21/9/09

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Baghavad Gita – Desesperación de Arjuna

 

Dhritarashtra dijo:

1:1. En el campo de Dharma, en el sagrado campo de Kuru, mis hijos y los hijos de Pandu se han reunido, hirviendo en deseos de luchar; ¿qué están haciendo mis hijos[1] y los hijos de Pandu, oh Sanjaya[2]?

Sanjaya contestó:

1:2. Viendo las huestes de Pandavas alineándose, rajá Duriodhana se acercó a su gurú Drona y le dijo:

1:3. ¡Mire, oh maestro, qué ejército tan poderoso de los hijos de Pandu reunió el hijo de Drupada, tu discípulo sabio!

1:4. Son los luchadores, los arqueros poderosos, iguales a Bhima y a Arjuna en la batalla: Yuiudhana y Virata, y Drupada que maneja una gran carroza,

1:5. Dhrishtaketu, Chekitana, el rajá valiente de Kashi Purujit, y Kuntibhoja y Shaivya, los toros entre los hombres,

1:6. Yudhamaniu poderoso, Uttamoja intrépido, el hijo de Saubhadra, y los hijos de Drupada, todos en grandes carrozas.

1:7. Reconozca también a nuestros jefes, los líderes de mi ejército, oh el mejor de los dos veces nacidos[3]. Que sepas sus nombres:

1:8. Tú mismo, oh Señor, y Bhishma, Karna y Kripa victoriosos, y también Ashvatthama, Vikarna, y el hijo de Somadatta,

1:9. y muchos otros héroes, que están dando sus vidas por mí, armados de un modo variado; todos son guerreros experimentados.

1:10. Me parecen insuficientes nuestras fuerzas, aunque están encabezadas por Bhishma; y me parece suficiente su fuerza, aunque está encabezada por Bhima.

1:11. Que todos, los que están de pie en sus lugares de sus ejércitos, y ustedes, jefes, protejan a Bhishma.

1:12. Para animarlo, el mayor de los Kurus, Bhishma glorioso, sopló en su caracola que sonaba como un rugido de un león.

1:13. Y en seguida, en respuesta comenzaron a tronar las caracolas y los timbales, los tambores y los cuernos, y produjeron un trueno terrible.

1:14. Entonces, estando de pie en su gran carroza uncida por caballos blancos, Madhava[4] y Pandava[5] comenzaron a soplar sus caracolas divinas.

1:15. Hrishikesha[6] sopló el Panchajania, Dhananjaya sopló el Devadatta[7], y Vrikodara, temible por sus hazañas, sopló su cuerno.

1:16. ¡El rey Yudhishtira, el hijo de Kunti, sopló el Anantavijaya, Nakula sopló el Sughosa, y Sahadeva sopló el Manipushpaka.

1:17. Y Kashiya, el gran arquero, y Shikhandi, el guerrero poderoso en su carroza, y los invencibles Dhristadiumna, Virata y Satiaki,

1:18. y Drupada y sus hijos, y el hijo de Saubhadra armado poderosamente, de todos los lados soplan sus caracolas, ¡oh señor de la Tierra!

1:19. Y este rugido terrible está conmoviendo los corazones de los hijos de Dhritarashtra, llenando el cielo y la tierra con el trueno.

1:20. Entonces, viendo a los hijos de Dhritarashtra preparándose para el combate, Pandava, cuyo casco tenía la imagen de un mono, subió su arco.

1:21. Y dijo lo siguiente, dirigiéndose a Hrishikesha, el Señor de la Tierra:

1:22. Entre dos ejércitos está mi carroza, oh Inquebrantable; yo veo aquí a los guerreros reunidos para la batalla, los guerreros con quienes debo luchar en este combate duro;

1:23. yo veo aquí a los que arden de deseo de agradar al hijo astuto de Dhritarashtra.

Sanjaya dijo:

1:24. Al oír estas palabras de Arjuna, oh Bharata, Hrishikesha detuvo su carroza magnífica entre dos ejércitos

1:25. y, apuntando a Bhishma, a Drona, y a todos los otros gobernantes de la tierra, dijo: «¡Oh Partha, mira a estos Kurus reunidos juntos!»

1:26. Entonces Partha vio a los padres, los abuelos, los gurús, los tíos, los primos, los hijos, los nietos y los amigos,

1:27. los suegros y los antiguos compañeros, estando uno frente a otro, todos llevados a las huestes hostiles. Viendo todos estos parientes alineándose, Arjuna, siendo apoderado con una conmiseración profunda, dijo con dolor:

1:28. ¡Oh Krishna, viendo a mis parientes alineándose para el combate y ardientes por pelear,

1:29. mis pies flaquean, y mi garganta se reseca, mi cuerpo tiembla, y mi pelo se encrespa,

1:30. Gandiva[8] cae de mis manos, y toda mi piel arde, no puedo estar de pie, y da vueltas mi cabeza!

1:31. ¡Y veo yo los presagios funestos, oh Keshava! ¡Y no preveo ningún bien de esta guerra fratricida!

1:32. No deseo la victoria, oh Krishna, ni el reino, ni los placeres. ¿Para qué el reino? ¡Oh Govinda! ¿Para qué los placeres mundanos o la vida misma?

1:33. Aquellos para los que deseamos el reino, la felicidad y el placer, están aquí, listos para el combate, renunciado a su vida y a su riqueza,

1:34. maestros, padres, hijos, y también abuelos, tíos, suegros, nietos, cuñados y otros parientes.

1:35. ¡No quiero asesinarlos, a pesar de que por eso puedo ser muerto, oh Madhusudana! ¡No quiero, aun cuando me daría el poder sobre los tres mundos[9]! ¿Cómo decidirse a hacerlo por el poder terrenal?

1:36. ¿Qué satisfacción para nosotros puede dar la matanza de estos hijos de Dhritarashtra, oh Janardana? Cometeremos un gran pecado, asesinando a estos rebeldes.

1:37. ¡No debemos asesinar a los hijos de Dhritarashtra, nuestros parientes! Habiendo asesinado a nuestros parientes, ¿cómo podemos estar contentos, oh Madhava?

1:38. Si sus mentes, entusiasmadas por la codicia, no ven el mal en destruir el hogar familiar y no ven el crimen en la enemistad hacia los amigos,

1:39. ¿por qué entonces nosotros, los que vemos el mal en tal destrucción, no comprendemos y no rechazamos a este pecado, oh Janardana?

1:40. Con la destrucción del linaje perecen las tradiciones perpetuos de la familia; y con la destrucción del orden, la arbitrariedad se apodera del linaje entero;

1:41. con la dominación de la arbitrariedad, oh Krishna, las mujeres del linaje se depravan; de la depravación de las mujeres surge la mezcla de las varnas.

1:42. Tal mezcla asegura el infierno para los asesinos del linaje y para el linaje mismo, porque sus antepasados desfallecen por la falta de las ofrendas de arroz y agua.

1:43. Por el pecado de estos asesinos, que causaron la mezcla de las varnas, se destruyen los órdenes familiares y los de la casta.

1:44. Y los que destruyeron los órdenes familiares permanecen para siempre en el infierno, oh Janardana. Así hemos oído.

1:45 ¡Ay! ¡Por el deseo de tener el reino, estamos listos para cometer un gran pecado: estamos listos para matar a nuestros propios parientes-rebeldes!

1:46. Si yo, desarmado, sin resistencia, fuera asesinado por los hijos armados de Dhritarashtra en el combate, sería más fácil para mí.

Sanjaya dijo:

1:47. Al haber dicho esto en el campo de batalla, Arjuna, siendo apoderado por el dolor, se dejó caer en el asiento de su carroza. Botó su arco y las flechas.

Así en los upanisads gloriosos del bendito Bhagavad-Gita, la ciencia sobre lo Eterno, la Escritura del yoga, está anunciada la primera conversación entre Sri Krishna y Arjuna, llamada:

Desesperación de Arjuna.


[1] Dhritarashtra y Pandu son cabezas de linaje de los Kauravas y los Pandavas, las dos familias hostiles. Arjuna es de la familia de Pandu.

[2] El clarividente que narra al ciego Dhritarashtra los eventos del campo de batalla. La clarividencia fue dotada a él por Vyasa.

[3] Los representantes de las varnas más altas.

[4] Esto y otros nombres son epítetos de Krishna.

[5] Esto y otros nombres son epítetos de Arjuna.

[6] Esto y otros nombres son epítetos de Krishna.

[7] Los epítetos de las caracolas de batalla de los guerreros nombrados.

[8] El arco de Arjuna.

[9] Los tres mundos son las dimensiones espaciales del Creador, del Brahmán y el mundo de la materia.

 

Baghavad Gita, capítulo primero

Edición y comentarios de Vladimir Antonov
Traducido al español por Anton Teplyy y Eduardo Muñoz