23/1/13

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Meng Zi - Fragmentos



Meng Zi


p.147] 3. «Si el rey se pregunta ¿Cómo puedo beneficiar mi reino? Los grandes señores se preguntarán ¿Cómo puedo beneficiar mi casa? Los caballeros y los plebeyos se preguntarán ¿Cómo puedo beneficiarme a mí mismo? Los superiores y los inferiores lucharán por el beneficio y el reino peligrará. En un reino que tiene diez mil carros, el que asesine a su soberano tendrá mil; en un reino que tiene mil carros el que asesine a su soberano tendrá cien. Apoderarse de mil carros entre diez mil y de cien entre mil no es poco, pero si se pone antes el beneficio que la rectitud, no se contentarán si no es con todo.»

p.147] 5. «Si el rey habla de amor a los hombres y de rectitud, ¿para qué tendrá necesidad de hablar de beneficio?»

[pp.151-153] l. El rey Xuan de Qi preguntó: «Se pueden saber las noticias referentes a Huan de Qi y Wen de Jìn. Mencio respondió: «Ninguno de los discípulos de Confucio habló de los asuntos de Huan y Wen, por lo que no se han transmitido a las generaciones posteriores. Yo no los he oído nunca. Si no hablamos de esto, podemos hablar sobre la forma en que deben gobernar los soberanos.»

2. Dijo el rey: «¿De qué forma se puede practicar la virtud para ser un buen rey?.» Mencio respondió: «El que protege a sus súbditos es rey y no se puede impedir que lo sea.»

3. «¿Acaso mi humilde persona», dijo el rey, «es capaz de proteger al pueblo?» Mencio contestó: «Sí.» A lo que el rey objetó a su vez: «¿Cómo sabe el maestro que yo sería capaz?» Mencio dijo: «He oído contar a Hú Hé que su majestad, en una ocasión en que, sentado en el trono, vio pasar por el fondo de la sala a un hombre que arrastraba una vaca, al preguntar para qué era la vaca y recibir la contestación de que era para consagrar una campana con su sangre, dijo: liberadla, no puedo sufrir su aspecto asustado, como el de un hombre sin culpa al que llevan al suplicio. A esto le contestaron: ¿Debe pues ser abandonada la consagración de la campana? Su Majestad dijo: ¿Cómo podría abandonarse?, usad un cordero en lugar de la vaca. Yo no sé si esto es o no verdad.»

4. El rey dijo: «Sí, es cierto.» Mencio prosiguió: «Esta bondad de corazón le permite a su majestad llegar a ser un verdadero rey. El pueblo en general pensó que su majestad quería ahorrar una vaca, pero yo sé que el rey no podía aguantar aquella visión.»

5. El rey dijo: «Lo que el pueblo veía parecía ser la verdad, pero si bien Qi es un país pequeño, ¿cómo podría yo querer ahorrar una vaca? No es esto, sino que no pude soportar su aspecto de miedo, como el de un hombre sin culpa al que llevan al suplicio. Por eso se usó el cordero para la consagración.»

6. Mencio dijo: «Su majestad no debe extrañarse de que el pueblo haya pensado que quería ahorrarse una vaca, ya que al cambiar un animal grande por uno pequeño, ellos ¿cómo podían saberlo? Si su majestad se dolía del que era llevado a la muerte sin culpa, ¿por qué elegir entre una vaca y un cordero?» El rey respondió riendo: «¿Cómo podía ser éste mi verdadero pensamiento? Yo no quería ahorrar riquezas, pero como cambié la vaca por el cordero, es normal que el pueblo pensara que yo era un avaro.»

7. Mencio dijo: «No hay mal en esto, se trata de un artificio de benevolencia. Su Majestad había visto la vaca y no el cordero. El hombre superior en su relación con los animales, si los ha visto vivos no puede soportar verlos muertos, si ha oído sus sonidos de agonía no puede comer su carne. Por ello, el hombre superior se mantiene alejado de sus cocinas.»

[p.154] l2. «Después de pesar se conoce la ligereza y el peso de las cosas, midiendo se conoce su longitud. Así es para todo. El medir nuestro pensamiento es muy importante. Pido que Su Majestad considere esto.»

[p.157] «Supongamos que: El rey tiene hoy música aquí y a las gentes que oyen el sonido de campanas y tambores y el ruido de las flautas les produce una gran alegría y, con aspecto de satisfacción, se dicen unos a otros: Nuestro rey no tiene enfermedad alguna, pues si no, ¿cómo podría escuchar música? Si el rey va de caza y a las gentes que oyen el ruido de carros y caballos, que ven la belleza de plumas y estandartes, les produce una gran alegría, y con aspecto de satisfacción se dicen unos a otros: Nuestro rey no puede tener enfermedad alguna, pues si no, ¿cómo podría cazar? Esto y no otra cosa es alegrarse junto con el pueblo.» 

8. «El que se alegra junto con el pueblo es un verdadero rey.»

[p.160] 6. Hoy día no es lo mismo: los señores viajan y se comen los graneros, los que tienen hambre no comen y los que trabajan no descansan. Todos maldicen y miran de través. En consecuencia, el pueblo hace el mal, las órdenes son desobedecidas y se oprime a las personas, los alimentos se despilfarran como agua y sobrevienen el dejarse llevar, el ir contra corriente, la devastación y la perdición que entristecen a los nobles.

[p.161] 3. El rey dijo: «¿Puedo oír cómo era la política de los reyes antiguos?» Mencio respondió: «Antiguamente, cuando el rey Wén gobernaba Qi, se cultivaba la novena parte de la tierra para el estado, los descendientes de caballeros recibían un salario; se inspeccionaban pasos y mercados, pero no se ponían impuestos, no había prohibiciones para pesas y medidas; no eran castigadas las familias de los criminales; los viudos viejos, sin esposa, las viudas ancianas, sin esposo, los viejos solitarios, sin hijos, y los huérfanos, son las cuatro clases de personas más miserables del mundo y no tienen a quien dirigirse. El rey Wén practicó una política, unas leyes y un humanitarismo que hacían de estas cuatro clases necesariamente las primeras.

[p.164] l. El rey Xuan de Qi preguntó: «¿No es verdad que Tang depuso a Jié y que el rey Wû marchó contra Zhou?» Mencio respondió: «Así está en los anales.» 
2. El rey dijo: «Entonces, ¿puede un súbdito atentar contra su soberano?» 
3. Mencio respondió: «Al que delinque contra la virtud de humanidad se le llama ladrón, al que delinque contra la justicia se le llama bandido. A los ladrones y bandidos se les llama simplemente sujetos. He oído decir que ejecutaron a un sujeto llamado Zhou, pero no que se atentara contra un soberano.»

[p.166] 3. «En nuestros días, el soberano de Yan oprimía a su pueblo, Su Majestad marchó contra él y le venció. El pueblo creía que iba a ser sacado de en medio del agua y del fuego y las gentes vinieron con cestas de comida y jarras de bebida a recibir al ejército de Su Majestad. Pero, si se mata a sus padres e hijos, se aprisiona a sus nietos y hermanos menores, se destruye el templo de los antepasados y se saquean sus vasos de pesado bronce, ¿qué se pensará de ello? Todo el mundo teme la fuerza de Qi. Ahora, con doble territorio, Su Majestad no pone en práctica un gobierno benevolente, esto es lo que pone en movimiento a los soldados de todos los reinos.»

[p.166] l. Los estados de Zou y Lû tuvieron una escaramuza, el duque Mu de Zou preguntó: «Treinta y tres de mis oficiales han muerto y el pueblo no hizo nada para salvarlos, si los condeno a muerte no podré ejecutar a tantos, si no los condeno, ahí quedará su malvada mirada sobre la muerte de sus superiores a los que no salvaron. ¿Qué se puede hacer?»
2. Mencio respondió: «Los años malos y los de hambre, los súbditos de Su Majestad, viejos y débiles, que flotaban en fosos y canales y los fuertes esparcidos por los lugares más lejanos, sumaban varios miles, pero los graneros de Su Majestad estaban llenos. Los funcionarios no decían nada y, así, eran negligentes para con los superiores y dañinos para con los inferiores. Zengzi dijo: ¡Cuidado! ¡cuidado! Lo que de ti sale a ti volverá. Ahora el pueblo ha devuelto lo suyo a estos funcionarios. Majestad, no le maldigáis.»
3. «Si el soberano pone en práctica un gobierno benevolente, el pueblo le amará más que a todo y morirá por sus jefes.»

[p.167-168] l. El duque Wén de Téng preguntó: «Téng es un país pequeño, aun esforzándose al máximo para servir a los países grandes, no se podrá evitar que éstos nos ataquen. ¿Qué se puede hacer en este caso?» Mencio respondió: «Antiguamente, el rey Tài vivía en Bin y los bárbaros Dí le atacaron, les sirvió con pieles y sedas y no evitó sus ataques; les entregó perros y caballos y no evitó sus ataques, les dio perlas y jades y no evitó sus ataques. Reunió entonces a sus ancianos y les dijo: Lo que quieren los Dí es todo mi territorio. He oído decir que el soberano no usa de lo que sirve para alimentar a su pueblo para perjudicarle(1) Hijos míos, ¿qué daño hay en que no tengáis soberano?(2) Yo partiré. Entonces se marchó de Bin, pasó la montaña Liáng y construyó una ciudad al pie del monte Qi en la que habitó. Los habitantes de Bin se dijeron: "Este es un hombre bueno, no podemos perderle", y le siguieron en tan gran número como el de las gentes que acuden al mercado.»

[pp.179-180] l. Mencio dijo: «Todos los hombres tienen un corazón incapaz de soportar los sufrimientos de los otros.»

l80] 2. «Los reyes antiguos tenían el corazón compasivo, por ello practicaban una política igualmente compasiva. Cuando con un corazón compasivo se practica una política igualmente compasiva, el gobierno del mundo es tan fácil como hacer girar algo en la palma de la mano.»
3. «Por ejemplo: si unos hombres ven de pronto que un niño se cae a un pozo, todos sentirían miedo y compasión y esto no sería por ganar el agradecimiento de sus padres, ni porque así ganasen fama entre sus amigos y parientes, ni por miedo a adquirir mal renombre.»
4. «De esto se deduce que, el que no siente compasión, no es hombre, que el que no siente vergüenza y desagrado no es hombre, que el que no siente gratitud y modestia no es hombre y que el que no tiene sentimientos de aprobación o desaprobación no es hombre.»
5. «El sentimiento de compasión está en la base del amor al prójimo. El sentimiento de vergüenza y desagrado está en la base de la rectitud. El sentimiento de gratitud y modestia está en la base de la corrección y los sentimientos de aprobación y desaprobación están en la base de la sabiduría.»
6. «Los hombres tienen estas cuatro bases como tienen sus cuatro extremidades y el que dice que no es capaz de desarrollarlas, es como el que se roba a sí mismo, y el que declara la propia incapacidad al príncipe, es como si estuviera robando al príncipe.»
7. «Todos los hombres poseen estas cuatro bases en su yo, si saben cómo desarrollarlas y llevarlas a su plenitud, serán como el fuego que empieza y toma cuerpo o como la fuente que brota y aumenta su caudal. Si las completan, bastan para proteger el universo; si no las completan, no podrán proteger ni a sus propios poderes.»


1 Es decir, la tierra, que sirve para alimentar al pueblo, no debe ser motivo de que éste muera luchando por ella.

2 Quiere decir que, marchándose él, los Dí dominarán el territorio y pondrán otro soberano, con lo que el pueblo se ahorrará la lucha.


Pensamiento chino
Universidad de Granada