24/1/13

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La rebelión de Samael


La rebelión de Samael


a. Algunos dicen que la serpiente de Edén era Satán disfrazado; o sea el arcángel Samael. Se rebeló en el Sexto Día, impulsado por unos celos abrumadores de Adán, a quien Dios había ordenado que adorasen todos los habitantes del Cielo. El arcángel Miguel obedeció sin demora, pero Samael dijo: "¡Yo no adoraré a ningún ser inferior! Cuando Adán fue hecho, yo estaba ya perfeccionado. ¡Que él me adore a mí más bien!" Los ángeles de Samael accedieron y Miguel les advirtió: "¡Cuidado con la ira de Dios!1. Samael replicó: "Si Él se muestra irritado, yo pondré un trono sobre las estrellas y me proclamaré el Supremo." Entonces Miguel arrojó a Samael del Cielo a la tierra, donde, sin embargo, continuó tramando contra la voluntad de Dios

b. Otros dicen que cuando todos los ángeles se habían puesto obedientemente a los pies de Adán, Samael le dijo a Dios: "Señor del Universo, Tú nos creaste con el esplendor de Tu gloria, ¿Debemos adorar, por consiguiente, a un ser formado con polvo?"' Dios replicó: "Sin embargo, esta criatura, aunque fue formada con polvo, te supera en sabiduría e inteligencia ' Samael le desafió: "¡Ponnos a prueba!" Dios dijo: "He creado los animales, las aves y los reptiles. Desciende y ponlos en fila, y si puedes darles los nombres que yo les habría dado, Adán rendirá homenaje a tu sabiduría. Pero si no puedes hacerlo y él lo hace, tendrás que rendir homenaje a la de él ." En Edén, Adán rindió homenaje a Samael, a quien tomó equivocadamente por Dios. Pero Dios le hizo levantarse y preguntó a Samael: "¿Serás tú el primero que dé nombres a esos animales o será Adán?" Samael contestó: "Seré yo, pues soy el mayor y el más sabio." Inmediatamente Dios puso bueyes delante de él y le preguntó: "¿Cómo se llaman?" Cuando Samael guardó silencio Dios alejó a los bueyes. Luego le presentó un camello y después un asno, pero Samael no pudo dar nombre a ninguno de ellos, Luego Dios puso comprensión en el corazón de Adán y le habló de manera que la primera letra de cada pregunta indicaba el nombre del animal. Así tomó unos bueyes y dijo : "Bueno, abre tus labios, Adán, y dime su nombre." Adán contestó: "Bueyes." A continuación le mostró un venado y le dijo : "Ven, dime el nombre de éste." Adán contestó: "Venado," Por fin Dios le mostró un asno: "¿Aspiras a nombrar a éste?" Adán contestó: "Es un asno." Cuando Samael vio que Dios había instruido a Adán gritó indignado. "¿Gritas?", le preguntó Dios. "¿Cómo no he de gritar —replicó Samael— si Tú me creaste con Tu Gloria y luego has dado inteligencia a una criatura hecha con polvo?" Dios dijo : "¡Oh, malvado Samael! ¿Te asombra la sabiduría de Adán? ¡Sin embargo, él ahora preverá el nacimiento de sus descendientes y dará a cada uno su nombre hasta el Día del Juicio!"2 Dicho eso, arrojó del Cielo a Samael y a sus ángeles ayudantes. Samael se asió a las alas de Miguel y lo habría arrastrado a él también hacia abajo si Dios no hubiera intervenido3.

c. Algunos dicen que Satán no era Samael, sino el Príncipe de las Tinieblas parecido a un buey que se había opuesto a la voluntad creadora de Dios inclusive antes que Él ordenara "¡Haya luz!" Cuando Dios dijo : "¡Fuera de aquí! ¡Crearé Mi mundo con la luz!", el Príncipe preguntó: "¿Por qué no con la oscuridad?" Dios
replicó: "¡Cuidado, no sea que te domine con un grito!" El Príncipe, poco dispuesto a reconocerse inferior a Dios, fingió estar sordo. Entonces el grito de Dios lo dominó, como Él había amenazado, Samael y sus ángeles fueron confinados en un calabozo oscuro, donde todavía languidecen con los rostros macilentos y los labios sellados; y ahora se los llama los Veladores5. El Día del Juicio Final el Príncipe de las Tinieblas se declarará igual a Dios y pretenderá haber tomado parte en la Creación, jactándose: "¡Aunque Dios hizo el Cielo y la Luz, yo hice las Tinieblas y el Abismo!" Sus ángeles lo apoyarán, pero los fuegos del Infierno ahogarán su arrogancia 6 .

1. Vita Adae XIII.1-16; cf. Hebreos 1.6; Rev. XIL7-9; XX.1-7.
2. Bereshit Rabbati, 24-25, Cf. Gen. Rab. 155-56, donde los rivales de Adán son los ángeles ayudantes.
3. PRE, c.27; Bereshit Rabbati, 70.
4. Pesiqta Rabbati, 95a,203a; Yalqut Reubeni ad Gen. L3»voLI.19.
5. 2 Enoc XVIIL1-6; cf. también c.VII.
6. Mid. Alphabetot 434.

1. "Samael", aunque se ha dicho que significa "Veneno de Dios", es más probablemente una cacofonía de "Shemal", una divinidad siria. En el mito hebreo Samael ocupa una posición ambigua, pues es al mismo tiempo "jefe de todos los Satanes" y "el príncipe más grande del Cielo" que gobierna a los ángeles y los poderes planetarios- El título de "Satán" ("enemigo") lo identifica con Helel, "Lucifer, hijo de la Aurora", otro ángel caído, y con la Serpiente que en el Jardín de Edén tramó la caída de Adán. Algunos judíos (Ginzberg, LJ, Y.85) sostienen también que se proponía crear otro mundo, lo que lo identifica con el "Cosmocrator" o ''Demiurgo" gnóstico, Ofión u Ofioneo, el Cosmocrator griego órfico, era también una serpiente (véase 1 JO).

2. La denominación de los animales por Adán es una fábula derivada tal vez de un mito acerca de cómo fue inventado el alfabeto: la primera y la tercera letras hebreas son alepk y gimmel, o sea "buey" y "camello".

3. Que la oscuridad (hoshehh) existía mucho antes de la Creación, no como una mera ausencia de luz, sino como una entidad real, era una creencia común en todo el Medio Oriente y los pueblos del Mediterráneo. Los griegos hablaban de su "Madre Noche"; los hebreos de su "Príncipe de las Tinieblas" relacionándolo con Tohu (véase 2.3), y situándolo en el norte. El grito  con que Dios dominó a ese Príncipe recuerda el de Pan cuando, según Apolodoro, dominó a Tifón, un monstruo cuyas alas oscurecían el sol y que también vivía en el norte, en el Monte Safón (véase 8.3).

4. "Veladores" (egregorikoi en griego), el nombre que se da a los ángeles de Satán en el Segundo Libro de Enoc, parece ser una traducción de dos palabras arameas: irin, aplicada a los ángeles en Daniel IV.10, 14, 2 0 ; y qaddishin, "los santos". Una traducción más aproximada sería "ángeles guardianes", la que coincide con sus funciones y con el significado de sus nombres. Según Midrás Tehillim sobre el Salmo I, ir se refiere al dios Eloah.


Robert Graves y Raphael  Patai, Los mitos hebreos