10/12/10

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Dogen, fragmento del Shobogenzo


Alguien pregunta: “A propósito de esta práctica de zazen, una persona que todavía no ha experimentado y comprendido el Dharma del Buda puede adquirir esta experiencia persiguiendo la verdad en zazen. Pero, ¿qué puede esperar ganar de zazen una persona que ya ha clarificado el verdadero Dharma del Buda?”

Digo: “No contamos nuestros sueños delante de un loco, y es difícil poner remos entre las manos de un montañero; a pesar de ello tengo que otorgar la enseñanza. El pensamiento que la práctica y la experiencia (el Satori) no son una misma cosa es sólo la idea de los no-budistas. En el Dharma del Buda la práctica y la experiencia son exactamente la misma cosa. [La práctica] ahora es también la práctica en el estado de experiencia; por lo tanto, la búsqueda de la verdad por parte de un principiante es exactamente el cuerpo entero del estado original de la experiencia. Es por eso, que [los patriarcas budistas] enseñan en las advertencias prácticas que nos han transmitido, que no debemos esperar ninguna experiencia fuera de la práctica. Y la razón puede ser que [la práctica misma] es el acceso directo al estado original de la experiencia. Porque la práctica es el Satori, el Satori es sin fin; y porque el Satori es la práctica, la práctica no tiene principio. Es de esta forma que el Tathagata Shakyamuni y el Venerable Patriarca Mahakashyapa fueron acogidos y aprovechados por la práctica que existe en el Satori. El Gran Maestro Bodhidharma y el Patriarca fundador Daikan (Eno) fueron arrastrados y conducidos por la práctica que existe en el estado de experiencia. Los ejemplos de todos los que permanecieron y protegieron el Dharma del Buda son así. La práctica que nunca está separada del Satori ya existe: habiendo afortunadamente recibido la transmisión cara a cara de una parte de la sutil práctica, nosotros, que somos principiantes en practicar la Vía, poseemos directamente, en el estado sin intención (Mushotoku), una parte del Satori original. Recuerde, para impedir que contaminemos el Satori, que nunca está separado de la práctica, los patriarcas budistas nos han enseñado sin parar que no seamos negligentes en la práctica. Cuando soltamos la sutil práctica, ya el Satori ha llenado nuestras manos; cuando el cuerpo deja atrás el Satori, la práctica sutil opera a través del cuerpo entero. Además, tal como lo vi con mis propios ojos en la gran China, los monasterios zen de muchas provincias habían construido Dojos para quinientos o seis cientos monjes o incluso, mil o dos mil, en los cuales se animaba a los monjes a sentarse en zazen día y noche. El dirigente de una de estas Samghas era un verdadero maestro que había recibido el sello del espíritu del Buda. Cuando le pregunté a propósito de la gran intención del Dharma del Buda, he podido oír el principio que la práctica y el Satori nunca son dos etapas separadas. Por lo tanto, conforme con la enseñanza de los patriarcas budistas, y siguiendo la vía de un verdadero maestro, animaba [a cada uno] a perseguir la verdad (Vía) en Zazen; [animaba] no sólo a los practicantes de su Sangha, pero también a [todos] los amigos nobles que buscaban el Dharma, a toda la gente que esperaba encontrar la verdadera realidad en el Dharma del Buda, sin elegir entre principiantes y antiguos discípulos, sin distinción entre laicos y monjes. ¿No ha oído usted las palabras del Maestro ancestral (Nangaku) que decía: “No es que no haya práctica-y-experiencia, sino que no puede ser corrompido”? Otro [maestro] dijo: “Quien ve la Vía, practica la Vía” Recuerde que incluso en el estado de haber logrado la Vía debemos practicar.