22/12/12

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Exilio y redención



Una vez, mientras el Rabino Aha y el Rabino Judah caminaban juntos, el Rabino Judah dijo: Sabemos que la virgen de Israel * está bendita siete veces; sin embargo, las Escrituras dicen respecto de ella: "Y tú, oh hijo del hombre, tomas acaso un lamento por la virgen de Israel" ;** y peor aún: "La virgen de Israel ha caído, ya nunca se levantará [Amos. 5: 2]. Este último verso, ciertamente, ha sido interpretado por todos los Compañeros como un mensaje de consolación.*** Pero eso no es probable; el profeta en persona se refiere a él como un lamento. 

A esto respondió el Rabino Aha: La misma dificultad me ha torturado a mí también. Yo vine antes que el Rabino Simeón y me veía tremendamente atormentado. El insistió: Tu rostro revela que algo atormenta tu mente. 

Dije yo: En verdad, mi mente está tan abatida como mi rostro. 

Él me preguntó: ¿Qué ocurre entonces? 

Yo hablé: Está escrito: "La virgen de Israel ha caído y ya no se levantará jamás". Si la mujer de un hombre lo deja debido a la ira de él sobre ella, ¿ acaso ella no regresará jamás? Entonces, ¡pobres de los niños que deberán ir con ella!

Él me contestó: ¿Acaso no es suficiente con la explicación que los Compañeros han dado? 

Yo respondí: He escuchado lo que dicen, que es un mensaje de consolación, pero no me contenta. 

Él dijo: La explicación de los Compañeros es correcta en lo que dice, pero hay aún más que decir. Desdichada la generación a la que le faltan pastores, cuando las ovejas se desperdigan y no saben a dónde ir. Este verso, en verdad necesita entendimiento, pero al mismo tiempo, es clarísimo para todo aquel que pueda interpretar la Torah con propiedad. Ven a ver. Todos los otros exilios de Israel tuvieron un periodo establecido y cuando terminaba, Israel regresaba a Dios, la virgen de Israel regresaba a su lugar. Pero este último exilio es diferente, y ella no regresará como hasta ahora, lo cual queda indicado en el verso: "La virgen de Israel ha caído y no se levantará jamás". Nótese que no se ha escrito: "No la levantaré jamás". 

Hay que pensar en un rey que, molesto con su reina, la expulsó de su palacio por un cierto tiempo. Ese tiempo pasó, ella inmediatamente regresó al rey. Esto pasó en varias ocasiones. Entonces, sin embargo, vino un tiempo cuando fue expulsada del palacio del rey por un tiempo largo. El rey dijo: Ahora no es como antes, cuando ella regresaba a mí. Esta vez, iré con todas mi flores a buscarla.  Y cuando la encontró, ella estaba en el polvo. Viéndola pisoteada de esta manera y deseándola de nuevo, el rey la tomó de la mano y la levantó y la llevó de regreso al palacio y juró que nunca más la alejaría de ahí. 

Así con la Comunidad de Israel: cuando previamente estaba en el exilio, en el tiempo indicado, estaba habituada a regresar al Rey. Ahora, en este exilio, el Ser Supremo, bendito sea, irá, la llevará de la mano y la levantará y le dará consuelo y la traerá de regreso a su palacio. Así está escrito: "Ese día levantaré el tabernáculo de David que ha caído" [Amos. 9: 11]; y el "tabernáculo de David" es lo mismo que la virgen de Israel. 

Dijo el Rabino Judah: En efecto, tú me has consolado y me has alegrado y ésta es la verdadera concepción. Me pone en mente una idea similar que había olvidado, algo que el Rabino Yose dijo, que el Ser Supremo, bendito sea, en un día futuro proclamaría en relación con la Comunidad de Israel lo siguiente: "Sacúdete el polvo; levántate y ten paz, Oh Jerusalén" [lsa. 52: 2], como un hombre que toma la mano de su vecino y dice: Ven acá, sosiégate. 

El Rabino Aha le dijo entonces: El mismo tipo de discurso utilizan todos los profetas. Así está escrito: "Levántate, brilla, pues tu luz ha llegado" [Isa. 60: 1] que significa que el Rey está ahí para ofrecerte reconciliación. y también: "He aquí a tu rey que viene hacia ti" [Zac. 9: 9] y significa: Él vendrá a ti a levantarte y a consolarte, para recompensarte, para llevarte a su palacio y desposarte para siempre, como está escrito: "Y yo te desposaré para siempre" [Has. 2: 21]. 


* La Divina Presencia como la corporización mística de la Comunidad de Israel.

** Este verso, que no se encuentra en nuestras Escrituras, es aparentemente una paráfrasis de Ezequiel 19: 1: "Levanten un lamento por los  príncipes de Israel".

*** En el Talmud, Berakhot 4b, el verso se interpreta así: "Ella ha caído, pero no lo hará más; levántate, Oh, virgen de Israel".



El Zohar, El libro del Esplendor
Selección y edición de Gershom Scholem
Traducción de Pura López Colomé