17/6/09

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Santapana y los cinco fantasmas

 

Garuda dijo:

1. He oído la historia referida al rito de Vrsotsarga. Deseo ser aún más iluminado sobre este tópico, pues Tu conocimiento es muy grande.

El Señor dijo:

2. Ahora te relataré un maravilloso diálogo entre Santapana y los fantasmas, sobre este mismo punto.

3. Había una vez un brahmana llamado Santapana, cuyos pecados habían sido destruidos por las penitencias. Sabiendo la futilidad del mundo, dejó el hogar y se fue al bosque.

4. Toda vez que los Vaikhanasas, sabios y Vratas lo veían, se inclinaban ante él con respeto. En cierta ocasión, salió en peregrinaje.

5. Aunque controlaba los sentidos externos y obraba del modo prescrito, de todos modos era arrastrado por los órganos y tuvo un desliz en el sendero.

6-7. Una vez a la mañana, mientras tomaba su baño, abrió sus ojos y miró a su alrededor. Vio un bosque lleno de arbustos, enredaderas, árboles, cortezas, ramas, etc.

8-9. Vio talas, tamalas, priyalas, panasas, suparni, salas, sakhotas, syandanas, tindukas, sarjas, arjunas, amras, slesmatakas, bibhitakas, picumardas, cincimas, karkandhus y karamkaras.

10. Estos y otros árboles había allí; ocultaban tanto el camino que no era visto ni siquiera por los pájaros, qué decir de los hombres.

11-12. Allí está ese bosque salvaje, lleno de leones, tigres, hienas, chacales, osos, búfalos, elefantes, venados, cobras, monos y demás animales y también demonios y duendes.

13. Santapana estaba profundamente aterrorizado y no podía decidir a dónde ir. Luego, pensando ‘Que venga lo que sea’, prosiguió adelante.

14. Al oír el canto de los grillos y el ulular de las lechuzas, avanzó casi unos cinco pasos.

15. Allí vio un cadáver atado a un bananero y cinco fieros espectros comiéndolo.

16-17. Estaban regocijados con su festín, saboreando los huesos muertos, el estómago atado a la espalda, los huesos caídos del cuerpo, el cerebro, la médula, etc.

18. Al ver a los fantasmas, que estaban masticando salvajemente los huesos con sus fieras mandíbulas, se pasmó por completo y detuvo su andar.

19. Cuando ellos vieron al brahmana en esa selva solitaria, corrieron hacia él diciendo, ‘Yo primero’, ‘Yo primero’.

20. Dos de ellos lo aferraron por los brazos, dos asieron sus piernas y el quinto aferró su cabeza.

21. Hablando muy sonoramente en su idioma, ‘Yo comeré primero, yo comeré primero’, se ocupaban en arrastrarlo.

22. Luego, súbitamente, ascendieron en el cielo. Desde allí miraron hacia abajo para ver cuanta carne quedaba en el cadáver.

23. Vieron el cuerpo mordido por sus mandíbulas. Entonces, descendieron y aferraron el cuerpo por las piernas.

24-26. Así pues, asiendo el cuerpo cortado por ellos mismos, ascendieron de nuevo al cielo. Entonces, al verse a sí mismo nacido en el cielo, el brahmana oró al Señor en su mente. ‘Me inclino ante el Señor Visnu, el sostenedor del disco, quien es la conciencia Suprema, quien alejó al cocodrilo lanzando su disco y liberó al elefante en sus propias narices. Quiera El liberarme de las narices de mis propios actos.

27. Cuando los reyes fueron capturados por Magadha Bhima, el Señor los liberó para que pudieran visitar el sacrificio de Bharga. Quiera El liberarme de las narices de mis actividades.

28. El Me alabó en su mente, y siendo alabado, Me puse súbitamente de pie y fui al sitio donde estaba siendo arrastrado por los fantasmas.

29. Al verlo de tal modo arrastrado por los espectros, Me sorprendí y sin decir nada los seguí por un rato.

30. Simplemente por el hecho de Mi presencia, Oh ave, ese brahmana sintió el placer de conducir un palanquín.

31. Seguidamente en el camino, vi a Manibhadra en dirección a Meru y en un abrir y cerrar de ojos puse al rey de los Yaksas a Mi lado.

32. Dije al señor de los Yaksas que fuera activo y destruyera a los fantasmas y se llevara el cadáver.

33. Siendo de tal modo instruido, el asumió la forma de un espectro aún más terrible que la de los propios fantasmas.

34. Estiró sus brazos untados de sangre y apareció delante de los espectros, desafiándolos.

35. Golpeó a dos con sus brazos, dos con las piernas y uno con la cabeza y abatió a los fantasmas con severas trompadas.

36. Dejaron el cuerpo atado en las manos y piernas y comenzaron a luchar.

37. Atacaron al señor de los Yaksas con las uñas, los pies y las mandíbulas.

38. Pero evitando sus embates, el señor de los Yaksas arrebató el cadáver, pues la muerte se lleva el aliento.

39. Cuando el cuerpo fue arrebatado por Yaksa, ellos corrieron hacia él.

40. En cuanto alcanzaron al Yaksa moviéndose en el aire, éste desapareció de inmediato. Con profundo desagrado, volvieron hasta donde estaba el brahmana.

41. Mientras iban a matar al brahmana en la montaña, ellos recordaron su nacimiento anterior. Sucedió por la gloria de Mi posición y por la nobleza del brahmana.

42. Ellos entonces rodearon al brahmana y le hablaron con reverencia.

43. ‘Por favor, perdónenos hoy’. Ellos hablaban como el eco de una montaña o el torbellino del mar embravecido.

44. Oyendo sus palabras, él preguntó, ‘ ¿Quiénes son ustedes? ¿Es esto simplemente una ilusión, un sueño, una fantasía? ‘

El jefe de los fantasmas dijo:

45. ‘Oye, oh brahmana, te diremos lo que nos has preguntado. Oh mahayogi. Al verte, hemos sido absueltos de nuestros pecados. Mi nombre es Paryusita. El es Sucimukha.

46. El tercero es Sighra y el cuarto es Rodha y el quinto es Lekhaka.’

El brahmana dijo:

47-48. ‘ ¿Porqué se llaman con estos nombres sin sentido? ¿Es que se derivan de actos realizados por ustedes? Oh fantasmas, díganme ahora el significado de esos nombres’.

El Señor dijo:

49. De tal modo encarados por el brahmana, ellos contestaron por separado.

Paryusita dijo:

50. ‘Una vez, en el mes en que los manes celebran Sraddha, invité a un brahmana a mi casa. El llegó después que yo había ingerido la porción de comida, debido al hambre.

51-52. Luego, ofrecí comida rancia a dicho brahmana, cuando éste vino. Debido a ese pecado, cuando morí me convertí en un espectro y obtuve el nombre de Paryusita, en mérito a haberle dado comida añeja.’

Sucimukha dijo:

53. ‘Una vez, una anciana dama de la casta brahmana fue al lugar santo de Bhadravrata.

54-56 La anciana dama vivía con su hijo de cinco años. Yo, que era un ksatriya pretencioso la detuve en la espesura, me convertí en un asaltante de caminos y me llevé su dinero, y las ropas de su hijo. Lo envolví alrededor de mi cabeza y me dispuse a irme.

57. Observé al niñito bebiendo agua de una jarra. En esa espesura, solo quedaba ese poco de agua. Asusté al niño para que no bebiera y bebí yo, porque estaba sediento.

58. El niño murió de sed y la madre, abatida por la pena, también murió, arrojándose a un pozo seco.

59. Oh brahmana, por ese pecado me convertí en fantasma con una boca tan pequeña como el orificio de una aguja y un cuerpo tan enorme como una montaña.

60. Aunque consigo comida, no puedo comer. Aunque el hambre me queme, mi boca se contrae.

61. Dado que en mi boca tengo un orificio igual al de una aguja, soy conocido como Sucimukha’.

Sighra dijo:

62. ‘Anteriormente yo era un rico vaisya y fui a un país distante por negocios.

63. Me acompañaba un amigo que también era socio mío. El era rico pero codicioso. Luego, debido a la mala suerte, hicimos un mal negocio por el cual perdimos incluso todo nuestro capital.

64. Seguidamente, nos fuimos de allí, viajando en una embarcación. Al ponerse el sol, iniciamos el cruce del río.

65. Mi amigo estaba cansado debido al esfuerzo y se durmió en mi regazo. Luego un cruel pensamiento asaltó mi mente.

66. Arrojé a mi amigo que dormía en mi regazo, al río. Nadie en el barco supo nada sobre mi acto.

67. Me apropié de sus pertenencias, las joyas, rubíes, el oro, etc. y regresé a casa.

68. Guardé todo eso en mi hogar y dije a su esposa: ‘Mi hermano ha sido asaltado en el camino, se lo llevaron, le robaron toda su riqueza.

69-71. Yo corrí y me escapé. No llores’. Ella estaba abrumadísima por la pena y ardía en ese fuego. Luego, viendo el camino libre, regresé contento a mi hogar. Disfruté de la riqueza de mi amigo hasta saciarme. Puesto que arrojé a mi amigo al río y regresé alegremente a mi casa me llaman Sighraga’.

Rodhaka dijo:

72-73. ‘Oh brahmana, anteriormente yo era un sudra. Por el favor del rey, fui dueño de cien aldeas. Tenía padres viejos y un hermano menor.

74. Muy pronto dejé de amparar a mi hermano; cesé de darle ropas y alimento. Sufrió mucho en mis manos.

75-79. Mis padres le daban algo en secreto; todo lo que le daban, yo me enteraba por mis confidentes íntimos. Luego até a mis padres con cadenas de hierro, en un templo desierto. Infelices como lo eran, terminaron con su vida envenenándose. El muchacho que había sido dejado solo, vagó aquí y allá y finalmente murió. Por este pecado, oh brahmana, me he convertido en un fantasma. Puesto que encadené a mis padres fui llamado Rodhaka’.

Lekhaka dijo:

80. ‘Anteriormente yo era un brahmana en Avanti. Estaba autorizado a adorar las deidades del rey Bhadra. Había muchas imágenes con diferentes nombres.

81. En sus cuerpos usaban oro y joyas. Mientras las adoraba, un pensamiento maligno entró en mí.

82. Horadando sus cuerpos con una barra de hierro, saqué las joyas de sus ojos.

83. Cuando el rey vio la imagen en ese estado y sus ojos sin joyas, se inflamó como el fuego.

84. Luego se inclinó, oh brahmana, y dijo, ‘Quienquiera haya robado oro y joyas de estas imágenes, si me entero, será matado’.

85-86. Sabiendo todo eso, una noche, con una espada en la mano, entré al palacio del rey y lo maté. Luego tomé las joyas y el oro y escapé a medianoche.

87-88. Seguidamente, en la profunda selva, morí en las mandíbulas de un tigre. Puesto que pinché las imágenes con una barra de hierro, fui conocido como Lekhaka’.

El brahmana dijo:

89. ‘Nos habéis referido las circunstancias de vuestros nombres, ahora desearíamos saber sobre su modo de vida como fantasmas, así como su alimento’.

Los fantasmas dijeron:

90-91. ‘Nosotros nos quedamos donde las personas no siguen los Vedas, donde no hay sentimiento de vergüenza por la falsedad ni fe en la religión, ningún sentido de disciplina, ninguna inclinación al perdón, ninguna paciencia ni conocimiento.

92-95. Perturbamos a la persona que no celebra Sraddha o Tarpana. Comemos su carne y succionamos su sangre. Ahora oye sobre nuestro alimento, que es muy despreciable en el mundo. Algo ya has visto. Ahora te referiremos algo que no sabes. El vómito, desperdicio, flema, orina y lágrimas, eso es lo que comemos y bebemos. No nos preguntes más. Oh brahmana, nos da vergüenza contarte sobre nuestra comida. Somos ignorantes, oscuros, necios y desorientados. Hemos recordado de pronto nuestros nacimientos anteriores.

96. No somos ni humildes ni salvajes y no sabemos nada.’

El Señor dijo:

97. El brahmana oía lo que los fantasmas relataban.

98-99. Yo mostré Mi forma, oh Tarkshya. Cuando ese brahmana vio delante suyo al Purusa de su corazón, Me alabó con himnos y cayó postrado ante Mí. Esos fantasmas también temblaron, con los ojos abiertos de asombro.

100. Su voz se llenó de afecto y de todos modos no podían hablar. ‘Nos postramos ante Tí que liberas al cruel de rajas y al estúpido de tamas’. Ante estas palabras del brahmana, esa montaña se adornó con seis naves aéreas brillantes a Mi voluntad, asistidas por seres celestiales.

101. En ese vimana el brahmana fue a Mi morada junto con los cinco fantasmas. Los fantasmas fueron al Cielo en virtud de su asociación con el brahmana.

102. Viviendo en el Cielo junto con los fantasmas, dicho brahmana Santapana se volvió Mi famoso gana llamado Visvaksena. Así pues, te he relatado todo, oh ave. Quienquiera narre u oiga este relato, oh ave, no se convierte en fantasma.

 

Garuda Purana 2.7