23/2/13

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Muso - Ilusión



Pregunta.– ¿A que se llama ilusión?.

Respuesta.– Pensar que la Tierra pura es distinta de la tierra sucia y que el extravío y el Despertar, el ignorante y el santo no son lo mismo, eso es una ilusión. No distinguir santo e ignorante, no diferenciar pureza y suciedad es también una ilusión. Pensar que, en el Dharma del Buddha, hay diferencia entre: Grande (Vehículo, Mahâyâna) y pequeño (Hinâyâna), provisorio y real, exoterismo y esoterismo, Zen y Doctrina, eso es también una ilusión. Pensar que el Dharma del Buddha no tiene más que un solo sabor y un solo tinte, y que no hay nada de superior o de inferior en él, eso es también una ilusión. Pensar que ir, habitar, sentarse, tumbarse y ver, oír, percibir y conocer pertenecen al Dharma del Buddha, eso es también una ilusión. Pensar que hay un Dharma del Buddha especial fuera de todos los actos y comportamientos, eso es también una ilusión. Cuando el ignorante piensa que los millares de fenómenos son todos « seres reales», eso es una ilusión. Cuando el Hinâyâna piensa que los mi-llares de fenómenos son todos impermanentes, eso es una ilusión. Cuando el herético pretende la estabilidad o el nihilismo de los millares de fenómenos, eso es su ilusión. Cuando el Bodhisattva pretende conocer que lo fantasmático es el vacío o bien pretende comprender que la Vía central es el aspecto real, eso es su ilusión. Cuando el doctrinal se aferra a la puerta de la Doctrina sin saber que existe una verdad religiosa transmitida fuera de la Doctrina, eso es su ilusión. Cuando un zenista piensa que una puerta del Dharma llamada « Transmisión particular fuera de la Doctrina » es superior a la puerta de la Doctrina, eso es su ilusión.

Si uno cree en todo eso y llega a concluir que todo es una ilusión, eso es también una ilusión. A las preguntas que le formularon los estudiantes a lo largo de su vida, el Maestro nacional Wou-ye siempre tuvo una sola y única respuesta: « ¡No tengáis ninguna ilusión! ». Si uno puede llegar a franquear esta única expresión, entonces la sabiduría profunda y los aspectos profundos de la virtud surgirán inmediatamente.


Diálogos en el sueño, cap. 29