La Torre de Babel



Pieter Bruegel  La Torre de Babel


a. Los descendientes de Noé viajaron juntos de un país a otro, moviéndose lentamente hacia el este. Por fin llegaron a una llanura en la tierra de Sínear y dijeron: "Vamos a hacer ladrillos y a cocerlos al fuego"; y se sirvieron de los ladrillos como de piedra, y el betún les sirvió de cemento; y dijeron: "Vamos a edificarnos una ciudad y una torre, cuya cúspide toque a los cielos y nos haga famosos, por si tenemos que dividirnos por la haz de la tierra". Dios observó lo que hacían y pensó: "He aquí un pueblo uno, pues tienen todos una lengua sola. Se han propuesto esto y nada les impedirá llevarlo a cabo. Bajemos, pues, y confundamos su lengua, de modo que no se entiendan unos a otros". Hizo eso, y poco después la construcción de la torre cesó y los constructores se dispersaron en todas direcciones, A las ruinas se las llamó Babel, porque Dios confundió las lenguas de la humanidad y dividió a una nación única en setenta(1).


b. Otros dicen que Nimrod, un famoso cazador al servicio de Dios, erigió la Torre de Babel, pero que esa no fue su primera fundación. Habiendo dominado a todos los descendientes de Noé, había construido ya una fortaleza en una roca redonda, colocando en ella un gran trono de madera de cedro en el que se apoyaba un segundo gran trono de hierro; éste, a su vez, soportaba a un gran trono de cobre, y en éste se apoyaba un trono de plata, y en éste un trono de oro. En la cima de esta pirámide puso Nimrod una gema gigantesca, desde la cual, colocado en actitud divina, exigía el homenaje universal(2).


c. El padre de Nimrod era Kus, hijo de Cam con la esposa de su ancianidad. Cam amaba con exceso a Kus y en secreto le dio las vestimentas de piel que Dios había hecho para Adán y Eva y que Sem debía haber heredado de Noé, pero que robó Cam. Kus tenía las vestimentas bien ocultas y las legó a Nimrod. Cuando, a la edad de veinte años, Nimrod se puso por primera vez esas reliquias sagradas se hizo sumamente fuerte y Dios le concedió valor y habilidad en la caza. Después de matar a su presa nunca dejaba de erigir un altar y ofrecer sacrificios a Dios.


d. Pasaron veinte años y estalló una guerra entre los hijos de Cam y los hijos de Jafet, sus principales enemigos. A pesar de una primera derrota, Nimrod reunió cuatrocientos sesenta hijos de Cam y ochenta mercenarios elegidos de los hijos de Sem. Con este ejército venció a los hijos de Jafet y volvió victorioso. Inmediatamente los hijos de Cam lo coronaron rey y él designó gobernadores y jueces para todo su reino, y eligió a Téraj, el hijo de Najor, para que mandara el ejército. Los consejeros de Nimrod le aconsejaron que construyera una capital en la llanura oriental.


Él lo hizo y llamó a la ciudad Sinear porque, según dijo, "Dios ha destrozado a mis enemigos". Poco después venció también a los hijos de Sem. Estos le llevaron tributo, le rindieron homenaje y fueron a vivir en Sinear, junto a los hijos de Cam y de Jafet, y todos siguieron hablando el idioma hebreo.

e. En su orgullo, Nimrod hizo más daño que cualquier otro hombre desde el Diluvio, erigiendo ídolos de piedra y madera que el mundo entero tenía que adorar; su hijo Mardón resultó todavía peor, y de aquí el proverbio "De malos padres, mal hijo".

Nimrod y los suyos erigieron la Torre de Babel en rebelión contra Dios, pues él d i j o : "Me vengará de Él por haber ahogado a mis antepasados. Si Él enviase otro diluvio, mi torre se elevará inclusive sobre el Ararat y me mantendrá a salvo". Se proponían atacar el Cielo por medio de la Torre, destruir a Dios y poner ídolos en Su lugar(3).


f. Pronto se elevó la Torre a setenta millas de altura, con siete escaleras en su lado oriental, por las que los peones de albañil subían a la cima; y otras siete en el lado occidental, por las que descendían. Abram, hijo de Téraj, contempló esa obra y maldijo a los constructores en nombre de Dios, pues si un ladrillo caía de la mano de un hombre y se rompía, todos lamentaban su pérdida, pero si un hombre caía y moría sus compañeros ni siquiera volvían la cabeza. Cuando los hombres de Nimrod disparaban flechas al Cielo, los ángeles de Dios cogían cada una y, para engañarlos, las devolvían goteando sangre. Los arqueros gritaban: "¡Hemos matado a todos los habitantes del Cíelo!"(4).


g. Dios habló entonces a los setenta ángeles que estaban más cerca de su trono y les d i j o : "¡Descendamos otra vez y confundamos su lenguaje, haciendo setenta lenguas de una!" Así hizo, pues inmediatamente los constructores ya no podían entenderse. Si un albañil le pedía a un peón "Dame mortero" el peón le entregaba un ladrillo, con el cual el albañil mataba airadamente al peón. 

Muchos eran los homicidios que se cometían en la Torre, y también en la tierra a causa de esa confusión, hasta que por fin la obra quedó paralizada.

En lo que respecta a la Torre: la tierra tragó una tercera parte, el fuego del Cielo destruyó otra tercera parte; y el resto ha subsistido hasta el presente, tan alto que desde su cima los lejanos bosquecillos de Jericó parecen un enjambre de langostas; y el aire ralo hace perder el juicio a los hombres. Sin embargo, la Torre parece menos alta de lo que es a causa de su base sumamente ancha(5).


h. En adelante cada familia comenzó a hablar su propio idioma, eligió su propio país, fundó sus propias ciudades, se convirtió en una nación y ya no reconoció un gobernante universal. 

Dios designó a setenta ángeles para que guardasen esas naciones separadas, pero también dijo: "Yo Mismo velaré por los hijos de Abram y permanecerán fieles a la lengua hebrea" (6).


i. Sin embargo, Nimrod siguió gobernando desde Sinear y construyó más ciudades, a saber Erech, Akkad y Calné, que llenó de habitantes, reinó en ellas como majestad y adoptó el título de "Amrafel"(7). Por fin Esaú, el hijo de Jacob, se encontró con Nimrod por casualidad cuando ambos se dedicaban a la caza, lo mató y le quitó las vestimentas sagradas. Esaú quedó con ellas muy fortalecido, hasta que Jacob las robó de su tienda, diciendo: "¡Mi hermano no merece tal beneficio!" Cavó un hoyo y las enterró(8).

1. Genesis XL1-9; PRE, c.24.
2. Mid. Hagadol Gen, 188; Gastcr, Maasiyot 2; Ginzberg, U,V,201, n.87.
3. Sepher Hayashar 2 2 - 3 1 ; Tanhuma Noah 18.19.
4. Véase nota precedente.
5. Sepher Hayashar 2 2 - 3 1 ; B. Sanhedrin 109a; PRE, c.24.
6. Véase nota precedente.
7 . PRE, c.24.
8 . PRE, c-24.


Construyendo la Torre - Manuscrito iluminado siblo XI


1. Esta versión judía del siglo Xll del antiguo mito de la Torre de Babel se parece mucho a la que da el escritor cristiano del siglo v Orosio de Tarragona en sus Siete libros contra los paganos, Orosio, quien parece haber tomado su versión —aunque de segunda o tercera mano— de fuentes tanaíticas judías, describe la Torre como de cinco y media millas de altura, diez millas de circunferencia, cien puertas de bronce y cuatrocientos ochenta pisos. Dice que Niños, el nieto de Nimrod, construyó la ciudad de Nínive, honor que Génesis X.ll concede a Asur.

2. Haupt identifica a Nimrod hijo de Kus, llamado también Nebrod o Nebrón, con Nazimarattas, uno de los reyes casitas de Babilonia no semitas (pero también no indoeuropeos). Descendiendo de Kus (Kashshu) ahora Kurdistan, la región montañosa que separaba a Asiría de la Media, habían dominado a la dinastía amorita de Babilonia y gobernaron desde el siglo XVI hasta el xn a- de C. Su dios nacional se llamaba Kashshu y, en consecuencia a sus reyes se los podía llamar "hijos de Kus". Otro dios casita era Murudash, identificado con Ninurta, nombre del que puede haberse derivado el de Nimrod. Como todos sus predecesores y sucesores, Nimrod tuvo que haber sido "un poderoso cazador'*, pues en los monumentos se lo representaba matando leones, toros y serpientes, acto simbólico que indicaba un ritual de la coronación. Este mito puede conservar la tradición de la gloria primitiva de Nazimarattas antes que lo humillara Adadnirari I, un rey de Asiría del siglo XIV a. de C. Crea, no obstante confusión, la existencia de un segundo Kus o sea el reino de Etiopía cuyo centro era Meroe y al que se irefiere Isaías XVIII.1 y que tenía conexiones étnicas con la Arabia meridional. El Kus mencionado en Génesis X,8 y que hace a Nimrod "hijo de Kus", es casita; el mencionado en el versículo precedente engendró a varios pueblos de la Arabia del sur y en consecuencia tiene que ser el segundo Kus.


3. El nombre hebraizado de Nimrod (del verbo marod, "rebelarse") confirma su mala reputación. Según Ckronicon Paschale del siglo VII d. de C, los persas llamaban "Nimrod" a la constelación de Orion, vinculándolo así con el ángel rebelde Shemhazai (véase 18. ) y con el héroe griego Orion, también un "poderoso cazador" que ofendió a su dios.

4. No obstante, la tradición relacionada con Nimrod se ha unido con el mito de la rebelión de Samael contra El (véase 13.6.c) y el mito hitita de Ullikummi, el gigante de piedra de Kumarbi desde la cabeza del cual se proponía atacar a los setenta dioses del Cielo (véase 8.3). Un mito griego, evidentemente tomado de la misma fuente, relata cómo los gigantescos aloeidas colocaron al monte Peíión sobre el monte Osa para poder atacar al cielo olímpico de Zeus.

5. En Génesis XIV.19 se llama a Amrafel rey de Sinear; en el Targum, rey de Babilonia; y en las Antigüedades de Josefo, "Amara Psides, rey de Sinar". Se lo ha identificado confiadamente con Hammurabi, rey de Babilonia (1728-1686 a. de G), el codificador y constructor de ciudades, aunque ahora se cree que Sinar es la Shankhar akkadia, región situada al noroeste de Babilonia.

6. Estas tradiciones hebreas primitivas fueron reforzadas y ampliadas cuando el rey Nabucodonosor II (604-562 a. de C ) , otro gran administrador que poblaba por la fuerza las ciudades que construía, llevó a gran número de judíos desterrados a Babilonia. El rey Sargón II de Asiría (721-705 a, de C.) había deportado ya a todos menos unos pocos israelitas del norte, y Nabucodonosor necesitaba que los judíos le ayudaran a reparar los daños vergonzosos que había causado en Babilonia Senaquerib en 689 a, de C. cuando saqueó y quemó los enormes templos en terrazas llamados zigwats.

7. Durante largo tiempo se creyó que la alta torre de Birs Nimrud era la Torre de Babel. Cuando se descifraron las inscripciones cuneiformes se comprobó, no obstante, que Birs Nimrud era la torre de la ciudad de Borsippa, y se convino en que la Torre de Babel tenía que haber estado dentro de la ciudad de Babel (o Babiloiria) misma. Esta torre gigantesca, llamada en sumerio Etemenenanki ("Casa del fundamento del Cielo y la Tierra") se hallaba en el conjunto de edificios del templo central llamado Esagila o "Casa que levanta la cabeza". 

La ubicación de Babilonia era conocida antes que la Sociedad Oriental Alemana la excavara en 1899-1918, porque el montículo que señalaba esa ubicación en las cercanias de la moderna Hillah era llamada Babil por los árabes Este nombre conservaba la antigua forma akkadia del nombre de la ciudad Bab-IU o "Puerta de Dios", La interpretación bíblica de Babel, como derivada de la hebrea balal, "confundir”, es un ejemplo temprano y clásico de etimología popular.


8. La creencia literal en el mito de la "confusión de las lenguas*' ha sido estimulada por el descubrimiento en Borsippa de otra inscripción de Nabucodonosor I I . En ella se hace constar que el zigurat local, hacia mucho tiempo abandonado, nunca había sido terminado por su arquitecto original; el dios Marduk, en consecuencia, indujo a su servidor el rey para que lo terminara. Mardón el nombre del hijo de Nimrod, significa también "rebelde", pero muy bien puede ser un cacofemismo de "Marduk".

Aunque los judíos trasladados a Babilonia por Nabucodonosor pueden haberse asombrado por el número de diferentes dialectos que hablaban sus compañeros de deportación, la confusión de las lenguas por Dios parece ser una tradición mucho más antigua; Moses de Chorene la registra en su Historia armenia cuando trata de Xisuthros y el arca (véase 20.5).


9. San Jerónimo, como Orosio, identifica la Torre de Babel con Babilonia misma, las murallas exteriores de la cual, según Herodoto, medían más de cincuenta y cinco millas. La circunferencia de la Ciudad Real encerrada por ellas era, no obstante, de unas siete millas (no mucho menos que la de la Torre) y sus murallas interiores tenían más de cien yardas de altura.

10. Los trabajos impuestos cruelmente por Nabucodonosor pueden explicar la descripción gráfica de los obreros que subían y bajaban por las escaleras de la Torre y de lo que sucedía cuando caía un ladrillo.

Sus palacios reales, también, estaban "adornados con oro» plata y piedras preciosas, después de ser elevados a la altura de las montañas", lo que puede explicar el extravagante trono-pirámide de Nimrod. Cuarenta años después el rey Darío de Persia (522-485 a. de C.) emprendió la obra de destrucción con tanta frecuencia profetizada por Isaías y Jeremías; su hijo Jerjes la continuó. Según Arriano, Alejandro Magno (366-323 a. de C.) pensó seriamente en restablecer la gloria de Babilonia, pero calculó que serían necesarios diez mil hombres durante más de dos meses para despejar el terreno de los escombros. Entretanto la población había emigrado a Seleucia en el Tigris y en la época de Josefo (fines del siglo i d. de C.) todos los zigurats habían caído en un abandono completo.

11. La tradición bíblica (Genesis X.10) que coloca a Babilonia entre las ciudades primitivas de Erech, Akkad y Calné, no ha sido refutada.


Robert Graves - Raphael Patai
Los mitos hebreos

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