15/6/13

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El acto de la plegaria

Rabbí Aha se hospedó cierta vez en un albergue en Tarsa. Cuando los habitantes del lugar supieron de la llegada del prohombre, corrieron a él y le dijeron: "¿No te apiadas de nuestra desgracia?"

Les pidió explicaciones y le respondieron: "Hace ya siete días que la peste hace estragos en nuestra ciudad, volviéndose cada día más mortífera".

Les dijo Rabbí Aha: "Vayamos a la sinagoga e imploremos la misericordia del Santo, bendito sea".

Cuando llegaron a la sinagoga les informaron que alguien acababa de morir y que otro estaba agonizando. Entonces dijo Rabbí Aha a quienes le acompañaban: "No hay ni un momento que perder; escogeré de entre vosotros los cuarenta hombres más justos y los separaré en cuatro grupos de diez".

Situó, pues, diez hombres en cada extremo de la ciudad y les ordenó recitar con recogimiento el pasaje relativo al incienso del que Dios habló a Moisés. Éstos recitaron tres veces el pasaje y [Rabbí Aha] se fue a visitar a los enfermos que estaban agonizando. Después ordenó a todos que entraran en sus casas y que recitaran los tres versículos siguientes:

Moisés dijo a Aarón... hasta las palabras y el azote cesó (Num. 17:11-13).

Los habitantes de la ciudad hicieron todo cuanto Rabbí Aha les hubo ordenado y, efectivamente, la peste cesó. Oyeron entonces una voz sobrenatural que pronunció las siguientes palabras: "Señor de la peste, Señor de la peste, no bajes ya más sobre esta ciudad, pues alguien evita que se ejerza el rigor".

El espíritu de Rabbí Aha se turbó por estas palabras y se durmió. Oyó entonces una voz que le dijo: "Puesto que has salvado a los habitantes de esta ciudad, encárgate también de convertirlos, pues son culpables ante mí".

Rabbí Aha se levantó, convirtió a sus habitantes y les hizo tomar la firme resolución de no abandonar jamás el estudio de la Ley. Entonces cambiaron el nombre de la ciudad por el de Mehasya

El Zohar, Libro del Esplendor
Atribuido a Simeón Bar Joyai