15/4/13

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La mirada del elefante


[4.1.] {186} En aquella oportunidad, el Bienaventurado se levantó y se vistió temprano y, tomando su cuenco y el hábito externo, fue a Vesali en busca de limosnas. Después de haber retornado de su habitual ronda y  después de haber comido, el Bienaventurado echó una mirada de elefante [1] hacia la ciudad de Vesali y se dirigió al Venerable Ananda con estas palabras: "Esta es la última vez, Ananda, que el Bienaventurado echa una mirada hacia la ciudad de Vesali. Ven, Ananda, vayamos ahora a Bhandagama". - "Así sea, Venerable Señor", respondió el Venerable Ananda y el Bienaventurado estableció su morada en Bhandagama junto a un numeroso grupo de monjes.

[4.2.] En esta ocasión, el Bienaventurado se dirigió a los monjes con estas palabras: "Monjes, por falta del entendimiento, por falta de penetración de los cuatro principios, que el Tathagata, al igual que vosotros, tuvo que atravesar este interminable ciclo de nacimientos. ¿Cuáles cuatro principios? Estos son: la noble virtud, la noble concentración, la noble sabiduría y la noble liberación. Pero ahora, monjes, que estos principios han sido comprendidos y penetrados, se ha cortado la avidez por la existencia, se ha destruido aquello que conducía a nuevas existencias y, he aquí, que no hay más nuevos nacimientos".

[4.3.] Y habiendo dicho esto, el Bienaventurado, el Maestro, una vez más hizo el uso de la palabra, diciendo:

La virtud, la concentración, la sabiduría y la liberación sin igual.
Estos gloriosos principios Gotama descubrió.
Y conociendo este Dhamma, a sus monjes lo enseñó.
Él, el destructor del sufrimiento, el Maestro, el Conocedor, indica la paz del Nibbana.

[4.4.] Entonces, el Bienaventurado, mientras estaba en Bhandagama, ofreció este completo y detallado discurso: "He aquí, la moralidad, la concentración y la sabiduría. Cuando la concentración está imbuida con la moralidad, trae un gran beneficio y muchos frutos. Cuando la sabiduría está imbuida con la concentración, trae un gran beneficio y muchos frutos. La mente imbuida con la sabiduría, se libera completamente de las corrupciones de la sensualidad, de la existencia, de las falsas opiniones y de la ignorancia".


[1] De acuerdo a los Comentarios, los budas, cuando echan una mirada atrás, lo hacen como los elefantes, girando atrás todo el cuerpo.


Mahaparinibbana Sutta. Parte IV: La última comida
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