23/11/11

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Un ladrón de hachas


Un hombre perdió su hacha. Sospechaba del hijo de su vecino. Al observar su forma de caminar, le parecía que era la propia de un ladrón de hachas; su fisonomía, la de un ladrón de hachas; todos sus movimientos y gestos eran sin excepción los propios de un ladrón de hachas.

Al poco tiempo, el hombre fue a cavar al valle y encontró su hacha. Al día siguiente, cuando volvió a ver al hijo de su vecino, ni uno solo de sus movimientos o gestos le parecieron los de un ladrón de hachas.


Lie Zi, Libro de la Perfecta Vacuidad
Traducción Iñaki Preciado