se cierra a ellos. Estos se funden en el paisaje.

Es lo mismo con las emociones. Las esperanzas, los miedos, los juicios sobre el bien y el mal, y los sentimientos de placer o dolor también desaparecen cuando la mente sigue sin involucrarse en los eventos mundanos que les dieron origen. Cuando libre del desecho mundano, la mente vacía puede contener el espacio infinito. La paz reboza su pureza, el cielo brilla, y la armonía de las esferas resuena a lo largo y ancho.

62. Entre más traten las personas de utilizar su fuerza de voluntad para eliminar un deseo, más fortalecen ese deseo. La fuerza adicional sólo sirve para confundirlos. Se obsesionan con el problema. Entre más hablen sobre el Dharma sin saber lo que es, más fortalecen su ignorancia. Crecen en esta ignorancia y pronto se consideran a si mismos bastiones de la rectitud. Son como el pez que fuera del agua trata de enseñar a otros a nadar, o como pájaros enjaulados que ofrecen lecciones de vuelo.

Si quiere doblegar un deseo, quítele la máscara y aprécielo por lo que es. Al instante se vuelve insignificante, no digno de reconsiderarlo. Si quiere disertar sobre el Dharma, permítale convertirse en su hábitat natural. En él, siéntase en casa. Familiarícese con la naturaleza humana reconociendo sus propios errores y la base de sus deseos. Al instante, usted perdonará a otros por sus errores. Sea humilde y bondadoso en su amor por la humanidad. Ésa es la manera de dar ejemplo que otros pueden seguir. La rigidez del orgullo no es rectitud. Es el ‘rigor mortis’ espiritual.

63. Aquéllos que son serios sobre el Dharma buscan los destellos de la sabiduría en todo lo que hacen. Ya sea ocupados o en reposo, solos o en grupo, se esfuerzan por permanecer conscientemente atentos. Tal vigilancia no es fácil. Pero una vez se acostumbran a la práctica, se vuelve tan natural la actividad, que nadie a su alrededor sospechará de lo que están alcanzando.

64. Si usted retira una sola hoja de césped del universo, ya no puede decirse que el universo todo lo incluye. Si usted coloca un diminuto pensamiento de codicia o lujuria en una mente pura, la mente ya no puede reclamar que es impoluta.

Tenga cuidado con las cosas pequeñas. Su ausencia o presencia pueden cambiarlo todo.

65. La mente se expande en el universo; el cuerpo adquiere tamaño de pulga. El estar iluminado es apreciar la dinámica del Dharma.

Cuando la mente vuela en el espacio ilimitado, los restos del cuerpo quedan confinados a los hábitats terrenales. Generalmente se encuentran vagando sin rumbo en la oscuridad.

66. Que pérdida de tiempo y energía es esforzarse por obtener objetos materiales de deseo. Ninguna satisfacción duradera puede resultar de adquirirlos ya que desde su misma adquisición han dejado de ser objetos de deseo. Se consumen como leña y “ofrendas quemadas.” Escupimos las cenizas en nuestras bocas y buscamos otro árbol para cortar.

Los santos se esforzaron por el discernimiento espiritual. Ellos cuestionaron el significado de vida. Logrando este discernimiento y ellos ganaron el universo. No habiendo nada más que desear, ellos no encendieron los fuegos del sacrificio.

67. Inmenso como es el universo, encaja dentro de la mente. Pequeño como es el cuerpo, no hay bastante en la creación para satisfacerlo.

68. Todo en el universo tiene Una Naturaleza. Las personas que viven en la Naturaleza tienen todo lo que podrían querer. El iluminado posee. El ignorante desea.

69. La persona que se considera superior a otros constantemente juzga y percibe diferencias. Rígidamente vive en opuestos: bueno o malo, correcto o equivocado. Si sigue sus propias normas de selección, tendrá que rechazar por lo menos la mitad de creación.

Una persona que sigue el Dharma se esfuerza por unificarse con el resto de humanidad. Él no diferencia y es indiferente a las distinciones cualitativas. Sabe que la Naturaleza Búdica es la Unidad, la Indivisible Realidad. Una persona que sigue el Dharma se esfuerza por permanecer consciente de su inclusión en esa Unidad.

70. Las montañas, los ríos y la tierra misma son partes de la Unidad. La mente clara es transparente; toda la existencia puede verse a través de ella. La mente nublada por la ilusión del ego solo se ve a si misma.

¡Esfuércese por comprender que usted está incluido en la Unidad! Su cuerpo puede habitar en el mundo material, pero su mente entenderá que no hay nada aparte de sí misma que puede desear.

71. En la quietud perfecta del Dharma, el corazón percibe y entiende todo. No hay palabras para pronunciar, ningún sonidos para los oídos escuchar, ninguna visión para el ojo ver. Aquéllos que viven en el Dharma viven en sus corazones. Es extraño que aunque sus cuerpos pueden estar deteriorándose, su respiración es siempre como la brisa fresca y fragante. ¡Qué maravilloso es estar cerca de ellos!

72. Yo he aprendido tanto de las personas que han sido excluidas por la sociedad. Sí, de veras. Siga mi consejo. Si usted quiere encontrar buenos maestros, busque aquéllos que han sido rechazados por ser ciegos, sordos o ignorantes.

73. Los objetos del mundo material son los objetos, el desarrollo y los caracteres de una novela de ensueño. Cuando uno despierta, el escenario desaparece. Los artistas y el público también, desaparecen. Despertar no es la muerte. Lo que vive en un sueño puede morir en un sueño; pero el que sueña tiene una existencia real que no perece con el sueño. Todo esto es necesario para él dejar de soñar, para detener la fascinación con las imágenes soñadas, y para comprender que él ha sido meramente un soñador.

74. La mayoría de las personas sólo perciben el cambio. Para ellos las cosas entran y salen de la existencia. Tarde o temprano, lo que es nuevo se vuelve viejo, lo que es valioso pierde su valor. Sus egos determinan la naturaleza del destino de todo.

Cuando la existencia es definida en estos términos finitos y efímeros, el poder para controlar a las personas y las cosas se percibe naturalmente como un ejercicio del ego. ¿Y por qué no? ¿No es el ego una autoridad en el asunto del cambio? Por supuesto, cuando nos referimos a La Única Cosa Que Nunca Cambia, el ego es inmensamente ignorante. Hoy en día la gente no valora lo que no cambia. Se revuelven para mantenerse al ritmo de cada novedad y moda. Son como comediantes, desesperados en busca del chiste más reciente. Sus vidas dependen de mantener al público riéndose.

Lo que es verdaderamente cómico es su convicción de que son libres, poderosos y que están al mando. En la realidad son simplemente esclavos impotentes ante una ilusión.

75. Hay dos maneras de percibir el Dharma: la Manera Inmediata, la manera en que el obstáculo de la ilusión es destruido por una atención impresionante; y la Manera Gradual, la manera en que la ilusión se dispersa paso a paso en un esfuerzo continuo. De una manera u otra el obstáculo debe ser destruido.

76. La Mente Búdica contiene el universo. En este universo hay sólo una sustancia pura, una Verdad absoluta e indivisible. La noción de dualidad no existe.

La mente pequeña solo contiene ilusiones de separación y división. Imagina innumerables objetos y define la verdad en términos de opuestos relativos. Grande es definido por pequeño, bien por mal, puro por corrupto, escondido por revelado, pleno por vacío. ¿Qué es oposición? Es la arena de hostilidad, de conflicto y tumulto. Donde quiera que la dualidad es transcendida la paz reina. Ésta es la verdad fundamental del Dharma.

77. Aunque de hecho la Verdad del Dharma no puede expresarse en palabras, los maestros hablan sin parar, tratando de explicarlo. Supongo que simplemente es propio de la naturaleza humana el decir que algo no puede ser explicado y entonces gastarse horas tratando de explicarlo. Con razón la gente se aleja. Bueno, podríamos ser más entretenidos. Podríamos inventar cuentos entretenidos y llegar a nuestro público con frases halagadoras. Claro está, simplemente estaríamos amontonando ilusiones sobre ilusiones. ¿Pero qué tendría que ver eso con el Dharma?

78. Una persona que está sola no puede sostener una conversación. Un tambor tiene que tener un vacío para redoblar. Las ausencias cuentan. Las palabras limitan. Las interpretaciones difieren. Lo que no se dice también es relevante. La Verdad absoluta no puede expresarse en palabras. Debe ser experimentada.
Y entonces, en silencio elocuente, es cuando mejor dejamos ver que hemos despertado al Dharma.


Autobiografía y las Máximas del Maestro Han Shan